Blog de un aficionado al vino. Un paseo simple a través de mis aficiones, un punto de vista personal en un instante determinado. Siempre dispuesto a aprender, disfrutar y compartir.

lunes, 25 de junio de 2012

EGON MÜLLER SCHARZHOFBERGER RIESLING KABINETT 2009



Uno de los viñedos alemanes más famosos y reputados del mundo es Scharzhofberg, situado en la antigua villa romana de Wiltinger en el valle del río Saar, afluente del Mosel, quien a su vez es un afluente del Rhin. Tal es su celebridad que es uno de los pocos viñedos de Alemania exento de mencionar en la etiqueta el pueblo en el que está adscrito, al estilo de los Grand Cru borgoñones. De las 27 hectáreas de viñas plantadas sobre la colina de Scharzhofberg (berg significa montaña en alemán), Egon Müller IV posee 8,3 hectáreas, compradas por un ascendiente suyo a finales del siglo XVIII. Anteriormente, el viñedo perteneció al monasterio de Santa María y los Mártires de Tréveris. La casa histórica de la familia se encuentra al pie de dicha colina. La propiedad produce exclusivamente Riesling y una parte de las viñas son prefiloxéricas. Es en este legendario dominio, al sur de la región vinícola Mosel-Saar-Ruwer, de empinadas pendientes y suelos pedregosos de pizarra desmenuzada en exposición sur, donde se da uno de los ejemplos más brillantes de Riesling.

La clasificación de los vinos alemanes de calidad superior (Prädikatswein) viene dada en función del contenido de azúcar en el mosto, utilizan como unidad de medida los grados Oechsle (en España, Francia y otros países, la escala de medición de densidad de azúcar es el grado Beaumé). Así, de menor a mayor concentración de azúcares, siempre sin chaptalización en este escalón de calidad, tendremos las categorías Kabinett, Spätlese, Auslese, Beerenauslese (BA), Eiswein (elaborado a partir de uvas heladas) y Trockenbeerenauslese (TBA, elaborado totalmente por uvas afectadas por la botrytis). En un escalón de calidad inmediatamente inferior, pero no el más básico, se encuentran los Qualitätswein (QbA), en la cual la legislación alemana permite la chaptalización. En el escalón más bajo de la pirámide cualitativa tendremos los Tafelwein (vino de mesa).      

La bodega (weingut) Egon Müller es miembro de la VDP (asociación privada que reúne a muchas de las mejores bodegas del país) y de Primun Familiae Vini (asociación internacional de bodegas de propiedad familiar), y produce en todas las categorías dentro de Prädikatswein (el 45% aproximadamente de la producción es Kabinett) a excepción de su vino Sharzhof, de calidad Qualitätswein, delicioso también. Sus TBA y Eiswein pueden alcanzar importantes precios, unos 4000 €, en las subastas anuales que se celebran en Tréveris (Trier en alemán).

Scharzhofberger Riesling Kabinett 2009

Vino semiseco de una añada cálida, de color pálido con reflejos brillantes, con restos visuales de carbónico en la primera copa. Aromático, flores blancas, notas de pieles cítricas ligeramente confitadas, frutas exóticas, melocotón blanco. Boca con azúcar residual integrada y melosa, fruta madura, acerado, de una acidez precisa y final expresivo dejando un recuerdo duradero y amplio. Si a las pocas horas impresiona, al día siguiente aún más. Perfecto equilibrio entre azúcar, acidez y alcohol (10,5%). Retronasal con ligeras notas de petróleo. Vino delicado de aspecto frágil pero con potencial para la longevidad. Al igual que a cada día que pasa mejora ostensiblemente, a cada año de espera más placer nos dará. Un vino fascinante con toda la tipicidad y pureza de la Riesling. Su acompañamiento puede ser la trucha ahumada, también el salmón marinado, aunque sinceramente, desearás no mezclarlo con nada.

Salmón marinado al eneldo y cítricos

En realidad, el acompañamiento funcionó: unas lonchas de salmón, marinado en casa, sobre pan de centeno, hicieron buena pareja con el Scharzhofberger Riesling Kabinett 2009. Por ello, os dejo la receta que utilicé para marinar una hermosa pieza de salmón fresco.

- 650 gramos aproximadamente de salmón fresco sin espinas.
- Ralladuras de un limón y de una naranja.
- 750 gramos, mitad de sal gorda marina / mitad de azúcar.
- ½ manojo de eneldo.
- El zumo de media naranja y de medio limón.
- Pimienta blanca.

Yo no lo hago, pero es aconsejable congelar el pescado durante 24 horas antes de marinarlo a fin de asegurarnos que no tiene anisakis.


Solicitamos en la pescadería 2 piezas de salmón fresco de similar tamaño. Mezclamos la sal, el azúcar, las ralladuras de piel de limón y de naranja, el eneldo picado y la pimienta molida. Utilizamos un recipiente de cristal donde depositamos los dos filetes de salmón uno encima del otro, en forma de sándwich (con el lado de la piel hacia el exterior) previamente untados y cubiertos por la mezcla, rociándolo todo seguidamente con los zumos (yo coloqué también un par de rodajas de naranja entre ambas piezas de pescado). Tapamos herméticamente el recipiente con film transparente, le ponemos un peso encima (una caja de tetra brick, por ejemplo)  y dejamos en el frigorífico durante dos días, dándole la vuelta y desechando el líquido sobrante cada 12 horas más o menos. Finalmente, retiraremos la mezcla y lo limpiaremos bajo agua. Sólo queda cortarlo en finas lonchas con un cuchillo adecuado, al estilo jamonero. Lonchas que podemos presentar sobre pan de centeno, o bien utilizar en la confección de otros platos como ensaladas, tallarines con salmón, paté de salmón, crêpes…

El resultado es un salmón de calidad cocinado en casa para acompañar, no lo olvidemos, un vino de un viñedo mítico elaborado por uno de los grandes productores del mundo.

Hasta pronto.

Vicente

NOTA: La extraordinaria botella de vino la compré en Wein & Umami.

jueves, 21 de junio de 2012

LA BOTA DE MANZANILLA PASADA Nº 30 EQUIPO NAVAZOS



“Color dorado, luminosa, perfumada, floral, frutos secos, alga marina, sal de mar, complejidad, intensidad, con un final largo, muy largo, una orquesta de aromas en nariz y en boca, ¡inmensa!”. Así comienza mi descripción de esta manzanilla la primera vez que la probé en el restaurante “La Pitanza”, en Valencia. Desde entonces la busqué y aunque está casi agotada, pude disfrutar de una botella de esta maravilla. Una manzanilla que me recuerda a la luz del atardecer soleado, a escenas de playa, de arena, de barcas de pesca, a mar. “Notas yodadas y de salitre, boca elegante, de textura sedosa, salina, sabrosa y plena de matices”.

Su acompañamiento puede ser el sonido de las olas del mar, el horizonte abierto que alcance la vista, la sensación de la brisa marina… también un arroz marinero, una zarzuela de pescado, la cecina de León, el jamón de bellota, lomo ibérico, las croquetas (de jamón, de carne de cocido, de bacalao…), el pescaíto frito (crujientes boquerones, calamares…), pescado a la plancha (desde unas navajas hasta un rodaballo), marisco…

Esta manzanilla vieja (se denomina pasada a aquella que presenta más años de crianza media que las habituales) forma parte de la tercera saca (embotellado) de la solera de 15 botas creada en 1986 por el capataz Rafael Rivas en las Bodegas de La Guita en Sanlúcar. La vejez media de La Bota de Manzanilla Pasada 30 debe ser de aproximadamente 15 años. Hubo una primera y una segunda saca formando la edición nº 10 y la nº 20. En la 10, seleccionaron 6 de las 15 botas, con un toque de la bota punta, y en la 20 fue exclusivamente de la bota punta, la cual se repone del resto de las botas de la misma solera. La 10 me impactó, nunca había tomado una manzanilla como esa; la 20 es asombrosa, de una complejidad y persistencia enorme, diría que infinita. No tardará en llegar la esperada Nº 40, saca íntegramente de la bota punta.  

Las selecciones “La Bota de…” tienen su origen en diciembre de 2005 cuando un grupo de amigos, apasionados y conocedores de estos vinos andaluces, adquirieron la cantidad equivalente a una bota entre una selección de botas de amontillado viejo, precisamente en la Bodega Sánchez Ayala. Así, surgió La Bota de Amontillado Navazos Nº 1, unas 600 botellas para consumo privado y no destinado a la venta. A la Nº 1 siguió la 2 con La Bota de Fino “Macharnudo Alto”, después la Nº 3 con La Bota de Pedro Ximénez “De Rojas” y así sucesivamente, actualmente van por la treinta y pico. Ofrecidas a la venta en series limitadas para consumo público a partir de la Nº 4 (La Bota de Manzanilla “Las Cañas”), el Equipo Navazos sigue seleccionando botas de vino de una complejidad y finura excepcional de bodegas como Sánchez Ayala, Valdespino, Pérez Barquero, M. Gil Luque, Real Tesoro, La Guita, Rey Fernando de Castilla… Un trabajo cuyo éxito ha supuesto un empujón merecido a la zona.

El logotipo de la serie es en realidad el negativo de una foto realizada en la Bodega Sánchez Ayala con el reflejo de la luz del sol en determinada hora del día. Lo forman tres botas debajo y una arriba.

Hace unas semanas tuve la oportunidad de asistir a una cata y degustación dirigida por Jesús Barquín y el enólogo Eduardo Ojeda, componentes del Equipo Navazos. Presentaron como simpáticamente nombraron, varios “morlacos” y algunos “sobreros”. Degustamos las míticas 4 primeras ediciones que he nombrado anteriormente, también la espectacular Manzanilla Pasada nº 20, el Palo Cortado “Bota Punta” nº 17, el Oloroso “Bota No” nº 14 y La Bota de Palo Cortado “Pata de Gallina” nº 34, entre otras botellas. La sala de cata se llenó de notas de tiza, de yeso, manteca, coco, curry, aceituna, nueces, avellanas, almendras, naranja, higos, pasas, dátiles… sonrisas, admiración, satisfacción y una sobrecogedora consciencia de estar probando vinos únicos a la altura de los más grandes a nivel mundial.

Vicente


martes, 5 de junio de 2012

“LES NOËLS DE MONTBENAULT 2010”, chenin de Richard Leroy, y “LES IGNORANTS”, novela gráfica de Étienne Davodeau: una pareja perfecta.



“Les Ignorants” narra el encuentro de dos artesanos: un vigneron y un escritor de novela gráfica. Ambos desconocen los avatares del oficio del otro e iniciaran un aprendizaje mutuo. Así, Étienne Davodeau, autor y personaje del libro, descubrirá y compartirá durante un año los diversos trabajos en el viñedo y en el proceso de elaboración del vino. A su vez, Richard Leroy, apasionado vigneron y practicante biodinámico, se adentrará durante el relato en el interesante mundo del dibujo y la novela gráfica. 

Juntos trabajan duramente en las faenas propias del campo y de la viña, desde la poda a la vendimia. También visitan exposiciones y presentaciones de libros, ferias, editoriales… Intercambian conocimientos con otros escritores y, cómo no, con otros vignerons. Las visitas a Jean-François Ganevat del Jura y a los hermanos Arena de Córcega, forman parte de los momentos más interesantes de la obra.

Richard y Étienne, abren y degustan numerosos vinos, muestran sus costumbres, sus manías, sus gustos… Siempre en un ambiente de sinceridad y complicidad con el lector.

Una obra muy interesante, escrita con humor, de forma agradable y divertida, dirigida tanto a los aficionados de este tipo de lectura como para los amantes del vino. Un libro rápido de leer que engancha desde el primer momento y que es recomendable descubrir y saborear con una copa de vino en la mano. Lectura y vino forman un maridaje perfecto.

Étienne Davodeau, dibujante y guionista de bandes dessinées, es ya un conocido escritor francés en cuyo curriculum figuran títulos como “Lulu femme nue“, “Chute de vélo”, “Le réflexe de survie”, “Rural”… historias sencillas y cotidianas, situaciones emocionales, realistas, descriptivas, historias que atrapan.

Richard Leroy, antiguo empleado de banca, inicia su oficio de vigneron al adquirir en 1996 el viñedo Les Noëls de Montbenault y establecerse desde entonces en Rablay-sur-Layon, cerca de Angers, en la zona de Anjou. Apasionado del vino desde joven, se integró en un club de vinos en Paris que le permitió degustar grandes botellas, hasta que, atraído por los vinos del Loire y tras realizar varias visitas, entabla amistad con Joël Ménard del Domaine des Sablonnettes, quien le ayuda en sus inicios a convertir en realidad su sueño.

Actualmente, cuenta con 2´7 hectáreas, de las cuales 2 ha. pertenecen a Les Noëls de Montbenault y el resto al Clos des Rouliers. La producción anual es de 7000 botellas aproximadamente.

No utiliza productos químicos, ni desherbantes ni insecticidas, sólo preparados biodinámicos (certificación Écocert) y la tradicional Bouillie Bordelaise (el Caldo Bordelés compuesto de sulfato de cobre y cal).

Por discrepancias con el sistema, sus vinos no son producidos bajo la appellation Anjou sino como Vin de table. No es la primera vez que ocurre en la zona: Mark Angeli, Olivier Cousin…

Richard Leroy es un enamorado de su uva: “Le chenin, comme le riesling, est un vin de pierre, c´est le plus grand cépage du monde” (no creo necesario traducir).

El terreno de Les Noëls de Montbenault, en exposición sur por completo, está abundantemente compuesto de riolita (roca de origen volcánico).
  
“Les Noëls de Montbenault 2010” (Mis sensaciones):

No he esperado a Navidad para disfrutar de esta botella. Color pálido con reflejos dorados brillantes. Nariz compleja, seductora, notas de acacia, cítricos, limón confitado, pera, con tendencia a miel, cera de abeja, algo de mantequilla. En boca, ataque vivo, potente, volcánico. Enorme tensión mineral, bien definido. Con volumen inicial y final recto, longitudinal y muy largo. Aún adolescente, presenta una estupenda estructura, con magnífica acidez y larga vida. Un excelente vino seco capaz incluso de codearse con grandes bourguignons. ¡Ojo! Tras varios días abierto sigue seguía demostrando su clase y elegancia.

¡Buena lectura y feliz vino!

Vicente

Post dedié à mon ami Julien, grâce à qui je déguste toujours des belles bouteilles.


NOTAS:

* Acaba de publicarse la edición española “Los Ignorantes” (Ediciones La Cúpula).

* Como información, Les Noëls de Montbenault 2010, me lo recomendaron y lo compré en una de mis tiendas favoritas, especializada en vinos franceses: La Part dels Angels. ¡Todo un acierto!




Y para los que entienden francés:




Presentación del libro en Francia (2011)



Extracto de "La Clef des Terroirs", film de Guillaume Bodin



jueves, 31 de mayo de 2012

TOSCANA, BELLISSIMA



No me extraña que esta tierra hechice y enamore a tanta gente. Toscana es una región bellísima donde destacan pueblos fortificados y hermosas ciudades de arquitectura fascinante. Un paisaje de suaves colinas onduladas, bañadas por viñedos, olivos y cipreses completa un binomio de arte y naturaleza.

Toscana, en la parte central de Italia, bordea al norte con Emília Romagna y Ligúria, al sur con Lázio, el Tirreno al oeste y Marche y Úmbria al este. La Toscana vinícola se puede dividir en dos zonas principales: la parte costera y la zona central (nosotros centramos nuestra visita en parte de esta última). En la costa, destaca Bolgheri (liderada por su vino más famoso, Sassicaia de Tenuta San Guido, el primer “supertoscano”, 85% de Cabernet Sauvignon, 15% de Cabernet Franc) y Maremma, una zona de esperanzador futuro. En la Costa Toscana podemos añadir los viñedos hacia el interior situados alrededor de Lucca y Pisa. La zona central, en las provincias de Firenze y Siena, corresponde a las colinas centrales donde tendremos las DOCG Chianti, Chianti Classico, Brunello di Montalcino, Vino Nobile de Montepulciano, Carmignano (al noroeste de Firenze) y Vernaccia de San Gimignano (variedad blanca).

La uva más extendida en Toscana es la tinta autóctona Sangiovese, “sangre de Júpiter”, conocida también como Brunello o  Sangiovese Grosso en la zona de Montalcino, o Prugnolo Gentile en Montepulciano. Actualmente encontraremos vinos 100% Sangiovese o bien mezclada con otras variedades (las importadas Cabernet Sauvignon, Merlot, Syrah o las autóctonas Canaiolo Nero, Malvasia Nera y Colorino). Entre las blancas, tenemos la Vernaccia de San Gimignano, la Malvasía (muy importante en la constitución del Vin Santo) y la Trebbiano (de no gran calidad). También existen numerosos e importantes vinos elaborados exclusivamente de variedades importadas.

Entre los principales elaboradores de Toscana, encontraremos: Castello di Ama, Fattoria San Giusto a Rentennano, Fontodi, Isole e Olena, Fattoria La Massa, Rocca di Montegrossi, Fattoria Felsina, Castell´in Villa, Montevertine… Todas ellas trabajan en Chianti Classico o también bajo la denominación IGT. En la Costa Toscana podemos citar entre otros, Grattamacco y Tenuta San Guido, y en Montalcino destaca la histórica Biondi Santi. Famosas son las grandes casas comerciales de vino de Firenze, Marchesi Antinori y Marchesi Frescobaldi, históricas familias de la nobleza.

El fenómeno de los Supertoscanos se inicia como rebelión a las estrictas normas impuestas por las DOC: imposición del uso exclusive de las grandes botti eslovenas, obligación de utilizar uvas blancas al elaborar tintos, imposibilidad de uso de variedades foráneas, sin posibilidad de elaborar vinos monovarietales de Sangiovese… Al primer supertoscano en los 70, Sassicaia (Cabernet Sauvignon y Cabernet Franc), y al Tignanello (Sangiovese, Cabernet Sauvignon y Cabernet Franc) de Antinori se unieron posteriormente numerosos productores que trabajaban fuera de los parámetros citados y cuyos vinos tuvieron que ser etiquetados bajo la clasificación VDT (Vino da Tavola). Los nuevos vinos (con un cuidadoso trabajo en la viña, poda en verde, uso de barricas francesas, de variedades importadas o de monovarietal de Sangiovese…) fueron ampliamente reconocidos y recibieron por los norteamericanos el nombre de Super-Tuscans. Eran y son los vinos más caros de Italia. Tras la Ley Gloria de mediados de los 90 que modificó varias de las normas de las DOC y DOCG, muchos de los llamados supertoscanos podrían optar por volver a sus denominaciones originales, aunque la mayoría prefiere mantenerse bajo la etiqueta IGT (Indicazione Geografica Protegida) una vez adquirido valor y celebridad.

SIENA

Veníamos del Piemonte y, tras hacer escala en los pueblos de Cinque Terre admirando su espectacular viñedo asomándose al acantilado y a los pueblos enclavados en la costa, llegamos a nuestro destino alojándonos en Siena, desde donde realizamos diferentes rutas a través de Toscana.

La verdad es que acertamos de pleno con el alojamiento: Hotel Palazzo di Valli, edificio de 1700, cómodo, bonito, buena atención y a un corto paseo del centro de la ciudad.     

En Siena destaca la Piazza del Campo. Esta plaza en forma de abanico es (junto la Grand Place de Bruselas, la Plaza de la Ciudad Vieja en Praga o la Piazza Verona en Roma) una de las más bellas que he podido ver hasta ahora. Presidida por el Ayuntamiento y su famoso Campanile, es en esta plaza donde se festeja el histórico y célebre Palio, carrera hípica de origen medieval.

Otro lugar imprescindible y que puede competir de igual a igual con su semejante en Firenze, es la catedral de Siena, preciosa exteriormente, su interior es asombroso por su elegancia, su riqueza y su pavimento de mosaicos. Un claro ejemplo de la arquitectura gótica italiana.  

Durante nuestra estancia de tres días, disfrutamos también de restaurantes que sabiamente nos habían recomendado:

- La Compagnia del Vinattieri, cerca de la Piazza del Campo, agradable restaurante que cuenta con una importante carta de vinos. Su cocina se basa en platos de la región. Elaboran un excelente Brasato di manzo (ternera) al Brunello di Montalcino. Disponen de una cava en el sótano, una cueva natural abastecida de numerosas referencias. Nosotros cenamos acompañados del Chianti Classico DOCG 2008 de Isole e Olena (80% Sangiovese, 15% Canaiolo Nero, 5% Syrah). Un vino elegante y fino, cereza, grafito, fácil de beber. El vino top de esta bodega es Cepparello, un IGT porque en la época no se permitía un varietal de Sangiovese.

- I Terzi, también en el centro histórico, bonito restaurante, realizan una cocina elaborada con productos de la zona. De la extensa carta de vinos, elegimos Chianti Classico DOCG Riserva 2004 Vigna del Sorbo, Azienda Agricola Fontodi (Panzano). Un vino mayoritariamente Sangiovese y con una pequeña parte de Cabernet Sauvignon. Carnoso, algarroba, vertical. El vino estrella de la bodega es el Flaccianello della Pieve, un “Supertoscano” 100% Sangiovese.

Otro lugar imprescindible en Siena es la Enoteca Italiana, situada en la antigua Fortezza Medicea de la ciudad (bastión militar del siglo XVI). En esta Enoteca cuentan con una representación de más de 1500 vinos italianos. En su puerta, su lema lo dice todo: “La vita è troppo breve per bere cattivo vino”

Siena es un lugar precioso, cúmulo de arte e historia, bien poblada de restaurantes, y también punto equidistante para visitar dos importantes zonas que teníamos previsto recorrer: Montalcino y Montepulciano hacia el sur y Chianti Classico al norte.


Vistas desde el Hotel



(Fotografía: Juan Luis Vanrell)


Hacia el sur, entre Montalcinos y Montepulcianos :

Nos dirigimos hacia Montalcino donde teníamos cita en Tenuta Greppo de Biondi-Santi. Durante el camino quedamos prendados del paisaje y sus colores: un lienzo formado por telas aterciopeladas, pintado de verdes praderas suavemente onduladas, flores amarillas, cipreses aislados y cielos grises y azules. En cualquier momento parecía que iban a aparecer los teletubbies saltando por la hierba, jajaja.

El Brunello di Montalcino fue creado por Ferruccio Biondi Santi, a finales del XIX en su finca Il Greppo, al realizar una selección de la Sangiovese capaz de producir vinos para un envejecimiento prolongado. Hoy en día la bodega está dirigida por Franco Biondi-Santi.

A diferencia de Chianti Classico o Montepulciano, en la DOCG Brunello di Montalcino trabajan exclusivamente con vinos Sangiovese 100%, llamado aquí Sangiovese Grosso o Brunello. El Rosso di Montalcino DOC también es un monovarietal de la misma uva. 

Atendidos muy amablemente en la bodega Biondi-Santi, nos enseñaron sus instalaciones, sus enormes botti, nos explicaron su historia, la filosofía de la casa y finalmente degustamos el Rosso di Montalcino 2008 DOC y el Brunello di Montalcino Annata 2005 DOCG. Aroma de cerezas con fondo especiado en un conjunto fino y muy elegante, ¡un gustazo! Nos despedimos con un regalo bajo el brazo, el Rosato de Biondi Santi. ¡Todo un detallazo!

Si Montalcino, dominada por su Fortezza, es bello, puede que todavía lo sea más Montepulciano, con su iglesia Madonna di San Biagio a pie de colina y su larga calle principal empinada en forma de caracol que recorre todo el pueblo hasta la Piazza Grande. En esta zona se produce el llamado Vino Nobile de Montepulciano, donde la Sangiovese adquiere el nombre de Prugnolo Gentile.

De vuelta hacia Siena, elegimos el camino recomendado por los lugareños atravesando el corazón de Crete Senesi (literalmente arcillas sienesas) y su paisaje más espectacular, formado por ondulaciones del terreno y ofreciendo una bella gama cromática. Tomad nota: carretera S.S 438 entre Asciano y Taverne d´Arbia ¡Hipnotizante!


(Fotografía: Juan Luis Vanrell)

(Fotografía: Juan Luis Vanrell)



Hacia el norte, Chianti Classico :

Por fin, tocó el día de recorrer la zona del Chianti Classico, denominado así porque corresponde tradicionalmente al corazón de la producción del vino de la zona. Eso sí, olvidémonos de la gorda y típica botella de rafia destinada al turismo desinformado. La DOCG Chianti Classico, a caballo entre las provincias de Firenze y Siena, comprende 70000 hectáreas y se extiende alrededor de las poblaciones de Gaiole, Radda, Castellina y Greve, siendo incluidas más recientemente, en 1932, algunas áreas de San Casciano in Val di Pesa, Barberino Val d´Elsa y, al sur, Castelnuovo Berardenga. Sin embargo, continúan siendo más importantes las cuatro primeras. Los suelos predominantes son pedregosos, de marga calcárea y arcilla arenosa.

Fuera del Chianti Classico destacan entre otros, el Chianti Rufina y el Chianti Colli Fiorentini (en los alrededores de Firenze) o el Colli Senesi (al sur de Siena), sin olvidarnos de la DOCG Carmignano, localizada en una pequeña zona al oeste de Firenze, donde tradicionalmente mezclan Sangiovese y Cabernet desde mucho antes que la aparición de los Súper Toscanos.

Actualmente, la DOCG Chianti Classico permite a los vinos su salida al mercado al cabo de un año posterior a la vendimia, deben estar compuestos como mínimo de un 80% de Sangiovese y un 20% máximo de otras uvas tintas, locales o extranjeras. Para ser Riserva deberá permanecer en crianza 24 meses como mínimo, de los cuales 3 en botella. La receta original del barón Bettino Ricasoli de finales del XIX (Sangiovese principalmente, Canaiolo, Mammolo, Colorino y las blancas Malvasia y Trebbiano) ha quedado desfasada.

Es importante observar que en Italia, al contrario que en España, la palabra Riserva no implica únicamente un tiempo de envejecimiento, puede significar también una selección de uvas o parcelas o una importante añada.

A sólo 12 kilómetros de Siena, visitamos la bodega San Giusto a Retennano, localizada cerca de Gaiole in Chianti en un antiguo monasterio cistercense que se denominaba San Giusto alle Monache (monjes). Nos recibió una de las propietarias, Elisabetta Martini di Cigala, quien nos enseñó los viñedos, los depósitos de cemento, la cantina donde reposaban las barricas con sus vinos: su vino estrella 100% Sangiovese llamado Percarlo en recuerdo de un amigo de la familia, también su Chianti Classico, La Ricolma (100% Merlot)… 

Uno de los grandes momentos de la visita fue subir a la sala donde secan las uvas destinadas al Vin San Giusto (90% Malvasia, 10% Trebbiano). Para elaborar este vino dulce, recogen las uvas en un estado óptimo de maduración dejándolas pasificar sobre esteras de caña en una sala ventilada de forma natural (ventanas). Tras su prensado el mosto es traspasado a pequeñas barricas de castaño (40 a 180 litros de capacidad) donde fermenta y junto con la levadura madre de la remesa del vino anterior se criará lentamente durante  seis años, perdiendo por evaporación un 40% del producto inicial. Antes del embotellado, el vino es filtrado, gota a gota a través de tela holanda, muy fina. Aún permanecerá afinándose en botella durante 18 meses en la cantina. No se añaden sulfitos. Como veis, se trata de un Vin Santo, pero no tiene permitida dicha denominación al no alcanzar el grado alcohólico mínimo exigido por la autoridad competente de la zona. Se llama por ello Vin San Giusto.  

Difícil de encontrar cualquier vino de esta casa, ni siquiera en la propia bodega, como previamente me avisaron, lo tenían todo vendido, lo cual es una buena noticia. De todas formas, como despedida de esta familiar bodega, nos ofrecieron catar la muestra embotellada del Riserva Le Baròncole 2009 Chianti Classico, 97% Sangiovese y 3% Canaiolo, un vino elegante y preciso donde encontramos los aromas del entorno: romero, tomillo…  Comentar que al igual que muchos de los viticultores de la zona, también embotellan un Olio Extra Vergine di Oliva (Frantoio, Moraiolo, Pendolino y Leccino, como la Lechín española).

A pocos kilómetros, Gaiole in Chianti nos llamó poco la atención, sin embargo el siguiente pueblo, Radda in Chianti, mucho más bonito, fue el más interesante. De las varias tiendas de vinos localizadas en esta población, me gustaron sobre todo dos:

- Enoteca Casa Porciatti, tienda de productos de la región, aceites, tomates secos, pasta… y una selección de vinos pudiéndose degustar algunos. Yo probé Castello di Ama 2007 Chianti Classico (Gaiole in Chianti). 80% Sangiovese y 20% de Cabernet Franc, Malvasia Nera, Merlot y Pinot Nero de una de las bodegas más importantes de Chianti Classico.

- Enoteca Toscana, otra excelente tienda, aquí me invitaron a un fantástico Castell´in Villa Vin Santo del Chianti Classico 1993.

Antes de alcanzar Panzano y Greve in Chianti, los lugareños nos recomendaron visitar un encantador pueblecito en lo alto de una colina, Volpaia, tranquilo y bonito lugar de origen medieval al que vale la pena acercarse.

Y llegamos a Greve in Chianti, a sólo unos pocos kilómetros de la hermosa Firenze (ciudad que hace 20 años que no visito, pero su belleza es motivo para otro viaje por sí sola).

En Greve, bien recomendados, comimos en la Osteria Nerbone. Cocina típica y buena selección vinícola de donde elegimos para acompañar al monstruoso pero tierno Bitecca alla fiorentina, un Montevertine 2008 IGT (Sangiovese, Canaiolo y Colorino) de la bodega del mismo nombre, los productores de Le Pergole Torte, situados en Radda in Chianti. Distinto al resto de vinos de la zona que había probado, en un estilo más fino.

El pueblo tiene importantes enotecas, como Le Cantine di Greve in Chianti, fabulosa tienda con más de 1000 referencias y la posibilidad de degustar entre 140 vinos y 20 aceites de oliva. Otra importante tienda con una amplia selección de la producción de la zona es Enoteca del Chianti Classico Gallo Nero. Desde luego, hay donde elegir.

De vuelta hacia Siena, paramos en Castellina in Chianti, otro agradable pueblo del Chianti Classico, donde realicé una compra en la Enoteca Bottega, pequeña pero con una buena selección.

Durante nuestro recorrido por Toscana, visitamos otros pueblos y ciudades: Lucca (amurallada y elegante, donde circulan en bicicleta aunque llueva, es fácil verles con una mano en el manillar y otra en el paraguas); Pienza (entre Montalcino y Montepulciano); San Gimignano, con sus torres al cielo; la medieval y amurallada Monteriggioni; Pisa, mucho más bonita de lo que pensaba, y no sólo por la impactante Piazza dei Miracoli y su torre inclinada… Sin duda, la región es una joya, bella bella, que nos deja un recuerdo imborrable.

Hasta aquí nuestro viaje de once días del pasado mes de abril: Milano, Torino, Le Langhe y Monferrato, y finalmente Toscana.

Tras lo vivido y fijándonos en el mapa de Italia, constatamos que se trata de un país de enorme riqueza vinícola, lleno de viñedos, con multitud de variedades autóctonas, de norte a sur, de extremo a extremo (Véneto, Alto Adige, Campania, Puglia, Basilicata, Calabria, Sicilia, Sardegna…). Extraordinario. ¡Un país para bebérselo!

Vicente

Post dedicado a mi amigo Antonio Giuliodori. Grazie Antonio por tu amistad y tu valiosa información.



San Giusto a Rentennano

Depósitos de cemento

Enoteca Casa Porciatti (Radda in Chianti)

Le Cantine di Greve in Chianti

Estoy absolutamente de acuerdo



viernes, 25 de mayo de 2012

A LOS PIES DE LOS ALPES: PIEMONTE, DONDE REINA LA NEBBIOLO





Ganas teníamos de visitar esta zona. Durante tres días disfrutamos de su paisaje, sus pueblos, su gente, sus vinos y su gastronomía. Nos gustó más de lo que habíamos llegado a imaginar. La realidad superó nuestros sueños.

Recorrimos las zonas más importantes de la región de Piemonte: los principales pueblos que componen las DOCG Barolo y Barbaresco, que se extienden por las colinas de Le Langhe rodeando la ciudad de Alba y presentando algunos de los vinos más reputados y deseados del mundo. Además de visitar la ciudad del tartufo bianco, nos acercamos también a la bellísima y tranquila zona de la colina de Monferrato (tierra de Barbera).  

La Morra, Barolo, Monforte d´Alba, Serralunga d´Alba y Castiglione Falletto son las cinco poblaciones con mayor prestigio de los once municipios que forman el territorio del Barolo. La zona de Barbaresco se extiende por el pueblo del mismo nombre y sus comarcas vecinas Neive y Treiso.

La estrella es el Nebbiolo. Para esta variedad se reservan los mejores emplazamientos que corresponden a zonas altas, ricas en piedra caliza, y las mejores exposiciones, sur o este; dejando para la uva Barbera o la Dolcetto, las laderas medias donde predomina la arenisca y la parte baja y arcillosa del valle, así como las orientaciones al norte y al oeste.  

El paisaje es espectacular, la mayoría de los encantadores pueblos son visibles en lo alto de las empinadas colinas, con las laderas cubiertas por un manto verde de viñedos en micro parcelas y al fondo, una pincelada blanca formada por la cordillera de Los Alpes, sobresaliendo el hipnotizante Monte Bianco.

En Barolo existen viñedos de renombre internacional como, entre otros: Cerequio, Brunate, Rocche dell´Annunziata, La Serra, Arborina (La Morra); Cannubi, también Brunate y La Serra (Barolo); Ravera (Novello); Bussia, Ginestra, San Giovanni (Monforte); Francia (Serralunga); Monprivato, Bricco Bochis y Roche (Castiglione di Falletto)… Y grandes elaboradores como Giacomo Conterno, Aldo Conterno, Cavallotto, Rinaldi, Brovia, Cappellano, Bartolo Mascarello, Gianfranco Alessandria, Elio Grasso, Elio Altare, Roberto Voerzio, Luciano Sandrone… Mientras que en la zona de Barbaresco destacan Giuseppe Cortese, Roagna, Marchesi di Gresy, Bruno Giacosa (enorme en las dos zonas) y cómo no, Produttori di Barbaresco… También sobresalen viñedos con nombres tan originales como Asili, Rabaja´, Martinenga (Barbaresco), Gallina (Neive)… ¡Se me hace la boca agua!

Tanto los Barolo como los Barbaresco son vinos tánicos y ácidos en su juventud, características de su única variedad, Nebbiolo. Son vinos de larga guarda, desarrollando con los años gran complejidad, uniendo a los pétalos de rosas y violetas y al perfume de fruta roja, otros aromas como regaliz, frutas negras, especias, alquitrán… Se dice que el Barbaresco, en comparación al Barolo, es un vino más suave y bebible; su paisaje también lo encontramos algo diferente en el color, menos verde, más seco. Como nota aclaratoria, si un Barolo debe tener 3 años de crianza (uno y medio de ellos en madera), el Riserva son mínimo 5 años (incluidos 18 meses en madera). La equivalencia en Barbaresco sería 26 meses (9 en madera) siendo el Riserva 50 meses (9 de ellos en madera). También existen diferencias organolépticas en los vinos entre los pueblos dentro de Barolo a causa de la composición del suelo.

Desde los años 80 ha existido una fuerte rivalidad, hoy atenuada, entre los llamados elaboradores modernistas y los tradicionalistas. Explicando, grosso modo, algunas de las diferencias: mientras que los primeros apuestan por maceraciones breves y utilizan barricas francesas, los segundos prefieren largas maceraciones y mantienen las crianzas, también largas, en los grandes botti de roble esloveno. Actualmente existen excelentes vinicultores en ambas tendencias.

Aparte de las dos prestigiosas DOCG existe multitud de DOC en Le Langhe y en el resto de Piemonte, muchas utilizan como denominación el nombre del vigneti (variedad). Así, por ejemplo, Dolcetto d´Alba y Barbera d´Alba, Nebbiolo d´Alba, Langhe, Roero, Moscato d´Asti (DOCG), Barbera d´Asti, Barbera de Monferrato…

Además de Nebbiolo, Barbera y Dolcetto, hay otras variedades en Piemonte no tan conocidas como por ejemplo, Brachetto, Ruché, Freisa, Grignolino… Y entre las blancas, Erbaluce, Arneis, Cortese, Timorasso, Moscato Bianco…

Le Langhe destila vino por todos sus rincones. Fijaros que existen tiendas como la maravillosa Enoteca Regionale di Barbaresco, situada dentro de una antigua iglesia, o la Enoteca Regionale di Barolo y el Museo Etnológico, dentro del castillo de la población. Por cierto, si buscáis una tienda con multitud de referencias probar en la Enoteca Gallo Wine Gallery en La Morra.

Pienso que la cultura del vino en este país está muy desarrollada y cuidada, vimos numerosa gente que se reunía en el bar del pueblo charlando con una copa de vino en la mano, mayores y jóvenes, destacando la cerveza por su ausencia. ¡Envidiable!


Enoteca Regionale di Barolo

Enoteca Regionale di Barbaresco
(Fotografía: Juan Luis Vanrell)


NUESTRA EXPERIENCIA

Nuestra toma de contacto con esta tierra fue espectacular, veníamos de Torino y directamente fuimos a visitar a Giuseppe Cavallotto, quien nos brindó un cordial recibimiento enseñándonos su viñedo en la colina Bricco Boschis, en Castiglione Falletto, mostrándonos las enormes botti eslovenas de su cantina (ventilada de forma natural en una sala bajo tierra) y ofreciéndonos una extraordinaria cata de ocho de sus vinos culminando con una comparativa entre el Barolo Riserva Bricco Boschis Vigna San Giuseppe 2005 y el 2004. El primero, en una añada más fría y lluviosa (floral, balsámico y terroso); el segundo, en una gran añada pero que a pesar de encontrarle una boca increíble con estructura, tanino disimulado por su equilibrio, agradable regaliz y más frescura y fruta en nariz que el 2005, el sabio y sencillo vinicultor nos indicó que el 2004 estaba en un mal momento para beber y era necesario esperar unos años.  

Seguidamente, tras el encuentro con Giuseppe y su hermano, nos alojamos en un lugar idílico, Villa Carita: amplias habitaciones y como única televisión las vistas frontales a los viñedos y las laterales a La Morra. Un lujo asequible y la base ideal para descubrir la zona de Barolo.

Tengo grabada en la memoria la imagen del paisaje y de los distintos pueblos.

La Morra, es el de mayor altitud, parece que cuelgue sobre los viñedos y disfruta de una vista panorámica de todo el valle. El pueblo atrae la atención. Aquí están Roberto Voerzio y Elio Altare 

Barolo se observa desde lo alto en su entrada, aquí teníamos cita con la histórica bodega Borgogno. Unos meses atrás había degustado junto a los amigos una botella de Borgogno Barolo Riserva del 82, un vino que nos recordó al bosque umbrío y su hojarasca, nos emocionó. Aquel día en Monvinic me dije que tenía que visitarlos. La bodega fue adquirida hace poco por Andrea Farinetti, fundador de la conocida cadena de restauración Eataly. La nueva dirección se notaba en la remodelación del edificio, pero mantenían y respetaban el estilo de crianza de la casa en viejos y enormes botti eslovenos. Muy amablemente, nos enseñaron sus instalaciones y, tras admirar los tejados del pueblo y el paisaje desde la azotea del edificio principal, descendimos a la sala de catas para probar su Borgogno Riserva 2007 y 1998. Interesantes ambos, pero diferentes al 82, y es que probar un Barolo de 30 años es una maravilla, más si dicha añada coincide con el mundial del naranjito precisamente ganado por la Italia de Paolo Rossi bajo los aplausos de Sandro Pertini. ¡Qué viejo soy! Jajaja. Por cierto, la visita fue muy interesante.

Recomiendo visitar también Novello y su castillo, desde este pueblo parece que se toquen con las manos las cumbres de Los Alpes. También nos acercamos a Rodino, cerca, pero ya fuera del territorio Barolo, un pequeño pueblo (todos son pequeños) de hermosas vistas. A mis amigos les impactó Serralunga y su esbelta torre. Yo quedé maravillado con Castiglione Falletto, en lo alto de una empinada colina y rodeado de viñedos completamente. Una imagen que en lugar de real parecía pintada.

En Monforte d´Alba disfrutamos de los sabrosos platos de la Osteria La Salita, acompañados por uno de los mejores vinos que bebimos durante el viaje, Barolo San Giovanni 2005 de Gianfranco Alessandria, viticultor de este pueblo (fruto rojo, también negro, láctico, sedoso, cacao, especia, equilibrado en su acidez y tanino, grandes posos, una añada ya bebible en esta botella). Nos enseñaron la cava del restaurante y nos dejaron en ella a nuestro aire, no pude resistirme a llevarme una buena muestra de Elio Grasso (ver foto), los precios de compra descendían entre un 20 y un 30% en relación a los precios en mesa.   

Al segundo día, nos despedíamos de Villa Carita cenando con el vino de Eugenio Bocchino, el amable propietario de la casa y también vinicultor. Tomamos su Nebbiolo d´Alba La Perucca 2007, nos gustó mucho, especiado, balsámico, tanino dulce…

HACIA MONFERRATO

Ya habíamos visitado la bella Alba y tras realizar un pequeño recorrido por la también impactante zona de Barbaresco, pasamos por Asti (tal vez la población menos bonita, y la más grande que visitamos), y llegamos al norte de Monferrato, ya en la provincia de Alessandria, para instalarnos en Cascina Iuli, antigua casa noble de campo. Un lugar donde reina el silencio y la calma de la naturaleza.

Fabrizzio Iuli nos ofreció una cata de sus vinos: su Pinot Nero (Nino 2011) directamente del inox antes de pasar por barrica (fresco, con mucha fruta); también del inox, su coupage Barbera-Nebbiolo (Malidea); catamos el Nebbiolo 2011 de la bota de 2500 litros, el 2010 de barrica y finalmente, de las barricas, la Barbera de Monferrato 2010 y 2011. Vinos que dan frescura, elegancia, vinos verticales, vinos de soif y de copains como dicen los franceses, y que también expresan la riqueza de su entorno, del Monferrato. Un estilo que nos gustó, fresco perfume de fruta, especias, la acidez necesaria y taninos bien integrados.

Varias son las excusas para acercarnos a esta zona de Monferrato: el paisaje y su viñedo, la tranquilidad del entorno, la hospitalidad y comodidad del alojamiento citado y la Barbera de Monferrato.

Por la noche, cena en el restaurante recomendado por Fabrizzio, La Bella Rosin, en Moncalvo, gastronomía local y la mejor botella de todo el viaje, Barbaresco Asili DOCG 1998 Azienda Agricola Falletto, Bruno Giacosa. Previamente decantado, mostró su perfume floral, delicado, con notas claras de cerezas, finas especias, terciopelo en el paladar, elegancia, equilibrio, ¡delicioso! (mi amigo Juan Luis se llevó una botella para su casa y una sonrisa de oreja a oreja).

A la mañana siguiente, tras despedirnos del simpático Fabrizzio Iuli y su bella casa, seguimos nuestro camino, eso sí, con una botella más en la maleta, Barabba 2001 Barbera di Monferrato Superiore, regalo de su elaborador.

Grandes las experiencias y felices los momentos que hemos disfrutado en esta tierra. Nos alejamos alegres de este inolvidable Piemonte impregnados del movimiento Slow Food, nacido precisamente en esta zona. Próxima etapa: Toscana

Vicente

Post dedicado a nuestros compañeros de viaje favoritos: Beatriz, Amparo y Juan Luis.


Bricco Boschis



Castiglione Falletto

La Morra desde Villa Carita




Desde La Morra: Los Alpes al fondo, Villa Carita a la derecha




 


Souvenir de Barbaresco