Blog de un aficionado al vino. Un paseo simple a través de mis aficiones, un punto de vista personal en un instante determinado. Siempre dispuesto a aprender, disfrutar y compartir.

viernes, 5 de abril de 2019

Bebiendo vino natural en Madrid: Angelita, La Fisna Vinos, Cascorro Bistrot, La Caníbal, Bendito Vinos y Vinilos...



Son numerosos los motivos por los que Madrid me atrae. Además de las impresionantes colecciones que albergan sus museos, las constantes exposiciones de arte o la poderosa y variada oferta teatral, me gusta también el ambiente de sus calles, repletas de paseantes, sus plazas y mercados, su oferta culinaria y, sobre todo, su carácter acogedor y abierto. Si a todo ello se une la posibilidad de disfrutar del vino natural en varios de los locales, me reafirmo en que Madrid es una ciudad a visitar repetidamente.

En varias ciudades europeas los locales dedicados al vino natural se concentran por lo general en una mayor proporción en determinados barrios. Así, en Londres tendríamos la zona de Shoreditch; en Berlín destaca el barrio de Neukölln; en París el 11ème, por supuesto, y en Madrid esto ocurre en Lavapiés, un barrio multicultural, tradicional y alternativo a la vez.

A excepción del primer restaurante visitado, Angelita, el resto de locales donde destaca la oferta de vinos naturales y que visitamos en esta ocasión, a mediados del mes de marzo, se encuentran en Lavapiés.

Os cuento nuestra experiencia:

Angelita


Si de la anterior estancia en la ciudad nos despedimos visitando este restaurante, en esta nueva ocasión nos apeteció comenzar nuestro recorrido cenando en él. Se localiza en una calle tranquila, paralela a la Gran Vía, calle de la Reina, en la popular zona de Chueca. El comedor, con grandes ventanales, está orientado a dicha calle. También disponen de una completa coctelería que ocupa el sótano.

Habíamos reservado una mesa para dos para un martes noche; al poco el restaurante se llenó, y no me extraña porque cenamos muy a gusto: pimientos asados con sardina ahumada; pisto de verduras; tortilla "vaga" de tendones de res y huevas de mújol, plato que me alegro que nos recomendaran; canelones de rabo de toro y setas silvestres;  mousse de boletus, frutos del bosque y crumble de tomillo... Platos todos deliciosos.


En todo momento bien atendidos, elegimos para beber una botella y varias copas de entre su extensa carta de vinos. Ofrecen bastantes vinos naturales, junto a otros más clásicos, inclusive por ejemplo grandes vinos de Borgoña.

Costadilà, fue la botella elegida, un pet nat que siempre me gusta, en cualquiera de sus alturas, en este caso 280 slm. Prosecco. Véneto. 10,5 %.


Disfrutamos también con varias copas: Berretes 2016 de Microbodega del Alumbro, Zamora, y Sade 2017, de Orly Lumbreras, Cebreros, ambos orange wines; Ignios Listán Negro de Borja Pérez, Tenerife, del que no recuerdo la añada pero que se mostró espléndido, y La Payana 2016 de Silvia Marín y Kike Prados (también conocido como Kike con K). Vino, este último, de la zona de Cebreros, Sierra de Gredos, y que como bien indica en su etiqueta procede de "garnachas viejunas" y proporciona "placer adulto".

Fenomenal primera noche en Madrid con esta cena en Angelita que celebramos degustando una última copa de un extraordinario vino bajo velo del Jura, Vin Jaune 2010 del domaine Labet.



Tienda y bar de vinos localizada en la calle del Amparo, en Lavapiés. Un lugar con buen ambiente y concurrido, de cuyo éxito nos alegramos mucho. No es la primera vez que lo visito, ni será la última, claro. No realizan reservas, acudimos en la tarde noche. Muy bien atendidos por Delia, copropietaria del local junto a Iñaki, degustamos algunas tapas y platitos, como las alcachofas con jamón ibérico, los champiñones rellenos de chipirón y los pimientos asados de Zamora, pimientos tan buenos como los del restaurante Angelita, son de la misma familia proveedora.


Vale la pena visitar la sala del fondo del local donde se exponen las botellas de la tienda. No están especializados estrictamente en vinos naturales, sino en los vinos que les gustan. En cualquier caso, no creo que sea frecuente encontrar un sitio como éste en el que, como ocurrió el día de nuestra visita, se tiene la posibilidad de optar, entre otros vinos, por dos pet nat servidos por copas, sin aditivos y de las características de Restons Nature y Piège à Filles. De Julien Albertus, Domaine Kumpf et Meyer, Alsace, el primero, y de Pascal Potaire y Mosses Gadouche, Domaine des Capriades, Loira, el segundo. Uno te reduce la sed, el otro te acaba de deleitar. 


Un pet nat siempre apetece, pero especialmente en unas fechas que coincidían con un muy agradable tiempo primaveral, a veces incluso veraniego. Quedamos bien satisfechos y con ganas de una próxima visita.



Muy cerca del mercado de la Cebada, en la popular Plaza de Cascorro y por lo tanto en pleno Rastro de Madrid, se localiza este bistrot y bar de vinos dirigido por Carlos Campillo, precursor y defensor del vino natural en Madrid. Creó hace años el ya desaparecido Le Petit Bistrot, también Solo de Uva, fue socio de la tienda Wine Attack y desde hace aproximadamente año y medio impulsa este nuevo proyecto.

Ofrecen un menú al mediodía entre semana a precio ajustadísimo. También están disponibles las opciones de la carta. Otra posibilidad es el plato del día, de cuchara. Comimos muy bien: sopa de cebolla gratinada, sardinas marinadas, parmentier de pato confitado... y una también deliciosa tarta Tatin. Cocina con enfoque francés.




Tienen un listado de 20 vinos por copas y multitud de referencias por botella, españolas y francesas en su mayoría, también alguna portuguesa. Todos naturales.

Siempre con ganas de pet nat, nuestra elección fue una botella de Batiburrillo, espumoso de monastrell de Juan Pascual López, bodega Viña Enebro, Bullas, Murcia; probamos también unas copas de Aire Salvaje, airén de Samuel Cano, La Mancha, estupendo con los primeros platos, y finalmente, con el plato principal, disfrutamos con la cuvée Souriez 2016, syrah muy bebible, fresca y frutal, elaborada por el joven vigneron de origen japonés Kohki Iwata, establecido en el sur de Francia. La bodega se denomina Wa Sud.


En la próxima ocasión, volveremos para disfrutar también de sus cenas o simplemente acomodarnos en su barra y degustar tapas y vinos.



Puesto situado dentro del Mercado de San Fernando, mercado inaugurado en 1944 y uno de los centros neurálgicos del barrio de Lavapiés. La Siempre Llena la conocí ya en mi anterior visita a Madrid. Ofrecen vinos a granel, por copas o en botella. Me encantó ver a clientes comprar vino por litros para llevarse. Se trata de una tienda y bar de vinos ideal también para tomar el aperitivo, fue nuestro caso. Degustamos unos riquísimos chicharrones de Cádiz con una copa del espumoso de Viña Enebro, monastrell rosado de Bullas del que disponían de unas cuantas botellas, y otra copa de graciano de Uva de Vida, bodega de Toledo, servida directamente del grifo. Rodeados de un ambiente de mercado, esto es un gustazo.



Bonito local, moderno y de muy reciente apertura, creo que desde el pasado otoño. Se encuentra a un paso del Museo Reina Sofía, en la calle Argumosa.


Disponen de una enorme sala a la entrada con una gran mesa y taburetes, también de una sala de comedor a continuación. Conviene observar detenidamente la tremenda exposición de botellas de vinos dispuestas dentro de los armarios acondicionados, no todos aparecían en la carta, seguramente debido a la llegada de nuevas referencias. Un punto fuerte es su panel de vinos de grifo, a granel, ofrecidos por jarras, por copas o para llevar en una bonita botella serigrafiada. Destacan los rótulos anunciando los vinos, con el nombre de sus autores, vimos de Samuel Cano, de Julián Ruiz y de Daniel Ramos, entre otros. Un puntazo. También ofrecen cervezas artesanas. Una muestra de quesos de calidad completa la sugerente oferta, de hecho, nos quedamos con la idea de en una próxima ocasión degustar una tabla acompañada por vinos.

Se comunica con el restaurante contiguo, O Pazo de Lugo, mucho más clásico y del mismo propietario. Aún siendo un estilo completamente diferente, comparten menú y platos. La cocina está situada en dicho restaurante.


Volviendo al tema vinos, probamos algunos de los vinos ofrecidos por grifo, también alguno de los vinos ofrecidos por copas de entre una selección de botellas y finalmente, para comer, le eché el ojo a una botella de Hautement Tellurique, de Catherine Dumora y Manu Duveau. Una de sus gamay que no había probado todavía y que me pareció una delicia muy de mi gusto; se trata de una de mis zonas preferidas, Auvergne.

Bendito Vinos y Vinilos (fotografía de cabecera)


Localizado dentro del Mercado de San Fernando, Lavapiés. Bendito Vinos y Vinilos es uno de mis lugares preferidos, de Madrid y de cualquier parte; de hecho, en esta oportunidad lo disfrutamos en dos ocasiones, una un viernes tarde noche, antes de acudir al teatro, y la segunda en el brunch del día siguiente, rodeados por el ambiente de mercado en sábado.

Para quien no conozca todavía esta tienda y lugar de degustación de vinos, les diré que ocupa un pequeño espacio, pero que desborda placer debido a su extraordinaria selección de vinos, todos naturales, a sus tablas de quesos, la exquisita cecina o el jamón, y sobre todo gracias a la siempre agradable atención de su propietario y alma del local, José, quien demuestra su buen criterio por los productos que he mencionado y trata de que todo cliente se sienta a gusto.




Varios vinos por copas probamos en nuestra visita del viernes: La Flûte Agitée 2016, pet nat de la variedad chasselas elaborado por Grégoire Perron, bodega La Combe aux Rêves, Savoie, un pet nat que me encantó; Salvaje Blanco L2017 de Barranco Oscuro, disponen de todos los vinos de esta bodega granadina, pionera del vino natural en España; Charpindo 2017, de Charles Dagand, como un zumo de chardonnay y pinot noir del Jura; Rosado 2018 de Fabio Bartolomei, garnacha de Sierra de Gredos, Vinos Ambiz, y finalmente un vino que tenía ganas de probar, Churumbi Lt17 de Raúl Calle, rosado de garnacha de la Sierra de Gredos. Copa a copa, viajando por el mundo desde el Mercado de San Fernando. Me gusta.


Preparado por Ellan, reciente y acertado fichaje del local, disfrutamos en nuestra segunda visita del brunch del sábado al mediodía, consistente en platos refrescantes, varias ensaladas, de naranja y cecina, de puerros con salsa de alcaparras... y una botella que le pedí a José que me guardara para ese día: Nyctalopie de Daniel Sage. Se trata de un vino de Ardèche que bebí por primera vez hace casi tres años en La Pioche, el bistrot de Shinya Hayashi san en Tokio, y que me hacía ilusión volver a disfrutarlo, en diferente añada, pero esta vez en Madrid, en Bendito. Deliciosa gamay bebible a cualquier hora.

Por supuesto, aprovechando su faceta de tienda, cargamos también con algunas provisiones para casa, en nuestro caso líquidas.



Pizza y vinos naturales en Lavapiés. Pizza de masa gruesa y esponjosa, al molde, de estilo argentino y larga fermentación. El lugar nos lo indicó José, de Bendito Vinos y Vinilos. Se localiza en la misma calle de La Fisna, calle del Amparo. Llevan abiertos unos cinco meses. El local me parece moderno, de aspecto industrial. Disponen de una gran mesa alargada y otras más pequeñas, también repisas y taburetes donde acomodarse. El sitio es pequeño pero muy agradable. 

Nos recomendaron elegir un único entrante y una sola pizza para los dos. Nos avisaron de que mayor cantidad podría ser imposible acabarlo. La verdad es que se trata de una pizza grande, generosa, rica y sabrosa. Pedimos una pizza Tartine, a base de mozzarella, patata, parmigiano, tomillo y ají molido, y como entrante tomates "quemados", servidos con chalotas y stracciatella. Había al menos unas ocho pizzas más para elegir y otros cuatro o cinco entrantes. También las ofrecen para llevar. 

Para beber, agua en jarra, disponible a voluntad, y una botella de Mariano Taberner, de Bodegas Cueva, Requena, un pet nat de monastrell de nombre divertido. Existe la posibilidad de vinos por copas. Además del elegido vimos, entre otros, vinos de Rietsch, de Clos Lentiscus, Occhipinti, Bellotti, Esencia Rural y hasta de Pheasant's Tears. Aunque estábamos llenos, la gula nos hizo llegar al postre, un flan de dulce de leche, para golosos y para terminar lo poco que nos quedaba del pet nat. Fue perfecto para un mediodía de domingo soleado y de ambiente relajado.

Final del recorrido vinícola y hasta una próxima estancia en Madrid en la que ya pienso en repetir locales, visitar nuevos o descubrir otros.

Vicente

© elvinoquebebo.com




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miércoles, 30 de enero de 2019

Doce vinos disfrutados en 2018



Como cada año por estas fechas, me gusta escribir sobre algunos de los momentos y vivencias experimentados durante el año recién terminado. Siempre a través de una selección de vinos disfrutados. Para evitar alargarme trato de que las botellas recordadas no sean más de 12. Muchas de ellas han sido disfrutadas durante viajes de muy grato recuerdo: París, Berlín, Manhattan, Brooklyn y de nuevo París.

El orden de la lista sólo es aproximadamente cronológico.

1.- BloOm Lot 15, Aurélien Lefort    
      (fotografía de cabecera)

Tras quitarle la chapa, la efervescencia nos hizo perder casi 1/5 del líquido. Pero viva la alegría, y más con un vino tan de mi gusto, con sabor a fruta y realmente delicioso. Gamay d'Auvergne. Sirva este Pet Nat de Aurélien Lefort, disfrutado en casa, de sólo 10,5 % de graduación, para iniciar esta lista, comenzar los recuerdos del 2018 e indicar también lo mucho que me gustan los vinos que elabora este vigneron. Vinos que persigo desde que tuve la ocasión de probarlos por primera vez hace más de tres años en la Spring Tasting, feria que se celebra en Londres. Desde entonces, varias botellas he podido disfrutar, bien en casa, o durante estancias en París, o en lugares más lejanos. En Japón, por ejemplo, un país con numerosos amantes del vino sin aditivos, sus vinos son de los más buscados.

En este último año he bebido algunos: PRimA Lot16, Les épines à quoi servent-elles Lot15, NuLlepaRT-cEDex Lot17... También me gustaría nombrar otro pet nat que me pareció igual de asombroso que el que he citado. Se trata de 1=1, añadas 2016 y 2017 en la misma cuvée, un tremendo gustazo, fresco, goloso sin empalagar... una maravilla. Os muestro alguna foto:


2.- Un Trajet Inutile 2015, Daniel Sage

Leo mis notas en referencia a esta botella bebida en una visita a París en enero de 2018: "Délicieux, un des pet'nats de ma vie. Belle soirée à Pacchio"


En esas fechas, Pacchio era el nombre de este restaurante llamado desde al poco de mi visita Faggio Osteria. Fabio Lombardi, quien nos atendió, es el propietario. En la pequeña cocina, tras la barra, elabora el chef japonés Masaaki Yamamoto sus platos a cual más rico. La selección de vinos es extraordinaria, tanto que pienso que es difícil beber mejor que en este local.

Pensando en el pet nat de Daniel Sage, Ardèche, ahora, muchos meses después, repito mis palabras basadas en mi recuerdo, se trata de uno de los mejores pétillants naturels que he probado en mi vida.

3.- Les Grandes Orgues 2015, Frédéric Gounan


En el restaurante Gresca, en Barcelona. No siendo la primera botella de la cena, ni la última, recuerdo como uno de mis amigos tras beber este vino que compartíamos entre varios, y antes de que decidiéramos cuál sería el siguiente, comentó que se bebería fácilmente otra botella del mismo. No me extrañó. Esta pinot noir de L'Arbre Blanc, Auvergne, es una delicia.

4.- La Sonorité du Vent 2014, Kenjiro Kagami


También en el restaurante Gresca. Cena entre amigos, después de cinco vinos y de degustar los platos que salen de la cocina de Rafa Peña, queríamos un sexto vino, buscábamos algo sorprendente y a la altura de lo bebido (vinos de Claude Courtois, Yvon Métras, el vino de Frédéric Gounan nombrado anteriormente, Le Petit Gimios...). Rafa, uno de los pocos cocineros que conozco cuyo gusto por el vino es parejo a su gusto por la cocina, nos sacó una botella que cumplía nuestras más altas expectativas. La Sonorité du Vent 2014, chardonnay de este vigneron japonés afincado en la zona del Jura, es probablemente su vino que más me ha gustado. No es que haya bebido muchos vinos de Kenjiro Kagami, su producción es muy limitada, pero entre los pocos más de media docena bebidos, este me pareció sublime. Intentaré seguir bebiéndolos.

5.- GinTonic 2015, Milan Nestarec


En el 2018, en mayo, acudimos a una nueva edición de la RAW, la importante feria internacional, en esta ocasión en Berlín. Naturalmente recorrimos varios de los locales donde disfrutar de vinos de nuestro gusto. En Ottorink Winbar, el bar de vinos más antiguo de la ciudad, elegimos una botella de Milan Nestarec para acompañar la cena. Estoy de acuerdo con el elaborador checo autor de este vino, this is my GinTonic! Tremendo y elegante sauvignon blanc en contacto con las pieles. Creo que mi favorita entre sus cuvées.



6.- Bat-Nat 2016, Michael Volker

Otro pet'nat en la lista. Degustado también durante nuestra estancia en Berlín, en este caso en Motif Wein, creo que mi local preferido de la ciudad. Una tienda de vinos y degustación que ocupa pocos metros cuadrados, pero donde te encuentras muy a gusto, rodeado de vinilos, buena música, fantásticos vinos y buen rollo. Se localiza en Neukölln, el barrio de moda.


Bat-Nat 2016 se trata de una elaboración de 2Naturkinder, la bodega de Melanie Drese y Michael Völker, situada en Franconia. Su variedad es schwarzriesling (meunier). Había probado la mayoría de sus vinos a excepción de esta cuvée y me gustaría volver a beberlo en alguna otra ocasión.

7.- Marie Rosé 2017, Baptiste Cousin


Siempre he sido fan de los vinos de Olivier Cousin; de hecho, fueron de los primeros vinos naturales que me impactaron, ya hace años, así que tenía ganas de beber los de su hijo.  Fue en el restaurante Wildair, localizado en el Lower East Side de Nueva York.

Este rosé, variedad grolleau gris, del joven elaborador de Anjou estaba tremendo.

8.- En Remont 2016, Julie Balagny


En Remont 2016 de Julie Balagny es el vino que más me ha gustado hasta ahora de esta vigneronne de Beaujolais. Lo degusté también en Nueva York, en Manhattan, en el barrio de Tribeca, donde se localiza un bonito restaurante abierto no hace mucho de nombre Frenchette. Pasamos una genial velada cenando aquí, y el vino que elegimos nos pareció sublime. Gamay. Beaujolais. Fleurie. Julie. Deliciosamente delicioso.

9.- Feints 2017, Evan Lewandowski


Cada vez que hemos visitado Nueva York, siempre encontramos un día para acercarnos a uno de mis restaurantes preferidos, localizado en Brooklyn. Ocupa un Pullman car de los años 20, un vagón de los antiguos ferrocarriles, su nombre es Diner. Un clásico ya en la ciudad, pero aún fascinante tras casi 20 años desde su apertura.

En esta ocasión, el vino que elegimos para acompañar la comida no fue únicamente por su preciosa etiqueta. Se trataba de Feints 2017 Cuvée Zero de Ewan Lewandowski, quien instalado en Salt Lake, en el estado de Utah, comenzó su trabajo bajo la marca Ruth Lewandowski en 2012. Uvas blancas (38% arneis) y tintas (32% dolcetto, 16 % barbera y 14% nebbiolo) que provienen de Fox Hill, viñedo en Mendocino County. Aromas a frambuesas, aromas terrosos, también florales, especiado, de fresca acidez y muy bebible. Lo disfrutamos.

10.- Love Potion 2017, The Other Right


Una shiraz deliciosa, salvajemente sabrosa. En cuanto se abrió un poco, su fragancia te regalaba un vino riquísimo y no dejabas de beberlo. Una poción para enamorar. Así es este vino de The Other Right, la marca de la pareja afincada en Adelaide Hills, Alex Schulkin y Galit Shachaf, cuyos vinos busco y beberé allá donde me los vuelva a encontrar. Lo disfruté en The Ten Bells, el ya decano y primer bar de vinos naturales de Nueva York, un lugar donde siempre me he sentido muy a gusto en todas mis visitas. Situado en Broome St., en Manhattan.

11.- Désaltérofilles L15, Benoit Rosenberger


Fabuloso Pet Nat, fresco, muy bebible, placentero a tope. Disfrutado en Chambre Noire, uno de nuestros bares de vinos preferidos de París. Un vino que hasta entonces sólo lo había podido ver en el instagram de mis amigos japoneses, y en contadas ocasiones. Según nos han contado, Benoit Rosenberger, vigneron de Auvergne, trabaja en una bodega de espacio muy limitado, por las descripciones calculo que no debe ocupar mucho más que el pequeño comedor de mi casa

12.- Megablend L17, Cantina Indigeno


Megablend es trebbiano y montepulciano d'abruzzo, sólo 10.5 %. Estos zumos de vino tan naturales son los que a mí más me gustan. Lo elegí de la carta de vinos de Martin Boire et Manger, el bar restaurante situado en Boulevard du Temple, 11ème. Fue nuestra segunda visita a París en el 2018.  

El vino de Cantina Indigeno es el único italiano de esta corta selección de 12 botellas, pero me gustaría añadir al menos otro más cuyo recuerdo persiste, Le Primeur pour les filles (2017), variedad aleatico, de Le Coste. Sabía y olía de forma muy particular, estaba buenísimo. Había bebido en otras ocasiones su Primeur 2013 y 2015, pero esta añada me siguió sorprendiendo. Bravo Clementine Bouveron.



Hasta aquí esta relación de vinos, muy resumida, que sirve como excusa para recordar buenos y grandes momentos del año recién terminado. 

Vicente

© elvinoquebebo.com


domingo, 30 de diciembre de 2018

En París: Le Cadoret, Le Petit Keller, Goguette, Martin Boire et Manger, Gare au Gorille, Robert...



Cada vez que visito París, la estancia me parece corta. Disfruto y me siento muy cómodo en esta ciudad. Y hay tantos sitios donde comer y beber tan bien que cuando marcho de allí siempre me apunto nuevos restaurantes o bares a visitar en un próximo viaje. Algo que no deja de atraerme.


Localizado en Belleville, 19ème, muy cerca del Parque des Buttes-Chaumont. Y también cerca de bistrots ya legendarios como Le Baratin o Quedubon. Abrió hace aproximadamente un año. Su bonita fachada tradicional se mezcla en su interior con un comedor con estilo más moderno, con cocina abierta, y donde disfrutar, en nuestro caso al mediodía, de un delicioso menú a un precio ajustadísimo: chaudrée de moule ou boudin blanc maison; tartare de boeuf normand fermier; moelleux chocolat crème anglaise... Todo riquísimo.




Nos atendió Nadine Decailly, menciono el nombre completo porque la conocíamos de cuando dirigía Au Nouveau Nez, la tienda de vinos de la calle Saint-Maur, hoy con una cocina de estilo italiano. No sabíamos que Nadine trabajaba ahora aquí y nos hizo ilusión reencontrarla.




Para beber disponían de una carta bastante completa con referencias muy de mi gusto, entre ellas el vino que elegí, curiosamente una botella que aunque visible no estaba a la venta en un bar de vinos visitado pocos días atrás. Pero la suerte me acompaña. Se trata de NuLlepaRT-cEDex Lot 17 de Aurélien Lefort. Gamay d'Auvergne. Nos recomendaron su decantación (carafer) para darle tiempo a expresarse. De acidez alta, mostraba a la vez delicadeza y potencia. Lo degustamos con ganas mientras comíamos, no nos sobró ni una gota. En mi casa, tras esta visita a París que os resumo, tengo ahora guardada otra botella de este vino. Tuve la oportunidad de poder comprarlo en Crus et Découvertes.

Disfrutamos en este restaurante. Según vi, además de comidas y cenas ofrecían también desayunos. Si viviéramos en esta ciudad lo frecuentaríamos.



Localizado en la rue Keller (11ème), enfrente de la boutique de telas del Atelier Brunette, una dirección que mi pareja y yo solemos visitar en París. El restaurante abrió hace aproximadamente dos años y medio. Su chef y copropietaria es la japonesa Kaori Endo. Y quien provisiona de vinos al restaurante es su marido Mickael Lemasle, el responsable de Crus et Découvertes, la tienda de vinos localizada en el mismo barrio, rue Paul Bert, y que es una de mis tiendas preferidas, o mejor dicho, mi tienda favorita.

El restaurante es atrayente, suelo de azulejos a cuadros rojos y blancos, escalera de caracol que embellece el local, mesas de formica, carta de platos en la pizarra portátil... Pedimos varios entrantes: champignons de Paris confits à l'huile d'olive; oeuf nitamago mariné au rapadura et tamari; houmous azuki; tempura d'avocat au poivre sanshô (pimienta japonesa). También dos platos principales: tataki de saumon, vinaigrette miso saikyō (un tipo de pasta miso) y magret de canard grillé au sanshô, salsa céleri (apio), grenade et sirop d'érable. Como veis se trata de una cocina franco-japonesa. No descartamos los ricos postres dulces, poire confite à la cardamome, crème praliné et meringue au café y cake moelleux au thé matcha con chocolate blanco y frambuesas. Cenamos muy, muy bien.


Ofrecen varias opciones como vinos por copas, nosotros optamos de todas formas por una botella de Les épines, à quoi servent-elles? Lot 15 de Aurélien Lefort, Auvergne. Gamay. Pura fruta y maravillosa acidez, un vino en un momento extraordinario.



Prácticamente recién abierto en las fechas de nuestra visita. Se trata del nuevo restaurante dirigido por Guillaume Dupré (Coinstot Vino, Passage Panoramas). Está situado junto al Cirque d'Hiver, en la rue Amelot (11ème), la misma calle por lo tanto del restaurante Biondi y de Le Clown, y muy cerca de Martin Boire et Manger.

Con posibilidad de comprar vino a granel, servido con tirador a modo de grifo, bien para llevar en medidas de medio litro, un litro o litro y medio, o bien para consumir en el local, en este último caso también por copas. Si te lo llevas se debe dejar un pequeño depósito por el envase de cristal, es decir por la botella recuperable, esto es semejante a lo que en mi niñez se llamaba devolver los cascos. En esos días disponían del vino a granel de Olivier Cohen, Languedoc.

Comimos muy bien, dos platos principales: onglet de boeuf, oignons de Cévennes, épinards, maïs et jus au romarin y curry de pommes de terre ratte, noix, broccoli et poires. De postre: tartalette chocolat noir, framboises et coriandre y cheesecake leger, crumble sauge et poudre de betterave.


De entre la carta de vinos, algunos por botella y otros también con opción a copa, he de decir que disfruté a lo grande. Varias copas pasaron por nuestra mesa: el pétillant de Cantina Indigeno, rosado L17, de sólo 10,5 %, estupendo; Wastafeste Pinot Grigio 2016 Azienda Agricola Villa Job, Venezia Giulia, bodega que no conocía; el tinto de Cantina Giardino, L17; Tonton Rouge Cabernet Franc 2014, embotellado por Vincent Wallard, uva de Jérôme Lenoir; Monstrum 2015, 80% grenache noir y 20% grenache gris, un Vin Naturel Doux de Collectif Anonyme, Port Vendres, un monstruo, y finalizamos con un digestivo de calidad, una copa de Calvados (42º) de Julien Fremont, presente de la casa.

On avait soif!

Estuvimos muy bien atendidos por Paul y Guillaume.


El nombre le pega a la perfección a este bar restaurante, un local para beber y comer muy a gusto. Abierto desde hace casi 4 años, se localiza en el 24 Boulevard du Temple, en el 11ème.

Según he leído, gran parte del equipo pasó por Au Passage. A los mandos se encuentra Loïc Martin. Llegamos pronto, una tarde noche de día festivo entre semana. Nos atendieron muy bien.


Tardé en decidirme por el vino, la carta es extensa y predominan los vinos del sur, tras releerla finalmente opté por una botella que destacaba para mi gusto, Megablend L17 de Cantina Indigeno. Me lo sirvieron en carafe, me preguntaron también si prefería que lo agitasen para hacer desaparecer el carbónico, pero a mí no me molestaba. Había probado algunos vinos de esta bodega en Goguette y me encantaron. Megablend es trebbiano y montepulciano d'abruzzo, sólo 10.5 %. Estos zumos de vino tan naturales son los que a mí más me gustan.

Y para cenar, de entre los platos a elegir de la pizarra ambulante: brochette de coeurs de canard, topinambours, céleri, poitrine de cochon, chevre frais, gâteau chocolat crème cardamome... Realmente, se bebe y se come bien en Martin Boire et Manger.


De idéntico nombre que una canción de George Brassens, este restaurante se encuentra en el barrio des Batignolles, 11ème, en la Rue des Dames, muy cerca de las vías del tren. En su fachada de azulejos blancos no indica el nombre, pero no tiene pérdida. Ambientado también en blanco, su cocina se dispone al final del comedor de forma alargada, cómodo no obstante.


Como aperitivo y para iniciar la cena con calma pedí una botellita de Ciderman L17, sidra de Cyril Zangs, sólo 5% de graduación.

Nos aconsejaron sobre las cantidades informándonos del tamaño de los platos y optamos por probar varios de pequeño tamaño en lugar de compaginarlos con alguno de los dos platos más grandes que ofrecen para compartir entre dos. Así, probamos entre otros platos: panoufles d'agneau, lentilles vertes et fourme affinée; ravioles de canard, bouillon champi, piment-coriandre; bonito, boudin noir et épinard...  Todo delicioso.


El vino de la cena fue: L'Anglore Vintage 2015, Tavel, de Eric Pfifferling. Nunca falla.

Raro en nosotros, no pedimos postre en esta ocasión, estábamos llenos. Salimos bien satisfechos.



Abierto este año, hace unos meses. De los mismos propietarios que Martin Boire et Manger. La cocina la dirige el chef australiano Peter Orr, ex-Au Passage. Está situado en la calle de la Fontaine au Roi, 11ème, muy cerca del Canal Saint-Martin. Dispone de un bonito comedor, grandes ventanas a la calle y cocina abierta, su mobiliario es cómodo, de ambiente moderno y elegante a la vez, y sus platos refinados.


Nosotros acudimos un sábado al mediodía, y disfrutamos. Tanto con los primeros como con los segundos: parfait de foie gras et foie de volaille, pistaches et brioche; poulpe, coco de Paimpol, feuille d'huître; canard colvert, chou noir, pancetta, coing; veau fermier, pressé de pommes de terre, joue de boeuf, girolles. Por supuesto llegamos al postre: mousse au chocolat, fruit de la passion, granola et glace pistache. Todos los platos destacaron.




De entre los vinos ofrecidos en su carta nos apetecía mucho volver a beber Les Insouciants de Didier et Jules Grappe. Añada 2016. Pur jus, 11,2% de graduación, pinot noir, chardonnay, trousseau y poulsard. Algo reducido al primer instante, tras respirar un poco en el decantador cambió y acompañó muy bien toda la comida. La última vez lo habíamos bebido en nuestro viaje por el Jura, en aquella ocasión fue la añada 2015 y resultó también tremendo.



Nunca nos vamos de París sin aprovisionarnos previamente en esta tienda de vinos. Mi cavista preferido. Situado en la conocida rue Paul Bert, 11ème. Siempre bien atendido por Mickael Lemasle, me llevé algunas botellas no siempre fáciles de encontrar.

No sé si fue casualidad, pero lo cierto es que cuando recapitulé en los vinos comprados, me di cuenta de que todos eran de Auvergne. Está claro que es una de mis regiones favoritas.


Hasta aquí nuestra última estancia en París, espero volver pronto.

Vicente

© elvinoquebebo.com


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