Blog de un aficionado al vino. Un paseo simple a través de mis aficiones, un punto de vista personal en un instante determinado. Siempre dispuesto a aprender, disfrutar y compartir.

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jueves, 22 de mayo de 2014

BEBIENDO UN OPORTO EN OPORTO



¿Alguna vez has bebido un oporto en Oporto? Si has estado en esa ciudad seguro que sí. Hacía más de diez años que no la visitaba y sigue ofreciendo la misma visión deliciosamente decadente. Ese halo triste y romántico de sus calles y edificios nos gusta, es muy atrayente. Esta ciudad envejece tan bien como sus vinos, los grandes oportos, lenta y elegantemente.

En esta ocasión, hacíamos ruta y solo íbamos a estar un día. Elegimos un alojamiento bien ubicado, unos estudios de ambiente acogedor diseñados bajo un concepto moderno y práctico. El propio arquitecto que proyectó tanto los diferentes espacios como la restauración completa del antiguo edificio nos recibió y comentó algunos pormenores de los originales muebles. Muy interesante. Cuando volvamos a esta ciudad reservaremos en el mismo sitio, ExtendALL, y será por más días.

Oporto es un buen lugar para recorrer antiguos cafés y librerías, pasear por sus calles, algunas fuertemente empinadas, y por ambos márgenes del Duero. Cruzar el río a través del puente Luis I (1886) y observar desde Vila Nova de Gaia la imagen de la ciudad bien puede definirse como la postal de Oporto.

Varias bodegas se pueden visitar en este lado del Duero (Ramos Pinto, Ferreira, Graham’s, Taylor’s, Burmester…). Recordemos que en el pasado las normas obligaban a que todo vino de oporto, nombre que heredó de la ciudad donde se comercializaba, debiera ser envejecido y embotellado en la vecina Vila Nova de Gaia.

Nosotros optamos esta vez por saborear algunas copas de uno de nuestros productores preferidos. En la tienda de Quinta do Noval puedes elegir entre distintas opciones por copas o botellas. Una botella del Colheita 2000 para degustar en el momento fue nuestra elección, eso y algunas botellas de viejas añadas para llevarse, alguna coincidió con la edad de nacimiento del comprador, hace más de 40 años. Con el sabor del oporto de 14 años degustado, joven pero delicioso, seguimos paseando por esta bella ciudad. 

La cena fue en el barrio de Foz, en el restaurante Cafeína, otra de nuestras recomendaciones. Situado en una casa de inicios del XX, a dos pasos del Atlántico y de la desembocadura del Duero. Lugar tranquilo, muy agradable. Ambiente mezcla de clásico y moderno. Servicio muy amable y atento. Comida riquísima, tanto carnes como pescados, siendo un bacalhau gratinado al horno uno de los platos que más me gustaron.

La carta de vinos la presentaron en iPad. Empezamos con Redoma Branco 2012, vino de Niepoort, del Douro. Elaborado a partir de distintas variedades destacando la rabigato, códega do larinho, viosinho, arinto y la gouveio. La primera y sobre todo la última pueden ser conocidas pero las demás es la primera vez que las escucho. Con notas frutales, tropicales principalmente, piña, madera bien integrada, bien de acidez, fresco, también notas cítricas.

Seguimos con Quinta do Castro Reserva Vinhas Velhas 2010, también del Douro, terreno de esquisto en terrazas con muros. Cerca de 30 variedades con cepas de 70 años de promedio de edad. 16 meses en barricas francesas y americanas. El vino, goloso, intenso, con similitudes a buenos prioratos. Muy joven y con algo de madera, pero de enorme potencial. Largo y persistente.

Salimos muy satisfechos de este bonito restaurante. Para repetir.

Únicamente unas horas de estancia, pero magníficas. Partimos de Oporto y entramos en España por el sur de Galicia, llegamos a las Rías Baixas. Aunque eso ya forma parte de una próxima crónica.

Vicente

Fotografías 1, 2 y 5 realizadas por Juan Luis Vanrell (El Ojo Público)







viernes, 30 de diciembre de 2011

COLHEITA 1988 NIEPOORT




Oporto (Porto) además de una ciudad es también el nombre de un vino fortificado: adicción de aguardiente deteniendo la fermentación, preservando así parte de azúcar residual y aumentando el grado alcohólico. En las botellas de Oporto aparecen vocablos ingleses como Ruby, Tawny, LBV, Vintage, Colheita… Todos son vinos distintos entre sí. Su diferencia radica principalmente en el estilo de crianza. Así, los Colheita son vinos del tipo Tawny pero en lugar de mezclar diferentes añadas, son de una única cosecha y envejecen en madera durante 7 años como mínimo. Su fecha de  embotellado aparece en la etiqueta.
Aunque el Colheita es un vino de añada, tampoco debemos confundirlo con los Vintage, vinos que se producen en cosechas excepcionales criándose 2 ó 3 años en madera y durante muchos más en botella.

Entre los grandes Colheitas destacan los de la casa Niepoort (algunos muy viejos). Tradicionalmente emplean más tiempo de crianza en las pipas (nombre de las barricas de 550 litros utilizadas en Porto). Continúan envejeciendo sus vinos fortificados en la histórica localidad de Vila Nova de Gaia. Producen toda la gama de Oportos, incluidos los Garrafeira, una especialidad de la casa, vinos envejecidos en damajuanas de cristal (de 7 a 11 litros) tras su paso por roble.
El origen de la compañía familiar es holandés. Fue fundada a mediados del siglo XIX y actualmente está dirigida por Eduard Dirk Niepoort (5ª generación de la familia Niepoort en la bodega). También elabora importantes vinos secos del Douro, blancos y tintos (Redoma, Batuta, Charme,…), colabora con otros bodegueros y sigue numerosos proyectos dentro del mundo del vino.

Para más información: Niepoort-Vinhos

Otro día hablaremos más profundamente de estos vinos con nombre de ciudad. Ahora pasemos a hablar del vinazo que nos ocupa:

Colheita 1988 Niepoort

20% de alcohol, 109 g/L de azúcar residual.

Variedades utilizadas: Touriga Nacional, Touriga Franca, Tinto Cão, Tinta Francisca, Tinta Amarela, Sousão, Tinta Roriz (la Tempranillo local) y otras.

60 años de antigüedad media de las viñas del Valle do Pinhão y Ferrão.

Vendimia manual, pisado de la uva en lagares de piedra, fermentación con levaduras naturales hasta su paro por adicción de alcohol vínico.

Criado en pequeños y viejos toneles de roble de 550 litros, hasta su embotellado en el año 2008.   

Mis sensaciones:
Cuando degusto un colheita, mis primeras impresiones siempre tienden a una nariz jerezana, amontillado en concreto, y a una boca con claros recuerdos a algunos olorosos. Esta similitud es normal por su carácter oxidativo a pesar de ser vinos muy distintos.
Este vino presenta un bello color cobrizo con ribetes anaranjados, poca capa, lágrima densa, limpio y brillante. Estética preciosa. Nariz intensa y compleja con un delicado aroma a frutos secos, nueces, piel de naranja confitada, fruta escarchada, higos, notas de maderas nobles, vainilla, nítidos aromas a caramelo… una maravilla. En boca, muy elegante, suave, con textura sedosa, buena acidez que da sensaciones de frescura, no empalaga en absoluto.
Elegancia y clase. Muy bueno, me gusta.




Pienso que lo mejor es disfrutarlo sin acompañarlo con comida. De todas formas compagina perfectamente con los frutos secos, quesos azules (por supuesto un  Stilton viejo), foie micuit…

Nosotros lo acompañamos, en esta ocasión, con un brownie de chocolate y avellanas:

Brownie de chocolate y avellanas
(Receta cocinada por Mari Cruz)

- 125 g. de azúcar.
- 125 g. de mantequilla.
- 125 g. de chocolate.
- 125 g. de avellanas (o nueces).
- 50 g. de harina.
- 3 huevos.
- 1 cucharadita de café de levadura en polvo.
- 1 sobre de vainillina en polvo.

Separar las claras de las yemas. Batir las yemas con el azúcar y añadir el chocolate (previamente fundido al baño María y mezclado con la mantequilla).
Tamizar la harina, la vainillina y la levadura, añadir a la mezcla. Añadir las avellanas picadas (o nueces troceadas) y finalmente las claras a punto de nieve.
Verter en un molde, untado con mantequilla, de un tamaño aproximado de 18x27 cm.
Introducir, a media altura, en el horno precalentado, 170º durante 25 minutos aproximadamente.


Delicioso Brownie y delicioso Colheita. Gran vino en una añada especialmente significativa para mí. Un año inolvidable de dulce recuerdo.

Vicente