Blog de un aficionado al vino. Un paseo simple a través de mis aficiones, un punto de vista personal en un instante determinado. Siempre dispuesto a aprender, disfrutar y compartir.

lunes, 30 de junio de 2014

René - Jean DARD et François RIBO, vignerons. C'est le printemps Crozes - Hermitage



Frambuesas, cassis, notas de frutos rojos y florales, de trago largo, fresco, final frutal y ligeramente especiado. Un vino primaveral para refrescar el verano. De disfrute inmediato, un vino que se deja beber bien, con facilidad y placer (de gran buvabilité dirían los franceses). C’est le printemps 2013, de Dard y Ribo, Crozes-Hermitage. Directo, se termina enseguida y no tienes suficiente con una botella. El syrah más fresco que he bebido hasta el momento. Sale al mercado en la primavera siguiente a la cosecha, casi como un nouveau de syrah.

A pesar de la imagen de culto de esta pequeña bodega, sus propietarios se mantienen discretos y ajenos a la publicidad. René-Jean Dard y François Ribo trabajan alrededor de 8 hectáreas dispersas en distintos tipos de suelo, la mayoría en Crozes-Hermitage, también en Saint-Joseph y una pequeña proporción en Hermitage. Comenzaron en 1984 desarrollando un trabajo cuidadoso en el viñedo y una mínima intervención en bodega. Bodega localizada en Mercurol (Tain l’Hermitage), al norte de Valence.

Con la syrah consiguen vinos agradables, nada robustos ni tánicos. Dos botellas más hemos abierto recientemente, el también tinto Crozes-Hermitage 2012 (violetas, tapenade, fruta, especiado, pimienta…) y el blanco 2010, marsanne y roussanne (rico, potente y con buena acidez). En todos emplean corchos sintéticos.


Hace ya algunos años que los probé por primera vez comprándolos en París, donde tienen numerosos seguidores, al igual que en Japón. Pero me han vuelto a sorprender con C’est le printemps, botella sin sulfuroso añadido y con 11,8 % de graduación alcohólica, comprada online en Francia por unos 17€. Seguiremos bebiendo sus vinos, en cualquier época del año.

Vicente


viernes, 27 de junio de 2014

DE TAPAS Y VINOS POR SEVILLA



Sevilla es una de las ciudades más bellas que hemos visto. Destaca por su arquitectura monumental: Real Alcázar, la catedral, la Giralda, la Torre del Oro, el Parque de María Luisa, la Plaza de España, la Maestranza… Durante el fin de semana a caballo entre mayo y junio, paseamos entre sus calles de bonitos edificios saboreando la vida de sus barrios. Nos detuvimos en varias de sus tabernas y bares disfrutando de sus tapas y eligiendo algunos de nuestros vinos preferidos.

Bar Eslava, en el barrio de San Lorenzo. Combinan con buen gusto tradición y modernidad en sus tapas y raciones. Tras quedar encantados con dos de sus tapas estrella, el huevo sobre bizcocho de boletus con trufa y el cigarro Bécquer, elaborado con chocos y calamares en su tinta con algas y envuelto en pasta brie, nos animamos a seguir probando las delicias de esta casa: salmón ahumado sobre salmorejo, sangre encebollada, sardinillas malagueñas… y jamón de bellota, eso no puede faltar. 

Un placer disfrutar de unas tapas tan ricas con unas copas del Fino La Panesa (Bodegas Emilio Hidalgo), un vino de enorme calidad e infinidad de matices.

Taberna Sol y Sombra, en la calle Castilla, en el barrio de Triana. Consta de una zona de taberna y otra como salón comedor. Ambas opciones son recomendables. Rodeados de antiguos carteles de ambiente taurino nos sentamos a disfrutar de sus platos: de primeros, coquinas de Isla Cristina y salmorejo con jamón y huevo (muy buenos ambos platos), y de segundos, arroz con carrillada de cerdo ibérico (sabrosísimo, nos encantó) y cola de toro a la sevillana. Una botella del riojano Muga Rosado 2012, de buena acidez, frutos rojos, fresco, acompañó una estupenda cena. A la salida aprovechamos para recorrer la calle del restaurante hasta la calle Betis, un agradable paseo por Triana bordeando el río. 

Bar Las Teresas, fundado en 1870 y localizado en pleno barrio de Santa Cruz. Otro bonito local. Excelente aperitivo el que tomamos aquí, jamón de Jabugo y morcón ibérico, también de Huelva, y unas copas de una de las 1500 botellas de Fino Tradición (saca de octubre de 2013). Estamos en la gloria. Disponen también de toda la serie VORS de Bodegas Tradición y por copas. ¡Qué más se puede pedir!

Casa Morales, negocio familiar desde 1850, muy céntrico, situado casi al lado de la catedral. Dispone de dos bonitas salas, una de ellas con unas enormes tinajas de vino. Tomamos manzanilla de la casa, se me olvidó preguntar de qué bodega era, de todas formas muy fina, Palo Cortado Leonor de González Byass y Oloroso Botaina, todo lo pedimos por copas. Aquí probamos un taco de tortilla de patatas jugosa y sabrosa, la tapa perfecta. También degustamos su menudo con garbanzos, la pringá… Y de postre, Nectar Px de González Byass.

Bodeguita Romero, céntrica, a un paso de la Maestranza. Su montadito de pringá es un fuera de serie, extraordinario. Tampoco se queda atrás la carrillada ibérica. Si además lo acompañamos con copas de Manzanilla San León, Manzanilla San José de Barón servida directamente del barril, Tío Pepe en Rama 2014 y la Manzanilla Pasada Cuevas Jurado de Lustau, este es nuestro lugar.

Bodega Góngora, también en el centro de la ciudad, fundada en 1939, cerca del ayuntamiento y de una de las calles más transitadas, la calle Sierpes. Exquisitos los chipirones a la plancha y las gambas rebozadas. Pedimos también jamón de bellota, como está mandao, y un magnífico cazón en adobo.

Para beber, queríamos probar los vinos de la bodega sevillana llamada también  Góngora, situada en Villanueva del Ariscal, en la comarca del Aljarafe. Así, quedamos sorprendidos con el fino Pata de Hierro y sobre todo el amontillado, este último servido directamente del barril. Ambos elaborados a partir de la uva garrido fino. Entre otros vinos también producen vino naranja, un vino aromatizado con piel deshidratada de naranjas amargas.

No nos fuimos de la ciudad sin probar en el gastrobar La Brunilda una de sus tapas con más éxito, chipirón sobre migas y huevas de arenque, una sabrosa tapa mar y tierra.

Quedaron pendientes muchas direcciones, las tabernas y los restaurantes bien cuidados abundan por aquí, de hecho no vimos bar feo. A Sevilla hay que volver.

Vicente


Bar Las Teresas

martes, 24 de junio de 2014

SANLÚCAR



Caminar por el paseo marítimo con la mirada puesta en el Parque Nacional de Doñana, o en el horizonte despejado, nos permite admirar la belleza de su entorno, Sanlúcar disfruta de un lugar privilegiado. Siempre es agradable recorrer las calles y plazas de esta acogedora ciudad; observar sus iglesias, conventos, palacios, antiguas casas de cargadores a Indias, su imagen señorial; frecuentar sus tabernas, saborear sus langostinos, los pescados de su mar y sus vinos, visitar sus bodegas. Sanlúcar te hace soñar, soñar en quedarse para siempre en este maravilloso lugar disfrutando de su sabor y tranquilidad cotidiana.

Nuestra estancia de tres días coincidió casualmente con las fiestas de la ciudad, la Feria de la Manzanilla. En esos días numerosas casetas se disponen a lo largo de la avenida principal perpendicular al mar, reinando el buen ambiente, distendido, divertido, alegre y familiar.

TABERNAS, LANGOSTINOS, MANZANILLA…

No es posible permanecer en Sanlúcar sin visitar sus tabernas, varias formaron parte de nuestro recorrido. Entre las calles Ancha y Bolsa, paralelas a la calle Banda Playa, donde antaño llegaba el mar, está la plaza del Cabildo, aquí se concentran algunas de las tabernas imprescindibles.

Así, Taberna La Gitana, situada a pocos pasos de la bodega Vinícola Hidalgo-La Gitana, donde podemos degustar los vinos de la casa: La Gitana en rama, Manzanilla Pasada Pastrana… y por copas. Esto y una raya a la naranja agria merecen sobradamente una visita.

En Casa Balbino son famosas merecidamente sus crujientes tortillas de camarones. Probamos su jamón de bellota, cortado a mano al momento (lo contrario sería aquí un sacrilegio), y no nos perdimos sus langostinos a la plancha, enormes en sabor, frescura y tamaño. Para beber, manzanilla en rama de la casa, de Elías González. 

Otro rato muy agradable pasamos en la Taberna Barbiana. Nos ha gustado mucho su reciente ampliación. Aquí, Barbiana en rama, sabrosa y fresquísima, para repetir, junto a un generoso plato de papas aliñás con melva, las mejores que hemos probado.

A pocos metros de la plaza del Cabildo se localizan las bodegas La Cigarrera, vale la pena entrar a ver su patio, un rincón donde encontraremos también taberna y manzanilla La Cigarrera, claro.

Pero de buena mañana hay que desayunar, así que aprovechamos nuestra afición a visitar siempre el mercado del lugar para degustar los dulces de la confitería Pampin, junto al mercado de abastos. Una deliciosa carmela o una cuña, rellenas de crema pastelera casera, y un café en el bar de enfrente donde no hay problema en llevar la dulce consumición, es nuestro desayuno. Y si apetece algo salado mi preferencia va hacia unas tostadas con manteca roja, de lomo o de jamón.

Numerosas e importantes bodegas se localizan en Sanlúcar: Delgado Zuleta, Vinícola Hidalgo-La Gitana, Hijos de Rainera Pérez Marín, Argüeso (cuyas manzanillas en rama la E y Viruta las podemos degustar entre otros sitios en la taberna Argüeso)…

En esta ocasión visitamos Barbadillo y su impactante bodega La Arboledilla (1875), la más alta del Marco de Jerez y un claro ejemplo de las llamadas bodegas-catedral. La bodega recibe directamente los vientos marinos. Muy interesante su Museo de la Manzanilla, vale también la pena visitarlo. El conjunto de bodegas Barbadillo están situadas en el Barrio Alto, cerca del Palacio Ducal de Medina Sidonia.




Por la zona está el Bar Navarro, especializado en pescado frito: acedías, choco, cazón en adobo… Tienen también manzanilla en rama Barbiana, la mantienen fría en el barril por medio de un serpentín.

Siempre digo que si viviera en esta ciudad, aparte de los largos paseos por su litoral o de las compras en el mercado, sería fiel parroquiano de la Taberna der GuerritaUn lugar que compagina taberna, tienda de vinos (La Sacristía), sala de catas y platos y tapas de excelente calidad. Probamos el mosto (¡qué bueno!), la manzanilla fina y el amontillado de la casa. Para comer, caracoles, es temporada, un extraordinario atún vuelta y vuelta, y tagarninas con huevo escalfado. Nos gustó mucho. Si en nuestra última visita, hace unos meses, disfrutamos enormemente del palo cortado de la casa y la carne al toro, en esta ocasión, ese Amontillado los 80 se mostró descomunal. ¡Qué delicia!



Echad una ojeada a la tienda, la Sacristía. Eso sí, saldréis cargados, la selección de vinos de jerez que propone Armando Guerra es completísima. Por cierto, el programa de catas y actividades para esta temporada de junio a agosto es espectacular, con presencia de Luis Gutiérrez, Eduardo Ojeda, Raúl Pérez, María José López de Heredia, Ramiro Ibáñez, Ramón Coalla…

No nos despertamos de este sueño sin acercarnos a la marinera Taberna Bigote, hermana de Casa Bigote, ambas frente a la desembocadura del Guadalquivir en el barrio marinero de Bajo de Guía. Para beber, Manzanilla Gabriela en rama (bodegas Sánchez Ayala), y para comer: lomo de bacalao a la naranja amarga, filete de corvina salteado al amontillado, marrajo con patatas a lo pobre, langostinos fresquísimos... Todo delicioso.

Sanlúcar de Barrameda, un lugar para quedarse.

Vicente

La Feria de la Manzanilla se celebró este año del 27 de mayo al 1 de junio. 
Las carreras de caballos se celebrarán los días 7, 8, 9, 21, 22 y 23 de agosto en este 2014.




jueves, 19 de junio de 2014

JEREZ, CIUDAD DEL VINO - VINOBLE 2014



Estuvimos en Vinoble, la feria de las ferias. Este importante salón internacional dedicado a los vinos generosos, licorosos y dulces, se celebra cada dos años desde 1998 en el bellísimo Alcázar de Jerez. Tras el intento fallido de 2012 en el que no pudo realizarse, esta edición de 2014 relanza de nuevo un evento único para todos los amantes de los vinos de Jerez.

Y es que los vinos de Jerez fueron los grandes protagonistas durante los tres días de catas y degustaciones, destacando también los vinos de Montilla-Moriles. En ambos casos, la representación de sus bodegas y sus grandes vinos generosos y dulces fue espectacular.

A ellos se unieron marsalas, passitos, madeiras, oportos, moscateles de Setúbal, malvasías de Tenerife, de La Palma, de Lanzarote, ice wines canadienses, vinos de tokaj, de Sauternes, vinos alsacianos, también alemanes, dulces de Georgia, moscateles de la Axarquía malagueña, de Chipiona, de Valencia, de Navarra, mistela de Samos, tintilla de Rota…


Varias bodegas contaban con stand propio: Tradición, El Maestro Sierra, Fernando de Castilla, Lustau, Urium, González Byass, Grupo Estévez, Barbadillo, Pérez Barquero, Toro Albalá, Gutiérrez Colosía… También distribuidores como Coalla Gourmet, Negrini, Primeras Marcas y Vinos Perea.

En la primera planta del Palacio de Villavicencio destacaban varias salas comunicadas donde el CRDO mostraba una impresionante selección de finos, manzanillas, amontillados, olorosos, palos y dulces del Marco de Jerez, servidos y presentados por jóvenes enólogos con profundos conocimientos del vino.

En un marco incomparable como La Mezquita, El Molino o el patio de San Fernando, distintos espacios dentro del Alcázar, se desarrollaron numerosas catas y mesas redondas muy solicitadas, dirigidas y comentadas por masters of wine, enólogos y grandes conocedores del vino (Pedro Ballesteros, Sarah Jane Evans, Tim Atkin, Juanjo Asenjo, Peter Liem, Jesús Barquín, Víctor de la Serna, Antonio Flores…).

Las demostraciones de cocina y maridaje, formando parte del novedoso gastrovinoble, suscitaron una enorme expectación. Dos de ellas no me las perdí, la de Ángel León (restaurante Aponiente) con sus creaciones utilizando planctón y acompañadas por Tío Pepe en Rama y Cuatro Palmas, y la de Dani García (Puente Romano), aportando su arte culinario junto a vinos de Lustau.


Tres días fantásticos y numerosos vinos y momentos que han quedado en el recuerdo. Magnífica representación de las malvasías de Canarias con la Bodega Juan Matías Torres y sus malvasías aromáticas del sur de La Palma, o esa botella de nombre Humboldt de Tacoronte-Acentejo (Tenerife); un gustazo probar los moscateles de Bentomiz, Málaga; excelentes los moscateles roxos de Setúbal; un placer degustar los vinos de hielo de Inniskillin a base de cabernet franc, riesling o vidal; una sesión inolvidable con los PX de Toro Albalá, 1983, 1949, 1962, 1946 y Ginés Liébana 1910; qué decir del Amontillado y del Pedro Ximénez 1905 Solera fundacional de Pérez Barquero, vinos para sentarse y meditar; la sorpresa muy agradable de Urium, bodega que aún no tenía el gusto de conocer; la sesión de más de 20 finos probados en la sala del CRDO (Fernando de Castilla en Rama, La Panesa, Fino Coquinero de Osborne…), o la de amontillados y olorosos (no se me olvida ese Amontillado “Fino Imperial” de las bodegas Díez-Mérito), o la cata magistral de palos cortados dirigida por Beltrán Domecq, presidente del Consejo Regulador. Una feria con multitud de detalles. Disfrutamos también con novedades como el fino en rama de Primitivo Collantes (Chiclana) recién embotellado o la oportunidad de probar el Fino de Gutiérrez Colosía de 16% elaborado a partir de una selección de aquellas botas donde el velo ha permanecido a pesar de alcanzar dicha graduación, un fino extraordinario. Muchos recuerdos y muchas anotaciones para comprar.

Felicitaciones por su excelente trabajo a la organización, participantes y expositores de Vinoble 2014, año en el que Jerez ostenta el merecido título de Ciudad Europea del Vino.

Paralelamente, diversos eventos se celebraban fuera del Alcázar. Nosotros optamos por disfrutar de las noches flamencas del Tabanco El Pasaje, uno de nuestros rincones preferidos. Y para acompañar el cante, jamón de Jabugo, butifarra y morcilla de la Sierra gaditana, salchichón y vinos de El Maestro Sierra. Y continuamos soñando, próxima parada de nuestro viaje: Sanlúcar.

Vicente



 Gema “La Cantarota” al cante, Ramón Trujillo a la guitarra.
María González al cante, Noa Drezner a la guitarra.
Tabanco El Pasaje




sábado, 31 de mayo de 2014

RIBERA DEL DUERO, IMÁGENES
















Fotografía: Juan Luis Vanrell “El Ojo Público

De acuerdo a nuestra experiencia vivida, recomendamos como alojamiento en la zona el hotel Posada Fuente de la Aceña, en Quintanilla de Onésimo. También su restaurante.


viernes, 30 de mayo de 2014

Rías Baixas, Ribeiro, Ribeira Sacra… (3ª Parte)



Frondosos bosques de robles, castaños, abedules, laureles… Lugar de ensueño para meigas, mitos y leyendas. Dicen que Júpiter quedó prendado de la belleza de esta tierra y Juno, celosa, abrió una brecha en su rostro: los cañones del Sil. Estamos en la Ribeira Sacra, donde unas 2500 hectáreas se dedican al viñedo desafiando las grandes dificultades orográficas (desniveles entre el 50 y el 70%). Se divide en cinco subzonas a orillas del Miño y del Sil: Amandi, Chantada, Quiroga-Bibei, Ribeiras do Miño y Ribeiras do Sil.


Nos instalamos en el Monasterio benedictino de Santo Estevo de Ribas de Sil, localizado en el corazón de la Ribeira Sacra, en un entorno bellísimo. Rehabilitado como parador nacional desde 2004. El conjunto aglutina elementos románicos, góticos, renacentistas y barrocos. Varios historiadores indican que el nombre de Ribeira Sacra proviene del asentamiento de los monjes en la zona y la construcción de numerosos monasterios.

A quien no le atraiga la vida monacal, aquí se va a adaptar rápidamente. Tranquilidad, comodidad, un paraje espectacular y un restaurante donde deleitarse con los productos de la zona: caldo gallego de repollo y grelos, solomillo de ternera gallega a la parrilla (tierna como mantequilla), filloas rellenas de helado de castañas, tarta de santiago… Y para beber:

Porto de lobos 2011. Monovarietal de  brancellao de Ponte da Boga. La botella proviene de una única parcela de bancales de suelos de esquitos. Producidas 704 botellas. Balsámicos, tomillos, mezcla de fruta roja y violetas, mentolados, laurel… muy bien. Pieza clave en el éxito de esta bodega es el enólogo Dominique Roujou de Boubée.


El 2º día, con permiso del restaurante, aportamos nosotros una botella comprada en la zona, un vino de Pedro Manuel Rodríguez Pérez, Guímaro Finca Capeliños 2011, el mismo vino que El Pecado de Raúl Pérez, la única diferencia es la etiqueta. Un vino elaborado principalmente a partir de mencía. Enormemente floral, yogurt de frutos rojos del boque, eucaliptos, sotobosque, hierbas aromáticas… fruta más madura en boca, cerezas, ciruela, sedoso, elegante. Para pecar, una y otra vez.


Una de las excursiones imprescindibles es un recorrido en pequeño barco a través de los Cañones del Sil. En esta época domina el color verde, cientos de verdes y matices se observan durante la travesía. Recomendamos contactar y reservar en Adegas Algueira, la salida la realizan desde el embarcadero del ponte do Sil, en el margen de Ourense.


Fernando González nos recibió muy amablemente en su bodega, en Doave (Lugo). Conversación interesante y enriquecedora sobre el vino mientras catamos varias de sus elaboraciones: Brandan 2013 (un godello que abre cualquier apetito), Cortezada (godello también), Mencía Joven 2012, Merenzao 2012, Brancellao 2012, Pizarra, Fincas, Carravel, Maleiva (también 2012) y, finalmente, Escalada 2011. Este último, un blanco de godello fermentado sobre lías en barrica, un blanco muy serio y complejo, y el Brancellao, frutal y salvaje, destacaron para nuestro gusto entre la magnífica selección.

Una apuesta clara por las variedades autóctonas y su recuperación, bajísimos rendimientos por cepa y cuidado artesanal en viñedo y en bodega es el trabajo que realizan en esta casa cuyo objetivo es la calidad.

Fernando, un enamorado de su trabajo, siente verdadera pasión por esta zona, la Ribeira Sacra. Nos contó metafóricamente que los romanos se encontraron en el Sil con el Mediterráneo. No le falta razón en absoluto, la especial orografía favorece temperaturas y características propias de un microclima mediterráneo.

No nos fuimos de aquí sin disfrutar en su restaurante O Castelo. Navajas de un tamaño que yo nunca había visto, enormes mejillones frescos cocinados al vapor y un estofado de jarrete de ternera al vino mencía con castañas, todo ello en un entorno mágico. Productos de primera calidad y un vino extraordinario: Algueira Merenzao 2009. Nariz que pinotea, frutos rojos que te dejan pegado a la copa. Huele a bosque, húmedo. En boca es seda, taninos sabrosos y frescura. Un vino con personalidad, sutil y elegante. La trousseau gallega. Un tinto para recordar.


Rías Baixas, Ribeiro, Ribeira Sacra… Nos alejamos de estas tierras hechizados por su sabor y su belleza. Y con cierta morriña, es la magia de la tierra y de su vino.

Vicente






Fotografía de cabecera y última realizadas por Juan Luis Vanrell (El Ojo Público



miércoles, 28 de mayo de 2014

Rías Baixas, Ribeiro, Ribeira Sacra… (2ª Parte)



Llegamos a Ribadavia y nos instalamos en Casal de Armán, rehabilitado casal del siglo XVIII, rodeado de viñedos en pleno valle del Ribeiro del Avia. Solo 6 habitaciones, de nombres sugerentes: treixadura, torrontés… Estamos dentro de la zona DO Ribeiro.

Esta DO se extiende por la parte noroeste de la provincia de Ourense, en los valles de los ríos Miño, Avia y Arnoia, en una extensión de unas 3000 hectáreas. Mezcla de clima oceánico y mediterráneo y suelo de origen fundamentalmente granítico. Entre las numerosas variedades destaca la treixadura, pero también se elabora albariño, godello, torrontés, lado y loureira, esto entre las blancas, y entre las tintas se cultivan caíño longo, ferrón, sousón, brancellao y mencía. El vino blanco supone aproximadamente el 85% de la producción. El coupage de variedades autóctonas es frecuente en la elaboración del vino proporcionando el carácter y expresividad de la zona.

Varias bodegas y vitivinicultores destacan: Coto de Gomariz y su enólogo Xosé Lois Sebio, Lagar do Mérens, Viña Mein, Casal de Armán, la bodega Eloi Lorenzo, Mauro Estévez, Emilio Rojo, Luis Anxo Rodríguez Vazquez, Bernardo Estévez…

Tres botellas probamos.

Habíamos bajado a Ribadavia y comprado varios embutidos y un buen pedazo de queso tetilla, estamos creciendo. Nuestra elección fue cenar en el comedor de nuestro fantástico alojamiento. Nada mejor que beber el vino en el lugar, así que celebramos nuestra estancia con el vino de la casa.

Casal de Armán 2012. 90% treixadura, 5% de godello y 5% de albariño. Notas de frutas exóticas, piña, mango… fresco, de elevada acidez. Esta bodega son los elaboradores de los vinos 7 Cupos y Finca Misenhora, agotados en la bodega, pero nos gustó probar este blanco ideal para abrir nuestro apetito.


Y las dos botellas traídas de la Viñoteca Bagos de Pontevedra camino de aquí:

Viña de Martin Escolma 2008, viejas cepas de treixadura, albariño, lado y torrontés. Un año en barrica. Unas 2000 botellas numeradas. Luis Anxo Rodríguez Vázquez (Arnoia) es el vitivinicultor de esta pequeña bodega que cuenta con menos de 3 hectáreas repartidas en distintas parcelas. Un vino que no parece de aquí, entre el chardonnay y el riesling, fruta blanca madura, notas herbáceas, cítricos, carácter mineral. Magnífico.


Múltiples variedades autóctonas, brancellao, sousón, tinta amarela y carabuñeira, entre otras, para únicamente 325 botellas de Mai 2011, elaborado por Bernardo Estévez Villar. La primera añada de este tinto del autor de Ussué. Se trata de un viticultor comprometido con los principios biodinámicos y los fundamentos naturales del agricultor y filósofo japonés Masanobu Fukuoka, reduciendo al mínimo la intervención humana y respetando los ciclos de la naturaleza. Sus viñas se localizan en los valles de San Vicente y San Amaro. No ara, no abona ni usa fertilizantes, tampoco herbicidas, no elimina las hierbas, nada de pesticidas… Deja fermentar los racimos enteros de forma espontánea y el vino permanece en barrica usada de 300 litros durante 14 meses. Flores azules en nariz, violetas, lavandas, mentolados, balsámicos, bosque gallego, sotobosque, una nariz camaleónica. En boca pasa ligero, como agua de río, aplaca la sed. Retrogusto con las mismas sensaciones que en nariz. No es largo ni persistente pero es un vino honesto nada monótono.


No olvidamos nuestra estancia en este lugar de bella naturaleza y la amabilidad de su gente.

Vicente

Fotografía cedida por Juan Luis Vanrell (El Ojo Público)