Blog de un aficionado al vino. Un paseo simple a través de mis aficiones, un punto de vista personal en un instante determinado. Siempre dispuesto a aprender, disfrutar y compartir.

viernes, 23 de noviembre de 2012

MUCHO MÁS QUE BEAUJOLAIS NOUVEAU: CRUS DEL BEAUJOLAIS



Como cada año desde hace varias décadas, en el tercer jueves de noviembre llega a las tiendas de vinos el famoso Beaujolais Nouveau, el primer vino de la nueva añada. Su degustación se ha convertido en una tradición, tanto en Francia como en numerosos países, desde Nueva York a Tokio: “Le Beaujolais Nouveau est arrivé”, símbolo del vino festivo y fácil de beber, de carácter fresco y frutal, de pronto consumo. Sin embargo, una serie de escándalos y fraudes durante los últimos años (abusos de chaptalización), y a la utilización, por una parte de los productores, de levaduras potenciando de forma artificial los aromas a caramelo, a gominola de fresa, o a plátano (levadura 71B), han dañado considerablemente la imagen de la región. Afortunadamente existen, cada vez más, elaboradores que trabajan correctamente, sin necesidad de potenciar químicamente los aromas característicos de este tipo de vinos ni emplear métodos como la chaptalización (adición de azúcar al mosto con el fin de mejorar el grado alcohólico en el vino, procedimiento desarrollado a finales del siglo XVIII por el químico Jean-Antoine Chaptal).

La región de Beaujolais ocupa unos 55 kilómetros a lo largo al norte de Lyon. Gamay, la cepa desterrada hace siglos de la Côte d´Or, en la Bourgogne, es la variedad local que reina en esta zona, su nombre completo es Gamay Noir à Jus Blanc.

En el sur, en suelos arcillo-calcáreos, encontramos la appellation Beaujolais (clasificado Beaujolais Supérieur si el mosto presenta medio grado más de alcohol). En el norte, en suelos graníticos, la AOC Beaujolais-Villages agrupa 38 pueblos. De estas dos denominaciones se produce el Beaujolais Nouveau o Primeur (casi la mitad de la producción total de la región). Pero la mayor calidad se da en los llamados Crus del Beaujolais, vinos más longevos y de mayor complejidad que provienen de las laderas graníticas y pizarrosas localizadas al norte de la región, rocas desmenuzadas denominadas localmente roche pourrie, algunas ricas en óxido de hierro (Côte du Py).

Los diez Crus, ordenados de sur a norte, son: Brouilly, Côte de Brouilly, Régnié, Morgon, Chiroubles, Fleurie, Moulin-à-Vent, Chénas, Juliénas y Saint-Amour. Curiosamente Beaujolais es una zona vinícola conocida mayormente por sus vinos más sencillos en lugar de por los mejores.

El método de vinificación empleado en la zona se basa en la maceración carbónica: explicado de forma resumida, los racimos enteros se introducen en cubas herméticas saturadas de dióxido de carbono, en ausencia de oxígeno, produciéndose la fermentación en el interior de las uvas (fermentación intracelular). Este procedimiento confiere a este vino típicos aromas amílicos como el caramelo o el plátano. Una maceración más específica de la zona es la denominada maceración semicarbónica: en el fondo de la cuba abierta, el jugo de uva producido por aplastamiento debido a su peso, fermenta y libera gas carbónico, así en la parte superior, los racimos enteros desarrollan la fermentación intracelular al estar en una atmósfera anaeróbica compuesta de gas carbónico.

Vignerons

Jules Chauvet es considerado el padre del movimiento de los vinos naturales. Vigneron y negociante en Beaujolais, desaparecido en 1989, también era químico y un catador excepcional. Ya en los años 50 marcó profundamente las bases de la enología moderna. Sus conocimientos y su defensa del vino natural inspiraron, a principios de los ochenta, a cuatro vignerons locales de la región: Guy Breton, Jean-Paul Thévenet, Jean Foillard y Marcel Lapierre. La filosofía que compartía el grupo, impregnada por las enseñanzas de su maestro, suponía la vuelta a antiguas prácticas tradicionales de viticultura y vinificación: la importancia de las viejas cepas, el no uso de herbicidas o pesticidas, vendimia tardía en perfecto estado de maduración, selección de las uvas más sanas, mínimo añadido de dióxido de azufre o nada en absoluto, utilización de las propias levaduras de la uva y el rechazo a la chaptalización y a la filtración. El resultado fue la vuelta a los aromas naturales, a la expresión del terroir, lejos de la producción industrial y de la comercialización masificada, lejos de los aromas de chicle o de la fruta de moda y por lo tanto, lejos de los aromas artificiales.   

“Los buenos vinos no están siempre detrás de las grandes etiquetas, pero sí detrás de los grandes viticultores”
Jules Chauvet

Durante estas últimas semanas hemos disfrutado de algunas buenas botellas de la zona:

Una de las grandes figuras del Beaujolais, admirado por todo el mundo vinícola, es sin duda Marcel Lapierre. Hoy en día, Mathieu, su hijo, continúa el magnífico trabajo iniciado por su padre, desaparecido en otoño de 2010. Trabajando juntos, adoptaron las prácticas propias del viñedo biodinámico. Imprescindible probar sus vinos para conocer la esencia de Beaujolais.

Morgon 2011 M. Lapierre. Elaboran dos versiones, una sin realizar filtración pero ligeramente sulfité, protegido contra variaciones de temperatura, y otra sin sulfitos añadidos (“Sans sulfite ajouté ni filtration” como se observa en la etiqueta de la foto de cabecera), en este caso también indica que debe ser conservado a una temperatura inferior a 14º C. Siendo el primero un buen vino, prefiero la segunda versión: perfume floral, rosas, frescos frutillos rojos, cereza, frambuesa. Sin recuerdos de madera en nariz ni en boca. Delicadeza y sutilidad. Me gusta mucho. También elabora, el proveniente de viñas más jóvenes, Raisins gaulois. 

Otro de los grandes del Beaujolais, Jean Foillard, se hizo cargo en 1980 del domaine de su padre y pronto siguió las enseñanzas de Jules Chauvet.

Morgon Côte du Py 2010 Jean Foillard, de color rubí claro, casi transparente, limpio. Nariz sutil. Paso largo. Retronasal con recuerdos a piel y cuero. Al segundo día se mostró algo ahumado con notas claras a mina de lápiz y a cerezas. También destacó su evolución hacia notas más florales. Un vinazo, muy elegante, profundo, estructurado y largo. Ya me sorprendió muy gratamente el 2009. La Côte du Py, situada al sur del pueblo de Villié-Morgon, es uno de los más importantes terroirs de Beaujolais capaz de producir vinos de larga guarda.  

Jean Foillard también elabora otras cuvées, entre ellas un Fleurie y el extraordinario Morgon 3.14 procedente de sus viñas más viejas. Este año probé por primera vez su Beaujolais Nouveau 2012: de ribete violáceo, sensaciones en nariz de abundante fruta roja, fresa madura, caramelo de cereza. Juvenil y primario. Ligero en boca. Un vino honesto. Sin embargo, aparte de que la añada 2012 se ha desarrollado de forma muy complicada en la zona, he de confesar que no me entusiasmó.  
 



Jean-Paul Thévenet (Polpo para sus amigos), tal vez menos conocido que los dos anteriores, mantiene una pequeña producción de su Morgon Vieilles Vignes. Desde hace años trabaja sus escasas 5 hectáreas junto a su hijo Charly, quien también elabora su propio vino en Régnié. Ambos siguen desde 2008 los principios biodinámicos. El vino de Charly Thévenet me sorprendió gratamente.

Régnié Grain & Granit 2010 Charly Thévenet: fruta roja ácida, frambuesa, también cierto lado vegetal, ahumados, cuero, grafito, hierbas, especias. Vertical. Delicado. Lo disfrutamos a lo largo de tres días, evolucionando constantemente.



Otro joven vigneron, de tan solo 25 años e hijastro de Georges Descombes, se erige como un nuevo talento en la zona: Damien Coquelet.

Morgon Vieilles Vignes Côte du Py 2011 D. Coquelet: su nariz discreta se transformaba en fruta roja y negra a su paso por boca. Enorme fructosidad. Increíble textura. Intenso. Sedoso. No le dímos tiempo a envejecer en botella, tampoco a respirar una vez abierto. Además del Morgon, trabaja en Chiroubles y también elabora un Beaujolais Nouveau. En noviembre de 2013 lo celebraré con su vino joven.



Pero muchos otros vignerons destacan y son una elección segura: Guy Breton, Georges Descombes, Yvon Métras, Jean-Claude Lapalu, Cristophe Pacalet, Karim Vionnet, Xavier Benier, Philippe Jambon, Pierre Marie Chermette (Domaine Vissoux), Cyril Alonso (PUR)... Un equipo de ensueño para cuidar y elevar considerablemente la reputación de la región.

Si bien es el vino más famoso, hay mucho más allá del Beaujolais Nouveau. Entre los Crus del Beaujolais existen grandes vinos para disfrutar en cualquier época del año y algunos, si se desea, también podemos guardarlos durante una buena temporada (recomendable tomarlos en formato magnum, al estilo local). Ello no descarta que me guste celebrar la fiesta del Bojo Nouvo, aunque sea unos días más tarde. Sin más pretensiones, me parece una bella excusa de celebración y reunión. Este año coincidió con el pasado jueves día 15. Espero en otra ocasión poder festejarlo junto a los elaboradores en las tiendas de vino de Paris, donde el fabuloso ambiente festivo calienta la temperatura de estas fechas.

Vicente

NOTA: Los vinos de M.Lapierre y de Thévenet se los compré a Julien, de la tienda La part dels àngels. Los de Foillard y Coquelet los adquirí en L´ànima del vi, la tienda de Benoît, donde también trabajan con los vinos de Lapierre.



viernes, 9 de noviembre de 2012

Y EN OTOÑO… AL PRIORAT



Sana costumbre la que hemos adoptado estos últimos años: acercarnos en otoño a la comarca del Priorat. Una escapada a estas tierras, aunque sea corta, nos desconecta de la ciudad y sus ruidos. Sobre todo si nos alojamos en una bella y acogedora casa como Cal Compte, en Torroja del Priorat. Unamos a ello el paisaje, los paseos entre los viñedos, alguna visita siempre interesante a algún vitivinicultor, buen vino, comida casera y una magnífica compañía entre amigos y tenemos el pack completo.

Si en recientes ocasiones habíamos disfrutado de emocionantes visitas como por ejemplo a Terroir al Límit, en esta oportunidad nos citamos con Bixente Capfrain, el enólogo y responsable de Bodegas Mas Alta. Tiempo hacía que deseaba visitar esta Bodega situada en el pueblo La Vilella Alta, sus propietarios son cinco empresarios belgas, alguno de ellos importante distribuidor de grandes vinos en su país. El asesoramiento corre a cargo de Michel Tardieu, enólogo-consultor experimentado principalmente en el Ródano. Casualmente hacía escasos días que había acudido a una cata degustación realizada en Monvinic y dirigida por este famoso enólogo, donde nos exponía su filosofía y convencimiento de la idónea utilización del raspón en la vinificación aportando frescura, vivacidad y equilibrio frente al alcohol. De hecho, se estaba experimentando su utilización cada vez en mayor proporción en Bodegas Mas Alta.

En esta casa elaboran diversas botellas, siendo destinadas actualmente a la exportación en un 95%, principalmente a Bélgica: Els Pics, Artigas, Cirerets, La Basseta, La Creu Alta. En todas destacan las dos variedades más importantes del Priorat, la Garnacha y la Cariñena. El Cabernet Sauvignon tiende a ser sustituido, pero la Syrah presenta muy buenos resultados. También elaboran el blanco Artigas (Garnacha Blanca, Macabeo y Pedro Ximénez).

Como menciono, Bixente, de origen francés, el verdadero pilar de la bodega y de los trabajos día a día, nos recibió y atendió muy amablemente. Recorrimos las distintas parcelas en las que trabajan, elevadas pendientes, viñas centenarias, otras más jóvenes plantadas en antiguos bancales, impactantes imágenes de los viñedos y bellas panorámicas.       

Nos enseñaron las instalaciones de la bodega: doble mesa de selección, encubado por gravedad, depósitos de hormigón, barricas de roble francés… Seguimos la visita catando de diversas barricas, espléndidos los blancos de la añada recién vendimiada y sobre todo, la barrica de Serine (como se denomina la Syrah en el Ródano), espectacular su expresividad. Y terminamos con la cata-degustación de distintas botellas.

Todo el tiempo aprendiendo de Bixente, en una conversación fluida y entretenida, nos llevamos un grato recuerdo, del recibimiento y de los vinos.   

Compramos una botella de La Creu Alta 2007 (Mazuela y Garnacha de viejas viñas y una punta de Cabernet Sauvignon), potente y elegante, es el vino que más nos impactó de la cata en la visita. La disfrutamos esa misma noche cenando muy a gusto en Cal Compte, junto a la chimenea. De un color subido casi negro, intenso, brillante e impenetrable, densa lágrima que tinta la copa, fruta negra muy madura, moras, balsámicos, eucaliptos, suaves especiados, con estructura, buena acidez, agradable textura. Final de fruta dulce concentrada, notas licorosas. Largo y persistente, con gran intensidad frutal. Gran vino.

Cenas caseras en Cal Compte y para comer, nos aconsejaron una dirección, el restaurante La Cooperativa en Porrera. Productos cercanos y de calidad en elaboraciones tradicionales con toques personales y actuales. También venden vino, disfrutable a buenos precios en mesa. Entre la extensa selección de botellas del Priorat, optamos por recordar un vino de Terroir al Límit, su blanco Pedra de Guix, en este caso 2010: floral, cítrico, fruta blanca, fruta de hueso, con tensión, envolvente y muy largo. Disfrutable y con larga vida. Seguimos coincidiendo mis amigos y yo en que es el blanco del Priorat que más nos gusta, desde su primera añada. Tuvo buena compañía: estofado de verduras con quinoa, lentejas con chopitos, empedrat de bacallà…

La noche anterior habíamos tenido la suerte de ser convidados por nuestros amigos de la zona a unas copas del extraordinario Les Manyes 2010 Terroir al Límit: Garnacha 100% a la altura de las mejores del sur de Francia. Finos especiados, balsámicos, frescos frutillos rojos, notas terrosas, notas de piel, todo ello en retronasal con un intenso y larguísimo postgusto. Excelente vino, excelente añada.

Con los postres, entre los que destacan las trufas de chocolate negro y el pastel de frutas, optamos por unas copas del Vi dolç natural Nus 2009 de Mas d´en Gil: notas de fruta roja, naranja confitada… nada empalagoso.

Y no me resistí a probar La quinta essència dels llops, aguardiente de vino de diversas bodegas, todas relacionadas con René Barbier. Finamente aromático, ligeros toques de hierbas. Muy interesante. (38% de graduación).

Nos agradó tanto este local, de decoración desenfadada, que reservamos mesa para el día siguiente, acompañando esta vez los platos con dos atrayentes botellas: Laurel 2010 y Nit de Nin 2010. Conversando con el encargado de sala y copropietario, y dada su anterior profesión, surgió la pregunta de un maridaje musical para estos vinos, Jazz fue la respuesta. Nos convenció.

Laurel 2010: 80% Garnacha, 20% Syrah. Mucha fruta, madura, negra, balsámicos, recuerdos a pegamento, carnoso y amplio, con cuerpo, taninos maduros. Con potencia y volumen, sabroso. Acompañó fantásticamente, como anotó nuestro amigo Guillermo, el plato de Fricandó (guiso de ternera).

Laurel es el hermano pequeño de Clos Erasmus (Bodegas Clos i Terrases), el prestigioso vino de Daphne Glorian, una de los cinco precursores del resurgimiento del Priorat a finales de los 80. Su esposo, el norteamericano Eric Solomon, es un importante importador de vinos.

En 2004, la enóloga Ester Nin comenzó a trabajar junto a Daphne Glorian y, además de participar en otros proyectos, desarrolló su apuesta personal Nit de Nin, aprovechando los mismas instalaciones en Gratallops que para el Clos Erasmus (la antigua bodega de Alvaro Palacios).

Nit de Nin 2010: 60% Garnacha y 40% Cariñena de viejos viñedos de Porrera. Elaborado atendiendo los principios de la biodinámica. Violetas, monte bajo, boca fresca, mentolados, fruta silvestre, con nervio. Elegante, equilibrado, listo para ser bebido. Exquisito. Como anécdota, creo que era día flor. Siendo Laurel un buen vino, nos gustó aún mucho más el estilo de éste.

Por cierto, además de los vinos de la zona, no se me olvidan otras botellas que tuvimos la oportunidad de degustar durante ese fin de semana: Foradori 2008 DOC Teroldego Rotaliano de Elisabetta Foradori, fantástico; As Tornas dos Pasas Escolma 2008, un sensacional tinto de Ribeiro; el siciliano Nero di Lupo 2010 de Cos, calidad y personalidad; y sobre todo, el Clos des Rosiers 2009 Monopole del Domaine Chantal Rémy, traído por nuestros amigos Juan Luis y Amparo de su estancia en Morey-Saint-Denis, un vino delicado, floral, casi aéreo, de fresca acidez, seductores frutillos rojos... delicioso.

Una escapada de fin de semana muy bien aprovechada. Volveremos.

Vicente

NOTA: la primera fotografía está realizada por Juan Luis (El ojo público) desde una de las terrazas de Cal Compte.







domingo, 21 de octubre de 2012

OVERNOY, GANEVAT, TISSOT, MACLE… HABLEMOS DEL JURA Y SUS VINOS



He de confesarlo, estoy enamorado de los vinos del Jura: tintos frescos, frutales, especiados, de baja carga alcohólica; blancos con notas de frutos secos, magnífica acidez, complejos. Vinos definidos por su personalidad y singularidad.

En este pequeño artículo, nos adentraremos de forma general en esta interesante zona vinícola,  hablaremos de algunos de los más importantes vignerons y también de los vinos que hemos degustado últimamente. Espero que os guste.

Cinco cepas se cultivan en este viñedo de aproximadamente 2000 hectáreas, extendido a lo largo de unos 100 kilómetros de norte a sur y localizado en el este de Francia, en la región Franche-Comté, lindando con Suiza. Además de las conocidas Pinot Noir y Chardonnay (la más extendida, aquí llamada a veces Melon d´Arbois o Gamay Blanc), originarias ambas de la vecina Borgoña pero cultivadas desde hace siglos en el Jura, se trabajan otros tres varietales locales, la tinta Poulsard (denominada también Ploussard), la tinta Trousseau (relacionada con la Bastardo de Portugal y la Merenzao gallega) y la blanca Savagnin, conocida también como Naturé. Aunque se realizan ensamblajes entre distintos varietales, los monovarietales también son frecuentes.

Seis son las Appellations d´Origine Contrôlée: Arbois ocupa unas 850 hectáreas (desde 1970 el nombre Pupillin puede añadirse a la AOC para aquellos vinos obtenidos del terreno delimitado alrededor de este pueblo); Château-Chalon, AOC y también nombre del pueblo, 100% Savagnin y dedicado a la producción del Vin Jaune; L´Étoile, pequeña appellation de 56 hectáreas; Côtes du Jura, extendida a lo largo de toda la región vinícola; Crémant du Jura, espumosos elaborados según el método tradicional; y finalmente, Macvin, licor elaborado a partir de mosto y marc (aguardiente de orujo). 

En esta zona se cultiva la vid desde la época romana. Como curiosidad, mencionaremos la presencia española en esta región durante más de 100 años, desde mediados del XVI. A finales del XIX había más de 20.000 hectáreas dedicadas a la vid, sin embargo la filoxera, las dos guerras mundiales y las crisis económicas menguaron considerablemente su extensión. En la actualidad, encontramos vinos tintos, blancos, rosados, espumosos, vinos de paja (vins de paille, vinos dulces obtenidos a partir de uvas pasificadas de forma natural en estancias aireadas), vinos amarillos (vins jaunes) y vinos de licor.

Una de las más felices alianzas queso-vino es, sin duda, entre el famoso queso Comté y el Vin Jaune (vino amarillo). Este queso de larga reserva, seguramente mi preferido y llamado por muchos el rey de los quesos, se elabora exclusivamente con leche fresca de vacas locales de la raza Montbéliarde (unos 500 litros para un solo queso), se prensa en forma de rueda, de gran diámetro, y alcanza entre los 30 y 55 kilos de peso. Recibió la primera Appellation d´Origine Protégée. Su aroma afrutado y sus notas con recuerdos a avellanas y nueces conjugan perfectamente con el Vin Jaune. Este vino seco emplea únicamente la variedad Savagnin, tras su fermentación, madura en barricas de 228 litros sin ser llenadas por completo, favoreciendo la aparición de una fina capa de levaduras llamada voile (velo), similar a la flor de los vinos andaluces. Aquí, en este frío clima, la capa es más fina y no se emplea el sistema de soleras y criaderas. Este velo, además de preservar el vino, le transfiere aromas muy particulares (goût de jaune) recordando principalmente la nuez. El vino envejece seis años y tres meses evaporándose una gran porción del líquido, quedando de cada litro de mosto la cantidad de 0,62 litros que es a su vez la capacidad de la botella empleada denominada clavelin. Se trata de uno de los vinos más singulares, complejos y duraderos del mundo.


Vignerons

La palabra vigneron tiene difícil traducción exacta en España, tal vez vitivinicultor, sin embargo, opino que hay palabras que es mejor no traducir de su lengua original. Este bonito vocablo francés, en contraposición a los vocablos winemaker o enólogo,  describe perfectamente la labor del artesano tanto en el campo como en la bodega, y si bien es aplicable en la mayoría de las regiones vinícolas de Francia, lo es sin ningún tipo de titubeo en el viñedo jurasiano.

De nombrar un vigneron de referencia en esta zona, idolatrado a nivel mundial por todos los seguidores de las elaboraciones sin empleo de sulfuroso, ese es Pierre Overnoy. Influenciado por Jules Chauvet (considerado el padre del movimiento de los vinos naturales) vinificó en 1984 su primer vino sin sulfuroso. Nunca ha utilizado productos químicos (herbicidas, pesticidas, fungicidas…). Siempre a la búsqueda de vinos puros y vivos que den la expresión más auténtica de sus tierras y las características de la añada, este veterano vigneron, a lo largo de los años, ha conocido e intercambiado conocimientos con interesantes personas de idéntica filosofía vinícola, como Marcel Lapierre, Jean Foillard y otros amigos vignerons, con quienes fundó la Association Vin Naturels.  

Hoy en día, Emmanuel Houillon, formado en el oficio desde muy joven por Pierre, se ocupa del domaine Maison Pierre Overnoy de 6,5 hectáreas, asegurando la continuidad de la misma filosofía. Los Overnoy-Houillon no dejan entrar en sus botellas ninguna otra cosa más que uva.

Recomiendo la lectura del libro “La parole de Pierre”, editado por Méta Jura (yo lo compré vía internet a través de la librería Athenaeum). Desarrollado a través de 14 entrevistas con Pierre Overnoy, a quien tuvieron que convencer para la realización de la obra, nos permite conocer el trabajo y la experiencia de este hombre sencillo y ejemplar vigneron, en relación a la tierra, la viña, el vino… y otros aspectos, como indican sus palabras: “Estoy contra el culto a la persona. Cada vez que ha habido culto a una persona, no importa en qué país, eso ha conducido a catástrofes…” o “La Tierra, no son nuestros padres quienes nos la han dado, sino nuestros hijos quienes nos la han prestado”.

Los vinos de esta casa, etiquetados bajo la subdenominación Arbois-Pupillin se diferencian visualmente por el color del lacre de la botella: blanco para Chardonnay, amarillo para Savagnin, rojo para Ploussard.

Son vinos difíciles de encontrar debido a su pequeña producción. Recomiendo comprarlos allá donde los veáis. Quien prueba un vino de esta casa es como si bebiera por primera vez. Las dos últimas botellas que hemos disfrutado han sido:

- Arbois Pupillin 2009 Maison Pierre Overnoy (lacre rojo).
De capa media, visualmente entre el color rubí y el de un vino rosado. Últimas copas turbias. Aromas especiados, perfume a frutillos rojos, cerezas, fresas, uva, fresco, y largo. Un vino que invita a beber. ¡Qué bueno!

- Arbois Pupillin 2005 Maison Pierre Overnoy (lacre amarillo).
Precisa airearse en decantación. Color dorado y tonos ambarinos asemejándose al oro viejo. Cierta turbiedad. Ahumados, carácter oxidativo, manzana al horno, nuez, yodo, infusión, notas calcáreas, algo lácticas, salinidad. Potencia en boca, buena acidez y longitud. Complejo y profundo, sin artificios, puro. De gran personalidad. Vino ouillé, es decir, durante todo el periodo de crianza se ha utilizado el método del ouillage, de manera que el volumen de vino evaporado durante esos años (la parte de los ángeles) ha ido rellenándose de nuevo para evitar el contacto con el aire y protegerlo de una rápida oxidación.

Otro importante referente, localizado en Rotalier, practicante de la agricultura biodinámica, es Jean-François Ganevat. Emplea preparaciones a base de plantas naturales para proteger sus viñas (tisanas de ortigas, cola de caballo…), utiliza las levaduras indígenas presentes de forma natural en la uva, vinifica sin ayuda de sulfuroso, sin clarificación ni filtración… Recordemos que aparece como personaje en uno de los capítulos de la novela gráfica “Les Ignorants” de Étienne Davodeau, ya comentada en este blog.

Conocido como Fanfan por sus amigos, Ganevat elabora diversas cuvées bajo la appellation Côtes du Jura, y hemos tenido la suerte de disfrutar de algunas de ellas, bien cenando en uno de mis restaurantes preferidos, Ca Pepico (Meliana-Valencia), o bien comprándolos en la tienda Mesquevins (Moncada-Valencia):


  • Plein Sud Trousseau 2010. Delicioso. Especias, fresas del bosque, puro zumo fermentado, un placer en la mesa.
  • Cuvée Julien 2009. Pinot Noir. Color rubí, limpio. Nariz un poco reducida al principio, algo de ahumados, algo animal, explotando al poco hacia los frutos rojos, frescos, toques de regaliz, masa de pan, caramelo de fruto rojo. Ligero perlado en boca (un estabilizante natural). Recto. Digestivo.
  • Les Chalasses Vieilles Vignes Chardonnay 2008. Toques de limón, naranja, piña y curry. Con estructura. Excelente. Ouillé durante 24 meses.
  • Cuvée de Garde Assemblage 2006. Chardonnay y Savagnin al 50%. No ouillé, es decir, vinificado bajo velo, durante 48 meses. Muy interesante, con un gran potencial. Para guardar más tiempo, como indica el nombre.
  • J´en veux !!! Vin de table. Cuvée elaborada a partir de 17 antiguos varietales del Jura. Ligeras notas a piel y cuero curtido. Frutos rojos, pieles de cerezas, fresco, fruta y vino. ¡Vaya nariz! Tan solo 9,5 grados de alcohol y vinificado sin sulfitos, naturalmente.

El Domaine Jean Macle, dirigido actualmente por su hijo Laurent Macle, es una bodega imprescindible para entender los vinos del Jura. Además de su extraordinario y mítico Vin Jaune Château Chalon, elaboran un espléndido Côtes du Jura, ensamblaje de chardonnay y savagnin, y a precio asequible, los aromas del Côtes du Jura 2007 me recordó a la manzana madura y a los frutos secos. También elabora un Macvin. Pocas etiquetas y mucha calidad.

El Domaine André et Mireille Tissot, gestionado actualmente por Stéphane Tissot, trabaja varias parcelas en un total de 40 hectáreas aproximadamente de viñedo y, a pesar de su extensión, siguen métodos biodinámicos, ¡un esfuerzo enorme!. Elaboran varias cuvées, incluso vinos de paja (vins de paille). La primera vez que probé un vino del Jura, hace algunos años, fue de esta casa, un sorprendente Savagnin con claras notas a corazón de manzana.

Jacques Puffeney, Lucien Aviet, Julien Labet, Philippe Bornard, Étienne Thiebaud, Rémi Treuvey, Raphaël Monnier, Pascal Clairet… Frente a un mundo vinícola uniforme, la lista de vignerons jurassiens es larga y esperanzadora.

Los vinos del Jura no son muy conocidos en España, en cambio recuerdo su éxito en muchos de los wine-bars de Nueva York. Poco a poco vamos conociendo algo más sobre esta micro región vinícola francesa, lugar de origen del científico Louis Pasteur, quien realizó importantes avances en trabajos relacionados con la fermentación. Pasteur, como buen amante del vino, consideraba que una comida sin vino era como un día sin sol. Una de sus citas decía:

“Le vin est la plus saine et la plus hygiénique des boissons”
“El vino es la más sana e higiénica de las bebidas”

Vicente






domingo, 30 de septiembre de 2012

DOMAINE MARCEL DEISS: GRAND CRU ALTENBERG DE BERGHEIM 2007



Ya he comentado en anteriores ocasiones mi gusto por los vinos alsacianos y, entre otros, por los que elabora Jean-Michel Deiss. Hace poco volví a recordar mi viaje por Alsacia disfrutando de uno de sus vinos. Un muy buen amigo mío, tan amante del vino como yo, o más, trajo de su reciente visita al Domaine Marcel Deiss un ejemplar del Altenberg de Bergheim Grand Cru 2007: color dorado, limpio y brillante; nariz explosiva, vibrante, esencias de flores amarillas, pain d´épices (pan de especias), fruta exótica, miel, finas notas de melocotón y albaricoque; boca almibarada, rico, denso, untuoso, sedoso, de intenso sabor y con agradable acidez, elegante y expresivo… Es sensual, da placer y enamora. Lástima que se termine enseguida. Un vino con gran potencial de guarda que en esta añada se nota claramente semidulce con presencia del azúcar residual debido principalmente al porcentaje de uva afectada por la Botrytis cinerea. Entre otros, puede ser acompañado perfectamente por platos donde domine el foie gras como ingrediente, y también con ciertos quesos. Pero solo, sin ningún otro alimento, se disfruta enormemente. ¡Un vino para convertir a los abstemios! ¡Un vino para los sentidos!

El Grand Cru Altenberg, microclima de exposición sur y suelos arcillo-calcáreos originados por antiguas formaciones geológicas ricas en fósiles, está situado en Bergheim, a escasos 3 kilómetros de Ribeauvillé. Con una alta densidad de plantación, el viñedo se caracteriza por la madurez de sus uvas, amplificada con frecuencia por la podredumbre noble.

Jean-Michel Deiss conduce sus 27 hectáreas del domaine repartidas en 9 comunas bajo aspectos biodinámicos (aunque no lo indica en sus etiquetas), y defiende el método ancestral de la complantación, que resumidamente consiste en la mezcla en la misma parcela de distintos varietales, siendo al mismo tiempo la floración y maduración de las cepas, así como su vendimia, teniendo como objetivo el desarrollo de vinos con la expresión del terroir en lugar de vinos dominados por el varietal. De esta forma tenemos su viñedo en Schoenenbourg, el de Mambourg o el citado Altenberg de Bergheim, en el cual están complantados todos los varietales tradicionales alsacianos, incluido el Chasselas Rosé.

Los tres mencionados son sus Grands Crus, clasificados en el domaine como vinos de Terroirs. De idéntica forma denomina a sus vinos equivalentes a los Premiers Crus (clasificación curiosamente inexistente en Alsacia): Langenberg, Engelgarten, Rotenberg, Burlenberg (tinto), Crasberg, Gruenspiel, Burg… Todos ellos, también en complantación y con indicación del lieu-dit en la etiqueta en lugar del nombre del varietal.

También trabajan los llamados, por el domaine, vinos de Fruit, donde domina el varietal (Pinot Blanc, Muscat, Pinot Gris, Riesling, Gewürztraminer), y los vinos de Temps, es decir, de paciencia (Vendanges Tardives y Sélection de Grains Nobles).

Los vinos de este domaine merecen ser degustados por todo amante del vino, y viceversa, todo buen aficionado debe probar estos vinos. Yo estoy deseando volver a visitar esta casa donde fuímos atendidos espléndidamente por la enóloga Marie-Hélène Cristofaro y su equipo, una magnífica excusa para disfrutar de la Route des Vins d´Alsace, sus pueblos, sus vinos, su gastronomía y su gente.

Vicente




viernes, 24 de agosto de 2012

TRES ROSADOS MUY DISTINTOS



Cuando me preguntan por un rosado, enseguida pienso en varios, pero todos Rosés de Champagne. Sin embargo, los rosados tranquilos también cuentan. Hoy hablaré sobre tres vinos rosados de características muy diferentes entre sí. Mejor dicho, dos rosés y un rosado. Iniciemos un corto viaje mental a través de estos tres sensacionales vinos cuyo punto común es que son algunos de los rosados tranquilos que más me gustan.

Château de Pibarnon Rosé 2011

De color rosado piel de cebolla, brillante. Notas de ciruelas claudias, hinojo y piel de melocotón, no parece un rosado en nariz. Limpio, con buena acidez y estructura. Fino y elegante. Largo. Magnífico Rosé provenzal con mucho estilo.

60% Mourvèdre, 40% Cinsault. Sin paso por barrica.

Châteaux de Pibarnon es una de las bodegas que más sobresalen en la AOC Bandol, en la Provenza. Su viñedo, actualmente compuesto de 50 hectáreas, está situado sobre una colina a 300 metros de altitud, formando con sus terrazas un anfiteatro orientado hacia el cercano mar Mediterráneo y protegido de los vientos (mistral). 

Propiedad adquirida en 1978 por el Conde Henri de Saint Victor, es dirigida hoy en día por su hijo Eric de Saint Victor. En un suelo arcilloso con un alto nivel calcáreo, trabajan en los tres colores: además del rosé descrito, destacan por sus longevos tintos, donde utilizan como mínimo un 90% de Mourvèdre, y los blancos, a partir de Clairette, Bourboullenc y otras variedades locales. 



Viña Tondonia Rosado 2000 Gran Reserva

Color cobrizo con destellos anaranjados y rojizos. Nariz con notas de fruta pasificada, ciruela pasa, notas jerezanas, licor de endrinas, flor marchita, cítricos (naranja), vieja madera fina. En boca, almendra tostada, de nuevo recuerdos licorosos, con estructura, bien delineado, acidez equilibrada, muy seco, complejo, elegante y largo, de fuerte personalidad y carácter. Definitivamente, este vino no es un rosado, es una joya.

Garnacho (60%), Tempranillo (30%) y Viura (10%). 4 años de crianza en barrica.

R. López de Heredia Viña Tondonia es una bodega familiar, la más antigua de Haro, en Rioja Alta, fundada en 1877. Actualmente en la 4ª generación de viticultores, muy poco o nada ha cambiado en su forma tradicional de elaborar el vino: plantaciones en vaso, vendimia manual, largas crianzas en viejas barricas, tonelería propia, largos envejecimientos en botella, uvas propias de la zona… Clasicismo a ultranza.

Además de este rosado, creo que único en el mundo, destacan sus tintos (ensamblaje de Tempranillo, Garnacho, Mazuelo y Graciano), de una longevidad impresionante, y qué decir de los blancos (Viura y Malvasía), tan diferentes y complejos, capaces de hablarles de tú a tú a grandes Chardonnay y Chenin de la Bourgogne y de la Loire. La bodega goza de un enorme prestigio internacional, recuerdo su presencia en las tiendas especializadas y wine bars de Nueva York codeándose con las mejores botellas. No me extraña.
 



Rosé d´un jour 2010 La Ferme de la Sansonnière

Ya hace algunos años que no me pierdo sus añadas. Bello color, denso como la granadina, rojizo al contraluz. Golosina de cerezas y piruleta de fresa en nariz. Boca dulce, jarabe de hierbas, fresas, gaseosa con mosto de fruta roja, zarza. Recuerdos de infancia. Final de botella con abundantes posos rosados en forma de cristalitos (tartárico). Fresco y natural. Si te parece demasiado dulce, pruébalo con una Sacher de chocolate y fresa. ¡Una delicia sorprendente!

Desde la muy interesante zona del Loira, Mark Angeli, paysan establecido en Thouarcé, en Anjou, elabora a partir de la variedad autóctona Grolleau Gris este rosé que es rechazado por la AOC Rosé d´Anjou. Botella con 11,5 % alc., su composición es anunciada en la etiqueta: “jus de raisins fermenté - 48 mg/l SO2 volcanique”. Porque incluso el azufre, aquí es utilizado en su estado más natural.

La granja de la Sansonnière posee la certificación biodinámica Demeter, siguen una filosofía de intervencionismo mínimo y sus vinos son vendidos como Vin de France, es decir, Vin de Table.

La Lune, Les Fourchades, Les Vieilles Vignes des Blanderies son otros de sus vinos, todos Chenin, todos excepcionales. Y para finalizar, os recomiendo su última novedad: Le Demi Doux des Blanderies 2010, un vino suave, delicado, sedoso, elegante, caramelo de melocotón, largo, nada empalagoso. Riquísimo.

Y hasta aquí este pequeño viaje a través de tres botellas y tres bodegas. Tres rosados distintos entre sí y distintos del resto. Un saludo.

Vicente

NOTAS: el Château de Pibarnon Rosé lo compro siempre en Cuvée 3000. El Viña Tondonia Rosado y los vinos de Mark Angeli los compré en Coalla Gourmet. Las cuatro botellas de las fotos han sido degustadas y disfrutadas recientemente en este caluroso verano.