Blog de un aficionado al vino. Un paseo simple a través de mis aficiones, un punto de vista personal en un instante determinado. Siempre dispuesto a aprender, disfrutar y compartir.

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viernes, 5 de abril de 2019

Bebiendo vino natural en Madrid: Angelita, La Fisna Vinos, Cascorro Bistrot, La Caníbal, Bendito Vinos y Vinilos...



Son numerosos los motivos por los que Madrid me atrae. Además de las impresionantes colecciones que albergan sus museos, las constantes exposiciones de arte o la poderosa y variada oferta teatral, me gusta también el ambiente de sus calles, repletas de paseantes, sus plazas y mercados, su oferta culinaria y, sobre todo, su carácter acogedor y abierto. Si a todo ello se une la posibilidad de disfrutar del vino natural en varios de los locales, me reafirmo en que Madrid es una ciudad a visitar repetidamente.

En varias ciudades europeas los locales dedicados al vino natural se concentran por lo general en una mayor proporción en determinados barrios. Así, en Londres tendríamos la zona de Shoreditch; en Berlín destaca el barrio de Neukölln; en París el 11ème, por supuesto, y en Madrid esto ocurre en Lavapiés, un barrio multicultural, tradicional y alternativo a la vez.

A excepción del primer restaurante visitado, Angelita, el resto de locales donde destaca la oferta de vinos naturales y que visitamos en esta ocasión, a mediados del mes de marzo, se encuentran en Lavapiés.

Os cuento nuestra experiencia:

Angelita


Si de la anterior estancia en la ciudad nos despedimos visitando este restaurante, en esta nueva ocasión nos apeteció comenzar nuestro recorrido cenando en él. Se localiza en una calle tranquila, paralela a la Gran Vía, calle de la Reina, en la popular zona de Chueca. El comedor, con grandes ventanales, está orientado a dicha calle. También disponen de una completa coctelería que ocupa el sótano.

Habíamos reservado una mesa para dos para un martes noche; al poco el restaurante se llenó, y no me extraña porque cenamos muy a gusto: pimientos asados con sardina ahumada; pisto de verduras; tortilla "vaga" de tendones de res y huevas de mújol, plato que me alegro que nos recomendaran; canelones de rabo de toro y setas silvestres;  mousse de boletus, frutos del bosque y crumble de tomillo... Platos todos deliciosos.


En todo momento bien atendidos, elegimos para beber una botella y varias copas de entre su extensa carta de vinos. Ofrecen bastantes vinos naturales, junto a otros más clásicos, inclusive por ejemplo grandes vinos de Borgoña.

Costadilà, fue la botella elegida, un pet nat que siempre me gusta, en cualquiera de sus alturas, en este caso 280 slm. Prosecco. Véneto. 10,5 %.


Disfrutamos también con varias copas: Berretes 2016 de Microbodega del Alumbro, Zamora, y Sade 2017, de Orly Lumbreras, Cebreros, ambos orange wines; Ignios Listán Negro de Borja Pérez, Tenerife, del que no recuerdo la añada pero que se mostró espléndido, y La Payana 2016 de Silvia Marín y Kike Prados (también conocido como Kike con K). Vino, este último, de la zona de Cebreros, Sierra de Gredos, y que como bien indica en su etiqueta procede de "garnachas viejunas" y proporciona "placer adulto".

Fenomenal primera noche en Madrid con esta cena en Angelita que celebramos degustando una última copa de un extraordinario vino bajo velo del Jura, Vin Jaune 2010 del domaine Labet.



Tienda y bar de vinos localizada en la calle del Amparo, en Lavapiés. Un lugar con buen ambiente y concurrido, de cuyo éxito nos alegramos mucho. No es la primera vez que lo visito, ni será la última, claro. No realizan reservas, acudimos en la tarde noche. Muy bien atendidos por Delia, copropietaria del local junto a Iñaki, degustamos algunas tapas y platitos, como las alcachofas con jamón ibérico, los champiñones rellenos de chipirón y los pimientos asados de Zamora, pimientos tan buenos como los del restaurante Angelita, son de la misma familia proveedora.


Vale la pena visitar la sala del fondo del local donde se exponen las botellas de la tienda. No están especializados estrictamente en vinos naturales, sino en los vinos que les gustan. En cualquier caso, no creo que sea frecuente encontrar un sitio como éste en el que, como ocurrió el día de nuestra visita, se tiene la posibilidad de optar, entre otros vinos, por dos pet nat servidos por copas, sin aditivos y de las características de Restons Nature y Piège à Filles. De Julien Albertus, Domaine Kumpf et Meyer, Alsace, el primero, y de Pascal Potaire y Mosses Gadouche, Domaine des Capriades, Loira, el segundo. Uno te reduce la sed, el otro te acaba de deleitar. 


Un pet nat siempre apetece, pero especialmente en unas fechas que coincidían con un muy agradable tiempo primaveral, a veces incluso veraniego. Quedamos bien satisfechos y con ganas de una próxima visita.



Muy cerca del mercado de la Cebada, en la popular Plaza de Cascorro y por lo tanto en pleno Rastro de Madrid, se localiza este bistrot y bar de vinos dirigido por Carlos Campillo, precursor y defensor del vino natural en Madrid. Creó hace años el ya desaparecido Le Petit Bistrot, también Solo de Uva, fue socio de la tienda Wine Attack y desde hace aproximadamente año y medio impulsa este nuevo proyecto.

Ofrecen un menú al mediodía entre semana a precio ajustadísimo. También están disponibles las opciones de la carta. Otra posibilidad es el plato del día, de cuchara. Comimos muy bien: sopa de cebolla gratinada, sardinas marinadas, parmentier de pato confitado... y una también deliciosa tarta Tatin. Cocina con enfoque francés.




Tienen un listado de 20 vinos por copas y multitud de referencias por botella, españolas y francesas en su mayoría, también alguna portuguesa. Todos naturales.

Siempre con ganas de pet nat, nuestra elección fue una botella de Batiburrillo, espumoso de monastrell de Juan Pascual López, bodega Viña Enebro, Bullas, Murcia; probamos también unas copas de Aire Salvaje, airén de Samuel Cano, La Mancha, estupendo con los primeros platos, y finalmente, con el plato principal, disfrutamos con la cuvée Souriez 2016, syrah muy bebible, fresca y frutal, elaborada por el joven vigneron de origen japonés Kohki Iwata, establecido en el sur de Francia. La bodega se denomina Wa Sud.


En la próxima ocasión, volveremos para disfrutar también de sus cenas o simplemente acomodarnos en su barra y degustar tapas y vinos.



Puesto situado dentro del Mercado de San Fernando, mercado inaugurado en 1944 y uno de los centros neurálgicos del barrio de Lavapiés. La Siempre Llena la conocí ya en mi anterior visita a Madrid. Ofrecen vinos a granel, por copas o en botella. Me encantó ver a clientes comprar vino por litros para llevarse. Se trata de una tienda y bar de vinos ideal también para tomar el aperitivo, fue nuestro caso. Degustamos unos riquísimos chicharrones de Cádiz con una copa del espumoso de Viña Enebro, monastrell rosado de Bullas del que disponían de unas cuantas botellas, y otra copa de graciano de Uva de Vida, bodega de Toledo, servida directamente del grifo. Rodeados de un ambiente de mercado, esto es un gustazo.



Bonito local, moderno y de muy reciente apertura, creo que desde el pasado otoño. Se encuentra a un paso del Museo Reina Sofía, en la calle Argumosa.


Disponen de una enorme sala a la entrada con una gran mesa y taburetes, también de una sala de comedor a continuación. Conviene observar detenidamente la tremenda exposición de botellas de vinos dispuestas dentro de los armarios acondicionados, no todos aparecían en la carta, seguramente debido a la llegada de nuevas referencias. Un punto fuerte es su panel de vinos de grifo, a granel, ofrecidos por jarras, por copas o para llevar en una bonita botella serigrafiada. Destacan los rótulos anunciando los vinos, con el nombre de sus autores, vimos de Samuel Cano, de Julián Ruiz y de Daniel Ramos, entre otros. Un puntazo. También ofrecen cervezas artesanas. Una muestra de quesos de calidad completa la sugerente oferta, de hecho, nos quedamos con la idea de en una próxima ocasión degustar una tabla acompañada por vinos.

Se comunica con el restaurante contiguo, O Pazo de Lugo, mucho más clásico y del mismo propietario. Aún siendo un estilo completamente diferente, comparten menú y platos. La cocina está situada en dicho restaurante.


Volviendo al tema vinos, probamos algunos de los vinos ofrecidos por grifo, también alguno de los vinos ofrecidos por copas de entre una selección de botellas y finalmente, para comer, le eché el ojo a una botella de Hautement Tellurique, de Catherine Dumora y Manu Duveau. Una de sus gamay que no había probado todavía y que me pareció una delicia muy de mi gusto; se trata de una de mis zonas preferidas, Auvergne.

Bendito Vinos y Vinilos (fotografía de cabecera)


Localizado dentro del Mercado de San Fernando, Lavapiés. Bendito Vinos y Vinilos es uno de mis lugares preferidos, de Madrid y de cualquier parte; de hecho, en esta oportunidad lo disfrutamos en dos ocasiones, una un viernes tarde noche, antes de acudir al teatro, y la segunda en el brunch del día siguiente, rodeados por el ambiente de mercado en sábado.

Para quien no conozca todavía esta tienda y lugar de degustación de vinos, les diré que ocupa un pequeño espacio, pero que desborda placer debido a su extraordinaria selección de vinos, todos naturales, a sus tablas de quesos, la exquisita cecina o el jamón, y sobre todo gracias a la siempre agradable atención de su propietario y alma del local, José, quien demuestra su buen criterio por los productos que he mencionado y trata de que todo cliente se sienta a gusto.




Varios vinos por copas probamos en nuestra visita del viernes: La Flûte Agitée 2016, pet nat de la variedad chasselas elaborado por Grégoire Perron, bodega La Combe aux Rêves, Savoie, un pet nat que me encantó; Salvaje Blanco L2017 de Barranco Oscuro, disponen de todos los vinos de esta bodega granadina, pionera del vino natural en España; Charpindo 2017, de Charles Dagand, como un zumo de chardonnay y pinot noir del Jura; Rosado 2018 de Fabio Bartolomei, garnacha de Sierra de Gredos, Vinos Ambiz, y finalmente un vino que tenía ganas de probar, Churumbi Lt17 de Raúl Calle, rosado de garnacha de la Sierra de Gredos. Copa a copa, viajando por el mundo desde el Mercado de San Fernando. Me gusta.


Preparado por Ellan, reciente y acertado fichaje del local, disfrutamos en nuestra segunda visita del brunch del sábado al mediodía, consistente en platos refrescantes, varias ensaladas, de naranja y cecina, de puerros con salsa de alcaparras... y una botella que le pedí a José que me guardara para ese día: Nyctalopie de Daniel Sage. Se trata de un vino de Ardèche que bebí por primera vez hace casi tres años en La Pioche, el bistrot de Shinya Hayashi san en Tokio, y que me hacía ilusión volver a disfrutarlo, en diferente añada, pero esta vez en Madrid, en Bendito. Deliciosa gamay bebible a cualquier hora.

Por supuesto, aprovechando su faceta de tienda, cargamos también con algunas provisiones para casa, en nuestro caso líquidas.



Pizza y vinos naturales en Lavapiés. Pizza de masa gruesa y esponjosa, al molde, de estilo argentino y larga fermentación. El lugar nos lo indicó José, de Bendito Vinos y Vinilos. Se localiza en la misma calle de La Fisna, calle del Amparo. Llevan abiertos unos cinco meses. El local me parece moderno, de aspecto industrial. Disponen de una gran mesa alargada y otras más pequeñas, también repisas y taburetes donde acomodarse. El sitio es pequeño pero muy agradable. 

Nos recomendaron elegir un único entrante y una sola pizza para los dos. Nos avisaron de que mayor cantidad podría ser imposible acabarlo. La verdad es que se trata de una pizza grande, generosa, rica y sabrosa. Pedimos una pizza Tartine, a base de mozzarella, patata, parmigiano, tomillo y ají molido, y como entrante tomates "quemados", servidos con chalotas y stracciatella. Había al menos unas ocho pizzas más para elegir y otros cuatro o cinco entrantes. También las ofrecen para llevar. 

Para beber, agua en jarra, disponible a voluntad, y una botella de Mariano Taberner, de Bodegas Cueva, Requena, un pet nat de monastrell de nombre divertido. Existe la posibilidad de vinos por copas. Además del elegido vimos, entre otros, vinos de Rietsch, de Clos Lentiscus, Occhipinti, Bellotti, Esencia Rural y hasta de Pheasant's Tears. Aunque estábamos llenos, la gula nos hizo llegar al postre, un flan de dulce de leche, para golosos y para terminar lo poco que nos quedaba del pet nat. Fue perfecto para un mediodía de domingo soleado y de ambiente relajado.

Final del recorrido vinícola y hasta una próxima estancia en Madrid en la que ya pienso en repetir locales, visitar nuevos o descubrir otros.

Vicente

© elvinoquebebo.com




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miércoles, 31 de mayo de 2017

Vino Vivo 2017 - Salón de Vinos Naturales de Madrid



A principios de mayo, el domingo día 7, se celebró la 3ª edición del salón de vinos naturales de Madrid, organizado por la Asociación de Productores de Vinos Naturales (PVN). En esta ocasión se desarrolló en el espacio La Industrial, en la calle San Vicente Ferrer, en pleno barrio de Malasaña.

En mi recorrido de vinos sin aditivos, probamos vinos de muy diversas zonas, desde Valdeorras al Priorat, del Ampurdán a Zamora, también del Penedés, de Valencia, Bullas, Montilla, Granada, La Mancha, Gredos... Viticultores de prácticamente toda la geografía española estaban presentes.

Fue una jornada divertida, alegre, feliz, festiva.

Comentaré de forma muy resumida algunas de las mesas que visité:



La primera mesa que visitamos del salón. Sidra artesanal de producción familiar de la zona de la Alpujarra granadina. Elaborada en el Cortijo Fuente Guijarro. Localizado a una altitud de 2000 metros en el Parque Natural de Sierra Nevada, en su cara sur.

Trabajan con una gran variedad de manzanos antiguos, no utilizan aditivos ni manipulaciones de ninguna clase. Son sidras para beber a cualquier hora del día, del orden de los siete u ocho grados alcohólicos. Alguna más aromática, otras con mayor cuerpo, con fermentación terminada en botella, con doble fermentación utilizando el zumo de las propias manzanas. Sabores a fruta y especias, zumo seco fermentado y adictivo.


Dos días antes había probado una de sus garnachas en el magnífico restaurante Montia de San Lorenzo de El Escorial, Forcípula 2015. Le comenté cuánto me gustó, además acompañado por unos callos a la madrileña, tal como nos lo presentaron, formaba una pareja explosiva.

Raúl Calle, ingeniero forestal, desarrolla en Gredos un proyecto familiar desde 2012, recuperando viñedos perdidos de garnacha y albillo en la zona de Ávila.


Nos cuenta que su primer vino elaborado tenía que llamarlo forcípula, dada su profesión y su relación con este instrumento de medida. Probamos sus cuatro vinos de la mesa: el mencionado; un rosado espectacular, Churumbi, para beber a litros; una garnacha de magnífica acidez, nueva elaboración todavía sin nombre, de ahí lo de Raw escrito en la botella, y finalmente su vino Canto de los pollitos. Todos garnacha, garnacha de Gredos, todos de gran nivel, nos encantaron.



De la zona de Bullas. No es la primera oportunidad que catamos sus vinos, ni que los bebemos, lo hicimos recientemente en una de las ferias de vinos naturales en Montpellier. Degustamos en esta ocasión: Uva Negra Vino Blanco, forcallat 80% y monastrell; 3 Monas, divertida etiqueta, monastrell sin acabar, traída esta muestra expresamente; el pétillant, degollado dos días antes para el salón; la monastrell de maceración o las vinificadas en barricas. Sus vinos se caracterizan por su naturalidad y honestidad, siendo su único ingrediente la uva, 100%. Vinos auténticos.



En la comarca de Valdeorras. Nacho González recupera y trabaja sólo tres hectáreas en distintas parcelas, alguna ha sido heredada de su abuela. Cepas viejas de godello, palomino, doña blanca, garnacha tintorera, mencía y sumoll. Utiliza en casi todas sus elaboraciones tinajas de barro. En varios de sus blancos realiza maceraciones largas con sus hollejos. Sus vinos son tan interesantes como sus etiquetas, bellamente diseñadas por un artista amigo suyo. En esta degustación, añada 2016, me enamoré de su clarete Proscrito, 95% palomino y 5% garnacha tintorera, frescura, fruta ácida, zumo de uva fermentada.



Localizados en la población de Venta del Moro, en la comarca de Utiel-Requena. Producción familiar. Viejas cepas de más de 60 años y variedad bobal. No esconde en sus vinos su personalidad mediterránea. Me gustó Sexto Elemento 2015, pero aún me gustó más su botella David y Goliath, más fresco, también afrutado y sin perder elegancia. De viñedos en mayor altitud. Sus vinos no se encuentran dentro de ninguna denominación de origen.

Las etiquetas también son muy interesantes, desplegables y con abundante información. Acabamos la degustación en esta mesa con Marisandro, un vino con 250 días de maceración y 2 años en barricas de ciento y pico años. Rico, rico.



Airén, malvar, albillo, chelva y también tempranillo y garnacha. Variedades de su zona. Está instalado en El Tiemblo, Ávila, pegado a la Sierra de Gredos. Siempre experimentando, sus vinos cada vez me gustan más. En esta sesión, añada 2016, sobresalían para mi gusto la malvar, dos semanas de maceración, y Alba, albillo con dos días de maceración. Destacan sus blancos, pero sus tintos presentaban una acidez colosal.

Aunque lo importante es el vino, me alegro también que utilice etiquetas más expresivas.


Por supuesto, no fueron las únicas mesas que catamos, también probamos los vinos de Vicent Tomàs, de la zona de la Vall d'Albaida, su blanco de tortosí y tardana o el de macabeo y la uva de mesa rosseti, destacaban para mi gusto; también presentes, Los Comuns, del Priorat, con vinos más frescos de lo que estamos acostumbrados en esta región; de Ignasi Seguí, Vinyes Singulars, en el Penedés, probamos el xarel.lo (con frescas notas que nos recordaba al plátano, la pera, manzana, fruta ácida) y también sus pet'nat; la garnacha blanca, gris o tinta del Ampurdán de La Gutina, ofrecida por Barbara Magugliani; los vinos de Purulio, de Torcuato Huertas, en la Alpujarra granadina, que no dejan de encantarme; también los de José Miguel Márquez, Bodegas Marenas, de quien saboreamos con gusto Montepilas (vino con idéntico nombre que su variedad autóctona) y Mediacapa (pedro ximénez); disfrutamos con los vinos de Barranco Oscuro, Garnata estaba fantástico; tremendo el pinot noir de Ramón Saavedra, Bodega Cauzón; probamos también otros de los vinos que nos gustan, los de Samuel Cano, Bodega Patio. También quiero destacar los vinos de Bodegas Coruña del Conde, Dagón o Alumbro; de Burgos, Valencia y Zamora respectivamente. De esta última, Microbodega del Alumbro, estamos enamorados de su clarete, mitad tempranillo, mitad palomino. No visitamos todas las mesas presentes en el salón, pero en próximas ocasiones tendré oportunidad de ello.

Este salón supone otra buena excusa para visitar cada año esta ciudad.

Madrid Calling!

Vicente








jueves, 25 de mayo de 2017

De vinos naturales por Madrid: Restaurante Montia; Bendito, Vinos y Vinilos; Wine Attack; La Siempre Llena; Olor y Sabor; La Fisna...



Ciudad de teatros, de grandes museos y numerosas exposiciones de arte, de plazas y paseos, de mercados y barrios históricos... Ciudad multicultural, abierta y acogedora. Vale la pena visitar Madrid.

Y revisitarla. Os cuento nuestro último recorrido y experiencia a través del vino y los locales que visitamos en los tres días anteriores al salón de vinos naturales, Vino Vivo, celebrado en la ciudad:



Desde febrero de 2016 La Fisna ocupa un nuevo espacio. Cambió de ubicación, desde la calle Doctor Fourquet a un bonito local de la calle Amparo nº 91, también en el atrayente barrio de Lavapiés. Si antes, durante muchos años, fue tienda de vinos y distribuidor, ahora añade la función de bar de vinos ofreciendo varios platos y más de 50 vinos por copas, además de poder disponer de cualquier botella de las múltiples referencias de la tienda, bien para llevarse o para consumir en el local. Nos alegramos enormemente por esta nueva propuesta.

El local es realmente bonito, era una antigua taberna que han restaurado conservando elementos antiguos proporcionando un ambiente muy agradable. En una mesa y taburetes altos pero cómodos, saboreamos tres de los platos que proponen para acompañar los vinos: ensaladilla templada rusa, cecina de León y escabeche casero de pollo de corral con shiitake. Muy sabrosos y generosos. El pan también es de calidad.

De beber elegimos unas copas de Lovamor 2016, albillo de Alfredo Maestro; Chardonnay-savagnin 2013 vin de voile de Julien Labet y Trousseau de Messagelin 2014 de Etienne Thiebaut, del domaine des Cavarodes. Los tres extraordinarios. Tremendos. Y por copas.


Vale la pena echar una ojeada a las referencias del bar y visitar el espacio de la tienda. Veremos botellas de Macle, Aviet, Ganevat, Domaine des Murmures, Descombes, Michel Guignier, Hervé Souhaut, François Chidaine, Beatriz Herranz, Rafa Bernabé... y tantas otras. La oferta de vinos de Jerez es también buenísima.

Charlando con Iñaki, uno de los propietarios, nos comenta que no es que estén especializados en vinos naturales, sino en los vinos que les gustan. Magnífica respuesta. Y tienen muy buen gusto.


Un lugar encantador, de nuestro gusto. Su propietario, José González, es el alma del local, muy simpático. Ocupa un pequeño espacio del Mercado de San Fernando, en Lavapiés, uno de mis barrios preferidos, ejemplo de multiculturalidad, donde convive gente de más de 80 nacionalidades diferentes.

Bendito, Vinos y Vinilos es un lugar donde disfrutar de jamones, cecinas, embutidos, quesos de leche cruda y una gran variedad de vinos naturales. Tienda y bar de vinos, nosotros acudimos un viernes en la tarde noche. El ambiente es divertido, de muy buen rollo, para disfrutar abriendo botellas, charlar y degustar los manjares citados servidos en papel de estraza sobre vinilos utilizados como platos. También hay tocata, de hecho, sobre el tocadiscos probamos las primeras copas. Esto sí es rock'n'roll.


Y vaya que se abrieron botellas y probamos vinos durante el rato que estuvimos: Orange, la tardana y macabeo de Mariano Taberner (Bodegas Cueva); el clarete del Alumbro, un vino que nos gusta mucho; Kπ Amphorae 2015 de Samuel Ramos; Airén 2010 Rancio de Sol a Sol de Julián Ruiz (Esencia Rural); Kabronic de Samuel Cano (Bodega Patio) y finalmente, elCouto Palomino Fino 2016 de Pagos de Nona.




En el local se permanece de pie, pero para quien lo desee también hay algunas mesas y sillas en la puerta, en el pasillo del mercado a modo de terraza.


El anterior no fue el único local de vinos que visitamos en este mercado, mercado por cierto como los de toda la vida y que los viernes y sábados alarga su horario en un ambiente festivo, lleno de gente joven y de todas las edades.

A pocos pasos de Bendito, Vinos y Vinilos se encuentra La Siempre Llena. Me encantó. Se trata de una bodega, contemporánea, donde sirven vinos a granel, naturales. También disponen de botellas. Nosotros probamos un par de copas: Aire en el patio de Samuel Cano y un Pet' Nat de Bodegas Coruña del Conde. Acompañadas con unas aceitunas maceradas, cortesía de la casa. Cerca ya de las 11 de la noche de un viernes, hora de cierre, nos apuntamos este puesto del mercado para visitarlo en próximas estancias en Madrid.



No sé cuál fue la excusa principal para visitar el pueblo de El Escorial, si el Monasterio o este restaurante. Aparte bromas, ambas visitas las recomiendo enormemente. El Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial me impresionó, tanto la sala de la biblioteca como el claustro y todo su conjunto. El paisaje de los alrededores y del trayecto desde Madrid hasta la zona es bastante verde, por las ventanas del tren vimos incluso ciervos. Y el pueblo, situado al noroeste de Madrid, a una hora, y a pies de la Sierra de Guadarrama, da sensación de calidad de vida y tranquilidad.


La jornada no podía ser más completa habiendo reservado en el restaurante Montia, situado a escasos 500 metros del Real Monasterio. Era nuestra primera visita y la expectación grande. Una expectación que fue superada ampliamente.

La sala es bonita, cómoda, con buena luz y pocas mesas. Atendidos por el chef Dani Ochoa y su equipo, son todos unos cracks, les agradecemos el buen rato pasado, tres horas. Tuvimos claro elegir el menú degustación más largo y su maridaje, naturalmente. No tienen carta, tampoco de vinos. Trabajan con productos de la zona y la combinación platos y vinos es extraordinaria. De hecho, Dani es uno de los poquísimos chefs que he conocido quien además de cocinar de maravilla muestra idéntica sensibilidad y conocimiento por el vino.

De este restaurante nos gustó todo, hasta incluso el diseño de los delantales que portaba el equipo. Todo está estudiado al detalle, pero con enorme naturalidad.

Entre los platos que degustamos, en nuestro caso, 7 aperitivos, 6 platos, quesos de la sierra y 3 postres, todo delicioso, nombro solo a modo de ejemplo algunos de ellos:

Espárrago, crema de bacalao y espinaca con flores silvestres; molleja de ternera, castañas, alcachofas y borrajas; paletilla de conejo a la brasa con guiso de caracoles y acedera; callos a la madrileña; estofado de fresas y haba; bizcocho de galleta con mousse de chocolate y helado de cerveza... Es difícil destacar un plato, todos nos gustaron.

Empezamos con una cerveza artesana para el aperitivo, muy refrescante, y seguidamente los vinos: Pure S 2013, Jon Blanc; Botrítico 2016, Diego; Casèbianco 2015; Pinot Noir 2003, Pierre Frick; Q.V. 2012, Tissot et Bonnelle; Forcípula 2015, Raúl Calle; De sol a sol 2009, Julián Ruíz, Esencia Rural; Tardatto 2015, Mariano Taberner, Bodega Cueva; La Cosa 2014, Alfredo Maestro y Likor 2009 de Jean-Christophe Garnier.




El maridaje fue espectacular, acertadísimo y de gran nivel. Como apunte:

Botrítico, con las características que su nombre indica, es un vino realizado por Diego Rodríguez, agricultor vecino y amigo de Juan José Moreno García (La Microbodega del Alumbro). Un vino de Zamora, tempranillo vendimiado en invierno con uva botrytizada. Nos entusiasmó este vino. No se comercializa, nos contó Dani. Un vinazo que puede funcionar con varios platos, con el espárrago y crema de bacalao es increíble.

El Pinot Noir de Pierre Frick, ojo con la añada, es un fuera de serie. Acompañó el plato de molleja de ternera. Otro fuera de serie, el vino elaborado por Magali Tissot (¿os suena el apellido?) y Ludovic Bonnelle, domaine du Pech, en la zona vinícola del Sud-Ouest: Q.V., sauvignon macerada en qvevri. Con la paletilla de conejo combina perfectamente.

La garnacha de Raúl Calle, garnacha de Gredos, nos sorprendió muy gratamente. Junto a los callos a la madrileña formaba una pareja explosiva. Una producción de escasas 806 botellas.

La Airén 2009 de Sol a Sol de Julián Ruiz (Quero - Toledo) es un espectáculo en sí. Con los quesos de la zona aún más.

Ya en los postres, La Cosa, dulce natural de Alfredo Maestro, un néctar de moscatel que juega en el límite y que me sigue sorprendiendo. La última copa de la sesión fue la chenin de Garnier, Anjou, equilibrado, nada empalagoso.

Ganas tenemos de repetir la experiencia. El menú lo varían con frecuencia.





(Olor y Sabor es ahora el nuevo restaurante El Impertinente, desde octubre 2018)

A sólo unos 30 kilómetros al este de Madrid y bien comunicada por tren, visitamos la bella ciudad cuna de Cervantes, Alcalá de Henares. Aquí podemos admirar su prestigiosa Universidad, observar los bonitos edificios de su casco antiguo, calles con soportales, plazas con parterre y la bonita visión de numerosas cigüeñas y sus nidos situados en campanarios, torres y tejados. También podemos hacer un alto en el camino sin salir del centro histórico para visitar Olor y Sabor, un lugar donde además de bien comer disponen de varias referencias de vinos sin aditivos muy de mi gusto.

La cocina es tradicional, adaptada a nuestro tiempo. Huevos cremosos sobre picadillo de matanza toledana y patatas y el plato de bacalao crujiente fue nuestra elección. Platos abundantes y sabrosos.

Para beber, elegimos dos botellas: Pampaneo 2015 de Julián Ruiz, de Toledo, airén en maceración durante 6 meses y Cailloux, extraordinaria pinot noir de Patrick Bouju, de Auvernia. Disfrutamos.

También funcionan como tienda para comprar sus productos.




Wine Attack (Cerrado actualmente)

De nuevo en Madrid, en el barrio de Malasaña. Abierto desde finales de enero de este año, en la calle del Limón nº 30, paralela a Conde Luque, se localiza Wine Attack, tienda de vinos con numerosas referencias y donde poder cenar los fines de semana, cocina tipo bistrot. Os lo recomendamos.




En nuestra visita, mesa para dos, como durante todo nuestro viaje, cenamos verduras a la plancha con bacalao, pastel de rabo de toro y una extraordinaria tabla de quesos de leche cruda franceses. Todo riquísimo. Para beber, dos botellas: Doris 2016 de Fabio Bartolomei, Vinos Ambiz, variedad doré, y Keep on Pouching 2015, fantástica chenin sudafricana de Craig Hawkins, muy conocido ya en todo el mundo.

Lo importante siempre es el vino, pero me alegra que Fabio utilice etiquetas más llamativas. En cuanto a su vino, cada vez nos gusta más.

No nos fuimos sin algunas compras, había donde elegir:



Otro lugar que visitamos, el local de los hermanos Villalón, quienes regentaron el famoso El Padre. Nuestra intención fue conocerlo y tomar algo. Se localiza en la calle Reina, junto a la Gran Vía. Estando llena la zona de comedor y bar de vinos, llegamos algo tarde, bajamos al sótano, especializado en cócteles al estilo de bar americano, pero donde nos atendieron perfectamente al solicitar un par de copas de vino de entre las múltiples referencias, en concreto: Albillo 2014 de Vinos Ambiz y L'Ailleurs (2015) de Anne et Jean-François Ganevat. Como digo, la carta de vinos es muy extensa, en ella vimos también algunos vinos de Puzelat, Laureano Serres, Breton, Olivier Rivière, Julien Labet, Lucien Aviet y bastantes de Ganevat, entre otros. Habrá que volver y cenar.

En Madrid la oferta en vinos naturales va aumentando. Seguro que en mi próxima visita recorreremos otros lugares y repetiremos los conocidos que tanto nos han gustado.

Vicente

© elvinoquebebo.blogspot.com