Blog de un aficionado al vino. Un paseo simple a través de mis aficiones, un punto de vista personal en un instante determinado. Siempre dispuesto a aprender, disfrutar y compartir.

viernes, 25 de enero de 2013

DOCE VINOS DISFRUTADOS DURANTE EL 2012. VICENTE

Los vinos no sólo se disfrutan al abrir una botella, también cuando los recuerdas. Por ello, a algunos de mis amigos y a mí nos apetece hablar de los últimos vinos degustados. Ya lo publicamos hace justamente un año bajo el título “Hablando de vinos con…”. Esta semana volvemos a la carga: “Los 12 vinos del pasado año 2012”.

Como de costumbre, y únicamente por animar el juego, comenzaré por exponer mi listado de vinos. Siempre es difícil, muy jodido, resumir todo un año en 12 vinos, pero todos los que figuran a continuación fueron excelentes, no sólo por su calidad, también por la compañía, el momento, el lugar…

Numerados del 1 al 11 según han sido abiertos a lo largo del año:

1.- Philippe et Vincent Lécheneaut, Nuits-Saint-Georges 1er Cru Les Pruliers 2002

Escoger una de las botellas que tienes guardadas como oro en paño, desde hace meses o años, y abrirla para celebrar algo importante, o por cualquier excusa, forma parte de un divertido y sugestivo ritual. Pero si, además, proviene de las bodegas del elaborador que has conocido y recuerdas algunas de las características que forman su terroir: el clima habitual de la zona, has observado el viñedo, recuerdas la añada, calurosa o fría, y has recibido la botella de las manos que trabajan y cuidan esa tierra y sus cepas, entonces, en esos casos, la satisfacción al abrir y degustar ese preciado líquido, destinado para ti, es inolvidable.

Esta botella, abierta en enero de 2012, en una fecha importante para mí y mi mujer, nos trasladó a esos días de Borgoña, a la visita a casa de esa familia sencilla, agradable y trabajadora de Nuits-Saint-Georges, al recuerdo de la cata compartida junto al vigneron y a unas vacaciones en un lugar donde me agradaría vivir.

Estas fueron mis notas de cata tras disfrutarlo:

Bello, mostrando elegancia desde el primer instante. Su nariz seduce: frutillos rojos, cerezas y frambuesas, panadería fina, bollería, cake, pastel de frambuesa, caramelo de cereza, mazapán… ¡No quiero comer, solo oler! Es todo finura y elegancia. En boca, cerezas en licor, sedoso, nada agresivo, profundo, largo y con la fuerza y nervio de Nuits-Saint-Georges. ¡No quiero que se acabe! Enamora. Un vino que no quieres tragar, deseas mantenerlo y degustarlo en boca. Los recuerdos se asoman a la mente, imágenes del viaje, de la visita a la bodega, la Bourgogne en la copa, placer, felicidad. Debo agradecérselo a mi tocayo Vincent Lécheneaut, quien acertó de pleno con esta botella que etiquetó para nosotros, jugaba seguro.

Les Pruliers tiene 7,11 hectáreas en total de viñedo en Premier Cru, de las cuales, ½ hectárea pertenece a los hermanos Lécheneaut. Está situado en la parte superior de la ladera, unos 260 metros sobre el nivel del mar y de 8 a 10 grados de inclinación. De excelente exposición solar. Sus suelos son pedregosos mezclados de grava y tierra caliza. El nombre, al parecer, deriva de los ciruelos existentes antiguamente antes de plantar las viñas.

2.- Mark Angeli, La Ferme de la Sansonnière, La Lune 2009, Vin de France

Uno de mis productores preferidos de La Loire, perdón, vignerons,  o como indica en sus etiquetas: paysans solidaires à Thouarce quelque part en France.

Casi prefiero el estilo de La Lune (ejemplo bestial de chenin) a otras de sus botellas, en concreto Les Fouchardes o Les Vieilles Vignes des Blanderies. En cuanto a su Rosé d´un jour, ya sabéis que es uno de mis rosés preferidos. Por cierto, su Demi Doux des Blanderies (chenin) es una maravilla.

3.- Albert Morot, Beaune 1er Cru Les Teurons 1999

Mi amiga Isabelle Brunet, sommelière de Monvinic, una de las personas que he conocido con mayores conocimientos y amor hacia el vino, nos aconsejó este hasta entonces por mí desconocido elaborador de Beaune (Domaine dirigido actualmente por Geoffroy Choppin de Janvry). Un placer para los sentidos probar un Borgoña de estos años y a un precio muy permisivo. Magnífica forma de envejecer. Muy perfumado y elegante. A pesar de ser más famosos y mejor considerados los vinos de Pommard o de Volnay, y no digamos los de la Côte de Nuits, no hay que olvidarse de Beaune, donde se encuentran ejemplares de enorme nivel.

4.- David Léclapart , Champagne L´Alchimiste L06

Cada vez que lo tomo recuerdo nuestra estancia en Reims, de hecho, L´Alchimiste y otros champagnes nos los envían nuestros amigos de esa bonita ciudad.

5.- Giacomo Borgogno & Figli, Riserva Classico 1982 Barolo

No se me olvida, hojarasca, bosque umbrío… Degustado entre amigos en Monvinic, recomendado por Antonio Giuliodori. Tuve la oportunidad de visitar, sólo dos meses después, esta bodega, ver esos viejos toneles eslovenos de enorme tamaño fue muy interesante.

6.- Maison Pierre Overnoy, Ploussard 2009 Arbois Pupillin

Vinos así los tomaría hasta para desayunar, y el Trousseau de Ganevat para merendar. Lo de mojar las galletas o no, lo dejo a vuestro gusto. Degustados por primera vez en uno de mis restaurantes preferidos, Ca´ Pepico, situado en medio de la huerta valenciana. Ya hemos repetido botella en casa, lo dicho, para tomar a palets. Jura me emociona, en tintos y en blancos.

7.- Gianfranco Alessandria, Barolo San Giovanni 2005

De vacaciones en Piamonte, en el restaurante La Salita (la rampa en italiano) en pleno Monforte d´Alba, sabrosa comida y una botella de un buen productor local. ¡Qué más se puede pedir! Para repetir, el viaje y la botella.

8.- Bruno Giacosa, Barbaresco Asili 1998 Azienda Agricola Falletto

Disfrutado en el restaurante La Bella Rosin, en la zona de Monferrato. Última noche en Piamonte con una despedida perfecta. Un vino delicado, finamente especiado, aterciopelado. La elegancia del equilibrio, un fuera de serie. Y su autor, il signore Giacosa, un artista.

9.- Domaine Confuron, Grand Cru Romanée Saint Vivant 2006

Entre amigos, como se debe disfrutar el vino. Un plaisir à partager: aquí.

10.- Maison Pierre Overnoy, Savagnin 2005 Arbois Pupillin

Colosal, sin artificios, disfrutado a pequeños sorbos durante tres días. Siempre digo lo mismo: cómpralo allá donde lo encuentres. Este lo traje de Italia. Aquí os lo cuento.

11.- Francis Boulard, Champagne Petraea XCVII-MMVII

Este champagne, elaborado por Francis Boulard y su hija Delphine, es uno de los que más me han gustado últimamente. Su cuvée XCVII-MMVII, basado en el método de la Solera andaluza, está compuesta desde 1997 por una reserva a la que se le va añadiendo un 25% de cada nueva añada. Por ello, en este champagne están presentes todos los millésimes desde el 97 al 2007.

60 % Pinot Noir, 20 % Meunier y 20 % Chardonnay. Su nariz impresiona, caramelo y membrillo, evolucionando hacia anisados y con un carácter claramente mineral, tiza, talco. Es muy complejo, también placentero en boca, sabroso, apetece servirse copa tras copa olvidándote incluso de la comida. ¡Y no era día fruto ni flor!

12.- Ridge Vineyards, Monte Bello 1997 Santa Cruz Mountains

En estos listados siempre nombro vinos cuya botella ha sido completamente consumida y saboreada, por supuesto compartida, bien en casa, bien en restaurantes, en casas de los amigos… Pero no cito aquellas copas catadas en presentaciones, ferias, conferencias, etc. Sin embargo, en esta ocasión, el 12º vino corresponde a una de las copas disfrutadas en una memorable y emotiva cata-degustación dirigida magistralmente por Juan Carlos López de Lacalle de Bodegas Artadi y realizada en Monvinic en abril del año pasado.

Esa copa de Monte Bello 1997 de Ridge puede ser un buen augurio, nuestra intención es visitarles el próximo año, esperemos que se cumpla.

Una bodega del Nuevo Mundo que empezó a trabajar un poco al estilo del Viejo Mundo. Actualmente los propietarios son japoneses, pero Paul Draper, el excelente winemaker impulsor del zinfandel californiano, es el director desde  1969.

85% de Cabernet Sauvignon, 8% Merlot, 4% Petit Verdot y 3% de Cabernet Franc. Persistente, intenso. Acidez que transmite un tremendo frescor en boca, bien equilibrado, alcohol muy justo (12,9) permitiendo la expresividad de la fruta y logrando olvidar el cuero inicial en nariz. Largo, con recorrido. ¡Un placer haberlo probado!

Por suerte, muchos más vinos podría citar aquí, todos fantásticos (los malos los tengo ya olvidados), pero ahora prefiero leer los próximos artículos donde mis amiguetes relataran sus  experiencias.

Vicente






domingo, 6 de enero de 2013

DOMAINE DE MONTILLE: VOLNAY, POMMARD...

“Donde hay viña hay civilización. En Babilonia, en la Antigua Grecia… había vino. No siempre bueno, pero hacían vino”. Así se expresaba el entrañable Hubert de Montille, uno de los protagonistas del controvertido documental Mondovino, realizado por Jonathan Nossiter en 2004. El veterano abogado/vigneron, durante toda su intervención, defiende rotundamente la cultura vinícola basada en la appellation d´origine y en la expresión del terroir en contraposición a la marca, que la define como parte del mundo anglosajón, y expone su gusto por el vino no maquillado por la influencia de la madera. Sus preferencias son los vinos profundos, largos y rectos en detrimento de los exuberantes pero cortos y sin complejidad.

La película, claramente orientada a defender el terroir y la producción familiar frente a la globalización y el poder de las grandes empresas vinícolas, fue alabada por muchos y denostada por otros que la juzgaban de simplificar la compleja realidad y ofrecer una imagen sesgada e injusta.

En mi opinión, durante el interesante reportaje/película, pleno de humor, hay realmente momentos de gran inspiración. Ahora que he vuelto a verla, una de mis escenas favoritas es la reflexión del importador norteamericano Neal Roshental, sentado en el Diner de Brooklyn (restaurante de grato recuerdo para nosotros), definiendo como diabólico el uso de las barricas de madera nueva, opinando que era peor incluso que la cirugía estética, al perder el vino su alma.

Precisamente celebramos el reciente fin de año con los amigos con los que compartimos viaje a Nueva York. Decidimos, para la ocasión, disfrutar de dos botellas que nos permitirían experimentar un poco en las diferencias de terroir y en las características de los vinos del Domaine de Montille: Volnay 1er Cru Les Champans 2007 y Pommard 1er Cru Les Rugiens 2006.


La creación del Domaine de Montille se remonta a antes de la revolución francesa. Instalados en la Côte de Beaune, en Volnay, contaba originalmente con 12 hectáreas, viéndose reducidas a apenas 3 hectáreas por la venta de parcelas a principios del siglo XX. En 1947, Hubert de Montille se hizo cargo de la finca elaborando vinos de gran personalidad. Retirado Hubert ya hace unos años, la propiedad está actualmente en manos de sus hijos Étienne y Alix. El pasado año lograron la certificación Ecocert tras iniciar años atrás los principios biodinámicos. En 2003, los dos hermanos crean la Maison DEux Montille Soeur Frère, el lado négociant (compra de uva) dedicado principalmente a los vinos blancos. Alix, cuyo marido es Jean-Marc Roulot (todo un referente en Meursault), se encarga de los blancos y su hermano Étienne se ocupa de los tintos del Domaine. En junio de 2012 compraron Château de Puligny-Montrachet (20 hectáreas aproximadamente), ya dirigido desde 2001 por el propio Étienne. Con esta última adquisición, las explotaciones familiares alcanzan actualmente unas 35 hectáreas a lo largo de la Côte de Beaune y la Côte de Nuits, gran parte de ellas en Premier y Grand Cru. Esta extensión supone una propiedad muy grande en Borgoña y resulta, cuando menos, curiosa dicha expansión, sobre todo tras escuchar, hace algunos años en Mondovino, la filosofía del domaine defendiendo las características de las pequeñas bodegas frente a las grandes corporaciones vinícolas. ¿Qué pensará de todo ello Hubert de Montille?

Pero centrémonos en sus vinos y en su calidad, que es lo que nos interesa. Hemos leído que el estilo del padre se basaba en vinos puros, austeros y rectos, necesitando largos años de espera para expresar su extraordinario potencial, y que desde la llegada del hijo los vinos se hacen más amables, más placenteros y armoniosos permitiendo su consumo desde los primeros años, aunque manteniendo sus características tradicionales. Estamos listos para catarlos, o mejor aún, para beberlos.

Pommard Premier Cru Les Rugiens 2006
Volnay Premier Cru Les Champans 2007

La AOC Volnay cuenta con 207 hectáreas, más de la mitad en Premier Cru, y la AOC Pommard se extiende sobre 321 hectáreas, siendo 122 en Premier Cru. Eternos rivales, mientras los vinos de Volnay son definidos generalmente como elegantes y delicados, los de Pommard son calificados como más robustos y masculinos. En ambos pueblos se cultiva exclusivamente Pinot Noir. En realidad, se pueden observar distintos terroirs dentro de cada AOC debido a las múltiples diferencias entre las parcelas/climats que las integran.

El Domaine de Montille posee 0,96 hectáreas en En Champans, uno de los más extensos climats de Volnay, de suelos calcáreos, arcillosos y en pendiente.

De las 5,83 hectáreas que forman Les Rugiens-Bas, 1,02 son del Domaine, siendo a su vez el mayor propietario (¡cómo nos gusta Bourgogne!). El nombre proviene del color rojizo de los terrenos arcillo-calcáreos ricos en fósiles y óxido de hierro. Ni en Volnay ni en Pommard existe ningún Grand Cru, sin embargo Les Rugiens-Bas y Les Petits-Épenots, ambos en Pommard pero de características diferentes entre sí, son considerados, por muchos entendidos, merecedores de la más alta categoría.

Ante todos estos preámbulos la degustación de las dos botellas prometía y mucho. Lástima no haber encontrado idéntico millésimé.

El primer día, Les Champans 2007 (70% sin despalillar), se mostró inicialmente algo ahumado dando paso rápidamente a una encantadora mezcla de flores y frutos rojos. Pétalos de rosas, también carne, especiados, la nariz era delicada, sutil, elegante, sensual, y su boca presentaba una acidez y frescura espectacular. Mientras, Les Rugiens 2006 (vinificado con racimo entero en un 50%) comenzó  cerrado, abriéndose lentamente, con austeridad, era más ahumado, también mineral, férrico (como aquellas ampollas bebibles de vitaminas que me recetaban de pequeño), una nariz sutil, con cierta rusticidad terrosa, atrayente, y una tremenda acidez en boca, en sentido siempre positivo. Un punto común de las dos botellas era su bajo grado alcohólico y la integración completa de la madera.

El rey de la Nochevieja fue Volnay, intenso y redondo. Sin embargo, aunque al día siguiente presentaba idénticas cualidades, lo cual es mucho, no parecía evolucionar y dar más de sí, era fácil de beber. En cambio, el Pommard, perdón, Les Rugiens 2006 de Pommard, gustó mucho más en Año Nuevo, daba por fin sus frutillos rojos, las flores, una elegancia a tope, y su boca y retronasal nos hacía desear que no se terminase. Sin duda más completo, con una complejidad a base de capas, largo y persistente.

Curiosamente, en esos días habíamos disfrutado también de otros dos vinos de la casa: Rully 1er Cru Les Cloux 2006 DEux Montille Soeur Frère, que acompañó deliciosamente los distintos platos del mejor restaurante chino que he visitado jamás, Shanghai; y Beaune 1er Cru Les Grèves 2006 Domaine de Montille, intenso vino proveniente de una parcela de tan solo 1,26 ha que posee el domaine en el lieu-dit Les Grèves, en el corazón del viñedo de Beaune (degustado en el Bar à Vins, un pequeño oasis dentro de la Fábrica Moritz).

Y hasta aquí el relato de dos vinos de enorme calidad bebidos entre dos años. El objetivo lo conseguimos: aprendizaje, disfrute, viaje a través de una copa y recuerdos para el futuro. Feliz Año Nuevo 2013.

Vicente


* La WEB del Domaine de Montille es excelente, permitiendo incluso unas preciosas vistas panorámicas de 360º en algunas de sus mejores parcelas.



martes, 25 de diciembre de 2012

CHAMPAGNE JACQUESSON MILLÉSIME 2002



No esperé más tiempo y decidí abrir esta botella. Me excusé pensando que los vinos son para beberlos y disfrutarlos, no para mirarlos. Consumido dos años y medio después de su degüelle:

Color amarillo dorado brillante. Finas burbujas, continuas y abundantes. En nariz, frutos secos, avellana tostada, flores secas, brioche, toques de miel y notas calcáreas, tiza. En boca muestra una excelente acidez, carbónico perfectamente integrado, final especiado. Estructurado, de estilo vinoso. Con tensión mineral. Pureza. Siendo ya disfrutable, aguantará buenos años de guarda. Gran vino de una gran añada.

Compuesto de chardonnays de Avize (35%) y de Chouilly (7%) y los pinots noirs de Dizy (35%), Aÿ (15%) y de Mareuil-sur-Aÿ (7%), vinificados sobre lías en foudres. Cuvée no filtrada. Dosage de 3,5 gr/l. Fecha de degüelle: 2º trimestre 2010.

La Maison Jacquesson, fundada en 1798, conoció un enorme éxito en el siglo XIX, siendo premiada incluso por Napoleón Bonaparte. Adolphe Jacquesson, hijo del fundador, contribuyó a la historia de Champagne con diversas innovaciones técnicas, tanto en la viña como en la bodega, como la invención en 1844 del muselet, alambre metálico que retiene el corcho. Sin embargo, poco a poco, la marca fue declinando hasta que en 1974 es comprada por Jean Chiquet instalándose en Dizy, al norte de Epernay.

En la actualidad la casa está dirigida, desde hace más de 20 años, por los hermanos Jean-Hervé y Laurent Chiquet, quienes reorientaron totalmente la línea de su padre. Su objetivo es priorizar la calidad frente a la cantidad, encaminados a obtener la expresión de los terroirs de Champagne. Un trabajo y estilo basado en bajos rendimientos, óptima maduración, una viticultura exigente, vinificaciones y crianzas sobre lías en foudres, embotellamiento sin filtración…

La Maison ha ido aumentado las hectáreas en propiedad, ahora aproximadamente 30, disminuyendo la cantidad de uva comprada correspondiente a unas 10 hectáreas en parcelas vecinas. Todos los viñedos están situados en Grands Crus y Premiers Crus en las zonas de Côte de Blancs y Vallée de la Marne. La producción está limitada a unas 300000 botellas anuales.

Desde hace unos años, elaboran anualmente una cuvée con un fuerte porcentaje de una misma añada, tratando de reflejar sus características siempre diferentes de un año a otro, complementado con el aporte de vinos de reserva. La primera de estas cuvées, compuesta principalmente por la cosecha del 2000, recibió el nombre de cuvée 728, siguiendo el orden de enumeración que figura en el libro de embotellamiento de la casa. Recientemente ha salido al mercado la Cuvée 736 basada en la añada 2008. Una pequeña cantidad de las botellas de esta serie numerada son conservadas para su cuvée Dégorgement Tardif.

Este concepto, de la serie 700, entre ensamblaje y millésime (en referencia al vino base), interrumpió la elaboración de sus cuvées millésimées, siendo la botella degustada, Millésime 2002, la última en elaborarse como tal.

Por contra, continúan elaborando eventualmente, en las mejores añadas, 4 cuvées correspondientes a 4 parcelas o viñedos (lieux-dits) de unas características y personalidad determinadas.

Para mayor información: Champagne Jacquesson

Un hecho insólito tuvo lugar hace escasamente 2 años. En julio de 2010, en el fondo del mar Báltico, entre Finlandia y Suecia, fueron descubiertas y rescatadas 168 botellas de champagne. La mayor parte de ellas llevaban la desaparecida marca Juglar, asociada a principios del XIX a la Maison Jacquesson. Otra parte de las botellas pertenecían a Veuve Clicquot, y algunas a Heidsieck. Datadas por los expertos en el primer tercio del XIX, el hallazgo supone un nuevo récord de antigüedad para una botella de champagne todavía bebible.

Traduzco seguidamente las notas de cata publicadas por Champagne Jacquesson correspondientes a una botella de cerca de... ¡200 años!:

“ El vino de la botella de Juglar es de una tonalidad anaranjada, sus aromas son increíblemente potentes, evocando el cuero, el tabaco, pero también los frutos secos y muy maduros. En boca se percibe inmediatamente un dosage muy elevado, del orden de 70 gramos de azúcar por litro, correspondiendo por otra parte a las costumbres de consumo de la época. Pero lo que más sorprende es el asombroso frescor del vino, que ha conservado toda su acidez y muestra una enorme longitud en boca. “

A mí me ha impresionado.

Vicente



jueves, 6 de diciembre de 2012

DOMAINE DE TRÉVALLON 2000, VIN DE PAYS DES BOUCHES DU RHÔNE



Trévallon es, probablemente, el último vino mítico aparecido en el viñedo francés. Su historia está plena de interesantes anécdotas.

En los años 50, Jacqueline de la Baume, esposa del pintor y escultor René Dürrbach (*), realizó una reproducción en tapiz de la obra “Guernica” (**), supervisada y encargada por el amigo de la familia, el artista Pablo Picasso. Posteriormente, la réplica tejida es vendida a Nelson Rockefeller y con el dinero obtenido la pareja se permitió la compra de un terreno localizado en Provenza, a 25 kilómetros de Avignon, cumpliendo así el deseo de trasladarse a esta tranquila zona. Con los años se convertirá en el Domaine de Trévallon.

En 1973, su hijo Eloi Dürrbach decide interrumpir sus estudios de arquitectura en Paris para emprender la laboriosa tarea de plantar las primeras viñas sobre 3 de las hectáreas, en una tierra inundada de roca calcárea y virgen de cualquier cultivo y, por lo tanto, de cualquier producto químico. La viña queda integrada perfectamente junto a los olivos y almendros del entorno.

Ya en el siglo XIX, Jules Guyot, agrónomo que dio su apellido a una de las técnicas de poda, pregonaba en su libro “Étude des vignobles de France” que el cabernet sauvignon existía en la Provenza antes de la llegada de la filoxera y recomendaba su ensamblaje con la syrah. Así pues, las actuales 20 hectáreas de viñedo del Domaine de Trévallon están plantadas en cabernet sauvignon y syrah a partes iguales, reservando únicamente 2 de las hectáreas para la elaboración del Trévallon blanco compuesto de roussanne, marsanne y desde 1998 un poco de chardonnay.

En 1976 sale a la luz el primer millésime de Trévallon y el camino hacia el éxito llega inesperadamente: Aubert de Villaine del domaine de la Romanée Conti les visita impresionado tras probar una botella del domaine y les presenta su importador en Estados Unidos, Kermit Lynch, quien también seducido por sus tintos decide comprarle numerosas cajas, pero además, el vino (Trévallon 1982) llega a manos del crítico Robert Parker, ya muy influyente entonces, y proclama que es uno de los grandes descubrimientos de su vida. A partir de entonces comienzan a ser reconocidos internacionalmente. 

Sin embargo, los acontecimientos no terminaron aquí, en 1993 aproximadamente se crea la Appellation d´Origine Les Baux de Provence, pero no permiten la inclusión del domaine si no rebaja la proporción del cabernet sauvignon hasta el 20 % y añaden también al ensamblaje una porción de grenache. Todo ello bajo el pretexto de que su proporción 50/50 cabernet sauvignon / syrah no correspondía a la tipicidad de la zona, contrariamente a lo indicado por el doctor Guyot.

Eloi  Dürrbach no cede a la presión y el domaine es descendido a la clasificación de Vin de Pays des Bouches-du-Rhône (***). Lo que en un principio podía suponer un inconveniente, en realidad les permitió distinguirse del conjunto de la appellation.

De las 50 originales etiquetas diseñadas en su momento por René Dürrbach, seleccionan una por año en relación a las características de la añada. Así, el Trévallon 2001 presenta una etiqueta más exuberante, la del 1997 es de un único color correspondiendo a una añada más simple, en el 2003 los colores son más cálidos… El nuevo diseño fue utilizado por primera vez en el millésime 1996. En el 2002 no salió al mercado ninguna botella al no considerarse de suficiente calidad.

La filosofía de trabajo en el domaine se basa en interferir lo menos posible, tanto en las viñas como en la bodega: nada de pesticidas ni de insecticidas, vendimia de los racimos en plena madurez, nada de levaduras exógenas ni de correcciones de acidez.

No realizan despalillado y las dos variedades se vinifican por separado. La crianza, en barricas y foudres, es de dos años para los tintos. Vinifican sin SO2. Clarifican con claras de huevo y embotellan sin filtración.

“Es el exceso de tecnología lo que provoca la estandarización del gusto”. “La base del trabajo es el viñedo. El viñedo es un todo: el terroir, el suelo, la viña y las personas”.
Eloi Dürrbach

Para mayor información: Domaine de Trévallon

Domaine de Trévallon 2000

Tras degustar en anteriores ocasiones otras añadas de este vino (un 1999 con finas notas mentoladas, un 2004 especiado o un 2006 lleno de juventud y potencial), no ha dejado de sorprenderme este 2000 con años de vida por delante a pesar de su edad. (Recomendable dejarlo respirar en decantador a fin de que se exprese al máximo). En él destacan las notas de aceituna negra, tapenade, aromas balsámicos, provenzales, fruta negra, ciruela, madura. Siempre elegante. Todavía joven, mezcla de finura y potencia, agradable y profundo, de largo final. Percibimos más claramente su perfil de cabernet sauvignon. Buscaré otra botella para volver a disfrutarlo dentro de unos cinco años. Un vino tremendo, mediterráneo, provenzal. Para deguste en mesa.

Vicente


(*) El escultor y pintor René Dürrbach fue contemporáneo y amigo de numerosos pintores entre los cuales, Albert Gleizes (uno de los fundadores del cubismo), Fernand Léger, Robert Delaunay y Pablo Picasso. 

(**) Pablo Picasso reprodujo en tapiz algunas de sus obras. Del sobrecogedor “Guernica” existen tres réplicas. El comprado por Nelson Rockefeller, realizado en 1955, se encuentra actualmente en la ONU, en Nueva York, donado por los herederos del hombre de negocios norteamericano. El tapiz realizado en lana, es la exacta reproducción de la obra pintada.

(***) A partir del 1 de agosto de 2009, todos los vins de pays reconocidos en Europa fueron convertidos en IGP (Indicación geográfica protegida). Es por ello que en la añada 2009 del Domaine de Trévallon aparece en la etiqueta la nueva clasificación: Indication Géographique Protégée.



La historia del Domaine narrada por Eloi Dürrbach


viernes, 23 de noviembre de 2012

MUCHO MÁS QUE BEAUJOLAIS NOUVEAU: CRUS DEL BEAUJOLAIS



Como cada año desde hace varias décadas, en el tercer jueves de noviembre llega a las tiendas de vinos el famoso Beaujolais Nouveau, el primer vino de la nueva añada. Su degustación se ha convertido en una tradición, tanto en Francia como en numerosos países, desde Nueva York a Tokio: “Le Beaujolais Nouveau est arrivé”, símbolo del vino festivo y fácil de beber, de carácter fresco y frutal, de pronto consumo. Sin embargo, una serie de escándalos y fraudes durante los últimos años (abusos de chaptalización), y a la utilización, por una parte de los productores, de levaduras potenciando de forma artificial los aromas a caramelo, a gominola de fresa, o a plátano (levadura 71B), han dañado considerablemente la imagen de la región. Afortunadamente existen, cada vez más, elaboradores que trabajan correctamente, sin necesidad de potenciar químicamente los aromas característicos de este tipo de vinos ni emplear métodos como la chaptalización (adición de azúcar al mosto con el fin de mejorar el grado alcohólico en el vino, procedimiento desarrollado a finales del siglo XVIII por el químico Jean-Antoine Chaptal).

La región de Beaujolais ocupa unos 55 kilómetros a lo largo al norte de Lyon. Gamay, la cepa desterrada hace siglos de la Côte d´Or, en la Bourgogne, es la variedad local que reina en esta zona, su nombre completo es Gamay Noir à Jus Blanc.

En el sur, en suelos arcillo-calcáreos, encontramos la appellation Beaujolais (clasificado Beaujolais Supérieur si el mosto presenta medio grado más de alcohol). En el norte, en suelos graníticos, la AOC Beaujolais-Villages agrupa 38 pueblos. De estas dos denominaciones se produce el Beaujolais Nouveau o Primeur (casi la mitad de la producción total de la región). Pero la mayor calidad se da en los llamados Crus del Beaujolais, vinos más longevos y de mayor complejidad que provienen de las laderas graníticas y pizarrosas localizadas al norte de la región, rocas desmenuzadas denominadas localmente roche pourrie, algunas ricas en óxido de hierro (Côte du Py).

Los diez Crus, ordenados de sur a norte, son: Brouilly, Côte de Brouilly, Régnié, Morgon, Chiroubles, Fleurie, Moulin-à-Vent, Chénas, Juliénas y Saint-Amour. Curiosamente Beaujolais es una zona vinícola conocida mayormente por sus vinos más sencillos en lugar de por los mejores.

El método de vinificación empleado en la zona se basa en la maceración carbónica: explicado de forma resumida, los racimos enteros se introducen en cubas herméticas saturadas de dióxido de carbono, en ausencia de oxígeno, produciéndose la fermentación en el interior de las uvas (fermentación intracelular). Este procedimiento confiere a este vino típicos aromas amílicos como el caramelo o el plátano. Una maceración más específica de la zona es la denominada maceración semicarbónica: en el fondo de la cuba abierta, el jugo de uva producido por aplastamiento debido a su peso, fermenta y libera gas carbónico, así en la parte superior, los racimos enteros desarrollan la fermentación intracelular al estar en una atmósfera anaeróbica compuesta de gas carbónico.

Vignerons

Jules Chauvet es considerado el padre del movimiento de los vinos naturales. Vigneron y negociante en Beaujolais, desaparecido en 1989, también era químico y un catador excepcional. Ya en los años 50 marcó profundamente las bases de la enología moderna. Sus conocimientos y su defensa del vino natural inspiraron, a principios de los ochenta, a cuatro vignerons locales de la región: Guy Breton, Jean-Paul Thévenet, Jean Foillard y Marcel Lapierre. La filosofía que compartía el grupo, impregnada por las enseñanzas de su maestro, suponía la vuelta a antiguas prácticas tradicionales de viticultura y vinificación: la importancia de las viejas cepas, el no uso de herbicidas o pesticidas, vendimia tardía en perfecto estado de maduración, selección de las uvas más sanas, mínimo añadido de dióxido de azufre o nada en absoluto, utilización de las propias levaduras de la uva y el rechazo a la chaptalización y a la filtración. El resultado fue la vuelta a los aromas naturales, a la expresión del terroir, lejos de la producción industrial y de la comercialización masificada, lejos de los aromas de chicle o de la fruta de moda y por lo tanto, lejos de los aromas artificiales.   

“Los buenos vinos no están siempre detrás de las grandes etiquetas, pero sí detrás de los grandes viticultores”
Jules Chauvet

Durante estas últimas semanas hemos disfrutado de algunas buenas botellas de la zona:

Una de las grandes figuras del Beaujolais, admirado por todo el mundo vinícola, es sin duda Marcel Lapierre. Hoy en día, Mathieu, su hijo, continúa el magnífico trabajo iniciado por su padre, desaparecido en otoño de 2010. Trabajando juntos, adoptaron las prácticas propias del viñedo biodinámico. Imprescindible probar sus vinos para conocer la esencia de Beaujolais.

Morgon 2011 M. Lapierre. Elaboran dos versiones, una sin realizar filtración pero ligeramente sulfité, protegido contra variaciones de temperatura, y otra sin sulfitos añadidos (“Sans sulfite ajouté ni filtration” como se observa en la etiqueta de la foto de cabecera), en este caso también indica que debe ser conservado a una temperatura inferior a 14º C. Siendo el primero un buen vino, prefiero la segunda versión: perfume floral, rosas, frescos frutillos rojos, cereza, frambuesa. Sin recuerdos de madera en nariz ni en boca. Delicadeza y sutilidad. Me gusta mucho. También elabora, el proveniente de viñas más jóvenes, Raisins gaulois. 

Otro de los grandes del Beaujolais, Jean Foillard, se hizo cargo en 1980 del domaine de su padre y pronto siguió las enseñanzas de Jules Chauvet.

Morgon Côte du Py 2010 Jean Foillard, de color rubí claro, casi transparente, limpio. Nariz sutil. Paso largo. Retronasal con recuerdos a piel y cuero. Al segundo día se mostró algo ahumado con notas claras a mina de lápiz y a cerezas. También destacó su evolución hacia notas más florales. Un vinazo, muy elegante, profundo, estructurado y largo. Ya me sorprendió muy gratamente el 2009. La Côte du Py, situada al sur del pueblo de Villié-Morgon, es uno de los más importantes terroirs de Beaujolais capaz de producir vinos de larga guarda.  

Jean Foillard también elabora otras cuvées, entre ellas un Fleurie y el extraordinario Morgon 3.14 procedente de sus viñas más viejas. Este año probé por primera vez su Beaujolais Nouveau 2012: de ribete violáceo, sensaciones en nariz de abundante fruta roja, fresa madura, caramelo de cereza. Juvenil y primario. Ligero en boca. Un vino honesto. Sin embargo, aparte de que la añada 2012 se ha desarrollado de forma muy complicada en la zona, he de confesar que no me entusiasmó.  
 



Jean-Paul Thévenet (Polpo para sus amigos), tal vez menos conocido que los dos anteriores, mantiene una pequeña producción de su Morgon Vieilles Vignes. Desde hace años trabaja sus escasas 5 hectáreas junto a su hijo Charly, quien también elabora su propio vino en Régnié. Ambos siguen desde 2008 los principios biodinámicos. El vino de Charly Thévenet me sorprendió gratamente.

Régnié Grain & Granit 2010 Charly Thévenet: fruta roja ácida, frambuesa, también cierto lado vegetal, ahumados, cuero, grafito, hierbas, especias. Vertical. Delicado. Lo disfrutamos a lo largo de tres días, evolucionando constantemente.



Otro joven vigneron, de tan solo 25 años e hijastro de Georges Descombes, se erige como un nuevo talento en la zona: Damien Coquelet.

Morgon Vieilles Vignes Côte du Py 2011 D. Coquelet: su nariz discreta se transformaba en fruta roja y negra a su paso por boca. Enorme fructosidad. Increíble textura. Intenso. Sedoso. No le dímos tiempo a envejecer en botella, tampoco a respirar una vez abierto. Además del Morgon, trabaja en Chiroubles y también elabora un Beaujolais Nouveau. En noviembre de 2013 lo celebraré con su vino joven.



Pero muchos otros vignerons destacan y son una elección segura: Guy Breton, Georges Descombes, Yvon Métras, Jean-Claude Lapalu, Cristophe Pacalet, Karim Vionnet, Xavier Benier, Philippe Jambon, Pierre Marie Chermette (Domaine Vissoux), Cyril Alonso (PUR)... Un equipo de ensueño para cuidar y elevar considerablemente la reputación de la región.

Si bien es el vino más famoso, hay mucho más allá del Beaujolais Nouveau. Entre los Crus del Beaujolais existen grandes vinos para disfrutar en cualquier época del año y algunos, si se desea, también podemos guardarlos durante una buena temporada (recomendable tomarlos en formato magnum, al estilo local). Ello no descarta que me guste celebrar la fiesta del Bojo Nouvo, aunque sea unos días más tarde. Sin más pretensiones, me parece una bella excusa de celebración y reunión. Este año coincidió con el pasado jueves día 15. Espero en otra ocasión poder festejarlo junto a los elaboradores en las tiendas de vino de Paris, donde el fabuloso ambiente festivo calienta la temperatura de estas fechas.

Vicente

NOTA: Los vinos de M.Lapierre y de Thévenet se los compré a Julien, de la tienda La part dels àngels. Los de Foillard y Coquelet los adquirí en L´ànima del vi, la tienda de Benoît, donde también trabajan con los vinos de Lapierre.



viernes, 9 de noviembre de 2012

Y EN OTOÑO… AL PRIORAT



Sana costumbre la que hemos adoptado estos últimos años: acercarnos en otoño a la comarca del Priorat. Una escapada a estas tierras, aunque sea corta, nos desconecta de la ciudad y sus ruidos. Sobre todo si nos alojamos en una bella y acogedora casa como Cal Compte, en Torroja del Priorat. Unamos a ello el paisaje, los paseos entre los viñedos, alguna visita siempre interesante a algún vitivinicultor, buen vino, comida casera y una magnífica compañía entre amigos y tenemos el pack completo.

Si en recientes ocasiones habíamos disfrutado de emocionantes visitas como por ejemplo a Terroir al Límit, en esta oportunidad nos citamos con Bixente Capfrain, el enólogo y responsable de Bodegas Mas Alta. Tiempo hacía que deseaba visitar esta Bodega situada en el pueblo La Vilella Alta, sus propietarios son cinco empresarios belgas, alguno de ellos importante distribuidor de grandes vinos en su país. El asesoramiento corre a cargo de Michel Tardieu, enólogo-consultor experimentado principalmente en el Ródano. Casualmente hacía escasos días que había acudido a una cata degustación realizada en Monvinic y dirigida por este famoso enólogo, donde nos exponía su filosofía y convencimiento de la idónea utilización del raspón en la vinificación aportando frescura, vivacidad y equilibrio frente al alcohol. De hecho, se estaba experimentando su utilización cada vez en mayor proporción en Bodegas Mas Alta.

En esta casa elaboran diversas botellas, siendo destinadas actualmente a la exportación en un 95%, principalmente a Bélgica: Els Pics, Artigas, Cirerets, La Basseta, La Creu Alta. En todas destacan las dos variedades más importantes del Priorat, la Garnacha y la Cariñena. El Cabernet Sauvignon tiende a ser sustituido, pero la Syrah presenta muy buenos resultados. También elaboran el blanco Artigas (Garnacha Blanca, Macabeo y Pedro Ximénez).

Como menciono, Bixente, de origen francés, el verdadero pilar de la bodega y de los trabajos día a día, nos recibió y atendió muy amablemente. Recorrimos las distintas parcelas en las que trabajan, elevadas pendientes, viñas centenarias, otras más jóvenes plantadas en antiguos bancales, impactantes imágenes de los viñedos y bellas panorámicas.       

Nos enseñaron las instalaciones de la bodega: doble mesa de selección, encubado por gravedad, depósitos de hormigón, barricas de roble francés… Seguimos la visita catando de diversas barricas, espléndidos los blancos de la añada recién vendimiada y sobre todo, la barrica de Serine (como se denomina la Syrah en el Ródano), espectacular su expresividad. Y terminamos con la cata-degustación de distintas botellas.

Todo el tiempo aprendiendo de Bixente, en una conversación fluida y entretenida, nos llevamos un grato recuerdo, del recibimiento y de los vinos.   

Compramos una botella de La Creu Alta 2007 (Mazuela y Garnacha de viejas viñas y una punta de Cabernet Sauvignon), potente y elegante, es el vino que más nos impactó de la cata en la visita. La disfrutamos esa misma noche cenando muy a gusto en Cal Compte, junto a la chimenea. De un color subido casi negro, intenso, brillante e impenetrable, densa lágrima que tinta la copa, fruta negra muy madura, moras, balsámicos, eucaliptos, suaves especiados, con estructura, buena acidez, agradable textura. Final de fruta dulce concentrada, notas licorosas. Largo y persistente, con gran intensidad frutal. Gran vino.

Cenas caseras en Cal Compte y para comer, nos aconsejaron una dirección, el restaurante La Cooperativa en Porrera. Productos cercanos y de calidad en elaboraciones tradicionales con toques personales y actuales. También venden vino, disfrutable a buenos precios en mesa. Entre la extensa selección de botellas del Priorat, optamos por recordar un vino de Terroir al Límit, su blanco Pedra de Guix, en este caso 2010: floral, cítrico, fruta blanca, fruta de hueso, con tensión, envolvente y muy largo. Disfrutable y con larga vida. Seguimos coincidiendo mis amigos y yo en que es el blanco del Priorat que más nos gusta, desde su primera añada. Tuvo buena compañía: estofado de verduras con quinoa, lentejas con chopitos, empedrat de bacallà…

La noche anterior habíamos tenido la suerte de ser convidados por nuestros amigos de la zona a unas copas del extraordinario Les Manyes 2010 Terroir al Límit: Garnacha 100% a la altura de las mejores del sur de Francia. Finos especiados, balsámicos, frescos frutillos rojos, notas terrosas, notas de piel, todo ello en retronasal con un intenso y larguísimo postgusto. Excelente vino, excelente añada.

Con los postres, entre los que destacan las trufas de chocolate negro y el pastel de frutas, optamos por unas copas del Vi dolç natural Nus 2009 de Mas d´en Gil: notas de fruta roja, naranja confitada… nada empalagoso.

Y no me resistí a probar La quinta essència dels llops, aguardiente de vino de diversas bodegas, todas relacionadas con René Barbier. Finamente aromático, ligeros toques de hierbas. Muy interesante. (38% de graduación).

Nos agradó tanto este local, de decoración desenfadada, que reservamos mesa para el día siguiente, acompañando esta vez los platos con dos atrayentes botellas: Laurel 2010 y Nit de Nin 2010. Conversando con el encargado de sala y copropietario, y dada su anterior profesión, surgió la pregunta de un maridaje musical para estos vinos, Jazz fue la respuesta. Nos convenció.

Laurel 2010: 80% Garnacha, 20% Syrah. Mucha fruta, madura, negra, balsámicos, recuerdos a pegamento, carnoso y amplio, con cuerpo, taninos maduros. Con potencia y volumen, sabroso. Acompañó fantásticamente, como anotó nuestro amigo Guillermo, el plato de Fricandó (guiso de ternera).

Laurel es el hermano pequeño de Clos Erasmus (Bodegas Clos i Terrases), el prestigioso vino de Daphne Glorian, una de los cinco precursores del resurgimiento del Priorat a finales de los 80. Su esposo, el norteamericano Eric Solomon, es un importante importador de vinos.

En 2004, la enóloga Ester Nin comenzó a trabajar junto a Daphne Glorian y, además de participar en otros proyectos, desarrolló su apuesta personal Nit de Nin, aprovechando los mismas instalaciones en Gratallops que para el Clos Erasmus (la antigua bodega de Alvaro Palacios).

Nit de Nin 2010: 60% Garnacha y 40% Cariñena de viejos viñedos de Porrera. Elaborado atendiendo los principios de la biodinámica. Violetas, monte bajo, boca fresca, mentolados, fruta silvestre, con nervio. Elegante, equilibrado, listo para ser bebido. Exquisito. Como anécdota, creo que era día flor. Siendo Laurel un buen vino, nos gustó aún mucho más el estilo de éste.

Por cierto, además de los vinos de la zona, no se me olvidan otras botellas que tuvimos la oportunidad de degustar durante ese fin de semana: Foradori 2008 DOC Teroldego Rotaliano de Elisabetta Foradori, fantástico; As Tornas dos Pasas Escolma 2008, un sensacional tinto de Ribeiro; el siciliano Nero di Lupo 2010 de Cos, calidad y personalidad; y sobre todo, el Clos des Rosiers 2009 Monopole del Domaine Chantal Rémy, traído por nuestros amigos Juan Luis y Amparo de su estancia en Morey-Saint-Denis, un vino delicado, floral, casi aéreo, de fresca acidez, seductores frutillos rojos... delicioso.

Una escapada de fin de semana muy bien aprovechada. Volveremos.

Vicente

NOTA: la primera fotografía está realizada por Juan Luis (El ojo público) desde una de las terrazas de Cal Compte.