Blog de un aficionado al vino. Un paseo simple a través de mis aficiones, un punto de vista personal en un instante determinado. Siempre dispuesto a aprender, disfrutar y compartir.

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viernes, 7 de septiembre de 2018

RAW WINE BERLIN 2018 - The artisan wine fair



Cuando me enteré de que la 4ª edición de la RAW Wine Fair en Berlín se celebraba por primera vez en primavera, decidí acudir y revivir buenos momentos, los propios de la RAW que ya experimenté en Londres y los que ofrecía la ciudad de Berlín, que no visitaba desde hacía mucho.

El lugar destinado a este importante salón internacional de vinos fue el bonito Markthalle Neun, mercado localizado en el barrio de Kreuzberg, construido a finales del XIX y reabierto desde 2011. El evento tuvo lugar los días 13 y 14 de mayo, domingo y lunes, como es habitual en la RAW.

RAW es una de las más importantes ferias de vinos naturales que se celebran en el mundo. Creada y organizada por Isabelle Legeron, actualmente se sigue celebrando anualmente en Londres y se ha extendido en los últimos años a Berlín, Nueva York, Los Ángeles y este año se celebrará también en Montreal.

Durante los dos días de celebración recorrimos numerosas mesas, centrándonos sobre todo en los productores alemanes y austriacos, pero sin olvidar otros de gran interés. Probamos vinos de EEUU, de Sudáfrica, Suecia, Francia, España, Polonia, Georgia, Grecia...

De entre decenas y decenas de elaboradores presentes y cientos de referencias donde elegir, nuestro recorrido, contado resumidamente, fue el siguiente:



Trabajan en la zona vinícola de Rheinhessen, situada al oeste del río Rin. Fue la primera mesa que visitamos. Cultivan sus 16 hectáreas según los principios de la biodinámica. Empezamos degustando la sidra que elaboran, Cidre Sàndor 2017, 7% de graduación alcohólica, creo que es su primera sidra, y al poco probamos su Pétillant Naturel, 11%, añada 2016, elaborado a partir de variedades que oigo por vez primera (bacchus, huxelrebe y ortega). Muy buenos, tanto la sidra como el pet nat.


Del resto de la mesa nos encantó su Rosé, también 2016, (merlot, pinot noir, portugieser y dornfelder), luego nos enteramos que se trata de una botella bastante buscada por los aficionados a esta bodega. Ahora también por mí. A los dos días, en el Ottorink, el bar de vinos más antiguo de Berlín, tuve la oportunidad de beber unas copas del Müller-Thurgau 2016 en formato magnum, me pareció colosal.



En la mesa continua probamos los vinos de los jóvenes hermanos Brand, 5ª generación que ha retomado la bodega familiar localizada en Bockenheim, en la región de Pfalz (Palatinado). Cuentan con 18 hectáreas.

Nos sorprendieron muy gratamente. Estupendos el Pet Nat Rosé 2017, pinot noir y portugieser, y el Pet Nat de silvaner y pinot blanc. También el resto de vinos: Wilder Satz 2017, blanco coupage de chardonnay, müller thurgau y sylvaner; Wildrosé 2017, elaborado a partir de la variedad blauer portugieser y pinot noir, que como su nombre indica, se muestra salvaje y de nuestro gusto; su tinto, Flora 2016, nos descubrió una variedad desconocida por mí hasta entonces, dornfelder. Son vinos frescos, frutales, secos y de baja graduación alcohólica.




Hemos bebido varias veces algunos de los vinos de esta bodega localizada en Franconia, y cada vez nos gustan más. Disponen de 6 hectáreas. En esta ocasión, de entre los vinos que traían, destacó para mi gusto su Wilde Heimat 2015, silvaner cultivada en parcelas más altas, vinificada en contacto con las pieles y utilizando barrica, aunque no se note la madera en ningún momento. He de decir que nos gustan todos sus vinos. A los pocos días tras la feria, en uno de mis lugares favoritos en Berlín, Motif Wein, localizado en Neukölln, tuvimos la suerte de disfrutar con su Bat-Nat 2016, un pet nat de schwarzriesling (meunier), de color rojo, sumamente fresco, buena acidez y definitivamente delicioso.

Hasta ahora tres bodegas alemanas de gran nivel. Algún productor alemán más presente en la feria nos faltó probar. Stefan Vetter, en la zona de Franconia, también destaca. Una botella para nosotros dos de su Sylvaner 2015 la degustamos con entusiasmo comiendo en S.Bart, un pub-restaurante de vinos que visitamos en el barrio de Kreuzberg en días posteriores a la feria.



Localizados al este de Austria, en Oggau, cerca del lago Neusiedler, en la zona vinícola de Burgenland, al límite con Hungría, donde trabajan 18 hectáreas cultivadas según los principios de la biodinámica. Es una de las bodegas austriacas que más fama ha adquirido desde hace unos pocos años. Se lo merece.


En su mesa estaban presentes las tres únicas elaboraciones de una añada que había resultado climatológicamente difícil pero sin embargo bien resuelta con un tinto, un rosado y un blanco, mezcla cada uno de ellos de distintas uvas que suelen ir destinadas a diferentes vinos. Así, su Weiss 2016, variedades grüner veltliner, weissburgunder (pinot blanc), gewürztraminer y welschriesling, es la mezcla de las elaboraciones destinadas hasta entonces a los vinos Timotheus, Theodora, Emmeram y Mechthild. Este blanco me pareció fascinante, por su complejidad y disfrute a partes iguales.



La actual generación de esta bodega localizada en la región de Burgenland la componen las hermanas Susanne y Stefanie Renner, quienes elaboraron su primera añada en 2015. Cuentan con 13 hectáreas. Había probado en una ocasión uno de sus vinos y al conocer que estaban presentes en esta feria, tenía marcada su mesa en mis anotaciones como visita imprescindible. Verdaderamente sus vinos me encantan, blancos, tintos, tremendo Zweigelt 2016, y también su Rosé Waiting for Tom 2017 (blaufränkisch y zweigelt). In a hell mood 2017, pet' nat de pinot noir, en un 75%, y chardonnay, me pareció fantástico.




Seis meses de maceración en contacto con sus pieles, añadas 2013 y 2015, grüner veltliner y pinot blanc (weissburgunder), de viñas de más de 45 años, éstas son algunas de las características de su vino estrella, de nombre Sol, nombre también de la antigua parcela de la que procede. Un gran vino. Su bodega, bodega familiar, se localiza en Weinviertel, al norte de Viena. Trabaja 10 hectáreas, certificación Demeter. Las variedades utilizadas en su mayoría son blancas.



Varias bodegas austriacas más visitamos, la selección era espléndida. Degustamos los vinos de Meinklang, bodega de la zona de Burgenland, en realidad una granja dedicada a la obtención de cereales de escasa producción, cultivo de huertos frutales, hierbas silvestres y por supuesto de viñas; también los vinos de Alexander Koppitsch, quien elabora en Neusiedl am See, Burgenland; tres bodegas localizadas en Styria, al sureste del país, casi en la frontera con Eslovenia, me refiero a tres maestros de la variedad sauvignon blanc, entre otras, como son Weingut Strohmeier, Weingut Maria & Sepp Muster y Weingut Werlitsch, y cuyos vinos compaginan intensidad, complejidad y elegancia; no dejé de probar los vinos de Claus Preisinger, vinos con clase, también en la zona de Burgenland...

Algunos me faltó probar entre los austriacos, espero que haya otras oportunidades. De Johannes Zillinger, quien cultiva según principios biodinámicos y cuya bodega familiar se encuentra en la zona de Weinviertel, noreste del país, tuve la ocasión de probar a los pocos días su Pet' nat Revolution, añada 2017, variedades grüner veltliner y riesling. Me gustó mucho. Fue en Motif Wein, tienda de vinos y degustación localizada en el popular barrio berlinés de Neukölln.

Realmente la selección y nivel de los vinos alemanes y austriacos me impresionó.













También quisimos dar un paseo por el resto del mundo vinícola sin salir del bonito mercado en donde se celebra la RAW de Berlín. De entre las numerosas referencias ofrecidas probamos las siguientes:

La mesa con los vinos sudafricanos de Testalonga era de las más visitadas, los vinos de Craig & Carla Hawkins, Swartland, los bebemos en casa y también los catamos en ferias internacionales como esta. Su pet' nat I wish I was a ninja 2017 era de los pocos vinos suyos que aún no había bebido nunca y aproveché para saborearlo y refrescar boca y garganta, es decir, que no lo escupí.

Ambyth, la bodega californiana de Phillip Hart & Mary Morwood Hart, la conocemos por la RAW de Londres, pero nos paramos delante de su mesa para catar sus vinos y confirmarnos de nuevo que nos gustan.

Un descubrimiento para mí en esta feria han sido los vinos polacos de Dom Bliskowice, J'16, variedad johanniter, su vino insignia, y R'16, riesling.

De Esencia Rural, la bodega de La Mancha, hemos bebido varios de sus vinos en los últimos y recientes años, pero aún no había tenido la oportunidad de charlar un rato con su autor Julián Ruiz Villanueva. Ha sido en Berlín, rato que me ha servido para catar sus vinos y a la vez usar relajadamente nuestro idioma por un momento y dejar de pensar en inglés o en francés. De Sol a Sol Tinaja Airén 2016 (173 días de maceración pelicular) y el Rancio Cencibel 2013, ambos con menos de 10 mg/L de sulfuroso total y sin ningún aditivo añadido, destacaban para mi gusto.

Domaine de Kalathas y su vitivinicultor y propietario Jerôme Charles Binda. Es una bodega que conozco a través de sus publicaciones en instagram y tenía ganas de probar sus vinos. Se localiza en la isla griega de Tinos, en las Cícladas. Pappou!, Sante Obéissance, Notias... Vinos elaborados a partir de variedades locales y endémicas.











Quiero remarcar mi visita a las mesas de Côme Isambert y Fruktstereo, donde disfruté mucho con las sidras que elaboran. 


Elaboradores de sidras de manzanas, sidras de peras (perry) y también de vino. Trabajan en el sur de Suecia, en la región de Escania. Toda la fruta, recogida por familiares y amigos, proviene de pequeñas granjas e incluso de jardines de casas particulares. Elaboran a pequeña escala, sin ningún tipo de aditivo, con la única intervención de sus levaduras propias y naturales. Experimentan continuamente y con éxito. Las etiquetas son divertidas, pero su contenido es aún mejor. Degustamos Yellow Cidermarine 2016, Plumenian Rhapsody 2016 (40% manzanas Cortland, 40 de ciruelas Victoria y 10% de pinot noir), Frukt-Stereo 2017, Ciderday Night Fever, F.W.A Straight outta Grönby y Britney's Pears (perry). ¡Una selección bestial! ¡Viva la cider revolution!



Manzanas, peras, chenin, grolleau, cabernet y gamay; estos son los ingredientes que utiliza Côme Isambert en sus vinos y sidras. Provienen de cultivos del Valle del Loira y de Normandia a los que no se suma aditivo alguno durante su elaboración ni en ningún momento.

Nos sorprendió el Crémant de Loire 2013, nos gustan los espumosos y éste de chenin está increíble. Permanece cinco años de crianza sobre lías. Probamos después su botella, aún sin etiquetar, de chenin + poire, nos encantó.

A continuación, las dos elaboraciones que realiza en colaboración con Fruktstereo: Tour de Fruit y 50 Percent. El primero, Tour de Fruit 2017, es una mezcla de manzanas provenientes de Normandía y chenin del Loira botritizada, prensado conjuntamente. Se elabora como un pet nat, fermentación en botella durante 5 meses, y ha sido recientemente degollado. Me pareció algo único. Para la elaboración de 50 Percent 2017 utilizan distintas variedades de peras y manzanas de Normandía y se mezclan con membrillo, fermentación en botella durante 5 meses y degüelle también reciente, en marzo de este año. Graduación de 6,5 % y menos de 6 g/L de azúcar residual. Sólo puedo decir que no duden en beberlo allá donde lo encuentren. Get rich or drink Cider! (650 botellas).

También probamos los tintos Côme Isambert Grolleau-Cabernet Franc 2015 y el Cristal Closed 2015. Una mesa completísima.


Decenas de vinos probados en los dos días de feria y muchas más decenas de vinos que espero probar en otras oportunidades. La oferta de la RAW es extensa y sumamente interesante. Fueron dos días de diversión y disfrute, también aprendizaje y descubrimiento de nuevos productores y vinos, todo ello en un marco elegido con muy buen gusto como el bonito Markthalle Neun situado en Kreuzberg.

Hasta la próxima ocasión.
Vicente

© elvinoquebebo.com




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miércoles, 31 de mayo de 2017

Vino Vivo 2017 - Salón de Vinos Naturales de Madrid



A principios de mayo, el domingo día 7, se celebró la 3ª edición del salón de vinos naturales de Madrid, organizado por la Asociación de Productores de Vinos Naturales (PVN). En esta ocasión se desarrolló en el espacio La Industrial, en la calle San Vicente Ferrer, en pleno barrio de Malasaña.

En mi recorrido de vinos sin aditivos, probamos vinos de muy diversas zonas, desde Valdeorras al Priorat, del Ampurdán a Zamora, también del Penedés, de Valencia, Bullas, Montilla, Granada, La Mancha, Gredos... Viticultores de prácticamente toda la geografía española estaban presentes.

Fue una jornada divertida, alegre, feliz, festiva.

Comentaré de forma muy resumida algunas de las mesas que visité:



La primera mesa que visitamos del salón. Sidra artesanal de producción familiar de la zona de la Alpujarra granadina. Elaborada en el Cortijo Fuente Guijarro. Localizado a una altitud de 2000 metros en el Parque Natural de Sierra Nevada, en su cara sur.

Trabajan con una gran variedad de manzanos antiguos, no utilizan aditivos ni manipulaciones de ninguna clase. Son sidras para beber a cualquier hora del día, del orden de los siete u ocho grados alcohólicos. Alguna más aromática, otras con mayor cuerpo, con fermentación terminada en botella, con doble fermentación utilizando el zumo de las propias manzanas. Sabores a fruta y especias, zumo seco fermentado y adictivo.


Dos días antes había probado una de sus garnachas en el magnífico restaurante Montia de San Lorenzo de El Escorial, Forcípula 2015. Le comenté cuánto me gustó, además acompañado por unos callos a la madrileña, tal como nos lo presentaron, formaba una pareja explosiva.

Raúl Calle, ingeniero forestal, desarrolla en Gredos un proyecto familiar desde 2012, recuperando viñedos perdidos de garnacha y albillo en la zona de Ávila.


Nos cuenta que su primer vino elaborado tenía que llamarlo forcípula, dada su profesión y su relación con este instrumento de medida. Probamos sus cuatro vinos de la mesa: el mencionado; un rosado espectacular, Churumbi, para beber a litros; una garnacha de magnífica acidez, nueva elaboración todavía sin nombre, de ahí lo de Raw escrito en la botella, y finalmente su vino Canto de los pollitos. Todos garnacha, garnacha de Gredos, todos de gran nivel, nos encantaron.



De la zona de Bullas. No es la primera oportunidad que catamos sus vinos, ni que los bebemos, lo hicimos recientemente en una de las ferias de vinos naturales en Montpellier. Degustamos en esta ocasión: Uva Negra Vino Blanco, forcallat 80% y monastrell; 3 Monas, divertida etiqueta, monastrell sin acabar, traída esta muestra expresamente; el pétillant, degollado dos días antes para el salón; la monastrell de maceración o las vinificadas en barricas. Sus vinos se caracterizan por su naturalidad y honestidad, siendo su único ingrediente la uva, 100%. Vinos auténticos.



En la comarca de Valdeorras. Nacho González recupera y trabaja sólo tres hectáreas en distintas parcelas, alguna ha sido heredada de su abuela. Cepas viejas de godello, palomino, doña blanca, garnacha tintorera, mencía y sumoll. Utiliza en casi todas sus elaboraciones tinajas de barro. En varios de sus blancos realiza maceraciones largas con sus hollejos. Sus vinos son tan interesantes como sus etiquetas, bellamente diseñadas por un artista amigo suyo. En esta degustación, añada 2016, me enamoré de su clarete Proscrito, 95% palomino y 5% garnacha tintorera, frescura, fruta ácida, zumo de uva fermentada.



Localizados en la población de Venta del Moro, en la comarca de Utiel-Requena. Producción familiar. Viejas cepas de más de 60 años y variedad bobal. No esconde en sus vinos su personalidad mediterránea. Me gustó Sexto Elemento 2015, pero aún me gustó más su botella David y Goliath, más fresco, también afrutado y sin perder elegancia. De viñedos en mayor altitud. Sus vinos no se encuentran dentro de ninguna denominación de origen.

Las etiquetas también son muy interesantes, desplegables y con abundante información. Acabamos la degustación en esta mesa con Marisandro, un vino con 250 días de maceración y 2 años en barricas de ciento y pico años. Rico, rico.



Airén, malvar, albillo, chelva y también tempranillo y garnacha. Variedades de su zona. Está instalado en El Tiemblo, Ávila, pegado a la Sierra de Gredos. Siempre experimentando, sus vinos cada vez me gustan más. En esta sesión, añada 2016, sobresalían para mi gusto la malvar, dos semanas de maceración, y Alba, albillo con dos días de maceración. Destacan sus blancos, pero sus tintos presentaban una acidez colosal.

Aunque lo importante es el vino, me alegro también que utilice etiquetas más expresivas.


Por supuesto, no fueron las únicas mesas que catamos, también probamos los vinos de Vicent Tomàs, de la zona de la Vall d'Albaida, su blanco de tortosí y tardana o el de macabeo y la uva de mesa rosseti, destacaban para mi gusto; también presentes, Los Comuns, del Priorat, con vinos más frescos de lo que estamos acostumbrados en esta región; de Ignasi Seguí, Vinyes Singulars, en el Penedés, probamos el xarel.lo (con frescas notas que nos recordaba al plátano, la pera, manzana, fruta ácida) y también sus pet'nat; la garnacha blanca, gris o tinta del Ampurdán de La Gutina, ofrecida por Barbara Magugliani; los vinos de Purulio, de Torcuato Huertas, en la Alpujarra granadina, que no dejan de encantarme; también los de José Miguel Márquez, Bodegas Marenas, de quien saboreamos con gusto Montepilas (vino con idéntico nombre que su variedad autóctona) y Mediacapa (pedro ximénez); disfrutamos con los vinos de Barranco Oscuro, Garnata estaba fantástico; tremendo el pinot noir de Ramón Saavedra, Bodega Cauzón; probamos también otros de los vinos que nos gustan, los de Samuel Cano, Bodega Patio. También quiero destacar los vinos de Bodegas Coruña del Conde, Dagón o Alumbro; de Burgos, Valencia y Zamora respectivamente. De esta última, Microbodega del Alumbro, estamos enamorados de su clarete, mitad tempranillo, mitad palomino. No visitamos todas las mesas presentes en el salón, pero en próximas ocasiones tendré oportunidad de ello.

Este salón supone otra buena excusa para visitar cada año esta ciudad.

Madrid Calling!

Vicente








domingo, 19 de marzo de 2017

Vins Nus 2017



Hace pocos días, el pasado domingo 12 de marzo, se celebró la tercera edición del salón Vins Nus. Organizado en Barcelona por la Asociación de Productores de Vinos Naturales (PVN). Esta asociación reúne a pequeños viticultores de toda la geografía española. No se trata de un organismo de certificación, su intención es la de divulgar y defender el vino natural.

En una única sesión, cerca de 40 viticultores, de España, y también de Francia, ofrecieron sus vinos a los visitantes. En un lugar cómodo e iluminado, el espacio Utopia 126, se desarrolló una jornada festiva, con muy buen ambiente. Mi recorrido fue el siguiente:

Torcuato Huertas - Purulio


Empezamos fuerte. Purulio. Bodega localizada en Granada, en la Alpujarra, en la cara norte de Sierra Nevada, en la pequeña localidad de Marchal cerca de Gaudix. Tres vinos sobre la mesa:

Pvrvlio 2016 blanco, un coupage de numerosas variedades blancas según nos informa Torcuato y no me equivoco (chardonnay, viognier, sauvignon, macabeo, albariño, torrontés, palomino, moscatel de alejandría y también de grano menudo). Fresco y graso a la vez, me sorprendió y me gustó.

Jaral 2013, tinto de petit verdot, syrah, garnacha, cabernet sauvignon, pinot noir y creo que no me faltó anotar alguna variedad, pero poco importa, lo interesante es el vino, porque eso es lo que pensé al probarlo: ¡esto es vino! Fruta sabrosa, bien madurada, buena acidez.

Y por último, Minotáureo 2015, 100% pinot noir, ¡qué bueno! Me encantó conocer a este viticultor, 100% natural.

Sylvain Bock


Me gustan mucho los vinos de este vigneron. Trabajó para Gerald Oustric del domaine du Mazel en Ardèche y en 2010 realizó su primera cosecha. Sus viñedos se encuentran cerca de la ciudad de Valvignères.

Le fruit de la patience, chardonnay elegante, sin notas de mantequilla ni de madera; Faux sans blanc, chardonnay y grenache blanc, fresco, vibrante; por último, también frescos, con mucha fruta, muy vivos, los dos tintos que probamos, Reviens gamay! y la garnacha Neck, en ambos utiliza el racimo entero y maceración carbónica. Magnífica selección.

Romain - Domaine des Grottes


Vinos del Beaujolais para beber a litros, sí, sin cansarse, sin empalagarse. Maceraciones cortas, poco alcohol, gamay, suelo de granito. Vinos de soif, para beber y repetir. Dos de sus vinos los tenemos ahora en casa, Un petit coin de paradis y Brut de cuve. El primero, un pétillant de sólo 6% de alcohol, "produit sans cochonnerie" indica en su etiqueta, y el segundo, también muy refrescante, cuya etiqueta aconseja entre otras cosas "à déguster en bonne compagnie". ¡Buena compra!

Samuel Cano - Patio


Tremendos los vinos de Samuel Cano, el lado más natural de La Mancha. Sus vinos cada vez nos gustan más: Aire, variedad airén, presenta tres versiones, de diferente altitud y terreno, según parcela; Atardecer en el Patio, variedad tinto velasco vinificada en blanco; Patio Rosé, también tinto velasco, de los vinos del salón que más me gustaron; Patio Selección, petit verdot principalmente; Al Sol del Patio, syrah, vino de vendimia tardía, fruta roja y negra confitada nada pesada... Una mesa completísima.

Bodega ubicada en Mota del Cuervo, Cuenca.

Jean-Louis Pinto - Es d'Aqui


Vins vivants del sur de Francia. Algunos de sus vinos los he bebido en París, tienen mucho éxito y no me extraña. Ubicado en Gaillac, no tiene viñas propias, elabora diferentes cuvées por separado de las zonas del Languedoc y del Sud-Oest. La uva que compra proviene de viñedos seleccionados que controla, de agricultura ecológica, lo que le permite vinificaciones sin aditivos y un trabajo artesanal obteniendo vinos naturales de diferentes origenes.

Dans les étoiles 2015, braucol, carignan y colombard, de la zona del Sud-Ouest y Cinsauriel 2016, cinsault, del Languedoc, tremendamente frescos, fueron los que más me gustaron en esta ocasión. De hecho, comimos junto alguna copa del segundo que nombro. También destacó la botella de Orange Mauzanic 2016, en este caso de la zona de Limoux y su variedad mauzac.

En sus etiquetas una flecha señala el origen del viñedo en un mapa con la expresión “Es d’aqui” (en occitano).

Lorenzo Valenzuela - Barranco Oscuro


La bodega de Lorenzo y su padre Manuel, proyecto pionero en España en la elaboración de vinos sin aditivos, se localiza en la Alpujarra granadina. Sus viñas se encuentran plantadas a más de 1300 metros de altitud, en la Sierra de la Contraviesa, en su cara sur.

Como por cuestiones de reglamentos no se les permite por los organismos oficiales nombrar la variedad de uva, siempre han utilizado la imaginación y el humor en sus etiquetas, siendo fácil adivinar el tipo de variedad de la botella. Así, La Ví y Soñé (viognier), Rubaiyat (syrah), Garnata...


Uno de los vinos de la jornada fue Salmónido 2015, pinot noir, un rosado a contracorriente, un rosado delicioso.

Manuel Moreno y Sara Bertani - Sidra del Sur


Sidra elaborada también en la zona de la Alpujarra granadina. De nombre adecuado, de momento es la única sidra del sur. Utilizan una gran variedad de manzanos antiguos y elaboran sin aditivos ni manipulaciones de ninguna clase, dando lugar a una sidra refrescante, un zumo seco y de matices afrutados. Sidra artesanal de producción familiar. En el Cortijo Fuente Guijarro.

Château Saint - Martin


Una sorpresa muy grata, una bodega completamente desconocida para mí. Vinos de gran calidad del Jura. Probamos, enamorándonos a cada cual más, la cuvée de chardonnay y pinot noir del 2005, ouillé, 8 años de crianza y variedades en coplantación; el savagnin, añada 2004 y 10 años bajo velo de flor, y el Vin Jaune 2004, 12 años en este caso bajo velo. Cuando parecía imposible superarse, nos ofreció su botella de Château Chalon y también un Macvin delicioso.

Pierre Rousse - Le Pelut


Vinos sanos, digestivos, 100% naturales. Cultiva sus propias viñas situadas al oeste de Languedoc, hacia Limoux, al sur de Carcassonne. Conocía algunas de sus cuvées, el pet'nat Spumosum y Martingale, ambos chardonnay. Curiosamente los bebí en un viaje por Japón, allí tenía enorme éxito, los japoneses tienen muy buen gusto, adoran el vino natural. Me extrañó mucho que fuera la mesa menos visitada del salón. Cuatro cuvées sobre la mesa: Dithyrambe 2014, Carambouille 2014, Escapade 2015 y Peccadille mezcla añadas 2015 y 16. Este último, pinot noir, me entusiasmó especialmente.

Microbodega del Alumbro


Me sorprendieron muy gratamente sus vinos, tanto los blancos como los tintos, y sobre todo el clarete de esta bodega, microbodega. Localizada en Zamora, en Villamor de los Escuderos, elaboran vinos libres de aditivos químicos. Respecto a las variedades, emplean principalmente godello, verdejo, palomino y moscatel de grano menudo, en blancas, y tempranillo, garnacha y cabernet sauvignon en los tintos. Para mi gusto destacó claramente su Clarete 2016, tempranillo y palomino, mitad y mitad, para beber hasta para desayunar.

Sylvain Saux - Pechigo


Bodega localizada en la pequeña población de Malras, en la zona de Limoux. Es imposible que sus vinos te dejen indiferente. Yo, al menos, los disfruté mucho. Probamos tres blancos: el primero, 2009, mauzac (sobre todo), chenin y chardonnay; Pechigo 2008, chardonnay principalmente, mauzac y chenin, y Pechigo 2009 y 2010, igual que el anterior, las tres variedades, pero ensamblaje de las 2 añadas. Blancos con aromas a fruta, a flores, rectos y ricos. Con el destilado, Eau de Vie de 43% de graduación, pusimos el punto final a nuestro recorrido.

Por cuestión del poco tiempo que tenía disponible, seleccioné un número limitado de las mesas, pero he de decir que disfruté mucho más de lo esperado. Probé vinos de gran calidad, vinos para el placer. Varias mesas quedaron pendientes, en futuras ferias tendremos otra oportunidad de catar o repetir otros vinos. Próximo salón, en mayo, en Madrid: Vino Vivo. Intentaremos estar.

Vicente