Blog de un aficionado al vino. Un paseo simple a través de mis aficiones, un punto de vista personal en un instante determinado. Siempre dispuesto a aprender, disfrutar y compartir.

domingo, 19 de marzo de 2017

Vins Nus 2017



Hace pocos días, el pasado domingo 12 de marzo, se celebró la tercera edición del salón Vins Nus. Organizado en Barcelona por la Asociación de Productores de Vinos Naturales (PVN). Esta asociación reúne a pequeños viticultores de toda la geografía española. No se trata de un organismo de certificación, su intención es la de divulgar y defender el vino natural.

En una única sesión, cerca de 40 viticultores, de España, y también de Francia, ofrecieron sus vinos a los visitantes. En un lugar cómodo e iluminado, el espacio Utopia 126, se desarrolló una jornada festiva, con muy buen ambiente. Mi recorrido fue el siguiente:

Torcuato Huertas - Purulio


Empezamos fuerte. Purulio. Bodega localizada en Granada, en la Alpujarra, en la cara norte de Sierra Nevada, en la pequeña localidad de Marchal cerca de Gaudix. Tres vinos sobre la mesa:

Pvrvlio 2016 blanco, un coupage de numerosas variedades blancas según nos informa Torcuato y no me equivoco (chardonnay, viognier, sauvignon, macabeo, albariño, torrontés, palomino, moscatel de alejandría y también de grano menudo). Fresco y graso a la vez, me sorprendió y me gustó.

Jaral 2013, tinto de petit verdot, syrah, garnacha, cabernet sauvignon, pinot noir y creo que no me faltó anotar alguna variedad, pero poco importa, lo interesante es el vino, porque eso es lo que pensé al probarlo: ¡esto es vino! Fruta sabrosa, bien madurada, buena acidez.

Y por último, Minotáureo 2015, 100% pinot noir, ¡qué bueno! Me encantó conocer a este viticultor, 100% natural.

Sylvain Bock


Me gustan mucho los vinos de este vigneron. Trabajó para Gerald Oustric del domaine du Mazel en Ardèche y en 2010 realizó su primera cosecha. Sus viñedos se encuentran cerca de la ciudad de Valvignères.

Le fruit de la patience, chardonnay elegante, sin notas de mantequilla ni de madera; Faux sans blanc, chardonnay y grenache blanc, fresco, vibrante; por último, también frescos, con mucha fruta, muy vivos, los dos tintos que probamos, Reviens gamay! y la garnacha Neck, en ambos utiliza el racimo entero y maceración carbónica. Magnífica selección.

Romain - Domaine des Grottes


Vinos del Beaujolais para beber a litros, sí, sin cansarse, sin empalagarse. Maceraciones cortas, poco alcohol, gamay, suelo de granito. Vinos de soif, para beber y repetir. Dos de sus vinos los tenemos ahora en casa, Un petit coin de paradis y Brut de cuve. El primero, un pétillant de sólo 6% de alcohol, "produit sans cochonnerie" indica en su etiqueta, y el segundo, también muy refrescante, cuya etiqueta aconseja entre otras cosas "à déguster en bonne compagnie". ¡Buena compra!

Samuel Cano - Patio


Tremendos los vinos de Samuel Cano, el lado más natural de La Mancha. Sus vinos cada vez nos gustan más: Aire, variedad airén, presenta tres versiones, de diferente altitud y terreno, según parcela; Atardecer en el Patio, variedad tinto velasco vinificada en blanco; Patio Rosé, también tinto velasco, de los vinos del salón que más me gustaron; Patio Selección, petit verdot principalmente; Al Sol del Patio, syrah, vino de vendimia tardía, fruta roja y negra confitada nada pesada... Una mesa completísima.

Bodega ubicada en Mota del Cuervo, Cuenca.

Jean-Louis Pinto - Es d'Aqui


Vins vivants del sur de Francia. Algunos de sus vinos los he bebido en París, tienen mucho éxito y no me extraña. Ubicado en Gaillac, no tiene viñas propias, elabora diferentes cuvées por separado de las zonas del Languedoc y del Sud-Oest. La uva que compra proviene de viñedos seleccionados que controla, de agricultura ecológica, lo que le permite vinificaciones sin aditivos y un trabajo artesanal obteniendo vinos naturales de diferentes origenes.

Dans les étoiles 2015, braucol, carignan y colombard, de la zona del Sud-Ouest y Cinsauriel 2016, cinsault, del Languedoc, tremendamente frescos, fueron los que más me gustaron en esta ocasión. De hecho, comimos junto alguna copa del segundo que nombro. También destacó la botella de Orange Mauzanic 2016, en este caso de la zona de Limoux y su variedad mauzac.

En sus etiquetas una flecha señala el origen del viñedo en un mapa con la expresión “Es d’aqui” (en occitano).

Lorenzo Valenzuela - Barranco Oscuro


La bodega de Lorenzo y su padre Manuel, proyecto pionero en España en la elaboración de vinos sin aditivos, se localiza en la Alpujarra granadina. Sus viñas se encuentran plantadas a más de 1300 metros de altitud, en la Sierra de la Contraviesa, en su cara sur.

Como por cuestiones de reglamentos no se les permite por los organismos oficiales nombrar la variedad de uva, siempre han utilizado la imaginación y el humor en sus etiquetas, siendo fácil adivinar el tipo de variedad de la botella. Así, La Ví y Soñé (viognier), Rubaiyat (syrah), Garnata...


Uno de los vinos de la jornada fue Salmónido 2015, pinot noir, un rosado a contracorriente, un rosado delicioso.

Manuel Moreno y Sara Bertani - Sidra del Sur


Sidra elaborada también en la zona de la Alpujarra granadina. De nombre adecuado, de momento es la única sidra del sur. Utilizan una gran variedad de manzanos antiguos y elaboran sin aditivos ni manipulaciones de ninguna clase, dando lugar a una sidra refrescante, un zumo seco y de matices afrutados. Sidra artesanal de producción familiar. En el Cortijo Fuente Guijarro.

Château Saint - Martin


Una sorpresa muy grata, una bodega completamente desconocida para mí. Vinos de gran calidad del Jura. Probamos, enamorándonos a cada cual más, la cuvée de chardonnay y pinot noir del 2005, ouillé, 8 años de crianza y variedades en coplantación; el savagnin, añada 2004 y 10 años bajo velo de flor, y el Vin Jaune 2004, 12 años en este caso bajo velo. Cuando parecía imposible superarse, nos ofreció su botella de Château Chalon y también un Macvin delicioso.

Pierre Rousse - Le Pelut


Vinos sanos, digestivos, 100% naturales. Cultiva sus propias viñas situadas al oeste de Languedoc, hacia Limoux, al sur de Carcassonne. Conocía algunas de sus cuvées, el pet'nat Spumosum y Martingale, ambos chardonnay. Curiosamente los bebí en un viaje por Japón, allí tenía enorme éxito, los japoneses tienen muy buen gusto, adoran el vino natural. Me extrañó mucho que fuera la mesa menos visitada del salón. Cuatro cuvées sobre la mesa: Dithyrambe 2014, Carambouille 2014, Escapade 2015 y Peccadille mezcla añadas 2015 y 16. Este último, pinot noir, me entusiasmó especialmente.

Microbodega del Alumbro


Me sorprendieron muy gratamente sus vinos, tanto los blancos como los tintos, y sobre todo el clarete de esta bodega, microbodega. Localizada en Zamora, en Villamor de los Escuderos, elaboran vinos libres de aditivos químicos. Respecto a las variedades, emplean principalmente godello, verdejo, palomino y moscatel de grano menudo, en blancas, y tempranillo, garnacha y cabernet sauvignon en los tintos. Para mi gusto destacó claramente su Clarete 2016, tempranillo y palomino, mitad y mitad, para beber hasta para desayunar.

Sylvain Saux - Pechigo


Bodega localizada en la pequeña población de Malras, en la zona de Limoux. Es imposible que sus vinos te dejen indiferente. Yo, al menos, los disfruté mucho. Probamos tres blancos: el primero, 2009, mauzac (sobre todo), chenin y chardonnay; Pechigo 2008, chardonnay principalmente, mauzac y chenin, y Pechigo 2009 y 2010, igual que el anterior, las tres variedades, pero ensamblaje de las 2 añadas. Blancos con aromas a fruta, a flores, rectos y ricos. Con el destilado, Eau de Vie de 43% de graduación, pusimos el punto final a nuestro recorrido.

Por cuestión del poco tiempo que tenía disponible, seleccioné un número limitado de las mesas, pero he de decir que disfruté mucho más de lo esperado. Probé vinos de gran calidad, vinos para el placer. Varias mesas quedaron pendientes, en futuras ferias tendremos otra oportunidad de catar o repetir otros vinos. Próximo salón, en mayo, en Madrid: Vino Vivo. Intentaremos estar.

Vicente

martes, 28 de febrero de 2017

Montpellier: Les Vignerons de l'Irréel, Les Affranchis, Le Vin de mes Amis...



A finales del primer mes de cada año, se celebran varios salones de vinos en Montpellier. En este 2017 fue durante el 29 y 30 de enero, domingo y lunes. Les vignerons de l'irréel, Les affranchis y Le vin des mes amis son las tres ferias que más me interesan, consideradas ferias off en relación a la Millésime Bio, que este año se ha trasladado a Marsella, o la populosa Vinisud celebrada también en Montpellier en las mismas fechas.

Mi experiencia fue muy positiva, catando numerosos vinos de mi gusto.


Comenzamos con esta feria que celebraba su segunda edición, en el espacio Dieze Warehouse a las afueras de la ciudad. Un total de 50 vignerons, franceses, italianos y españoles.

Empezamos. Un gustazo los vinos de José Miguel Márquez (Bodegas Marenas). De Montilla, Córdoba. En una zona donde destacan los vinos generosos, no le falta la frescura a sus vinos: Montepilas (vino con el mismo nombre que su variedad autóctona), Mediacapa (pedro ximénez), La Veló (tempranillo), Cerro Encinas (monastrell), Casilla Las Flores (pinot noir)... Todos de la añada 2016 y sin aditivos de ninguna clase. Buena selección.


A su lado, Juan Pascual López (Viña Enebro), de la zona de Bullas, Murcia. Vinos frescos, caracterizados por su naturalidad, honestidad y como único ingrediente uva 100%. Sus vinos nos sorprendieron muy gratamente: el Blanc de Noir, embotellado para el salón, en cuya composición destaca la variedad tinta forcallat vinificada como blanca; el Monas3, de divertida etiqueta, y la monastrell de maceración carbónica Escala 2016, ambos en depósito y embotellados para la ocasión; su espumoso ancestral y finalmente el Viña Enebro 2013, de etiqueta roja. De este último, monastrell, probamos sus dos versiones, la vinificada en barrica de 500 litros y la de 225, siendo idéntico vino cambiaba todo, el color, la evolución, sus notas... Curiosamente nos gustó más el segundo, ¡qué bueno!


Una mesa tenía marcada especialmente, la de Anders Frederik Steen. Cuatro vinos traía, todos magníficos, los tres primeros en asociación con Jean-Marc Brignot: Don't throw Plastic in The Ocean, Please 2015 (cuvée comercializada en varios idiomas, presenta dos versiones debido al diferente coupage y al material utilizado en su vinificación, fibra o foudre); la syrah Si, c'est rare 2014 (como los anteriores, su uva proviene del domaine du Mazel en Ardèche) y por último, Le Rebloché 2013, vinificado por Anders Frederik y embotellado por Laurent Bannwarth, uno de mis vigneron preferidos en Alsace y que aporta en esta cuvée también su uva, pinot gris y gewürztraminer a partes iguales. Tremendo vino en el que notamos cierto carácter oxidativo debido a la existencia de un ligero velo de flor durante su vinificación, según nos confirma Steen.


Ya con ganas de comer algo, en cuanto salgo de España me entra el hambre antes de las 13 h, nos lanzamos a por la sopa de verduras que tenían preparada en una sala continua, me sentó de maravilla, sobre todo con los vinos que elegí para acompañarla, unas copas de los Beaujolais de Jérôme Balmet, de los vinos que más me gustaron, para aplacar la sed y para disfrutarlos. Como siempre, prefiero beber que catar.


De Philippe Delmée y Aurélien Martin, en Anjou, conozco alguno de sus vinos. Recuerdo perfectamente haber bebido una botella de Ni Rouge Ni Blanc en La Buvette en París. Tras probar los cinco vinos presentes en su mesa, me reafirmo una vez más en que me encantan. El pétillant, degollado tan solo dos días antes, nos refrescó gratamente el paladar.


François Ecot. Hasta ahora no había probado nada de sus vinos, pero sí había leído algunas cosas, sus botellas aparecen a menudo en los instagram de mis amigos japoneses, así que tenía que aprovechar la oportunidad. Y no me defraudaron, ni mucho menos. Aligoté, gamay, foudres, racimo entero... Bourgogne, al sur de Auxerre.


Finalmente, aunque había muchas otras mesas donde catar interesantes vinos, elijo despedirme de este salon, quedaban dos más, con los vinos de Mattia Carfagna, de Toscana. Iba sobre seguro, una de sus botellas la había degustado con placer cenando hacía pocos meses en Retro'Botega. Vino recomendado por el propietario, cocinero y sommelier de esta cave à manger de París. Catamos la sangiovese, sin madera durante su vinificación, y la ansonaco, un 30% en maceración pelicular durante 25 días. Me gustan.



Nuestro segundo salon visitado. En el Château de Flaugergues, unos 45 vignerons mostraban sus vinos. Recorrimos las siguientes mesas:

Julien Albertus, del domaine Kumpf et Meyer, Alsace. Como en las demás mesas, catamos todos sus vinos. Tenía ganas. Curiosamente había probado alguno de sus vinos por primera vez en un viaje por Japón. Variedades típicas de Alsacia: pinot gris, auxerrois, silvaner, muscat, riesling, pinot noir... Terminamos la degustación con uno de los que más me agradan, su pétillant Restons Nature Dark Nat 2016, pinot noir y gris maceradas juntas.


Olivier Lemasson, Les Vins Contés. Otros vinos que me gustan mucho. Todos 2016. De Gama-Sutra no escupí ni una gota, una gamay espléndida que apetece en todo momento. Su malbec, o côt, Chemille de Fer me sorprendió por su finura y rico sabor.


Jeff Coutelou. Sus vinos me encantan. Probamos varios monovarietales (grenache, syrah, cinsault, carignan), La Buvette à Paulette (mourvèdre y cabernet sauvignon), Flower Power (ensamblaje de aramon noir y gris, cinsault y otras variedades, en coplantación), L'Oublié (mezcla de diferentes añadas)... Todos 2015, todos elaborados con despalillado. Son vinos para beber sin moderación, plenos de fruta, frescos y densos a la vez. Una de las frases que nos brindó este vigneron durante la degustación fue: "el alcohol no es un parámetro de equilibrio, es la maduración". Sus hectáreas se localizan no lejos de Béziers.


En el patio central, al aire libre, se disponía un food truck donde poder picar algo o llenar el estómago. Seguimos...

Nathalie et Emile Hérédia. Presentes ambos, con varias cuvées, nos inclinamos por beber sus pet nat del domaine des dimanches, Rosebud y Bulle Hit, no todo va a ser catar. También realizamos alguna compra.


Hubert & Heidi Hausherr. Domaine alsaciano localizado en Eguisheim, Alsace. Uno de sus vinos que no conocía era La Colline Céleste, en su mayoría gewürstraminer, también riesling y pinot gris. Potencia aromática. No trajeron su tinto, pinot noir de placer inmediato, pero tengo en casa.


Christian Binner y Vanessa Letort forman parte de Les Vins Pirouettes, proyecto lanzado por este vigneron (domaine Binner) quien trabaja junto a otros jóvenes productores de Alsacia elaborando cuvées como por ejemplo Espoir de Bulles de Stéphane o Bulles de René. El primero, un pétillant de gewürz, y el segundo de riesling, pinot noir y blanc y auxerrois. En sus etiquetas aparece también el nombre del productor.


Fue la última mesa que visitamos en Les Affranchis, pero quedaba una tercera feria para la que nos reservábamos al siguiente día.


En el Domaine de Verchant, en Castelnau-le-Lez, a unos 3 kilómetros al norte de Montpellier. Salón organizado desde 2004. El más grande de los tres visitados, muchas bodegas participando y un extraordinario servicio de catering para coger fuerzas.

Maxime Magnon (Corbières). No había probado hasta ese momento sus vinos. Ahora los busco, especialmente Métisse, una semana de fermentación y seguidamente prensado; uva entera, sin despalillar; carignan, grenache, cinsault y syrah. ¡Bravo! Añada 2015, al igual que el resto de sus botellas. Rozeta, otra de sus cuvées también me impresionó. Un amigo sommelier me recordó la presencia de esta mesa, me alegro de no perdérmela.


Domaine Marcel Richaud (Cairanne). Nos atendió Thomas Richaud. Hicimos especial énfasis en sus tintos. Concentrados pero equilibrados; sudistas, potentes pero afrutados, con fluidez y finura tánica.

Domaine Léon Barral (Faugères). Sus blancos o sus tintos son de nuestro gusto. Jadis 2014 estaba tremendo (carignan, syrah y grenache); también Faugères 2014 (mourvèdre y syrah). Bueno, es que nos gustan todos.


Domaine Mamaruta, en la zona de Fitou, en Languedoc. Marc Castan recuperó las viñas de su abuelo. No lo conocíamos, pero el color de sus vinos nos hizo parar en esta mesa. No nos equivocamos. Frescura, vins de soif y también de carácter, sinceros, de cortas maceraciones. Una de sus cuvées que más me gustó fue Le Coupe Soif 2015 (carignan y grenache), el nombre lo define bien.


Blandine et Pierre Jequier, Domaine Mas Foulaquier. Importante referencia en Languedoc, en la zona de Pic Saint-Loup, cerca de Montpellier. Le Petit Duc 2014, grenache 100 %, fue mi preferido en esta ocasión. 


Camille et Mathias Marquet, Château Lestignac (Périgord). Sud-Ouest. Una de las mesas donde más disfrutamos. Ya lo imaginamos de antemano, conocíamos alguno de sus vinos. Frescor, redondez, equilibrio... De esta mesa todo me gustó. 


No nos fuimos sin probar todas las cuvées presentes de Fabien Jouves, Mas del Périé (Cahors). El sur de Francia estaba bien representado en esta feria.


Durante nuestra corta estancia en Montpellier buscamos también algunas direcciones de nuestro gusto. Tres encontramos:

Glouglou. Bar de vinos, varios por copas en dispensadores y una extensa carta,  algunos de ellos naturales. Optamos por una botella de Gramenon, Poignée de Raisins 2015. Para acompañar, una tabla de embutidos, salazones, quesos... También disponían de otros vinos naturales, como por ejemplo de Marcel Lapierre.

La Cave du Boutonnet. Tienda de vinos, pequeña pero con una selección de vinos naturales muy interesante: Philippe Viret, La Fontude o Le Temps des Cerises. De estas dos últimas bodegas compramos algo para casa, pero no llegaron a viajar, las degustamos cenando en un restaurante vietnamita de la ciudad. Tremendas.

Comme un dimanche sous le figuier. Un buen lugar donde comer, aparte de por los platos, por la bebida. Nos encantó la botella de Didier Barral Blanc 2013. Un vino que nos servirá para recordar la visita durante mucho tiempo.

Hasta la próxima

Vicente




martes, 31 de enero de 2017

Doce vinos disfrutados en el 2016



Una vez más, a través de únicamente 12 botellas, trato de resumir la experiencia vivida y bebida durante el año anterior. No resulta fácil, en el 2016 he tenido la suerte de disfrutar de varias docenas de maravillosos vinos. De entre ellos, he elegido finalmente los siguientes 12. Son representativos de grandes momentos, de bonitos recuerdos asociados al vino, bien en casa o bien visitando otras ciudades (Lisboa, Toulouse, Singapur, Lyon, Tokio, Yokohama, París, Valencia...). Ha sido un año especialmente viajero. 

El orden de la lista es meramente cronológico.

1.- Savagnin 2011, Houillon-Overnoy

En Toulouse...

Botella con lacre de color amarillo, característico modo de identificar la variedad de las botellas de esta casa. En este caso, savagnin y ouillé. Mi mujer reconoce rápidamente estas botellas, bromea con que es fan de Pupillin.

En mis notas leo: "Buenísimo desde la primera copa, sin necesidad de utilizar decantador para que respire. Notas de frutos secos, cítricos maduros... Retrogusto magnífico. Puro placer".

Un vino equilibrado. Y un gustazo con los platos del Bistrot à Vins y Cave à Manger donde lo consumimos, Magnum, no lejos de la Place des Carmes en Toulouse. Fue un gran fin de semana, para repetir: Le Tire Bouchon, Le Temps des Vendanges, Bàcaro...

2.- Britannia Creek 2014, Yarra Valley, Patrick Sullivan


En Singapur...

El vino del viaje, asemeja agua de manantial vitaminada, para combatir el calor de Singapur. Fresco, muy buena acidez, notas frutales de melocotón, orejón y lichi. Es cristalino, limpio, puro, con un punto mineral, punto calizo, también algunos recuerdos a frutos secos y notas de miel. Es complejo, cada una de las cinco variedades presentes aportan sus características: sauvignon, chenin, muscat, semillon y chardonnay. Delicioso.

Esta botella la compramos en Burnt Ends. Tras comer en este magnífico restaurante especializado en carnes a la brasa de extraordinaria calidad, nos llevamos este vino de su bodega para disfrutarlo en el hotel. El chef de Burnt Ends es australiano, Dave Pynt; también el sommelier, Andrew Cameron, a quien puedo considerar el introductor del vino natural en Singapur.

Los vinos de Patrick Sullivan siempre están entre mis preferidos. Otro de sus increíbles vinos lo disfruté mucho más cerca, junto a mis amigos y gracias a José Luis Llorens de la tienda Bodegas Santander en Valencia.


3.- Harddèche 2013

En Lyon...

Vino de Jean-Marc Brignot y Anders Frederik Steen, cabernet sauvignon y carignan del Domaine du Mazel, el domaine de Gérald et Jocelyne Oustric, en Ardèche, como habéis adivinado por el nombre de la cuvée. El vino estaba en un momento tremendo, como dirían mis amigos franceses: SUPER CANON !!


Disfrutado en el bar à vins Le Vin des Vivants. Uno de mis rincones preferidos de esta ciudad. Y hay unos cuantos: Ô Vins d'Anges, Vercoquin, Restaurant Café Sillon...

4.- Nana-Tsu-Mori Blanc de Noir 2014, Hokkaido, Takahiko Soga

En Tokio...


En el downtown, zona con abundantes tabernas japonesas, las llamadas izakayas. Una destaca, Nimousaku, donde su propietario Hidaka san nos ofreció esta botella de pinot noir con algo de botritis de la isla de Hokkaido. ¡Cuánto nos gustó! Precioso color, brillante, atrayentes aromas frutales, leve fragancia de podredumbre noble, acidez agradable, delicado, de rico sabor y final prolongado. Delicioso.

No os extrañe tanto que incluya un vino japonés entre mis preferidos del año, durante nuestro viaje probamos varios vinos de 5 ó 6 vignerons japoneses, todos vinos de gran calidad. Los de Eishi Okamoto también están entre los inolvidables. Su domaine, Beau Paysage, se encuentra en la zona de Yamanashi, al pie del majestuoso Monte Fuji.

5.- Not for highway use (2014), Pierre Beauger


También en Tokio... Sauvignon blanc de Pierre Beauger, un vino indescriptible, de fantasía, un OVNI (objeto vinícola no identificable). Sus vinos siguen sorprendiéndome. Degustado en Le Verre Volé à Tokyo.

Una noche de risas, fotos, selfies y extraordinarios vinos, acompañados por Shisanku Katsuyama san, pionero del vino natural en Japón abriendo el primer bistrot bar de vinos en el año 1993 en Tokio. También presentes el chef del local y el propietario, Ryotaro Miyauchi san, quien trabajó durante 7 años en Francia.

El vino de Pierre Beauger es uno de los vinos del año, pero también destacaría la siguiente botella que disfrutamos en el mismo bistrot: Pourbis (2014) de Aurélien Lefort, también de Auvergne (Auvernia) y de limitadísima producción.


6.- Pétillant Naturel Noir de Noir, Lucy Margaux, Anton Van Klopper

En Yokohama... Ya sabéis de mi afición por los pet'nat. Pinot noir de una de mis bodegas preferidas en el mundo, localizada en Adelaide Hills. Estaba muy muy vivo, fresco, divertido, jugoso y con deliciosos aromas de cerezas, fresas y fruta escarchada. Su fermentación se realiza en recipientes de cerámica de forma ovoidal.


Botella degustada en nuestra estancia en Japón, en concreto en un pequeñísimo bar de vinos ubicado en Yokohama y que dado su tamaño pienso que cuenta con la mejor selección de vinos por metro cuadrado que he podido ver hasta el momento, de acuerdo a mi gusto. Sabatora es su nombre, pero para encontrarlo mejor fijaros en las botellas vacías que tienen sobre el suelo en su entrada a modo de decoración, pues el nombre está rotulado sólo en japonés.

Y dada mi afición, de entre los numerosos pétillants naturels que he abierto en el último año nombraré otro también fantástico: Bullette dans ta tête, gamay de Vincent Marie, domaine No Control, en Auvernia. Esta vez disfrutado más cerca, en casa.


7.- Vent Y Tourne 2013, Patrick Desplats

En París...

Gamay, cabernet sauvignon y pineau d'aunis. Anjou. Vino delicioso de uno de mis vignerons preferidos, Patrick Desplats. Disfrutado en el 20º distrito, en la rue Ménilmontant, donde se localiza Le Lapin Blanc, bistrot dirigido por Claire y Gaelle. Cocina casera y vinos naturales. En nuestra última estancia en París, nos acercamos con gusto para saborear su menú, formule midi, de precio ajustadísimo.


8.- Ageno 2011, Emilia Romagna, La Stoppa - Elena Pantaleoni

También en París...

Hacía tiempo que no bebía este vino, creo recordar que la última vez fue un 2007. Acompañando los platos de uno de los lugares de París donde se come de maravilla, el restaurante del chef Giovanni Passerini, este 2011 se mostró tan bello al beberlo como su color. Malvasia de candia, ortrugo y trebbiano.


9.- La Combe, Jean-Marc Brignot

París... Un extraordinario vino del Jura, de uno de los grandes, a quien conocimos no hace mucho en su residencia actual, en la preciosa y tranquila isla de Sado, en Japón. La botella, mejor dicho, dos botellas, las disfrutamos en un par de visitas a La Cave Paul Bert. Bar de vinos, pequeño, con buen ambiente y donde preparan varios platitos para acompañar la excelente selección de botellas.


10.- La Grande Journée 2012, Jean-Yves Péron

París da para mucho... Altesse en maceración. Bebido con sumo placer, en la Cave Septime, bar de vinos al que tenemos especial cariño. Es enano, el local antiguamente lo ocupaba un reparador de zapatos, aún se puede observar el rótulo, Cordonnerie. Y es acogedor, nos gusta la música que suena, su ambiente, los platillos que preparan y... la tremenda selección de vinos. Tres botellas más de distintos vinos cayeron cenando aquella noche, pero después del grandioso vino de Jean-Yves era casi imposible superarse.


11.- La Cuvée du Pépé Chardonnay 2008, Jean-François Ganevat

En Valencia se localiza uno de mis restaurantes preferidos, en éste y otros planetas: Ca Pepico. Un lugar para comer muy bien y beber de maravilla. De mi última visita y entre los distintos vinos que abrimos, aunque sea difícil de elegir sólo uno debido a la calidad de los demás, me quedo con esta botella de Jean-François Ganevat. Magnífico. Sans Ouillage, 7 años bajo velo de flor. Ganas tenemos de volver a visitar este restaurante.


12.- Chérubin 2007, Domaine de l'Octavin

En Barcelona, en La Volátil, un lugar en el que estamos muy a gusto. En la última visita del pasado año, en éste ya hemos vuelto, destacó un vino por sus características, Chérubin 2007 de Alice Bouvot y Charles Dagand, domaine de l'Octavin. Fue en esa añada 2007 donde utilizan por primera vez una botella de 75 cl de capacidad en lugar de la famosa clavelin de 62 cl, debido a que su vino dejó de estar clasificado de forma oficial aún siendo un Vin Jaune. Tampoco puede aparecer esta palabra en su etiqueta. Envejecido durante 7 años bajo velo de flor (sans ouillage), se trata de un vino delicado, sutil, puro, extraordinario, de enorme frescura y preciosa acidez... tanto mejor en botella de 75 cl, por la cantidad a disfrutar.


Hasta aquí la lista de mis 12 vinos del 2016. Posiblemente es el año en que mejor he bebido: varios vinos de Tom Shobbroock, de Gareth Belton, Kenjiro Kagami, Stanko Radikon, Claude Courtois, Samuel Boulay, Jean-François Chéné, Daniel Sage, Aurélien Lefort, Eric Pfifferling, Valentin Valles, Nicolas Renaud, Renaud Bruyere et Adeline Houillon, Emilie et Alexis Porteret, Clos Rougeard... Vinos extraordinarios, cualquiera de ellos podrían incluirse en mi lista de doce vinos disfrutados durante el pasado año.

Como siempre, el vino es para recordar, nunca para olvidar. Hasta pronto.

Vicente