Blog de un aficionado al vino. Un paseo simple a través de mis aficiones, un punto de vista personal en un instante determinado. Siempre dispuesto a aprender, disfrutar y compartir.

martes, 25 de abril de 2017

Bares de vinos naturales en Kamakura y Yokohama: Binot, So San, Beau Temps, Sabatora Kajitsu...



La afición por el vino natural en Japón se desarrolla por todo el país. Kamakura, una pequeña población costera a una hora en tren al suroeste de Tokio, concentra alrededor de una decena de bares o restaurantes especializados en vinos naturales.

Esta ciudad cuenta con importantes playas, con unas pocas calles comerciales de edificios bajos y sobre todo con numerosos templos y santuarios, como el sintoísta Tsurugaoka Hachimangu. Fue visitando este último que coincidimos con el final de uno de los eventos más importantes que se celebran en Kamakura, denominado Yabusame, donde jinetes se exhiben en el tiro con arco montados a caballo.


Realizar un recorrido en tren por la costa (línea Enoden) o contemplar la enorme estatua del Buda gigante situado al aire libre en el Templo Kotoku-in son dos actividades también muy recomendables. 

A Kamakura hubiéramos ido de todas formas en este viaje por Japón, lo tenía marcado en nuestra lista de visitas, y seguro que hubiera disfrutado en alguno de sus bares de vinos naturales, pero gracias a nuestra nueva amiga japonesa, Kazumi, tan amante de los vinos naturales como yo, o más, pudimos conocer los locales más atrayentes de esta ciudad:



Comimos en este restaurante italiano, en un segundo piso de un edificio situado en una comercial y pintoresca calle. Regentado por el Sr. Ryoma Kamei. A la ensalada, plato y postre italiano acompañó un vino italiano, Garg'n'go de Angiolino Maule, La Biancara, de la región del Véneto. Vinificado en inox y refermentado en botella con mosto pasificado de la misma variedad, garganega. Fácil de beber y de rápido placer. Un buen lugar donde adquirirr fuerzas para nuestro recorrido.

2 Chome-8-9 Komachi, Kamakura



Después de acercarnos hasta la playa, había que hacer tiempo hasta la apertura de este local en su horario de tarde noche, visitamos este bar. La entrada, muy japonesa, jardín y caminito de madera hasta la casa. Las botellas de vino vacías en el suelo ya nos indica que se trata de un restaurante público. Es un sitio encantador. Ya nos lo había recomendado Nozomi Miura, la simpatiquísima sommelière del Wine Stand Bouteille en Tokio.


Junto a unos platitos, sólo algo para picar, íbamos de ronda de bares, elegimos unas copas de entre varios vinos que nos ofrecieron, en este caso todos de Alsacia. Uno de los que más me gustó fue el pet nat Restons Nature Dark Nat del vigneron Julien Albertus, Domaine Kumpf et Meyer.

1 Chome-14-26 Hase, Kamakura, Kanagawa Prefecture.



Pequeño y acogedor. El propietario, Tsuyoshi Abe san, además de encargarse de la cocina en su bar de vinos, cultiva y cuida su propio huerto, por supuesto siempre sin productos químicos. Varios vinos por copas de mi gusto tomamos aquí. De todas formas, destacaría Château Le Puy Emilien 2008, hacía tiempo que no lo bebía. Para acompañar, deliciosos platitos preparados por Abe san.

Me permitieron sin ninguna pega abrir una botella que acababa de comprar en una pequeña tienda de la ciudad: Follow Your Dreams, Testalonga, del sudafricano Craig Hawkins. La compartí con los asistentes. ¡Cómo me gustan estas cosas! ¡Y estos vinos!

1 Chome-5-14, Komachi, Kamakura




So San - 天藍  祖餐

Verdaderamente las celebraciones de los japoneses son bonitas, al igual que disfrutan por ejemplo del florecimiento de los cerezos en primavera, también sienten admiración por la luna en su momento de máximo esplendor. La luna llena del mes que visitamos Japón y en concreto en esa noche en Kamakura brillaba como nunca en el año.

El que voy a contar fue uno de los eventos más bonitos que viví en el viaje. Siempre guiados por nuestra amiga Kazumi Nagase, entramos en el restaurante bar de vinos So San, su propietario Hidefumi Ishii san había propuesto que esa noche todos los visitantes a su local compartieran su botella de vino con el resto de los asistentes. Así, en la mesa principal, mesa común, degustamos y compartimos vinos y conversación, bien en portugués con una pareja de jubilados japoneses que había residido en Brasil, bien en inglés con un holandés que trabajaba en el país o también charlando medio en italiano o en español con el amable Fumi, el sommelier y propietario, quien había trabajado en Sicilia con algunos productores locales. Preciosos momentos gracias al vino, vino natural.

Las dos botellas que nosotros propusimos fue Tsugane La Montagne 2013, merlot extraordinario de Eishi Okamoto, bodega Beau Paysage, de quien me bebería todos sus vinos, y Nora Rouge 2014 (fotografía cabecera de este artículo), merlot y pinot noir del sur de Hokkaido, en el que destacaban sus notas de cereza negra.

Pero como comentaba, probamos otros vinos elegidos por el resto de asistentes, entre ellos me encantó uno en particular: Acchi Rouge 2013 Domaine Atsushi Suzuki, Hokkaido, variedad zweigelt en un 90% y el resto pinot noir; fragancia, deliciosa fruta, suave acidez... También comimos, con ganas, o más bien cenamos.

No se me olvidará nunca nuestra visita a So San.

2-9 Onarimachi, Kamakura





Tenía ganas de probar un vino con una variedad local. Esto ocurrió en este bar, el más cercano a la estación. Koshu es la principal variedad blanca japonesa. Elaborado por Caney Wine en la prefectura de Yamanashi. Viñedo Iwaimura-Kawakubo. Realmente interesante. La pareja propietaria nos buscó muy amablemente en su bodega de vinos una de sus últimas botellas disponibles.

1 Chome-8-9, Ogigayatsu, Kamakura


Fue el último local que visitamos en nuestro recorrido, un ida y vuelta desde Tokio. La próxima vez haremos noche, Kamakura nos encantó.

Sabatora Kajitsu - 鯖寅果実酒商店Yokohama

Otra visita desde Tokio, también factible por su cercanía, es Yokohama. En tan sólo 30 minutos de tren llegamos a la segunda ciudad más habitada del país, de unos 4 millones de habitantes. Entre sus zonas turísticas destacan el complejo de rascacielos Minato Minari 21 en el distrito financiero, antigua zona de muelles, siendo su edificio más famoso la Landmark Tower de 296 metros de altura. También destacan las calles del Chinatown, comerciales y repletas de restaurantes, con sus coloridas puertas de entrada al barrio.

De todas formas, me atraía mucho más alejarme de estas zonas para buscar una dirección que anoté cuando preparé el viaje, Sabatora Kajitsushu, bar de vinos naturales de Ryuji Kunii san. No encontraréis la palabra Sabatora escrita en ninguna parte, sino su nombre en japonés, indescifrable, pero sí veréis un atrayente y pequeño local de vinos con botellas vacías a los pies de su puerta a modo de decoración. Si reconocéis en esas botellas algunos de los nombres más buscados entre los aficionados al vino natural, os daréis cuenta que habéis encontrado el lugar apropiado.

El local, enano, expone en sus estanterías la mejor selección de vinos por metro cuadrado que yo hubiera visto hasta el momento.


Disfrutamos con uno de los mejores pétillant que hemos probado en los últimos tiempos: Pétillant Naturel Noir de Noir de Domaine Lucci, Lucy Margaux, una de mis bodegas preferidas. Pinot noir de hermoso color rubí brillante, sus aromas de cerezas y fresas son evidentes, tanto en nariz como en el paladar. Fresco y limpio, me encantaría tener unas cuantas cajas en casa.


Compartimos algunas copas con la pareja de la mesa de al lado, vecinos del barrio, y fuimos agasajados probando el siguiente vino: Passetoutgrain 2013, 50% pinot noir y 50% zweigelt, de Takahiko Soga, uno de mis productores preferidos del viaje desde que probé uno de sus vinos por primera vez pocos días atrás en Tokio. Para acompañar, Kunii san nos preparó un variado de tapas, sencillas y sabrosas.


5 Chome-186-1 Ishikawacho Naka-ku Yokohama

Seguro que hay más locales interesantes en Yokohama, pero éste, Sabatora Kajitsushu, espero volver a visitarlo.

Vicente


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viernes, 14 de abril de 2017

El jerez en Japón, recorrido por algunos de sus bares: Bar de Ollaria, Sherry Club, Bar Clavel...



El vino de Jerez y su cultura tiene bastantes seguidores en Japón. Los 11.000 kilómetros de distancia no son un impedimento. La afición de los japoneses por los vinos jerezanos, sherry wines, va incrementándose año a año. Un dato indicativo es que en el país existe un número importante de venenciadores oficiales, cerca de 200 profesionales, y por supuesto lugares donde los sherry lovers japoneses disfrutan de estos vinos. Nosotros visitamos cuatro bares especializados, tres en Tokio y uno en Kioto, pero existen más.


Desde el 2014 ostenta según el libro Guinness el récord de jereces ofrecidos, casi 300. El anterior poseedor era otro importante sherry bar, el Sherry Club, ambos localizados en el céntrico barrio de Ginza, en Tokio.


El propietario de Bar de Ollaria es Toshihiko Watanabe san, venenciador oficial por el Consejo. El sumiller Tkasuyuki Sano san nos atendió de forma muy amable y profesional,  al descubrir que éramos españoles nos hizo una demostración de su destreza venenciando líquido con una considerable altura entre venencia y copa. De entre las opciones para degustar jerez, mi umami, optamos por unas copas de Cruz Vieja Amontillado en Rama. No nos faltó el jamón de bellota cortado a mano, más umami, ¡extraordinario! ¡este amontillado y este jamón!

Tienen otro Bar Ollaría en el distrito de Ebisu.


Sherry Club Tokyo

Se trata del primer bar restaurante de Japón dedicado a los vinos de Jerez, su propietaria la señora Michiro Takahashi lo abrió en 1986.

También localizado en el barrio de Ginza, en una calle paralela al anteriormente mencionado. En su comedor principal, además de la barra y varias mesas, tiene decorada una de las paredes con frontales de botas jerezanas, firmadas con tiza. 


Cocinan platos españoles, nosotros optamos por picotear. Un plato de queso manchego, lomo ibérico y unas aceitunas nos sirvió para acompañar las copas elegidas de Manzanilla Micaela Bodegas Baron y Fino Gutiérrez Colosía, para empezar. Finalizamos con Pastora Manzanilla Pasada en Rama de Bodegas Barbadillo, que se muestra igual de bien en todas partes.





Sherry Club Kyoto

Sucursal de la anterior pero en Kioto, en una encantadora zona muy cerca del tradicional barrio de Gion. La entrada se encuentra franqueada por una bonita escultura de un venenciador. Dentro es acogedor, pequeño y agradable, coqueto y de ambiente tranquilo como su barrio. Nos gustó mucho. Para comer pedimos varios platos: jamón, ensalada de tomate y mojama, anguila rebozada... ¡buenísimo!

De beber, me di un gustazo, tres copas distintas, tremendas: Manzanilla La Gitana en Rama, Toro Albalá Amontillado Viejísimo y Don Gonzalo Oloroso de Valdespino.

489-2, Shimogawara-cho Higashiyama-ku





Bar Clavel (Fotografía de cabecera)

De nuevo en Tokio. No es fácil encontrar este bar de vinos jerezanos, situado en la 4ª planta de un edificio, no hay muchas indicaciones, aunque las suficientes con un poco de paciencia. El local, en una de las puertas de la planta, comparte ésta con otros comercios, oficinas y bares variados. Abierto no hace mucho, en 2015, por Aki Shimada san, también venenciadora oficial, con grandes conocimientos del jerez y gran simpatía.

Al estar todo en japonés la sumiller fue mostrándome botellas sacándolas de las neveras de vino. A la docena de botellas entre finos y manzanillas, siguió varias de amontillado, y al nombrar yo la palabra oloroso colocó varias botellas más sobre la barra, y todo para elegir alguna copa. De la gran variedad, mi pareja y yo elegimos las siguientes: Fino Tradición, Manzanilla 541 Alexander Jules y Los Abandonados 68 Oloroso Alexander Jules. De esta última disfrutamos las últimas copas de la última botella que le quedaba al bar. ¡Qué maravilla! Para acompañar, queso manchego, embutidos y frutos secos. El servicio en todos los sitios es impecable.

A pesar de la diferencia de idioma, entre inglés, japonés y español, charlamos un rato con Aki y algunos clientes, todos muy contentos y orgullosos de recibir una pareja de españoles amantes también del jerez. Hasta nos hicieron una foto con la propietaria mientras venenciaba con arte y eficacia.




Japón nos encanta, la simpatía y amabilidad de su gente es extraordinaria, ¡qué a gusto se está por aquí!

Vicente

lunes, 10 de abril de 2017

Tokio y el vino natural: Wine Stand Waltz, Le Verre Volé à Tokyo, Shonzui, Le Cabaret y La Pioche



Respecto a la diversidad de bares de vino o restaurantes dedicados al vino natural, poco o nada tiene Tokio que envidiar a París. Tampoco a la hora de encontrar las botellas de determinados vignerons que debido a su limitadísima producción es difícil incluso disfrutarlas en Francia. París es la capital del mundo del vino natural, pero Tokio en estos momentos es muy posible que esté a la misma altura. La afición al vino sin añadidos se extiende además por todo el país: Osaka, Kioto, Yokohama... 

En esta tercera entrega de mi experiencia en Tokio, nombro algunos de los bares más importantes de la ciudad dedicados al vino natural.

Winestand Waltz

Bar de vinos. Visita imprescindible para mi gusto. Un lugar que nos resultó un poco difícil de encontrar, google maps nos mandaba a la zona aunque a más de 300 metros. Tras un paseo lo localizamos en una bocacalle. La estación más cercana es la de Ebisu, a unos 10 minutos caminando.

Se trata de un pequeño local, con una barra no muy larga, sin asientos, pero acogedor. Un lugar para empezar o poner punto final a una noche de vinos. Nosotros la empezamos. 


Imagino que en japonés anunciaban varios vinos por copas, pero no había ningún problema, yo prefería una botella y solicité una en la que me fijé y que estaba dentro de la nevera de vinos: Amme L10 de Samuel Boulay. Tuve claro pedir esta sauvignon blanc, una maravilla, pero de cualquier forma en este lugar sólo hay fantásticos vinos. El sommelier y propietario, Yasuhiro Ooyama san, un tío muy simpático y con amplios conocimientos del vino natural, nos preparó un platito de quesos y unas salchichas para acompañar. 

Casualmente, estaba también degustando vinos una de las personas más conocidas y respetadas en Japón en relación al vino, Shinsaku Katsuyama san, quien abrió el primer bar de vinos naturales en Tokio en 1993. Sí, hace más de 20 años. Lo reconocí y aproveché para presentarme. Tras conversar un rato y preguntarle por la posibilidad de cenar un día en su concurrido restaurante, llamado Shonzui, nos reservó personalmente dos plazas y también nos invitó a que le acompañásemos al siguiente bar de vinos por el que le pregunté la localización: Le Verre Volé à Tokyo. 

Seguimos ruta, no sin antes plasmar el encuentro en la divertida fotografía que encabeza este artículo.

4 Chome-24-3 Ebisu

Le Verre Volé à Tokyo

Tal y como os comentaba llegamos en taxi a este restaurante acompañados por Katsuyama san. El propietario de Le Verre Volé à Tokyo, Ryotaro Miyauchi san, trabajó durante 7 años en Francia, 4 de los cuales en el famoso Le Verre Volé junto al Canal Saint-Martin de París. Una vez de vuelta a Tokio abrió este restaurante en 2012. Se encuentra en el barrio de Meguro.




Me propusieron decidir qué beber, viendo las botellas vacías de las estanterías y algunas situadas sobre la barra sugerí dos vinazos, dos muy grandes de una de mis zonas preferidas: Not for highway use 2014 de Pierre Beauger, y otra de Aurélien Lefort. Yo mismo estaba emocionado por la elección. En un día con poca clientela cuando el restaurante suele estar lleno, charlamos un buen rato con Ryo y también con el simpático cocinero Shingo Matuura san. Fotos, selfies, risas, extraordinarios vinos, jamón invitación de la casa, intercambio de facebook, de instagram... Nos comunicábamos en inglés, en francés, se oían palabras italianas, japonesas, en español, en cualquier caso el lenguaje del vino es internacional vengas de donde vengas. Bonita velada. Muy bien recibidos, como en todos los lugares que visitamos en Japón, nos buscaron también un taxi para regresar al hotel, algo que agradecemos por las complicaciones del idioma, mi conocimiento del japonés no llega a las dos docenas de palabras.

4 Chome-10-7 Meguro

Shonzui

Gracias a su propietario y a la coincidencia mencionada anteriormente, teníamos dos asientos reservados con muy poca antelación en una de las barras de este bistrot restaurante, en la segunda sala tras la entrada. Recordemos que Shinsaku Katsuyama san, además de propietario de este el primer restaurante de vinos naturales abierto en Tokio, desde 1993, también es organizador de la feria de vinos naturales más importante de Japón, Festivin. Este señor es prácticamente una leyenda del vino natural en el país, una persona muy respetada y venerada pero no por ello menos cercano y amable. No existen los esnobismos aquí.


Estuvimos atendidos perfectamente por los sommeliers y también por el cocinero, todos muy agradables. Cenamos muy bien, jamón serrano, excelente carne de waqyu, tabla de quesos... Nobu, el simpático y atento chef, había estado trabajando un año en París, eso nos permitió comunicarnos en francés. De beber, empezamos con una botella de Le Pelut Spumosum, pet nat de Pierre Rousse que acabamos rápidamente, así que, estando tan a gusto en este local, seguimos con uno de mis vinos preferidos Racines 2012 de Claude Courtois. Delicioso. Precisamente nos enseñaron la dedicatoria firmada por este vigneron en la pantalla blanca de una de las lámparas. Este restaurante tiene mucha historia detrás y continua llenándose. Un lugar de culto para el aficionado a los vinos sin aditivos.

Se localiza en el 2º piso de un edificio, en la entrada al edificio figura un cartel indicador con el nombre del restaurante.

2F, 7-10-2 Roppongi, Minato-ku

Le Cabaret


Entre las estaciones Yoyogi-Hachiman y Yoyogi-Uehara. Restaurante de ambiente francés, de hecho es un bistrot con platos franceses. Un lugar donde destaca el buen ambiente y la atención y donde cenamos muy bien. Menos mal que teníamos mesa reservada, pues estaba lleno.


Mientras decidíamos los platos nos invitaron a unas copas de Le Pelut Martingale, vino de Pierre Rousse, perfecto para abrir cualquier apetito. De la pizarra con el menú en japonés y en francés pedimos rilletes, salade, cous cous d'agneau y un plato de enormes ostras para comenzar. ¡Qué bueno! Oishi dirían los japoneses. De beber nos aconsejó el sommelier una botella del Domaine des BodinesTrousseau 2014. Por mí encantado, una trousseau que pinota.


Localizado en Motoyoyogicho, 8−8, Motoyoyogi Leaf.
Coordenadas 35.670162,139.685304

La Pioche

Nihonbashi Kakigaracho 1-18-1, Chuo-ku

No nos despedimos de Tokio sin repetir en el primer bar que visitamos, de hecho de vivir aquí seríamos clientes asiduos. De éste y de unos cuantos más. Junto a nuestra amiga japonesa Kazumi, mi pareja y yo nos pusimos las botas en el bistrot de Shinya Hayashi san para celebrar nuestra última noche en la ciudad.

Atacamos con ganas una enorme ensalada de verduras ecológicas y una tabla de carne japonesa de primera calidad cocinada al carbón. Riquísimo.

Para beber, elegimos un primer vino, Le Pelut Martingale de Pierre Rousse en Languedoc, fresco, para abrir más las ganas, y dos botellas de Daniel Sage, iba a ser una, pero es imposible resistirse a estos vinazos: Nyctalopie (Lot 2014) es una gamay prensada directamente, fruta fermentada, deliciosa; Grange Bara (Lot 2011), botella de 37,5 cl de carácter oxidativo al estilo del Jura, tremendo vino.



Imposible captar el precioso color

No solo bebemos

Observad los posos de esta maravilla

El propietario de La Pioche, Shinya Hayashi san, generosamente nos invitó a unas copas de dos deliciosos vinos:

La Cuvée de l'Oncle León Pinot Gris 2008, Magnum de Schueller: había visitado esa tarde la torre Tokyo Skytree, de 634 m, y este vino me pareció aún más grande, extraordinario.

El otro vino, Trésor d'Aiglepierre Blend 2004, chardonnay y savagnin de Jean-Marc Brignot, supuso un grandioso final para nuestra estancia en Tokio. Ya estamos deseando volver... 





En una futura estancia repetiremos algunos de los bares visitados y nombrados a lo largo de estos tres artículos dedicados a Tokio y el vino natural. Tenemos también anotadas para una próxima ocasión otras direcciones que nos perdimos: Bunon, Organ, Libertin...

Vicente

Torre de Tokyo


Enlaces relacionados:

Tokio y el vino natural: Wine Stand Bouteille, Ahiru Store, Bar à vin Maison Cinquante Cinq, The Wine Store, Ginza Cave Fujiki...

miércoles, 5 de abril de 2017

Tokio y el vino natural: Wine Stand Bouteille, Ahiru Store, Bar à vin Maison Cinquante Cinq, The Wine Store, Ginza Cave Fujiki...



Muchos de los vinos deseados por cualquier apasionado del vino natural los he encontrado en Japón, siendo muy difícil verlos incluso en Francia. En Japón existen más de 20 importadores de vinos sin aditivos. El consumidor japonés prefiere un producto artesanal en lugar de un producto diseñado por enólogos. 

El precio de los vinos suele ser algo más elevado, pero hay que considerar la distancia, los costes de transporte contratando containers refrigerados y también los impuestos. Otra de las cualidades del comprador japonés, del importador, es el rápido pago, sin ningún retraso, algo no tan común en Europa o EEUU. Además, existe el compromiso con el vigneron, es decir, su apoyo incluso en los malos años.

Sigo comentando, en esta segunda entrega, nuestra experiencia recorriendo algunos de los locales de Tokio dedicados exclusivamente al vino natural.

Bar à vin Maison Cinquante Cinq


Agradable bar de vinos localizado cerca de la estación de Yoyogi-Uehara. En un pequeño espacio, dispone de una única mesa central, buena música de fondo y una muy atrayente selección de seis o siete botellas que me mostraron como carta de vinos por copas. Escaleras arriba se encuentra el bistrot de idéntico nombre, no lo visitamos en esta ocasión. Mi intención era picotear algo como aperitivo y tomar alguna copa antes de proseguir nuestra ruta prevista de bares. Un platito de quesos, otro de salami y unas copas de Nué Bulleuse de Babass Dervieux, ¡qué bueno está!, fue nuestra degustación. Otro sitio que nos gustó.

Charlamos un poco con el sommelier Yoshiki Tai san sobre vinos y los bares que íbamos a visitar. En comparación a nuestra primera visita a Japón en 2010, notamos claramente que el nivel de inglés ha avanzado mucho, y más entre los profesionales del vino pues muchos han estado trabajando en Europa.

3 Chome-5-1, Nishihara, Shibuya-ku, Tokyo

Ahiru Store (fotografía de cabecera)


Bar de vinos abierto en 2008. Los propietarios son el sommelier Teruhiko Saito san y su hermana Wakako san. Se encuentra en el barrio de Shibuya pero más cerca de Yoyogi-Koen Station, a unos minutos andando, que de la estación de Shibuya. El google maps aunque ayuda no siempre acierta en Tokio, nos indicó una dirección errónea, que aun cercana en realidad era bordeando la manzana. No pasa nada porque el lugar valió la pena. Pequeño, como todos los que visitamos, lo cual pienso que no es un problema sino que lo hace más encantador.

Lleno de gente, amantes de los vinos naturales, el sommelier se preocupó en acomodarnos en un hueco. Era de noche, pero hacía calor en Tokio, así que de los vinos mostrados en las estanterías, una selección impresionante de botellas vacías a modo de carta, elegimos Saint lô pet Lot14 de François Saint-Lô. Un pétillant naturel tremendamente refrescante. También existía la posibilidad de beber por copas una serie de vinos que ofrecían. Para acompañar, una ensalada de aguacate y unas salchichas totalmente caseras. Por cierto, el pan estaba buenísimo, de masa madre, algo que también coincidía en todos los locales de vinos naturales que visitamos en Japón, un detalle que también me recuerda a Francia, al igual que el agua de jarra gratuita.

1-19-4 Tomigaya Shibuya Tokyo


Wine Stand Bouteille

Tras salir de la estación de Shibuya, la salida más famosa es la que da a la estatua del perro Hachiko, nos encontramos con el cruce de peatones más transitado del mundo. Rodeado de neones, pantallas gigantescas de televisión, carteles luminosos, sonido...

Es increíble que muy cerca de este punto exista un rincón del bullicioso barrio que nos traslade a otra época, un callejón muy pintoresco adornado con varios farolillos y situado paralelamente a la línea elevada del tren. De entre los bares que lo pueblan hay uno dedicado al vino natural, creo que es el más pequeño que visité, tuvimos la suerte de que cuando llegamos salían algunos clientes. Con nosotros dos, seis personas ocupábamos por completo la barra del bar, de pie, sin asiento. En pocos segundos, siendo los únicos españoles, o mejor dicho, los únicos extranjeros, quisieron entablar comunicación con nosotros, así como los siguientes clientes que ocuparon nuevos huecos libres. Genial.

La sommelière, Nozomi Miura san, verdadera alma del local, posee uno de los instagram que más nos gustan, de hecho conocimos el local gracias a sus fotos que seguíamos desde hacía tiempo. Fotografía las botellas en la puerta del wine bar con el fotogénico callejón de fondo, mostrando así los vinos que va a abrir por copas. Por cierto, vinos muy de nuestro gusto, como el que probamos de una de nuestras bodegas favoritas. Naturalmente salí al callejón para imitar la idea de su instagram: Noir de Florette de Lucy Margaux, pinot noir, de Adelaide Hills.

También disfrutamos con unas copas de Tragolargo 2013, el vino de Rafa Bernabé siempre sienta bien en cualquier parte del mundo, y por último, Crudo Shiraz 2015, de Luke Lambert, en Yarra Valley. ¿Os he dicho que me encanta Tokio?




Además de bares y restaurantes de vinos naturales, en Tokio también hay tiendas especializadas en estos vinos. Nosotros visitamos tres de ellas:

The Wine Store

La boca de metro de Naka-Meguro es la más adecuada para acercarse a esta tienda de vinos, se encuentra a unos 500 metros, en una calle ancha paralela al río Meguro. Vale la pena visitarla, es bonita y de estilo moderno y está repleta de buenas referencias. También existe la posibilidad de beberse en el local la botella elegida, junto a unos snacks, o bien probar algunos de los vinos seleccionados por copas.


Dos veces visitamos esta tienda, en la primera probamos unas copas de un vino de Radikon, Oslavje 2001, y otro de Gareth Belton, Scary Gully Pinot Noir 2015, el nombre de la bodega de este último es Gentle Folk, en Adelaide Hills. Dos vinazos.

La segunda vez que acudimos fue para comprar algunas botellas. Una de ellas, Good Morning Tom 2014, pinot noir de Patrick Sullivan, la única que me llevé de Tokio en el avión de vuelta y que disfrutada ya en casa, tras más de 10.000 kilómetros, salió fenomenal, para que luego digan que los vinos naturales no viajan bien, jua!

3-5-2 Nakameguro, Meguro
thewinestore.jp

Liquors Nodaya


Localizado en Nippori, un tranquilo y viejo barrio residencial en pleno corazón de Tokio pero que no tiene nada que ver con las grandes zonas comerciales de la ciudad, aquí abundan por el contrario las pequeñas tiendas, los comercios de barrio, las callejuelas y los edificios de baja altura. Nosotros llegamos a través de la línea que lleva a Sendagi Station. Uno de esos comercios es esta tienda de vinos y sake dirigida por el señor Sato.

Tiene una muy buena selección de botellas: Mariano Taberner, Bodegas Cueva, en Requena; Les Deux Terres, Ardèche; de Gilles Azzoni; Alexandre Bain...

3-4-8 Sendagi Bunkyo
www.e-nodaya.com

Ginza Cave Fujiki


Shinjuku, Shibuya, Ueno, Akihabara, Ginza... Tokio no tiene un único centro, sino varios. En pleno barrio de Ginza, se localiza esta tienda de vinos, en la zona de las tiendas lujosas, grandes marcas de moda y sedes de importantes empresas tecnológicas como por ejemplo Sony. Nos acercamos, además de para conocerla, con la idea de comprar una botella y realizar un pícnic en el parque más famoso de la ciudad, el parque Yoyogi.

De entre la multitud de referencias de la sala climatizada elegimos una botella de Patrick Desplats, Caroline, añada 2013 según indica el lote. Una chenin que enamora tanto como su etiqueta.

www.ginzafujiki-wine.com

Parque Yoyogi 


El parque Yoyogi es el más animado de la ciudad, donde parejas, familias y grupos de amigos disfrutan paseando, comiendo, jugando e incluso tocando música o bailando. En una zona mucho más tranquila del enorme parque se encuentra el Santuario Meiji, en el que con un poco de suerte podemos coincidir con alguna boda sintoista. Harajuku es la estación de la línea Yamamote (JR) más cercana para visitar el santuario y justo enfrente tenemos la calle peatonal Takeshita, repleta de tiendas de moda adolescente, ropa para Lolitas y otras tribus urbanas, accesorios, souvenirs, tiendas de todo a 100 y de artículos diversos. Paralela a esta calle, está la Avenida Omotesando, donde se encuentran importantes tiendas de lujo en modernos edificios.


Beberse una botella de esta calidad en pleno parque Yoyogi es una bonita experiencia. Como acompañamiento, los populares bento, las cajitas con raciones de comida preparada para llevar.

Nuestra estancia en Tokio está siendo fascinante. Seguiremos contando...

Vicente


Shibuya