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martes, 17 de marzo de 2015

Premio Vila Viniteca de Cata por Parejas, un año en Barcelona y otro en la capital



Ocho ediciones han transcurrido ya desde el primer concurso. Una cita esperada por mucha gente. Si hace algunos años costaba más de un mes en completarse las inscripciones, el pasado año en Barcelona duró poco más de doce horas y en esta edición celebrada en Madrid apenas llegó a los 30 minutos en agotarse las plazas para las 120 parejas de aficionados y profesionales del mundo del vino.

En mi opinión, muchas son las causas por las que este concurso resulta tan atrayente:

  • La forma sencilla a la hora de puntuar. Se trata de intentar acertar país, zona, DO, variedades, productor, añada y marca. 
  • El tener que participar en pareja, lo cual puede suponer una ventaja o a veces una mayor dificultad si no hay suficiente sintonía. 
  • La perfecta organización y puesta en marcha. Así como el precioso entorno elegido, bien sea la Lonja de Barcelona o el Casino de Madrid. 
  • El carácter open del concurso, no solo los profesionales pueden participar (sumilleres, bodegueros, enólogos, distribuidores...), también cualquier aficionado. Y con idénticas oportunidades. Acuden participantes desde cualquier rincón de España y también profesionales de Francia, Italia, Japón... 
  • La expectación por conocer las diez parejas que pasarán a la fase final. La curiosidad por saber quien ha sido el ganador, en la mayoría de las veces a través del twitter y camino ya de casa. Y por supuesto, cuáles son los vinos del concurso, tanto de la 1ª fase como de la final. 
  • Intentar averiguar de qué vino se trata catando a ciegas es realmente complejo.

Y muchos más puntos, pero uno de los más importantes que estoy observando en los últimos años es que en realidad el concurso, esta fiesta del vino, comienza unos días antes de la fecha de celebración. Los participantes viajan. Mis amigos y yo nos trasladamos en esta ocasión hasta Madrid, y otros amigos madrileños nos cuentan que prefieren celebrarlo en Barcelona por el mero hecho de viajar y compartir su afición con otros compañeros de la profesión u otros amigos y aficionados. Dos días antes, como mínimo, se llenan varias mesas en los restaurantes y locales donde el vino es mimado y auténtico protagonista. Un ejemplo ha sido este año y nuestro recorrido por algunos restaurantes de Madrid.

Ya únicamente por esto último he de felicitar a los promotores de esta feliz y original idea que ya alcanza 8 añadas. Todo un acierto.

Catar a ciegas siempre supone una buena cura de humildad. El concurso por parejas es muy divertido y creo que nunca debemos olvidarnos de que ese debe ser el objetivo principal de los participantes. Tampoco digo que haya que dejar a un lado la ilusión por poner en juego tus conocimientos e intentar pasar a la siguiente ronda. A veces, estar cerca de acertar de pleno un vino y que se te escape puede causar algo de rabia, que me lo pregunten a mí cuando en esta última edición borré en el último minuto el espumoso que anoté y que ignoraba que había clavado para sustituirlo por otro de medio pelo, ¡toma cagada! Mejor tomarlo a risa, como aquel año en que fijé el Scharzhofberger Riesling Kabinett 2008 de Egon Müller, pero que creo lo clavó la mayoría de participantes, lo que no está tan claro es si todo el mundo lo escribió correctamente, incluido yo. Anécdotas hay para todos los gustos, varias veces he escuchado aquello de "¡coño!, este vino lo probé justo hace una semana y no lo he identificado". En fin, cada botella es un mundo. Sin embargo hay parejas que han repetido varias veces en la final, y eso tiene mucho mérito.

A veces ocurre que en este concurso te encuentras con un vino tan extraordinario que dejas de catar y escupir para pasar a saborear, como con el pedazo de Château d'Yquem 1997 que disfrutamos en nuestra primera participación, allá por la 3ª edición. 

No he participado en todas las ediciones, y solo en una lo pasé algo mal, fue el año pasado cuando me entraron unas ganas enormes de acudir al lavabo a falta de más de 20 minutos, sí, es cierto, pa reventar, pero hay que joderse, que ya somos mayorcitos, o será por eso y los problemas de próstata.

En esta ocasión he salido bastante contento, a pesar de meter gravemente la pata en algún vino, logramos diferenciar algunas variedades y zonas, y lo más importante, estuvimos muy a gusto durante el certamen y durante todo el fin de semana. Nos reímos mucho.

Para el próximo evento en Barcelona intentaremos volver a inscribirnos. La diversión empieza como mínimo dos días antes.

Por cierto, felicidades a los ganadores y organizadores.

Vicente

Fotografía de cabecera realizada por Juan Luis Vanrell (El Ojo Público)


Los vinos del 8º Premio Vila Viniteca de Cata por Parejas celebrada en el Casino de Madrid el pasado 8 de marzo, domingo:

Fase Clasificatoria

- L'Origan Rosat Brut Nature. Cava
- Schloss Gobelsburg Riesling Alte Reben 2006. Kamptal, Austria
- Pazo Señorans Selección de Añada 2007. Rías Baixas
- Philippe Pacalet Pommard 2011. Pommard
- Frank Cornelissen Munjebel 2013. IGT Terre Siciliane Rosso
- Contador 2012. Rioja
- Olivares Dulce Monastrell 2011. Jumilla

Fase Final

- Clos Naudin Vouvray Brut 2010. Vouvray
- Domaine Leroy Bourgogne Aligoté 2011. Bourgogne
- Menade Verdejo 2014. Rueda
- Southern Right Pinotage 2013. Walker Bay
- Comando G Rumbo al Norte 2012. VT Castilla y León
- Pingus 2005 (6 L). Ribera del Duero
- Egon Müller Scharzhofberger Tonel 6 Auslese 2005. Mosel-Saar-Ruwer


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