Blog de un aficionado al vino. Un paseo simple a través de mis aficiones, un punto de vista personal en un instante determinado. Siempre dispuesto a aprender, disfrutar y compartir.

sábado, 31 de mayo de 2014

RIBERA DEL DUERO, IMÁGENES
















Fotografía: Juan Luis Vanrell “El Ojo Público

De acuerdo a nuestra experiencia vivida, recomendamos como alojamiento en la zona el hotel Posada Fuente de la Aceña, en Quintanilla de Onésimo. También su restaurante.


viernes, 30 de mayo de 2014

Rías Baixas, Ribeiro, Ribeira Sacra… (3ª Parte)



Frondosos bosques de robles, castaños, abedules, laureles… Lugar de ensueño para meigas, mitos y leyendas. Dicen que Júpiter quedó prendado de la belleza de esta tierra y Juno, celosa, abrió una brecha en su rostro: los cañones del Sil. Estamos en la Ribeira Sacra, donde unas 2500 hectáreas se dedican al viñedo desafiando las grandes dificultades orográficas (desniveles entre el 50 y el 70%). Se divide en cinco subzonas a orillas del Miño y del Sil: Amandi, Chantada, Quiroga-Bibei, Ribeiras do Miño y Ribeiras do Sil.


Nos instalamos en el Monasterio benedictino de Santo Estevo de Ribas de Sil, localizado en el corazón de la Ribeira Sacra, en un entorno bellísimo. Rehabilitado como parador nacional desde 2004. El conjunto aglutina elementos románicos, góticos, renacentistas y barrocos. Varios historiadores indican que el nombre de Ribeira Sacra proviene del asentamiento de los monjes en la zona y la construcción de numerosos monasterios.

A quien no le atraiga la vida monacal, aquí se va a adaptar rápidamente. Tranquilidad, comodidad, un paraje espectacular y un restaurante donde deleitarse con los productos de la zona: caldo gallego de repollo y grelos, solomillo de ternera gallega a la parrilla (tierna como mantequilla), filloas rellenas de helado de castañas, tarta de santiago… Y para beber:

Porto de lobos 2011. Monovarietal de  brancellao de Ponte da Boga. La botella proviene de una única parcela de bancales de suelos de esquitos. Producidas 704 botellas. Balsámicos, tomillos, mezcla de fruta roja y violetas, mentolados, laurel… muy bien. Pieza clave en el éxito de esta bodega es el enólogo Dominique Roujou de Boubée.


El 2º día, con permiso del restaurante, aportamos nosotros una botella comprada en la zona, un vino de Pedro Manuel Rodríguez Pérez, Guímaro Finca Capeliños 2011, el mismo vino que El Pecado de Raúl Pérez, la única diferencia es la etiqueta. Un vino elaborado principalmente a partir de mencía. Enormemente floral, yogurt de frutos rojos del boque, eucaliptos, sotobosque, hierbas aromáticas… fruta más madura en boca, cerezas, ciruela, sedoso, elegante. Para pecar, una y otra vez.


Una de las excursiones imprescindibles es un recorrido en pequeño barco a través de los Cañones del Sil. En esta época domina el color verde, cientos de verdes y matices se observan durante la travesía. Recomendamos contactar y reservar en Adegas Algueira, la salida la realizan desde el embarcadero del ponte do Sil, en el margen de Ourense.


Fernando González nos recibió muy amablemente en su bodega, en Doave (Lugo). Conversación interesante y enriquecedora sobre el vino mientras catamos varias de sus elaboraciones: Brandan 2013 (un godello que abre cualquier apetito), Cortezada (godello también), Mencía Joven 2012, Merenzao 2012, Brancellao 2012, Pizarra, Fincas, Carravel, Maleiva (también 2012) y, finalmente, Escalada 2011. Este último, un blanco de godello fermentado sobre lías en barrica, un blanco muy serio y complejo, y el Brancellao, frutal y salvaje, destacaron para nuestro gusto entre la magnífica selección.

Una apuesta clara por las variedades autóctonas y su recuperación, bajísimos rendimientos por cepa y cuidado artesanal en viñedo y en bodega es el trabajo que realizan en esta casa cuyo objetivo es la calidad.

Fernando, un enamorado de su trabajo, siente verdadera pasión por esta zona, la Ribeira Sacra. Nos contó metafóricamente que los romanos se encontraron en el Sil con el Mediterráneo. No le falta razón en absoluto, la especial orografía favorece temperaturas y características propias de un microclima mediterráneo.

No nos fuimos de aquí sin disfrutar en su restaurante O Castelo. Navajas de un tamaño que yo nunca había visto, enormes mejillones frescos cocinados al vapor y un estofado de jarrete de ternera al vino mencía con castañas, todo ello en un entorno mágico. Productos de primera calidad y un vino extraordinario: Algueira Merenzao 2009. Nariz que pinotea, frutos rojos que te dejan pegado a la copa. Huele a bosque, húmedo. En boca es seda, taninos sabrosos y frescura. Un vino con personalidad, sutil y elegante. La trousseau gallega. Un tinto para recordar.


Rías Baixas, Ribeiro, Ribeira Sacra… Nos alejamos de estas tierras hechizados por su sabor y su belleza. Y con cierta morriña, es la magia de la tierra y de su vino.

Vicente






Fotografía de cabecera y última realizadas por Juan Luis Vanrell (El Ojo Público



miércoles, 28 de mayo de 2014

Rías Baixas, Ribeiro, Ribeira Sacra… (2ª Parte)



Llegamos a Ribadavia y nos instalamos en Casal de Armán, rehabilitado casal del siglo XVIII, rodeado de viñedos en pleno valle del Ribeiro del Avia. Solo 6 habitaciones, de nombres sugerentes: treixadura, torrontés… Estamos dentro de la zona DO Ribeiro.

Esta DO se extiende por la parte noroeste de la provincia de Ourense, en los valles de los ríos Miño, Avia y Arnoia, en una extensión de unas 3000 hectáreas. Mezcla de clima oceánico y mediterráneo y suelo de origen fundamentalmente granítico. Entre las numerosas variedades destaca la treixadura, pero también se elabora albariño, godello, torrontés, lado y loureira, esto entre las blancas, y entre las tintas se cultivan caíño longo, ferrón, sousón, brancellao y mencía. El vino blanco supone aproximadamente el 85% de la producción. El coupage de variedades autóctonas es frecuente en la elaboración del vino proporcionando el carácter y expresividad de la zona.

Varias bodegas y vitivinicultores destacan: Coto de Gomariz y su enólogo Xosé Lois Sebio, Lagar do Mérens, Viña Mein, Casal de Armán, la bodega Eloi Lorenzo, Mauro Estévez, Emilio Rojo, Luis Anxo Rodríguez Vazquez, Bernardo Estévez…

Tres botellas probamos.

Habíamos bajado a Ribadavia y comprado varios embutidos y un buen pedazo de queso tetilla, estamos creciendo. Nuestra elección fue cenar en el comedor de nuestro fantástico alojamiento. Nada mejor que beber el vino en el lugar, así que celebramos nuestra estancia con el vino de la casa.

Casal de Armán 2012. 90% treixadura, 5% de godello y 5% de albariño. Notas de frutas exóticas, piña, mango… fresco, de elevada acidez. Esta bodega son los elaboradores de los vinos 7 Cupos y Finca Misenhora, agotados en la bodega, pero nos gustó probar este blanco ideal para abrir nuestro apetito.


Y las dos botellas traídas de la Viñoteca Bagos de Pontevedra camino de aquí:

Viña de Martin Escolma 2008, viejas cepas de treixadura, albariño, lado y torrontés. Un año en barrica. Unas 2000 botellas numeradas. Luis Anxo Rodríguez Vázquez (Arnoia) es el vitivinicultor de esta pequeña bodega que cuenta con menos de 3 hectáreas repartidas en distintas parcelas. Un vino que no parece de aquí, entre el chardonnay y el riesling, fruta blanca madura, notas herbáceas, cítricos, carácter mineral. Magnífico.


Múltiples variedades autóctonas, brancellao, sousón, tinta amarela y carabuñeira, entre otras, para únicamente 325 botellas de Mai 2011, elaborado por Bernardo Estévez Villar. La primera añada de este tinto del autor de Ussué. Se trata de un viticultor comprometido con los principios biodinámicos y los fundamentos naturales del agricultor y filósofo japonés Masanobu Fukuoka, reduciendo al mínimo la intervención humana y respetando los ciclos de la naturaleza. Sus viñas se localizan en los valles de San Vicente y San Amaro. No ara, no abona ni usa fertilizantes, tampoco herbicidas, no elimina las hierbas, nada de pesticidas… Deja fermentar los racimos enteros de forma espontánea y el vino permanece en barrica usada de 300 litros durante 14 meses. Flores azules en nariz, violetas, lavandas, mentolados, balsámicos, bosque gallego, sotobosque, una nariz camaleónica. En boca pasa ligero, como agua de río, aplaca la sed. Retrogusto con las mismas sensaciones que en nariz. No es largo ni persistente pero es un vino honesto nada monótono.


No olvidamos nuestra estancia en este lugar de bella naturaleza y la amabilidad de su gente.

Vicente

Fotografía cedida por Juan Luis Vanrell (El Ojo Público)

sábado, 24 de mayo de 2014

Rías Baixas, Ribeiro, Ribeira Sacra… (1ª Parte)



Estamos muy contentos de los seis días de abril vividos en Galicia. Quedamos hechizados por sus paisajes de viñedos emparrados, de sus pequeñas parcelas, a orillas del mar, junto a los ríos o en pendientes casi verticales, también por las impresionantes rías, playas, ríos, cañones, bosques para perderse, monasterios, pazos, castros, hórreos (antiguos graneros de piedra elevados para evitar la humedad y los animales), muíños (molinos)… Galicia es mar, montaña y campo, gastronomía de calidad, excelentes vinos y, lo mejor de todo, gente franca, noble, sencilla y acogedora. Lo contaremos por partes.

Rías Baixas, DO que recibe el nombre de la zona donde se emplaza, presenta cinco subzonas de producción: Valle del Salnés, O Rosal, Condado de Tea, Soutomaior y Ribeira do Ulla. Unas 4000 hectáreas en total. Entre las variedades destaca la albariño pero existen varias más tanto blancas como tintas.


Habíamos entrado en Galicia cruzando el Miño desde Portugal, su desembocadura es monumental. Recorrimos A Guardia, Tui, Combarro (donde destacan sus hórreos tocando el mar)… hasta Cambados, la capital del albariño. El alojamiento elegido, Hotel-Vinoteca Ribeira de Fefiñáns, tiene vistas de 5 estrellas frente a la ría de Arousa, es cómodo y tranquilo y dispone de un restaurante con variedad de platos de la zona y una selección de vinos más que suficiente para no buscar otro sitio, más de 500 referencias. Un lugar que nos aconsejó nuestro amigo Rubén Morena, gran conocedor de la zona, ¡todo un acierto!

En nuestras tres cenas en este restaurante disfrutamos de zamburiñas, almejas, pulpo á feira, navajas, berberechos, queso San Simón, jamón asado… No perderos la tarta de la abuela. Y para acompañar, varias botellas de pequeños productores, un dato común en nuestro recorrido por estas tierras:

Tomada de Castro 2012. 100 % albariño. Salino, atlántico, acidez elegante, notas ahumadas y manzana. Bodega localizada en Ribadumia. Zona Val do Salnés. Buen comienzo. Nos gustó.

Viva la Vid-a. Vino de la bodega familiar Lagar de Costa, elaborado a partir de espadeiro. 8 meses en barrica. Notas especiadas en nariz y en boca, pimienta, cuero, muy ligero en boca, tierra húmeda, fruta roja, acidez, frescura. 900 botellas con este bonito nombre.


No vamos a acercarnos, en este viaje, a la zona vinícola de Monterrei ni a la de Valdeorras, por falta de tiempo, pero no nos quejamos porque disfrutamos de un extraordinario vino elaborado por el viticultor Jose Luis Mateo García (Quinta da Muradella), Gorvia 2008, DO Monterrei. Su perfume nos recuerda a un chardonnay de Saint-Aubin o incluso Meursault, miel, membrillo y cítricos, intenso, paso sedoso, persistencia, elegancia, mineralidad, complejidad…  Un vinazo a partir de dona branca, ¡toma ya!


Durante nuestra estancia mantuvimos varias charlas vinícolas con Jose, quien junto a su pareja Olga dirige el pequeño hotel, el restaurante, una tienda y colabora en la elaboración de ciertos vinos. También trabaja como distribuidor y es un excelente catador, pero por encima de todo consumidor y apasionado por el vino. Y eso se nota.

Y para la última noche en el alojamiento, dos vinos de Alberto Nanclares. Bodega y viñedo situado en la desembocadura del río Umía (Cambados). Entre las prácticas de este viticultor destaca la utilización como compost de algas recogidas en la ría de Arousa aportando de esta manera oligoelementos, minerales y antibióticos para que la planta mejore su resistencia a las enfermedades. También destaca entre sus costumbres no labrar la tierra favoreciendo la vida microbiológica, un mínimo trabajo en bodega y el máximo respeto y cuidado del medio ambiente.

Coccinella Albariño Cepas Vellas 2012. De color pálido, muy fresco, con mucha acidez, entra como un puñal, manzana verde, flores, toques anisados, cítricos… nada de frutas tropicales, muy agradable. 1ª añada, sin barrica, la 2ª sí llevará.

Grisopa 2011. Servido en decantador, es conveniente dejarlo respirar. Sorprende, no parece español, su nariz es compleja, nos gusta mucho, en boca necesita algo más de tiempo tal vez, un vino que ganará. Despalillado y pisado, maceración con sus hollejos. Una producción de únicamente 502 botellas. Dos menos tras nuestro paso.


TABERNA A CURVA (PORTONOVO)

No faltaron los recorridos por la zona: Isla de Arousa, O Grove, Sanxenxo y parada en Portonovo. Aconsejados por nuestro amigo César Ruiz no nos queríamos perder una visita al restaurante A Curva. Volandeiras, chipirones… y raya en caldereta (imprescindible). Respecto al vino, disponen de una extensa carta especializada en vinos de las distintas zonas de Galicia y también una estudiada selección de vinos alemanes y de Champagne. Nosotros decidimos acertadamente dejarnos llevar por Miguel, gran conocedor del vino, que regenta esta taberna.

Finca A Pedreira Albariño 2012. Acidez cortante, como un cuchillo afilado, tensión, nervio, nada de florituras. Cítricos, hinojo, laureles, mineralidad, persistencia. Y Pescuda 2013, 1º añada, al contrario del anterior usan barrica, de 400 litros. Bodega con una producción de pocas hectáreas, asesorados por Rodrigo Méndez y localizados a pocos kilómetros de Cambados.

Chicho, el elaborador de estos dos vinos, estaba también comiendo en el local. Nos lo presentó Miguel. Charlamos sobre sus vinos y su forma de trabajar, el material (uva de calidad) lo tiene y los resultados son evidentes, solo hay que probar sus vinos. Muy raro en nosotros, no estábamos visitando bodegas, pero la intensa conversación con Chicho fue como una visita. Me haré lo antes posible con una botella de Fulcro, otro de sus vinos.

Probamos también una copa de doUmia (Adega Pedralonga), mencía, caíño y espadeiro, predominando las notas vegetales y balsámicas. Seguimos con un tinto de los grandes, Goliardo Finca Genoveva Caiño 2011. Vino de Rodrigo Méndez (Forjas del Salnés), cepas de 200 años en menos de una hectárea. Genoveva es el nombre de la madre de la propietaria, la señora Lola. Vinificado en foudre. Una delicia, sutiles especias, frescura, toques balsámicos, mentolados, eucalipto, fruta roja, sedosidad. En una línea borgoñesa. Para disfrutar.


Como colofón, A Escusa 2011, de unos 36 g/L de azúcar residual. 10,5 % de graduación alcohólica. Paran la fermentación y sale un vino que nos recuerda a Alemania, a un fresco kabinet. Sorprendente delicia. Gracias Miguel.


Lo pasamos muy bien en esta taberna situada en la curva del paseo marítimo. Comentamos a Miguel que sería necesario volver decenas de veces por la zona para hacernos una idea de la enorme riqueza vinícola de Galicia, para nosotros presente y futuro del vino en España.

VINOTECA A DESPENSA (CAMBADOS)

A escasos metros de nuestro alojamiento en Cambados se localiza la tienda de vinos A Despensa, especializada en productos de la zona, en la que nos abastecimos de recuerdos en forma de botellas, conservas, aceites y demás delicias. Zárate Caiño Tinto 2011 Rías Baixas y As Corvas 2010, pinot noir de Raúl Pérez y Rodrigo Méndez, fueron mis souvenirs. Ya degustados de vuelta en casa, el primero, solo 1250 botellas producidas, mostró claras notas mentoladas en boca y recordaba a los bosques gallegos en nariz. Zárate, bodega familiar localizada en Meaño, elabora monovarietales tintos, y albariño desde los años 50.

El Pinot Noir era monte bajo, cueros, especias y frutos rojos sobre un fondo influenciado aún por la madera. En cualquier caso, muy varietal. No soy muy amigo de probar variedades no propias de la zona, pero, ¡coño!, si hay una zona en España donde mejor elaborar pinot sería aquí, frescura y acidez no le faltaba al vino.



Antes de abandonar Rías Baixas y camino de la zona de Ribeiro paramos en Pontevedra, una ciudad que causa sorpresa, nadie se la espera tan bonita al ser tan poco conocida, el turismo se centra principalmente en Santiago y las rías. Una dirección era imprescindible para nosotros, Viñoteca Bagos. Navajas con chimichurri de algas, ceviche de sargo, cabrito al horno, buena cocina. Conocimos a Fernando, uno de los propietarios, nos asesoró sobre posibles rutas en nuestro viaje. Fernando es otro enamorado del vino. Quisimos probar Sesenta e nove Arrobas 2012, un albariño a orillas de la ría en Val do Salnés, elaborado por Xurxo Alba (bodegas Albamar) en colaboración con Fernando y Adri de la Viñoteca Bagos, 1150 botellas. Impactante acidez, afilada como el acero, atlántico, cítrico, salino, fresco, para disfrutar comiendo. Y dos compras para seguir el viaje, Viña de Martin Escolma 2008 de Luis A. Rodríguez Vázquez (Arnoia) y Mai 2011 de Bernardo Estévez, dos ribeiros como deben ser. Pero eso forma ya parte de la siguiente secuencia de nuestro viaje.


Hasta lueguiño.

Vicente

Saludos a Jose y Olga (Vinoteca Ribeira Fefiñáns), Miguel (taberna A Curva), Chicho (viticultor), Fernando (Viñoteca Bagos)…

Os dejo con algunas imágenes del viaje fotografiadas por mi amigo Juan Luis Vanrell (El Ojo Público). 








jueves, 22 de mayo de 2014

BEBIENDO UN OPORTO EN OPORTO



¿Alguna vez has bebido un oporto en Oporto? Si has estado en esa ciudad seguro que sí. Hacía más de diez años que no la visitaba y sigue ofreciendo la misma visión deliciosamente decadente. Ese halo triste y romántico de sus calles y edificios nos gusta, es muy atrayente. Esta ciudad envejece tan bien como sus vinos, los grandes oportos, lenta y elegantemente.

En esta ocasión, hacíamos ruta y solo íbamos a estar un día. Elegimos un alojamiento bien ubicado, unos estudios de ambiente acogedor diseñados bajo un concepto moderno y práctico. El propio arquitecto que proyectó tanto los diferentes espacios como la restauración completa del antiguo edificio nos recibió y comentó algunos pormenores de los originales muebles. Muy interesante. Cuando volvamos a esta ciudad reservaremos en el mismo sitio, ExtendALL, y será por más días.

Oporto es un buen lugar para recorrer antiguos cafés y librerías, pasear por sus calles, algunas fuertemente empinadas, y por ambos márgenes del Duero. Cruzar el río a través del puente Luis I (1886) y observar desde Vila Nova de Gaia la imagen de la ciudad bien puede definirse como la postal de Oporto.

Varias bodegas se pueden visitar en este lado del Duero (Ramos Pinto, Ferreira, Graham’s, Taylor’s, Burmester…). Recordemos que en el pasado las normas obligaban a que todo vino de oporto, nombre que heredó de la ciudad donde se comercializaba, debiera ser envejecido y embotellado en la vecina Vila Nova de Gaia.

Nosotros optamos esta vez por saborear algunas copas de uno de nuestros productores preferidos. En la tienda de Quinta do Noval puedes elegir entre distintas opciones por copas o botellas. Una botella del Colheita 2000 para degustar en el momento fue nuestra elección, eso y algunas botellas de viejas añadas para llevarse, alguna coincidió con la edad de nacimiento del comprador, hace más de 40 años. Con el sabor del oporto de 14 años degustado, joven pero delicioso, seguimos paseando por esta bella ciudad. 

La cena fue en el barrio de Foz, en el restaurante Cafeína, otra de nuestras recomendaciones. Situado en una casa de inicios del XX, a dos pasos del Atlántico y de la desembocadura del Duero. Lugar tranquilo, muy agradable. Ambiente mezcla de clásico y moderno. Servicio muy amable y atento. Comida riquísima, tanto carnes como pescados, siendo un bacalhau gratinado al horno uno de los platos que más me gustaron.

La carta de vinos la presentaron en iPad. Empezamos con Redoma Branco 2012, vino de Niepoort, del Douro. Elaborado a partir de distintas variedades destacando la rabigato, códega do larinho, viosinho, arinto y la gouveio. La primera y sobre todo la última pueden ser conocidas pero las demás es la primera vez que las escucho. Con notas frutales, tropicales principalmente, piña, madera bien integrada, bien de acidez, fresco, también notas cítricas.

Seguimos con Quinta do Castro Reserva Vinhas Velhas 2010, también del Douro, terreno de esquisto en terrazas con muros. Cerca de 30 variedades con cepas de 70 años de promedio de edad. 16 meses en barricas francesas y americanas. El vino, goloso, intenso, con similitudes a buenos prioratos. Muy joven y con algo de madera, pero de enorme potencial. Largo y persistente.

Salimos muy satisfechos de este bonito restaurante. Para repetir.

Únicamente unas horas de estancia, pero magníficas. Partimos de Oporto y entramos en España por el sur de Galicia, llegamos a las Rías Baixas. Aunque eso ya forma parte de una próxima crónica.

Vicente

Fotografías 1, 2 y 5 realizadas por Juan Luis Vanrell (El Ojo Público)







domingo, 18 de mayo de 2014

EN SALAMANCA RUFETE



La variedad tinta rufete es autóctona de la Sierra de Salamanca, al sur de la provincia. En esta zona de clima mediterráneo húmedo, se cultiva la vid desde tiempo romano. Parte de la zona de producción entra dentro del Parque Natural de la Sierra de Francia. Existe la D.O.P. Sierra de Salamanca desde 2010.

No hace tantos años que probé por primera vez un vino elaborado con esta variedad. Se trataba de una botella de la bodega Viñas del Cámbrico que me sorprendió muy gratamente. Así que, sinceramente, habiendo planeado pasar un día en la bella ciudad de Salamanca, busqué uno de los restaurantes que tuvieran esta bodega y este vino en su carta. Reservamos en El Mesón de Gonzalo y resultó un éxito: sopa castellana, jamón de bellota de Salamanca (of course), cochinillo y paletilla de cordero lechal asados tradicionalmente, junto a una botella Rufete 2008 de Viñas del Cámbrico. Un vino en el que predominan las notas de frutos rojos, sobre todo fresas y frambuesas, se muestra elegante y provoca una exclamación general: ¡qué bueno!

La bodega Viñas del Cámbrico está localizada en el pueblo Villanueva del Conde. En sus vinos destaca la importancia que dedican a la rufete, y también a la calabrés y tempranillo, llamada por aquí aragonés. La botella que tomamos fue la 635 de un total de 1504, proviene de un centenario viñedo cultivado de forma ecológica, a 800 metros de altitud en una ladera al 25% de pendiente con exposición sur y compuesta de terrazas de suelo granítico. Sin clarificar ni filtrar. Envejecido durante 20 meses en barrica francesa de 300 litros. 14 % de graduación alcohólica. No notamos exceso alguno de madera ni de alcohol. ¿La mejor rufete del mundo? Pienso que sí.

Por la noche, de vinos y tapeo y dos direcciones para repetir.

I Pan i Vino, un agradable bar de copas. Embutidos de bellota, croquetas caseras y otras delicias acompañaron Ziries 2011. Una garnacha de los Montes de Toledo que bebimos muy a gusto, fruta y notas balsámicas.

Y literalmente a un paso, Tapas 2.0, perfecto lugar donde disfrutar de nuestras aficiones. Tragaldabas 2012, la rufete de la Sierra de Salamanca que elabora César Ruiz fue la elección. La acompañó un potaje de vigilia que supo a gloria (era plena Semana Santa). El vino deja ver claramente la línea y estilo que desea su productor, frescura. Es su primera añada, ganas tenemos de probar la segunda.

Curiosamente degustamos en la misma noche dos vinos de los proyectos que realizan separadamente Flequi Berruti y César, socios de la tienda de vinos La Tintorería, localizada en el barrio de Salamanca en Madrid. Una tienda que como he mencionado en otras ocasiones, tiene la mejor selección de vinos que yo he visto en todo el país.

Antes de que se me olvide, otra visita que aconsejamos es la colección de Art Nouveau y Art Déco expuesta en el Museo Casa Lis, palacete modernista de principios del XX. Vale la pena entrar. Como veis no pasamos todo el rato comiendo y bebiendo, aunque tampoco nos importaría. Por supuesto realizamos un agradable recorrido admirando la Plaza Mayor, la Casa de las Conchas, las dos catedrales, la Universidad de Salamanca… Bella ciudad.

Vicente


Fotografías 1 y 5 realizadas por Juan Luis Vanrell (El Ojo Público)


miércoles, 14 de mayo de 2014

DE TIENDAS Y VINOS POR MADRID



Cualquier excusa es buena para visitar Madrid. Además de disfrutar de un ambiente abierto y festivo en calles y plazas, siempre llenas de gente, aprovechamos en escasos dos días y medio que teníamos disponibles para realizar un pequeño recorrido por sus tiendas de vinos, disfrutar en alguno de nuestros restaurantes preferidos, descubrir alguna taberna y por supuesto admirar uno de sus bienes más preciados, sus museos y colecciones. 

Siempre que nos acercamos a esta ciudad nos gusta celebrar el viaje cenando en la Taberna Laredo, restaurante ubicado en el barrio del Retiro y caracterizado por trabajar con una materia prima de primera calidad, bien cocinada manteniendo sabores y texturas. La selección de su extensa carta de vinos es excelente. Miguel Laredo y todo su equipo, siempre atentos, logran con éxito que el visitante disfrute. Se nota en el ambiente del comedor y de la barra. 

Para beber optamos por un fuera de serie, un champagne de Anselme Selosse, el Lieux-Dit Le Mesnil-sur-Oger Les Carelles. Un Blanc de Blancs del que ya os he hablado, uno de los mejores champagnes que hemos bebido cuyo disfrute aumentó todavía más por el momento y los platos degustados: anguila y sardina ahumadas con burrata, y ensalada de cigalas con algas y salsa de lima (para comenzar); dados de merluza y rape (perfectamente rebozados) con ali-oli de almendras (suave); arroz con butifarra negra (extraordinario, buenísima textura y sabor); cochinillo confitado con crema de patata trufada (un plato que no puede faltar) y finalizamos con mousse de limón. Una noche fantástica.


TIENDAS. De vinos, claro.

La Vinoteca La Tintorería sería uno de mis rincones preferidos si viviera en Madrid, yo creo que acudiría tantas veces como al museo del Prado. De ambos me sacaría el carnet de socio. Pienso que esta tienda presenta la mejor selección de vinos que he visto en España. Organizan regularmente catas presentando vinos de la mano de sus productores. Para coger un AVE Barcelona-Madrid de vez en cuando.

Enoteca Barolo. Muchísimas referencias de vinos de todos los lugares, pero a mí se me van los ojos al ver las botellas de Rinaldi, Roagna, Conterno… La tienda además es bonita y organizan degustaciones y catas muy interesantes dirigidas por grandes expertos como Juancho Asenjo, Luis Gutiérrez… ¡Qué envidia!

Me acerqué también al Lavinia de Madrid, situada al igual que las dos anteriores en el barrio de Salamanca. A diferencia del que cerraron en Barcelona en este sí hay degustación por copas y restaurante con la opción de elegir cualquier botella de las más de 6000 referencias de la tienda. Me trae buenos recuerdos, del Lavinia que había en Barcelona y del de París.

Por último, visitamos La Fisna, pequeña tienda en el barrio de Lavapiés. Atendidos por Iñaki, nos enseñó su selección de pequeños productores, pequeños en cantidad de producción, grandes en calidad.

Alguna tienda más me faltó, por falta de tiempo, como por ejemplo Bodega Santa Cecilia, en el barrio de Chamberí. Otra vez será.


La Tintorería - Enoteca Barolo - Lavinia
Lavinia - Enoteca Barolo - La Fisna

Y entre tienda y tienda, curiosamente enfrente del estudio donde estábamos instalados (Matute 11, en el barrio de las Letras, recomendado queda), comimos en un pequeño restaurante del que no tenía referencias, Le Petit Bistrot. Menú del día muy logrado y a muy buen precio. Un bar de vinos naturales que aunque extrañamente actualmente no tenían ninguna botella francesa y su carta de vinos estaba en movimiento sin disponibilidad de algunas referencias, no tuvimos nada que objetar al ver que sí tenían vinos de Samuel Cano, de Alfredo Maestro, Bodega Marenas… Más que suficiente para elegir comer aquí. Espero que mantengan la selección.

Patio Ensamblaje 2010, Samuel CanoEnsamblaje de diferentes variedades donde predomina la syrah. En nariz mejora a cada momento, rica fruta en boca con sutiles notas especiadas. Vino de soif español. Un vino manchego para beber a tragos, sin moderación. Elaborado y embotellado sin sulfuroso añadido


Para cenar nos reservamos un divertido espectáculo. En la novena planta de El Corte Inglés de Callao, al contrario de la clásica y desfasada cafetería que aún presenta estos edificios en las demás ciudades españolas, aquí nos encontramos con un espacio totalmente renovado manteniendo, eso sí, las espléndidas vistas sobre la Gran Vía. Un lugar al que se entra de día y del que se puede salir de noche. Me gusta. Se trata de pequeños puestos gourmet entre los que destaca StreetXO, el lado más callejero de DivertXO, al estilo de los habituales puestos de Hong-Kong o Singapur, pero más ordenado. Un Riesling 2011 de Trimbach y The Flower and the Bee 2012 (treixadura de Coto de Gomariz) acompañaron perfectamente los platos degustados. Siete personas trabajando con ritmo en el centro de la barra. Multitud de sabores agridulces, picantes y con su proporción de umami. Os apunto lo que probamos. Para chuparse los dedos. Tenemos que volver.

- Albóndigas de vaca vieja. Guiso indonesio de cacahuetes. Ancas de rana adobadas. Nata ácida de coco.
- Dumpling pekinés. Oreja confitada y hoísin de fresas.
- Pollo a la brasa marinado en chiles dulces y ensalada andalusí. 
- “Chilli Crab”. Pimentón, chipotles y salsa con Palo Cortado.

Al parecer StreetXO va a abrir también en una de las capitales europeas, Londres. Me alegro por su éxito.





Último día en Madrid. Paseos por sus calles. Vemos que están preparando la instalación del famoso letrero Tío Pepe en su nueva ubicación de la Plaza del Sol, ahora frente al reloj. ¡Cuánto me alegro de su vuelta! (Esto a fecha de nuestra estancia en el pasado mes de abril, ahora ya está instalado definitivamente).

Surtopía un restaurante que presenta más de 30 generosos por copas estaba excepcionalmente cerrado, al igual que otras direcciones que tenía apuntadas (era la semana de Pascua). De todas formas las ganas de beber vinos del sur no se me quitaron así que acudimos a La Venencia, calle Echegaray, emblemática y auténtica taberna que sirve vinos en rama. Entrar en ella es saborear un establecimiento de hace décadas: viejos toneles, antigua máquina registradora, teléfono de principios del XX, carteles y fotografías de la época. Juan, el actual propietario, nos contó que junto a sus hermanos la compraron en los 80 a la viuda de un señor de Jerez que la inauguró en 1920. Y hasta ahora. Manzanilla de Delgado Zuleta, fino de Emilio Hidalgo. En rama. Y aceitunas ofrecidas por la casa. Visita imprescindible.



Toca cenar y nos decidimos por La Carmencita, una bonita taberna en el barrio de Chueca cuyo origen se remonta a 1854, donde habíamos desayunado muy bien y que tras ver el producto ecológico y una de las referencias de su carta de vinos, nos hizo volver por la noche. Les Vignes de Montgueux, un champagne de Emmanuel Lassaigne tuvo la culpa, sutil, fino, con notas calcáreas y un sabroso punto entre salino y amargo. 100% chardonnay. Ya lo conocía, y volvió a gustarme. Cuando nos fuimos ya sólo les quedaron dos botellas. Pero, ¡ojo!, los platos también nos entusiasmaron, y a quién no con un producto así: verduras a la plancha, ternera ecológica, un pollo de corral en pepitoria como para limpiar el plato, pescado del Cantábrico… Un sorbete de fresa con Pedro Ximénez de El Maestro Sierra añadió el delicioso punto dulce.


De tiendas, de vinos… y de museos. Madrid cuenta con la mejor oferta museística posible, sólo comparable a las principales ciudades internacionales como París, Londres, Berlín o Nueva York. En esta ocasión visitamos el recién reformado Museo Arqueológico Nacional, MAN, fundado en 1867, y cuya última renovación ha durado seis años reabriendo a principios de abril de este año. Ha valido la pena, el resultado es moderno y práctico. Una de sus estrellas es la Dama de Elche, busto íbero cuyo encuentro me ha producido la misma sensación que cuando observé la figura de Nefertiti en Berlín. Contemplar ciertas expresiones de arte merece la visita a un museo o a una ciudad.

Dos días y medio bien aprovechados en Madrid. Ya tenemos fecha para volver. Y direcciones pendientes a las que acudir: restaurante El Padre, Surtopía, Taberneros… multitud de sitios por descubrir, y por supuesto repetir en la Taberna Laredo.

Hasta pronto.

Vicente

Fotografía de cabecera: vistas a través de los cristales desde la 9ª planta Espacio Gourmet.