Blog de un aficionado al vino. Un paseo simple a través de mis aficiones, un punto de vista personal en un instante determinado. Siempre dispuesto a aprender, disfrutar y compartir.

miércoles, 30 de enero de 2019

Doce vinos disfrutados en 2018



Como cada año por estas fechas, me gusta escribir sobre algunos de los momentos y vivencias experimentados durante el año recién terminado. Siempre a través de una selección de vinos disfrutados. Para evitar alargarme trato de que las botellas recordadas no sean más de 12. Muchas de ellas han sido disfrutadas durante viajes de muy grato recuerdo: París, Berlín, Manhattan, Brooklyn y de nuevo París.

El orden de la lista sólo es aproximadamente cronológico.

1.- BloOm Lot 15, Aurélien Lefort    
      (fotografía de cabecera)

Tras quitarle la chapa, la efervescencia nos hizo perder casi 1/5 del líquido. Pero viva la alegría, y más con un vino tan de mi gusto, con sabor a fruta y realmente delicioso. Gamay d'Auvergne. Sirva este Pet Nat de Aurélien Lefort, disfrutado en casa, de sólo 10,5 % de graduación, para iniciar esta lista, comenzar los recuerdos del 2018 e indicar también lo mucho que me gustan los vinos que elabora este vigneron. Vinos que persigo desde que tuve la ocasión de probarlos por primera vez hace más de tres años en la Spring Tasting, feria que se celebra en Londres. Desde entonces, varias botellas he podido disfrutar, bien en casa, o durante estancias en París, o en lugares más lejanos. En Japón, por ejemplo, un país con numerosos amantes del vino sin aditivos, sus vinos son de los más buscados.

En este último año he bebido algunos: PRimA Lot16, Les épines à quoi servent-elles Lot15, NuLlepaRT-cEDex Lot17... También me gustaría nombrar otro pet nat que me pareció igual de asombroso que el que he citado. Se trata de 1=1, añadas 2016 y 2017 en la misma cuvée, un tremendo gustazo, fresco, goloso sin empalagar... una maravilla. Os muestro alguna foto:


2.- Un Trajet Inutile 2015, Daniel Sage

Leo mis notas en referencia a esta botella bebida en una visita a París en enero de 2018: "Délicieux, un des pet'nats de ma vie. Belle soirée à Pacchio"


En esas fechas, Pacchio era el nombre de este restaurante llamado desde al poco de mi visita Faggio Osteria. Fabio Lombardi, quien nos atendió, es el propietario. En la pequeña cocina, tras la barra, elabora el chef japonés Masaaki Yamamoto sus platos a cual más rico. La selección de vinos es extraordinaria, tanto que pienso que es difícil beber mejor que en este local.

Pensando en el pet nat de Daniel Sage, Ardèche, ahora, muchos meses después, repito mis palabras basadas en mi recuerdo, se trata de uno de los mejores pétillants naturels que he probado en mi vida.

3.- Les Grandes Orgues 2015, Frédéric Gounan


En el restaurante Gresca, en Barcelona. No siendo la primera botella de la cena, ni la última, recuerdo como uno de mis amigos tras beber este vino que compartíamos entre varios, y antes de que decidiéramos cuál sería el siguiente, comentó que se bebería fácilmente otra botella del mismo. No me extrañó. Esta pinot noir de L'Arbre Blanc, Auvergne, es una delicia.

4.- La Sonorité du Vent 2014, Kenjiro Kagami


También en el restaurante Gresca. Cena entre amigos, después de cinco vinos y de degustar los platos que salen de la cocina de Rafa Peña, queríamos un sexto vino, buscábamos algo sorprendente y a la altura de lo bebido (vinos de Claude Courtois, Yvon Métras, el vino de Frédéric Gounan nombrado anteriormente, Le Petit Gimios...). Rafa, uno de los pocos cocineros que conozco cuyo gusto por el vino es parejo a su gusto por la cocina, nos sacó una botella que cumplía nuestras más altas expectativas. La Sonorité du Vent 2014, chardonnay de este vigneron japonés afincado en la zona del Jura, es probablemente su vino que más me ha gustado. No es que haya bebido muchos vinos de Kenjiro Kagami, su producción es muy limitada, pero entre los pocos más de media docena bebidos, este me pareció sublime. Intentaré seguir bebiéndolos.

5.- GinTonic 2015, Milan Nestarec


En el 2018, en mayo, acudimos a una nueva edición de la RAW, la importante feria internacional, en esta ocasión en Berlín. Naturalmente recorrimos varios de los locales donde disfrutar de vinos de nuestro gusto. En Ottorink Winbar, el bar de vinos más antiguo de la ciudad, elegimos una botella de Milan Nestarec para acompañar la cena. Estoy de acuerdo con el elaborador checo autor de este vino, this is my GinTonic! Tremendo y elegante sauvignon blanc en contacto con las pieles. Creo que mi favorita entre sus cuvées.



6.- Bat-Nat 2016, Michael Volker

Otro pet'nat en la lista. Degustado también durante nuestra estancia en Berlín, en este caso en Motif Wein, creo que mi local preferido de la ciudad. Una tienda de vinos y degustación que ocupa pocos metros cuadrados, pero donde te encuentras muy a gusto, rodeado de vinilos, buena música, fantásticos vinos y buen rollo. Se localiza en Neukölln, el barrio de moda.


Bat-Nat 2016 se trata de una elaboración de 2Naturkinder, la bodega de Melanie Drese y Michael Völker, situada en Franconia. Su variedad es schwarzriesling (meunier). Había probado la mayoría de sus vinos a excepción de esta cuvée y me gustaría volver a beberlo en alguna otra ocasión.

7.- Marie Rosé 2017, Baptiste Cousin


Siempre he sido fan de los vinos de Olivier Cousin; de hecho, fueron de los primeros vinos naturales que me impactaron, ya hace años, así que tenía ganas de beber los de su hijo.  Fue en el restaurante Wildair, localizado en el Lower East Side de Nueva York.

Este rosé, variedad grolleau gris, del joven elaborador de Anjou estaba tremendo.

8.- En Remont 2016, Julie Balagny


En Remont 2016 de Julie Balagny es el vino que más me ha gustado hasta ahora de esta vigneronne de Beaujolais. Lo degusté también en Nueva York, en Manhattan, en el barrio de Tribeca, donde se localiza un bonito restaurante abierto no hace mucho de nombre Frenchette. Pasamos una genial velada cenando aquí, y el vino que elegimos nos pareció sublime. Gamay. Beaujolais. Fleurie. Julie. Deliciosamente delicioso.

9.- Feints 2017, Evan Lewandowski


Cada vez que hemos visitado Nueva York, siempre encontramos un día para acercarnos a uno de mis restaurantes preferidos, localizado en Brooklyn. Ocupa un Pullman car de los años 20, un vagón de los antiguos ferrocarriles, su nombre es Diner. Un clásico ya en la ciudad, pero aún fascinante tras casi 20 años desde su apertura.

En esta ocasión, el vino que elegimos para acompañar la comida no fue únicamente por su preciosa etiqueta. Se trataba de Feints 2017 Cuvée Zero de Ewan Lewandowski, quien instalado en Salt Lake, en el estado de Utah, comenzó su trabajo bajo la marca Ruth Lewandowski en 2012. Uvas blancas (38% arneis) y tintas (32% dolcetto, 16 % barbera y 14% nebbiolo) que provienen de Fox Hill, viñedo en Mendocino County. Aromas a frambuesas, aromas terrosos, también florales, especiado, de fresca acidez y muy bebible. Lo disfrutamos.

10.- Love Potion 2017, The Other Right


Una shiraz deliciosa, salvajemente sabrosa. En cuanto se abrió un poco, su fragancia te regalaba un vino riquísimo y no dejabas de beberlo. Una poción para enamorar. Así es este vino de The Other Right, la marca de la pareja afincada en Adelaide Hills, Alex Schulkin y Galit Shachaf, cuyos vinos busco y beberé allá donde me los vuelva a encontrar. Lo disfruté en The Ten Bells, el ya decano y primer bar de vinos naturales de Nueva York, un lugar donde siempre me he sentido muy a gusto en todas mis visitas. Situado en Broome St., en Manhattan.

11.- Désaltérofilles L15, Benoit Rosenberger


Fabuloso Pet Nat, fresco, muy bebible, placentero a tope. Disfrutado en Chambre Noire, uno de nuestros bares de vinos preferidos de París. Un vino que hasta entonces sólo lo había podido ver en el instagram de mis amigos japoneses, y en contadas ocasiones. Según nos han contado, Benoit Rosenberger, vigneron de Auvergne, trabaja en una bodega de espacio muy limitado, por las descripciones calculo que no debe ocupar mucho más que el pequeño comedor de mi casa

12.- Megablend L17, Cantina Indigeno


Megablend es trebbiano y montepulciano d'abruzzo, sólo 10.5 %. Estos zumos de vino tan naturales son los que a mí más me gustan. Lo elegí de la carta de vinos de Martin Boire et Manger, el bar restaurante situado en Boulevard du Temple, 11ème. Fue nuestra segunda visita a París en el 2018.  

El vino de Cantina Indigeno es el único italiano de esta corta selección de 12 botellas, pero me gustaría añadir al menos otro más cuyo recuerdo persiste, Le Primeur pour les filles (2017), variedad aleatico, de Le Coste. Sabía y olía de forma muy particular, estaba buenísimo. Había bebido en otras ocasiones su Primeur 2013 y 2015, pero esta añada me siguió sorprendiendo. Bravo Clementine Bouveron.



Hasta aquí esta relación de vinos, muy resumida, que sirve como excusa para recordar buenos y grandes momentos del año recién terminado. 

Vicente

© elvinoquebebo.com


domingo, 30 de diciembre de 2018

En París: Le Cadoret, Le Petit Keller, Goguette, Martin Boire et Manger, Gare au Gorille, Robert...



Cada vez que visito París, la estancia me parece corta. Disfruto y me siento muy cómodo en esta ciudad. Y hay tantos sitios donde comer y beber tan bien que cuando marcho de allí siempre me apunto nuevos restaurantes o bares a visitar en un próximo viaje. Algo que no deja de atraerme.


Localizado en Belleville, 19ème, muy cerca del Parque des Buttes-Chaumont. Y también cerca de bistrots ya legendarios como Le Baratin o Quedubon. Abrió hace aproximadamente un año. Su bonita fachada tradicional se mezcla en su interior con un comedor con estilo más moderno, con cocina abierta, y donde disfrutar, en nuestro caso al mediodía, de un delicioso menú a un precio ajustadísimo: chaudrée de moule ou boudin blanc maison; tartare de boeuf normand fermier; moelleux chocolat crème anglaise... Todo riquísimo.




Nos atendió Nadine Decailly, menciono el nombre completo porque la conocíamos de cuando dirigía Au Nouveau Nez, la tienda de vinos de la calle Saint-Maur, hoy con una cocina de estilo italiano. No sabíamos que Nadine trabajaba ahora aquí y nos hizo ilusión reencontrarla.




Para beber disponían de una carta bastante completa con referencias muy de mi gusto, entre ellas el vino que elegí, curiosamente una botella que aunque visible no estaba a la venta en un bar de vinos visitado pocos días atrás. Pero la suerte me acompaña. Se trata de NuLlepaRT-cEDex Lot 17 de Aurélien Lefort. Gamay d'Auvergne. Nos recomendaron su decantación (carafer) para darle tiempo a expresarse. De acidez alta, mostraba a la vez delicadeza y potencia. Lo degustamos con ganas mientras comíamos, no nos sobró ni una gota. En mi casa, tras esta visita a París que os resumo, tengo ahora guardada otra botella de este vino. Tuve la oportunidad de poder comprarlo en Crus et Découvertes.

Disfrutamos en este restaurante. Según vi, además de comidas y cenas ofrecían también desayunos. Si viviéramos en esta ciudad lo frecuentaríamos.



Localizado en la rue Keller (11ème), enfrente de la boutique de telas del Atelier Brunette, una dirección que mi pareja y yo solemos visitar en París. El restaurante abrió hace aproximadamente dos años y medio. Su chef y copropietaria es la japonesa Kaori Endo. Y quien provisiona de vinos al restaurante es su marido Mickael Lemasle, el responsable de Crus et Découvertes, la tienda de vinos localizada en el mismo barrio, rue Paul Bert, y que es una de mis tiendas preferidas, o mejor dicho, mi tienda favorita.

El restaurante es atrayente, suelo de azulejos a cuadros rojos y blancos, escalera de caracol que embellece el local, mesas de formica, carta de platos en la pizarra portátil... Pedimos varios entrantes: champignons de Paris confits à l'huile d'olive; oeuf nitamago mariné au rapadura et tamari; houmous azuki; tempura d'avocat au poivre sanshô (pimienta japonesa). También dos platos principales: tataki de saumon, vinaigrette miso saikyō (un tipo de pasta miso) y magret de canard grillé au sanshô, salsa céleri (apio), grenade et sirop d'érable. Como veis se trata de una cocina franco-japonesa. No descartamos los ricos postres dulces, poire confite à la cardamome, crème praliné et meringue au café y cake moelleux au thé matcha con chocolate blanco y frambuesas. Cenamos muy, muy bien.


Ofrecen varias opciones como vinos por copas, nosotros optamos de todas formas por una botella de Les épines, à quoi servent-elles? Lot 15 de Aurélien Lefort, Auvergne. Gamay. Pura fruta y maravillosa acidez, un vino en un momento extraordinario.



Prácticamente recién abierto en las fechas de nuestra visita. Se trata del nuevo restaurante dirigido por Guillaume Dupré (Coinstot Vino, Passage Panoramas). Está situado junto al Cirque d'Hiver, en la rue Amelot (11ème), la misma calle por lo tanto del restaurante Biondi y de Le Clown, y muy cerca de Martin Boire et Manger.

Con posibilidad de comprar vino a granel, servido con tirador a modo de grifo, bien para llevar en medidas de medio litro, un litro o litro y medio, o bien para consumir en el local, en este último caso también por copas. Si te lo llevas se debe dejar un pequeño depósito por el envase de cristal, es decir por la botella recuperable, esto es semejante a lo que en mi niñez se llamaba devolver los cascos. En esos días disponían del vino a granel de Olivier Cohen, Languedoc.

Comimos muy bien, dos platos principales: onglet de boeuf, oignons de Cévennes, épinards, maïs et jus au romarin y curry de pommes de terre ratte, noix, broccoli et poires. De postre: tartalette chocolat noir, framboises et coriandre y cheesecake leger, crumble sauge et poudre de betterave.


De entre la carta de vinos, algunos por botella y otros también con opción a copa, he de decir que disfruté a lo grande. Varias copas pasaron por nuestra mesa: el pétillant de Cantina Indigeno, rosado L17, de sólo 10,5 %, estupendo; Wastafeste Pinot Grigio 2016 Azienda Agricola Villa Job, Venezia Giulia, bodega que no conocía; el tinto de Cantina Giardino, L17; Tonton Rouge Cabernet Franc 2014, embotellado por Vincent Wallard, uva de Jérôme Lenoir; Monstrum 2015, 80% grenache noir y 20% grenache gris, un Vin Naturel Doux de Collectif Anonyme, Port Vendres, un monstruo, y finalizamos con un digestivo de calidad, una copa de Calvados (42º) de Julien Fremont, presente de la casa.

On avait soif!

Estuvimos muy bien atendidos por Paul y Guillaume.


El nombre le pega a la perfección a este bar restaurante, un local para beber y comer muy a gusto. Abierto desde hace casi 4 años, se localiza en el 24 Boulevard du Temple, en el 11ème.

Según he leído, gran parte del equipo pasó por Au Passage. A los mandos se encuentra Loïc Martin. Llegamos pronto, una tarde noche de día festivo entre semana. Nos atendieron muy bien.


Tardé en decidirme por el vino, la carta es extensa y predominan los vinos del sur, tras releerla finalmente opté por una botella que destacaba para mi gusto, Megablend L17 de Cantina Indigeno. Me lo sirvieron en carafe, me preguntaron también si prefería que lo agitasen para hacer desaparecer el carbónico, pero a mí no me molestaba. Había probado algunos vinos de esta bodega en Goguette y me encantaron. Megablend es trebbiano y montepulciano d'abruzzo, sólo 10.5 %. Estos zumos de vino tan naturales son los que a mí más me gustan.

Y para cenar, de entre los platos a elegir de la pizarra ambulante: brochette de coeurs de canard, topinambours, céleri, poitrine de cochon, chevre frais, gâteau chocolat crème cardamome... Realmente, se bebe y se come bien en Martin Boire et Manger.


De idéntico nombre que una canción de George Brassens, este restaurante se encuentra en el barrio des Batignolles, 11ème, en la Rue des Dames, muy cerca de las vías del tren. En su fachada de azulejos blancos no indica el nombre, pero no tiene pérdida. Ambientado también en blanco, su cocina se dispone al final del comedor de forma alargada, cómodo no obstante.


Como aperitivo y para iniciar la cena con calma pedí una botellita de Ciderman L17, sidra de Cyril Zangs, sólo 5% de graduación.

Nos aconsejaron sobre las cantidades informándonos del tamaño de los platos y optamos por probar varios de pequeño tamaño en lugar de compaginarlos con alguno de los dos platos más grandes que ofrecen para compartir entre dos. Así, probamos entre otros platos: panoufles d'agneau, lentilles vertes et fourme affinée; ravioles de canard, bouillon champi, piment-coriandre; bonito, boudin noir et épinard...  Todo delicioso.


El vino de la cena fue: L'Anglore Vintage 2015, Tavel, de Eric Pfifferling. Nunca falla.

Raro en nosotros, no pedimos postre en esta ocasión, estábamos llenos. Salimos bien satisfechos.



Abierto este año, hace unos meses. De los mismos propietarios que Martin Boire et Manger. La cocina la dirige el chef australiano Peter Orr, ex-Au Passage. Está situado en la calle de la Fontaine au Roi, 11ème, muy cerca del Canal Saint-Martin. Dispone de un bonito comedor, grandes ventanas a la calle y cocina abierta, su mobiliario es cómodo, de ambiente moderno y elegante a la vez, y sus platos refinados.


Nosotros acudimos un sábado al mediodía, y disfrutamos. Tanto con los primeros como con los segundos: parfait de foie gras et foie de volaille, pistaches et brioche; poulpe, coco de Paimpol, feuille d'huître; canard colvert, chou noir, pancetta, coing; veau fermier, pressé de pommes de terre, joue de boeuf, girolles. Por supuesto llegamos al postre: mousse au chocolat, fruit de la passion, granola et glace pistache. Todos los platos destacaron.




De entre los vinos ofrecidos en su carta nos apetecía mucho volver a beber Les Insouciants de Didier et Jules Grappe. Añada 2016. Pur jus, 11,2% de graduación, pinot noir, chardonnay, trousseau y poulsard. Algo reducido al primer instante, tras respirar un poco en el decantador cambió y acompañó muy bien toda la comida. La última vez lo habíamos bebido en nuestro viaje por el Jura, en aquella ocasión fue la añada 2015 y resultó también tremendo.



Nunca nos vamos de París sin aprovisionarnos previamente en esta tienda de vinos. Mi cavista preferido. Situado en la conocida rue Paul Bert, 11ème. Siempre bien atendido por Mickael Lemasle, me llevé algunas botellas no siempre fáciles de encontrar.

No sé si fue casualidad, pero lo cierto es que cuando recapitulé en los vinos comprados, me di cuenta de que todos eran de Auvergne. Está claro que es una de mis regiones favoritas.


Hasta aquí nuestra última estancia en París, espero volver pronto.

Vicente

© elvinoquebebo.com


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sábado, 29 de diciembre de 2018

En París: Chambre Noire, Les Enfants du Marché, Import Export CAM, Restaurant Massale, Yard...



La relación entre París y el vino natural es extraordinaria. Llevo años visitando esta ciudad y rara vez repito sitios, no porque no valgan la pena repetir, todo lo contrario, sino por descubrir nuevos lugares. La lista de locales en París dedicados al vino natural crece continuamente y no deja de entusiasmarme.


Bar de vinos. Barra y taburetes dispuestos a la entrada y con varias mesas al fondo. Se oye buena música. En el local, bastante lleno y con buen ambiente, se escucha francés, inglés y también español; uno de los propietarios, Oliver, es de origen mejicano. Abierto desde hace 2 ó 3 años, no es desde hace tanto que se ha convertido en uno de los bares de vinos naturales que aporta una imagen más fresca y novedosa. No tiene publicidad ni mucha visibilidad en redes. Se localiza en el 11ème distrito, en la rue de la Folie Méricourt, y es uno de mis lugares preferidos desde ya.


No realizan reservas. Sin embargo nosotros no tuvimos que esperar mucho para sentarnos en una mesa, aunque siendo sábado noche y las 21:30 en París seguramente tuvimos mucha suerte.

Nos atendieron muy amablemente. Ofrecen pequeños platos, a modo de tapas, sencillos pero a cuál más gustoso: rillettes de maquereaux (repetimos), pimientos de padron à l'aile, poulpe grillé avec pommes de terre grenaille et piments d'Espagne, patate douce (boniato) rôtie au four et avocat...

Disponen de vinos por copas, pero no me fijé cuáles proponían, somos más de pedir una botella; esto no es una vacilada, cuando veáis los vinos de aquí lo entenderéis. En los estantes colgados en las paredes del local exponen numerosas botellas vacías a modo de carta, todas muy de mi gusto. Yo pedí, tal y como les indiqué, la cuarta botella del segundo estante situado tras la barra, contando de derecha a izquierda, se trataba de una botella de Benoit Rosenberger en la que me fijé desde que entré.


Désaltérofilles de Verre de Terre, L15, un pet nat de gamay de este vigneron de Auvergne de quien nos han contado que la bodega en donde trabaja ocupa un limitado espacio, que calculo no debe ser mucho más grande que el pequeño comedor de mi casa. Ya había bebido un tinto suyo en otra anterior visita a París, pero este pet nat sólo lo había podido ver en el instagram de mis amigos japoneses, y en contadas ocasiones. De ahí mi alegría cuando me lo subieron del sótano en donde tienen la cava de vinos, una pequeña cava que pude ver posteriormente y en la que cuentan con una espléndida selección. El pet nat realmente estaba delicioso.


Ya sentados y degustando los platitos que he nombrado, le pregunté a Oliver si tenían el tinto del mismo vigneron, Loup des Vignes. Siendo las unidades tan limitadas, decididamente tuve suerte. ¡Dos vinos de Benoit Rosenberger en una cena que resultó redonda!

Pienso que es uno de los sitios de París donde mejor se puede beber. Un lugar para disfrutar del vino. Un bar libre de sulfitos.


En el antiguo espacio, también de vinos naturales y cave à manger, que ocupaba Versant Vins, dentro del famoso, pintoresco y siempre agradable Marché des Enfants Rouges de la calle Bretagne (3ème), encontramos desde hace unos meses, finales de 2017, un nuevo establecimiento de vinos naturales denominado Les Enfants du Marché, donde se puede comer a un alto nivel debido a la calidad del producto utilizado.


No toman reservas, nosotros acudimos un domingo al mediodía, acomodándonos en los taburetes dispuestos alrededor de la gran barra que rodea el establecimiento. Atendidos muy amablemente por David y Benjamin, quienes hablan español mejor de lo que ellos piensan, disfrutamos de varios de los platos ofrecidos en la pizarra: ostras como entrante, berberechos (coquines), cèpes des Vosges et foie gras, boudin noir... Existe la opción de vinos por copas y la carta de vinos, aparte de los expuestos, surge de la conversación con David al respecto y la información y ayuda que nos aporta. Optamos por unas copas del pétillant Obi Wine Kenobulle de Fred y Arnoud Geschickt, el domaine alsaciano localizado en Ammerschwihr, y otras de Macération de Pinot Gris 2017 del domaine Kumpf et Meyer, en este caso localizados en Rosheim.


Bonito día de domingo en el que habíamos visitado de buena mañana el Marché de l'Aligre, paseado a través del Marché de la Bastille, situado en el Boulevard Richard Lenoir, y acabado la mañana comiendo en este lugar del Marché des Enfants Rouges.



"Domingo noche, París, cena en C.A.M. Import Export, platos del chef Eseu Lee, unas copas de Binner y música de Los Smiths de fondo. Ojalá fueran todos los domingos así".

Releo ahora mis notas de mi visita a este restaurante de cocina asiática abierto desde finales del 2017 y que ocupa lo que era una antigua tienda de productos turísticos de recuerdo. En lugar de comprar miniaturas de la Torre Eiffel ahora es posible divertirse degustando las elaboraciones del joven pero experimentado chef coreano, algunas para chuparse literalmente los dedos.


El restaurante se localiza en el 3ème arrondissement, 55 rue au Maire. No se realizan reservas, sólo a partir de 4 ó 5 personas, según nos informaron previamente por teléfono, pero conviene no despistarse pues es un lugar de moda. Nosotros tuvimos suerte, siendo dos, elegimos acomodarnos en la barra justo junto a la pequeña cocina visible para todo el mundo.

Su carta de vinos no es extensa, pero sí pensada para la cocina del lugar. Creo que probamos casi todos los platitos de la carta: bonito rice paper rolls, vegan temple sashimi, chesnut-battered daikon, eggplant chips... Lo pasamos muy bien.




Otro restaurante de reciente apertura, de principios de 2018. Localizado en el 11ème, rue Guillaume Bertrand, calle que cruza la más conocida rue Saint-Maur.


Acudimos un lunes al mediodía. El restaurante es bonito. Su menú formule du midi, compuesto de entrée, plat et dessert, con dos opciones a elegir y a un precio ajustadísimo, estaba delicioso. De fondo escuchamos música francesa, de Alain Sauchon, Johnny Hallyday...

Arthur y Thomas son los propietarios. Conversando un poco con el primero le pregunto por la selección de botellas de entre las que veo alguna australiana, y es que trabajó durante unos meses en algunas bodegas de Australia. Están muy al día, vemos en los estantes vinos de las hermanas alemanas, Rennersistas, que probé recientemente en la RAW de Berlín; también vinos de Carfagna, otros de mis preferidos...

Pedimos agua en carafe, como siempre, servida en este restaurante en clavelin, el formato de botella de los vinos jaune del Jura, y dos vinos: Le Blanc de La Fosse Vineuse de Thierry Hesnault y Chardonnay 2016 de Gentle Folk, Adelaide Hills. Elegante chenin el primero, recomendación de la casa, no me pude resistir de todas formas a pedir también el vino australiano de Gareth Belton, sus vinos son difíciles de ver por Europa y muy de mi gusto.




Muy cerca de este restaurante, en la rue Saint-Maur que nombraba, se encuentra el ya famoso La Buvette y, también en la misma calle, continúa abierto Au Nouveau Nez, actualmente de estilo italiano en su cocina. En el número 38 tenemos L'Atelier des Lumières, espacio inaugurado en abril de este año en un antiguo edificio de fundición y que han convertido en un centro cultural donde se exponen diversos programas de arte a través de proyecciones. Impactantes imágenes con obras de Gustav Klimt y de Egon Schiele eran expuestas en los enormes muros de la antigua fábrica durante las fechas de nuestra visita.



Reabierto y renovado este año, a finales de junio, por sus nuevos propietarios. Uno de ellos es el importador distribuidor de vinos naturales Ochin Clovis. Se trata en realidad de dos locales, Yard La Cave y Yard Le Bistrot, ambos contiguos y localizados cerca de Père Lachaise, en la rue de Mont-Louis (11ème). Nosotros visitamos el primero. Pequeño local con una enorme barra de madera, cinco personas tras ella, algunos taburetes, muestras de vinilos en una pared, destaca la música, y sobre todo un grandioso armario de vinos donde poder deleitarse, aunque no todas las botellas están disponibles. De hecho, la que yo quería se podía ver pero no beber, un vino de Aurélien Lefort que en cambio tuve la oportunidad de degustar dos días más tarde en otro bistrot de París. Según me informaron las botellas que no marcaban precio, casi todas situadas en el estante superior, no estaban en venta. Botellas sin duda de producción muy limitada. La selección disponible era en todo caso la gran mayoría y de un alto nivel de acuerdo a mi gusto: Bouju, Tricot, Péron, Babass, La Sorga...


El vino que elegí, Les Trois Bonhommes Lot.13 de Marie & Vincent Tricot, Auvergne, se mostró tremendo, una pinot noir especiada, un vino ligero y realmente bueno, muy bueno. Para acompañar, platito de jambon noir de Bigorre y unas pitas de poulet mariné au yaourt.

Continuamos nuestra estancia en París, principios de noviembre, visitando otras direcciones de nuestro gusto y que os cuento en un próximo artículo.

Vicente

© elvinoquebebo.com

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viernes, 30 de noviembre de 2018

Nueva York y el vino natural, lugares de Brooklyn: Diner, The Four Horsemen, Roberta's, June, Henry's, Otway...



Nos habían comentado que Brooklyn suele marcar tendencia en Nueva York. En el caso de los locales dedicados a los vinos naturales no dudo en que vale la pena cruzar el East River para visitar también los bares y restaurantes que han ido creciendo en número a este lado del río. Si bien en Manhattan se concentran más por la zona mitad sur de la isla, aquí en Brooklyn tal vez se hayan más repartidos, aunque los barrios de Williamsburg y Bushwick dominan claramente la escena.

Por evidente, no será necesario que os recomiende e insista en dar un paseo por Brooklyn Heighs y otro más por la zona de Dumbo, situada esta última junto, o mejor dicho, bajo el puente de Manhattan, y así disfrutar de las espectaculares vistas antes de cruzar el puente de Brooklyn en dirección a Manhattan. Imágenes que aparecen en numerosas películas y que no pierden su atracción en vivo.

Volviendo al tema de los vinos naturales y los locales que visitamos, éste fue nuestro particular recorrido:


Uno de mis lugares preferidos. Un lugar a acudir en cada ocasión que se visite Nueva York. Abierto desde 1999, se localiza en Williamsburg. El restaurante es un Pullman car de los años 20, un vagón de los antiguos ferrocarriles.


El vino que elegimos no fue únicamente por su preciosa etiqueta. Se trata de Feints 2017 Cuvée Zero de Ewan Lewandowski, quien instalado en Salt Lake, en el estado de Utah, comenzó su trabajo bajo la marca Ruth Lewandowski en 2012. Uvas blancas (38% arneis) y tintas (32% dolcetto, 16 % barbera y 14% nebbiolo) que provienen de Fox Hill, viñedo en Mendocino County. Aromas a frambuesas, aromas terrosos, también florales, especiado, de fresca acidez y muy bebible. Lo disfrutamos. También los platos del Diner, ricos y sabrosos, desde la refrescante ensalada hasta el fried chicken sandwich, o su famosa hamburguesa, cuya carne proviene de ganado vacuno alimentado con pasto.


Tras cruzar de Manhattan a esta zona de Brooklyn a través del puente de Williamsburg, pasamos un estupendo mediodía, en nuestro caso un viernes, en este restaurante que sigue estando entre mis favoritos. Un pequeño lugar, un clásico ya en Nueva York, pero aún fascinante tras casi 20 años desde su apertura. Actualmente son uno de los pocos restaurantes Gratuity Free en Nueva York, es decir, los precios indicados incluyen ya el servicio y no necesitan ni esperan propina.


Restaurante al que acudimos para en nuestro caso disfrutar del brunch del fin de semana. Se localiza en Court Street, en Cobble Hill, barrio de Brooklyn. El local es bonito y tranquilo. De entre los platos que probamos destacó una refrescante y completa ensalada (cucumber, hard-cooked egg, summer squash, green goddess, albacore tuna confit...). No faltó la french toast con arándanos.


Aquí bebimos un vino muy de nuestro gusto, salvaje y fresco. Se trata del Trousseau 2017 de Methode Sauvage. Al ver el color del vino a través de la botella ya preveía que me iba encantar. Es un vino frutal, jugoso, destacan los aromas que recuerdan a las fresas y frambuesas, está tremendo. Muy satisfecho con la elección dentro de la larga lista de referencias. El viñedo es Rorick Heritage, en Calaveras County, California. Detrás de esta bodega se encuentra Chad Hinds, quien realiza en 2013 su primera añada. Estoy deseoso de probar su chenin, su cabernet franc o su chardonnay.



Un brunch en este local es un acierto, nosotros acudimos un domingo. Se localiza en pleno barrio de Williamsburg. A un precio fijo, 28$ por persona creo recordar, diversos platitos dispusieron en nuestra mesa para dos: focaccia de centeno; calabacines asados; ensalada de achicoria, nueces y uvas; polenta con tomatitos ahumados y semillas de calabaza... Todo delicioso. De la extensa carta de vinos me decidí por una botella de Alessandro Viola, Sifonia di Grillo 2016, un elegante orange wine de variedad local siciliana. No fue necesario decantar para esperar sus virtudes. Perfecto con el bruch servido, pura sinfonía.



Pizza artesanal en un local alternativo a pesar de llevar ya varios años abierto, desde 2008, y con la posibilidad de beber vinos naturales por copas, o por botellas. Situado en Bushwick, vale la pena visitarlo. El comedor es un espacio entre rústico e industrial, con grandes mesas de madera compartidas, una pequeña cocina y un horno de leña de flamante color rojo situado junto a la entrada. En el exterior, disponen de su propio jardín donde cultivan y se abastecen de verduras y hierbas. También cuentan con su propia emisora de radio: Heritage Radio Network.




Existe otro par de Roberta's que yo sepa, en Manhattan, localizados dentro de algunos de los complejos Urban Space, grandes locales donde conviven diversos puestos de alimentación. Uno de ellos recientemente abierto en Lexington Ave con la 51, en el edificio de la General Electric, otro rascacielos que admiro. Si bien también hicimos uso del take away y las apetitosas pizzas de este último que nombro, el más original y donde beber buenos vinos es el de Brooklyn.



Tienda de vinos localizada no lejos de Roberta's, claramente en Bushwick. Un juguete de tienda, pequeña y repleta de referencias, a cual más interesante. Abierta desde 2013, con idéntico nombre que el de su propietario. Me llevé dos botellas que no llegan a España de momento, de Yetti and the kokonut, bodega de Barossa Valley, pero me hubiera llevado muchas más de otros productores, como todos los aficionados del vino siempre estamos pensando en el límite de peso en las maletas para la vuelta en avión.



Bar de vinos abierto por el propietario de Henry's, también en el barrio de Bushwick, algo más lejos, o bastante más lejos, según se mire. Nosotros tardamos en llegar desde Manhattan aunque la experiencia fue más que interesante. Localizado en un edificio de poca altura, como el resto del tranquilo barrio. En el interior presenta una colorida decoración no demasiado de nuestro gusto, pero sí lo es su buen ambiente, atención y la variada selección de vinos naturales. Disponen de varias mesas, taburetes y una enorme barra. La noche en que acudimos tenían bastante clientela, presumo que residentes del barrio. Con la cocina a punto de cerrar, no llegamos muy pronto, nos prepararon muy amablemente algunos platitos a modo de picoteo para acompañar la botella que elegimos: Danger 380 volts, añada 2016, de Milan Nestarec. Se trata de un espumoso elaborado utilizando el método ancestral y sin degüelle, de variedades muller thurgau, neubürger y muscat, de la zona de Moravia, Chequia. Un petnat que nos encantó, bien de acidez, notas cítricas, muy bebible... Really a dangerously drinkable wine!



Aconsejados por nuestro amigo Rafa Bernabé, quien elabora algunos de nuestros vinos preferidos por tierras españolas, acudimos a cenar a este restaurante localizado también en Brooklyn, en el barrio de Clinton Hill.

Media docena de ostras de entrante; dos platos de verduras, en concreto uno de remolacha con anacardos y naranja y otro de chirivía asada con salvia; también un plato de pescado, de caballa con pepino, eneldo y rábano picante, además del postre, completaron una cena deliciosa.

De entre unas cien referencias de la lista de vinos, tuve claro qué es lo que más me apetecía esa noche, el Pétillant Naturel 2015 Tanzen Dame de Bloomer Creek Vineyard, la bodega de la pareja Kim Engle y Debra Bermingham, pioneros en la elaboración de vino natural en el estado de Nueva York, en la región de Finger Lakes. Seco, con final un poco amargo, me sorprendió positivamente, perfecto con las ostras, sus variedades son 50% riesling y 50% cayuga white, esta última se trata de una variedad desarrollada y experimentada especialmente para esta zona.

Charlamos un ratito con Samantha, una de las dos propietarias y currantes del local. Disfrutamos de una muy agradable cena en este restaurante inaugurado a principios de 2017.


Así, entre Brooklyn y Manhattan, transcurrió nuestra estancia en Nueva York. Siempre con ganas de volver.

Hasta la próxima.

Vicente

© elvinoquebebo.com

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