Blog de un aficionado al vino. Un paseo simple a través de mis aficiones, un punto de vista personal en un instante determinado. Siempre dispuesto a aprender, disfrutar y compartir.

martes, 26 de diciembre de 2017

En Copenhague (1ª parte): Spisehuset, Rødder & Vin, Vin de Table, Gaarden & Gaden, Ancestrale, 108...



Copenhague es una importante ciudad para visitar por los enamorados del vino natural. De hecho, es más fácil aquí encontrar vinos naturales que vinos convencionales. Pienso que la selección de botellas en restaurantes y tiendas denota muy buen gusto. Tanto en esta bonita ciudad como en la vecina Malmö, donde prorrogué mi viaje, el número de consumidores amantes de los vinos sin aditivos es amplio y tienen la fortuna de disfrutar de esta sensacional oferta.

Las visitas a museos, castillos, tiendas de vinos, restaurantes y los largos paseos, ocuparon principalmente el tiempo durante nuestra estancia. Intentaré resumirlo:

Spisehuset (fotografía de cabecera)

El día de nuestra llegada nos acercamos hasta Meatpacking District, distrito del barrio donde estuvimos acomodados, Vesterbro, para cenar en el restaurante que elegí como primera visita en la ciudad.

Spisehuset destaca por la excelente materia prima utilizada en su cocina, con productos de temporada de origen biodinámico o ecológico. Sus proveedores son pequeños y cercanos. El bonito restaurante, cuya cocina está abierta al comedor, se localiza en un antiguo edificio de ladrillo vista característico de la zona, recuerdo de la pasada actividad de la industria de la carne.

Tenía reservada mesa para dos, pero mi sorpresa fue coincidir con un fantástico evento al que nos apuntamos. Si bien la selección de vinos del local es más que buena, esa noche un espontáneo y espectacular pop up había sido organizado. El menú degustación del chef Niclas Grøjøh Møller iba a ser maridado con los vinos elegidos y llevados por el sommelier Solfinn Danielsen, propietario de la tienda de vinos Rødder & Vin, tienda localizada en el barrio de Nørrebro y que ya tenía previsto visitar lo antes posible.




La velada resultó todavía mejor de lo esperado, deliciosos platos y fantásticos vinos: gewürz de Bruno Schueller; Pétillant naturel de Thierry Hesnault; chardonnay de François Dhumes; otro pet nat, también de Dhumes; un vino de velo de Thierry Hesnault... Entre la maravillosa selección, he de destacar las copas que degustamos de una botella muy difícil de ver, Domaine de Peyra Vieilles Vignes L04, vino de Stéphane Majeune, que ya no se elabora y que es uno de los mejores vinos que yo he probado en mi vida. Así se lo comenté al sommelier. ¡Emocionante gamay de Auvergne! Charlando con Solfinn, le mostré la lista de restaurantes que tenía preparada para visitar en los próximos días. Me recomendó uno más, para uno de los días que aún tenía en blanco, y también me aconsejó varios restaurantes de Malmö, donde sí que no tenía prácticamente nada apuntado.



Bar de vinos inaugurado a finales de 2015 y localizado en Nørrebro, uno de los barrios más interesantes. Reservamos previamente, así lo hice en todos los restaurantes visitados.

Nos explicaron la carta escrita en danés, disponían de varios platos ligeros como entrantes y también dos principales, estos últimos eran en esa ocasión un risotto con espárragos y un plato de carne. Para beber, me enseñaron la bodega, bien surtida, finalmente opté por varias copas: Phil' en Bulles de Philippe Tessier; Venskab L15 de Nicolas Renaud y Eric Pfifferling, un vino con el que me volvía a encontrar, y Les Marcottes L14 de Marie et Vincent Tricot. Este último sobresalía en esta ocasión. Auvergne es una de mis zonas preferidas.



Desde diciembre del 2016 y también en la zona de Nørrebro, se localiza esta tienda de vinos de nombre Vin de Table. La selección de vinos naturales es excepcional. Disfruté de mi visita, mirando las múltiples botellas de las estanterías, charlando con dos de los socios que regentan el local, Espen Idland y Christopher Melin, muy amables, y por supuesto llevándome algunas joyas. Amme de Samuel Boulay y Nacarat de Claude y Etienne Courtois, fueron los primeros dos regalos que me hice. A los que añadí dos sidras, una danesa y otra sueca. Aquí da gusto comprar.





Este bar de vinos estaba en la misma calle donde nos hospedamos, en el barrio de Vesterbro, así que uno de los días en que no estaba lleno de clientes entramos sin necesidad de reservar. De todas formas, tenía apuntada su visita, y me alegro. Me permitieron visitar su bodega de vinos y elegir sin problemas cualquier botella para abrir y consumir un par de copas. ¡Un puntazo! Dos elegí: un tinto de Christian Tschida y Ô Galarneau! de Mai et Kenji Hodgson, buenísimo cabernet franc, creo que 2015. Y sumé dos copas más de botellas que ya habían sido abiertas, Buteo Grüner Veltliner 2015, vino austriaco de Michael Gindl, que no conocía hasta entonces, y Frileuse de Puzelat, Clos du Tue-Boeuf, vino que siempre me apetece beber. Para comer, un menú compuesto de 5 platos, tamaño pequeña ración, que varían con frecuencia, y que nos pareció delicioso. No faltó el ruibarbo como ingrediente en uno de los platos, ¡me encanta!




La tienda de Solfinn Danielsen, a quien como he comentado conocí antes de mi visita, en el restaurante Spisehuset, ocupa un pequeño local localizado en el barrio de Nørrebro. Conforme te vas acercando a su dirección vas percibiendo que se trata de un lugar especial para el aficionado al vino. Varios amigos y visitantes conversaban bebiendo alrededor o sentados en el banco que la tienda ofrece en su puerta. En este lugar destaca el buen ambiente, tranquilo, distendido, divertido y comunicativo.

Dentro del local, su principal estantería, es desde que la vi mi librería de vinos preferida. La selección de botellas dispuestas sobre los estantes abarcaba mis principales deseos: vinos de Schueller, Beauger, Tricot, Coutelou, Sage, Riffault, Gounan, Péron... ¡Una maravilla! También tenía algunos vinos italianos, y españoles, como los de Manuel y Lorenzo Valenzuela de Barranco Oscuro, vinos granadinos de mi gusto.


Embobado como estaba mirando las botellas, Solffin no dudó en abrir una nueva botella para compartir entre los asistentes: Vous n'auriez pas une idée de nom pour cette cuvée là? Pinot gris de Pierre Beauger, ¡añada 2011! Fantásticos momentos para el recuerdo degustando esta botella. Gracias Solffin.

No me fui sin la compra de otra botella que me regalé para mi colección particular: Pourquoi aller chercher ailleurs ce qu'on ne trouve pas sur place? Pinot noir de Pierre Beauger. Para mí más que un vigneron, un extraterrestre capaz de elaborar néctares naturales desde Auvergne.

Mis notas apuntadas ese día: "My favourite wine library!  Wonderful place! The paradise! Rødder & Vin!"





Este restaurante nos lo recomendó Solffin, y me alegro de haberle hecho caso. Os cuento porqué.

Situado entre el puente de Inderhavnsbroen, también llamado Kyssebroen (puente del beso) y el canal de Christianshavn, a pocos pasos de donde se encuentra el famoso Noma del chef René Redzepi, restaurante que cerró este año y que volverá a abrir en una nueva ubicación con un renovado concepto a comienzos de 2018. El 108 se inauguró en julio de 2016, se trata de un nuevo proyecto de Redzepi, con el chef Kristian Baumann dirigiendo la cocina.

Habíamos reservado previamente mesa para dos. Como llegamos un rato antes, hicimos tiempo en The Corner, local también del 108 y situado en una esquina de su edificio, un antiguo almacén rediseñado con el estilo escandinavo. The Corner es un café-bar comunicado con el restaurante, sirven desayunos, comidas y en horario de tarde-noche disponen de aperitivos para comer y también la opción de vinos por copas. Al ver la carta, tuve clara mi elección: un par de copas del Rose 2015 de Tom Shobbrook, Barossa Valley, ¡delicioso! Sus variedades son syrah, mourvèdre y riesling.


Ya en el amplio comedor del restaurante, uno de los chef de cocina, de habla española, nos atendió para detallarnos los distintos platos de la carta. ¡Tremenda amabilidad!

La cena fue muy agradable, platos deliciosos, sabrosos y una botella que elegí entre las numerosas referencias de la carta de vinos, un vino de una de mis bodegas prefereidas, Lucy Margaux, en Adelaide Hills: Noir de Florette de Anton van Klopper. ¡Qué maravilla!

Leo mis notas escritas el día de la visita:

"...and one bottle of one of my favourite wineries in the world, Lucy Margaux, Noir de Florette (L15), pinot noir. Delicious dinner at 108. From the first dish, Norvegian scallop, to the last, rhubarb marineted in quince tea with frozen ethelflower"


Castillos...

Dos excursiones cercanas realizamos desde Copenhague, ambas en tren. La excusa, dos impactantes castillos: el de Frederiksborg, construido junto al lago de Hillerød, a unos 30 kilómetros de la capital, y el de Kronborg, también conocido como el Castillo de Hamlet, localizado en dirección norte, en la costa frente al estrecho de Oresund, y a escasos 45 minutos de distancia en tren desde Copenhague. Pienso que ambas visitas valen la pena.

Continuo contando el viaje en una próxima segunda parte. Salud y hasta pronto.

Vicente




sábado, 9 de septiembre de 2017

Nuestra visita al Jura y a la Maison Pierre Overnoy - Emmanuel Houillon



Pienso que el mejor lugar donde degustar y entender los vinos de una zona concreta es in situ en esa región. En esto seguramente coincidiré con todo amante del vino.

Hace muchos años que estoy enamorado de los vinos del Jura. Los bebo en casa o en restaurantes, pero recientemente tuve la oportunidad de visitar la zona y disfrutar cada día de la hermosa variedad de vinos que allí se elaboran. Compartiendo además el viaje con algunos de nuestros mejores amigos, la experiencia no pudo resultar mejor.

Jura es uno de los departamentos de la actual región administrativa Bourgogne-Franche-Comté, localizado al este de Francia y lindando con Suiza.

El viñedo, que se extiende a lo largo de 80 kilómetros, ocupa hoy en día menos de 2.000 hectáreas. Es pequeño en tamaño pero grande en diversidad. Chardonnay, pinot noir, ambas cultivadas aquí desde hace siglos, y las autóctonas poulsard o ploussard, trousseau y savagnin son las 5 variedades dominantes.

Arbois, población considerada la capital vínícola de la zona, da nombre a la AOC, constituida en 1936; las otras denominaciones son Côtes du Jura, Château-Chalon, L'Étoile, Crémant du Jura, Macvin du Jura y la más reciente Marc du Jura.


La región está dotada de una generosa naturaleza y bellos paisajes. Podemos ver numerosas cascadas (destacan las de Hérisson), también lagos, bosques, grutas, colinas, recorrer bonitos senderos (Sentier Karstique), pasear entre las viñas y visitar pequeños pueblos de ambiente sumamente tranquilo. Todo ello bajo un cielo limpio. Otra de las imágenes que se repiten son los numerosos prados donde pastan las vacas, no olvidemos que además de vinos es zona de grandes quesos.

Durante nuestra estancia en la zona visitamos varios de los pueblos más importantes: Pupillin, Arbois, Poligny, Château-Chalon y Salins-les-Bains, donde nos instalamos. En cada una de estas localidades nos acercamos a algunas de las direcciones que más nos atraían, restaurantes y tiendas de vinos y de quesos.

Le Grapiot (Pupillin)


El día de nuestra llegada teníamos reserva para cenar en este restaurante localizado en Pupillin, población pegada a Arbois. Le Grapiot se encuentra a sólo unos pasos de la casa de la familia Overnoy-Houillon.

Elegimos el Menú Plaisir, compuesto de entrada, principal y postre, a elegir entre dos opciones cada plato. Al menú añadimos una selección de quesos. Realmente comimos muy bien, sirva como ejemplo uno de los platos: Crème choux-fleur servi froide, déclinaison de truites des Planches, cubes chèvre frais de Céline Nicole, huile de noix et sakura. Potencian los ingredientes de productores cercanos, en este caso el queso de cabra y la trucha.

La carta de vinos es extensa y de calidad. Nosotros, 4 personas, disfrutamos enormemente. Empezando por Le Chardo Gai 2013 de Tony Bornard, ¿os suena el apellido? A mis amigos les encantó, yo ya me lo esperaba, había probado su ploussard en París sólo unos meses atrás. Para pedir sus vinos allá donde los encontremos.

Continuamos con una botella de otro de mis vignerons preferidos de la zona, Julien Labet, Pinor Noir 2015; para seguidamente abrir un vino con lacre de color rojo que no podía faltar en esta cena, sobre todo estando en el corazón de Pupillin, donde reina la ploussard: Arbois Pupillin 2012 Maison Pierre Overnoy. Bravo por Emmanuel Houillon. Deliciosa ploussard.


Los vinos de esta casa, etiquetados bajo la subdenominación Arbois-Pupillin, se diferencian visualmente por el color del lacre con que cierran la botella: blanco para chardonnay, color amarillo para savagnin y rojo para Ploussard.

El siguiente también era un hors catégorie! Les Vignes de mon Pére Savagnin 2004 de Jean-François Ganevat, el vigneron instalado en Rotalier, al sur del Jura. Un vino vinificado durante más de 130 meses al abrigo del aire (ouillé) en demi-muids de 600 litros. Todos los presentes en la mesa habíamos probado ya esta cuvée, bien esta añada o la 2003 en mi caso, y todos confirmamos de que se trata de un fuera de serie.

Finalmente, aunque bien podría haber sido el primer vino de la velada, nos despedimos del lugar con un pétillant: Ouf!, Pétillant Naturel de Jean-Baptiste Menigoz del domaine Les Bottes Rouges. Ouf! ¡Qué bueno! Pet'nat de chardonnay.

Los deliciosos platos los acompañamos con momentos de felicidad al degustar estos vinos. Fabuloso primer día en la zona.


Maison Pierre Overnoy
Emmanuel et Anne Houillon-Overnoy

Cuando acudí a la puerta de esta casa pensé: ¡Hemos llegado! Pierre Overnoy, quien ya en 1984 vinificó su primer vino sin sulfuroso, y Emmanuel Houillon, quien tomó las riendas del domaine una vez retirado el primero, nos recibieron junto a otros visitantes: una joven pareja venida de Brasil, un restaurador francés y también una pareja vecina de la región. Se trata de una bodega de referencia en el Jura y a nivel mundial. Los Overnoy-Houillon no dejan entrar en sus botellas ninguna otra cosa más que uva. Pierre Overnoy nunca ha utilizado productos químicos, en sus vinos siempre ha buscado la expresión más auténtica de sus tierras y las características de la añada, y Emmanuel, formado en el oficio desde muy joven por Pierre, ha continuado con idéntica filosofía. También presente en la mesa de cata su hijo adolescente, el futuro está asegurado.


Escuchando las explicaciones y experimentada información vinícola de Emmanuel Houillon, probamos 6 vinos diferentes. Entre ellos, el primero, Ploussard 2016, y el último, el extraordinario Savagnin ouillé 99. ¡Emocionante degustación! Hace ya unos años, al degustar sus vinos, comenté: "quien prueba un vino de esta casa es como si bebiera por primera vez".

Los, desde entonces, amigos brasileños, disfrutaron tanto como nosotros y cumplieron su deseo de que Overnoy les dedicara el libro que portaban, "La parole de Pierre". Lectura por cierto muy recomendable. Personalmente, me ilusionó mucho recoger el regalo de Pierre Overnoy, su pan recién elaborado. Mi  padre fue panadero.

Una visita inolvidable a esta gente tan sencilla, trabajadora y honesta. Estamos muy agradecidos por el acogedor recibimiento en un día de gran preocupación por las heladas en la viña.

Nuestra llegada, en el pasado mes de abril, coincidió con la gran ola de frío que afectó casi toda la región. Tras las tres últimas añadas poco productivas, un par de noches fueron suficientes para que la climatología jugara una mala pasada al viñedo del Jura, una zona en la que los vignerons no pueden permitirse la inversión en métodos de protección como quemadores de calefacción, sistemas de aspersión, hélices o menos aún helicópteros. En general, más del 50% de las viñas se vieron afectadas, en algunos casos pasó del 80%. El trabajo del vigneron es duro, muy duro, siempre expuesto y a merced del tiempo.


Tras visitar la familia Houillon-Overnoy, mi pareja y yo completamos el día cenando en este conocido restaurante de Arbois. En un día de enorme frío, nos sentó de maravilla el sabroso Coq au vin jaune et aux morilles servis en cocotte à l'ancienne. Es el plato estrella del lugar, acompañado en este caso de arroz blanco. De postre, ¡cómo no!, Crème brulée au vin jaune. Todo fait maison.


Y para acompañar la cena, Les Dolomies Les Combes 2013 Chardonnay de Celine et Steve Gormally, Côtes du Jura, y Pinot 2015, Arbois, de Emile y Alexis Porteret, domaine des Bodines. El blanco colosal y el pinot también muy bien.


La tienda de vinos de Stéphane Planche es un lugar a visitar. Stéphane es también el sommelier del prestigioso restaurante Maison Jeunet, localizado igualmente en Arbois. Al restaurante no acudimos en esta ocasión pero sí a su tienda. Cuenta con una buena selección de vinos del Jura y de otras zonas vinícolas. Hicimos buenas compras. Nos llevamos para casa algunas botellas de Jean-Marc Brignot y Anders Frederik Steen, y también de Sylvain Saux. Añadimos algunos vinos más de la región para disfrutarlos durante nuestra estancia. Así, de Alice Bouvot del Domaine l'Octavin, de Didier Grappe y también una joya de Pierre Overnoy, añada 97, vino del que no tardaré en comentar unos párrafos más abajo.





Arbois es una bonita población, en ella se concentran además de la tienda nombrada, otras direcciones de interés. En su plaza más conocida, Place de la Liberté, tenemos a un lado la tienda de vinos de los Tissot, justo enfrente de la boutique de un famoso maestro chocolatero, Les Chocolats d'Edouard Hirsinger. En una podemos catar sin problema los vinos de Bénédicte y Stéphane Tissot del domaine Mireille et André Tissot, a mí siempre me han gustado mucho, y en la otra comprar deliciosos dulces.

También destaca en Arbois un lugar de tremenda popularidad entre los amantes del vino y del vino artesanal principalmente, Le Bistrot des Claquets. En la semana de nuestra visita, la siguiente a Pascua, estaba cerrado por vacaciones, otra vez será.

Essencia (Poligny)

Si Arbois se considera la capital de los vinos del Jura, Poligny lo es del comté. Y Essencia es la tienda donde acudir para comprar este apreciado y extraordinario queso; también morbier, otro de los grandes quesos de la zona.  


Philippe Bouvret dirige este negocio de larga duración familiar, de varias generaciones. Además de fromages y otros productos de calidad podemos aprovisionarnos para no pasar sed. Nosotros acudimos dos veces. Atención a la lista de nuestra compra: vinos de Jean-François Ganevat, Emile & Alexis Porteret (Domaine des Bodines), Didier Grappe, Domaine Pignier, Etienne Thiebaud (Domaine des Caravodes), Alice Bouvot (Octavin), Jean-Baptiste Menigoz (Les Bottes Rouges) y un vino verdaderamente difícil de encontrar incluso aquí, el de Kenjiro Kagami, de hecho sólo nos llevamos una botella de este vigneron. Respecto a los vinos de otras zonas presentes en la tienda, la verdad es que no me fijé. Essencia requiere una visita imprescindible, valga como muestra la fotografía de cabecera.



Precioso pueblo que visitamos, su nombre coincide también con el de la appellation. Su protagonista es el Vin Jaune, aunque igualmente se elabora en otras tres appellations d'origine contrôlées de la zona. Este vino seco emplea únicamente la variedad savagnin, tras su fermentación madura en barricas de 228 litros sin ser llenadas por completo (non ouillé), favoreciendo la aparición de una fina capa de levaduras llamada voile (velo), similar a la flor de los vinos andaluces. Aquí, en este frío clima, la capa es más fina y no se emplea el sistema de soleras y criaderas. Este velo, además de preservar el vino, le transfiere aromas muy particulares (goût de jaune) recordando principalmente la nuez. El vino envejece seis años y tres meses evaporándose una gran porción del líquido, quedando de cada litro de mosto la cantidad de 0,62 litros que es a su vez la capacidad de la botella empleada denominada clavelin. Se trata de uno de los vinos más singulares, complejos y duraderos del mundo.

Una de las más felices alianzas queso-vino se da entre el famoso queso Comté y el Vin Jaune. Este queso de larga reserva se elabora exclusivamente con leche fresca de vacas locales de la raza Montbéliarde (unos 500 litros para un solo queso), se prensa en forma de rueda, de gran diámetro, y alcanza entre los 30 y 55 kilos de peso. Su aroma afrutado y sus notas con recuerdos a avellanas y nueces conjugan perfectamente con el Vin Jaune.



Durante toda nuestra estancia estuvimos instalados en este pueblo situado a unos pocos kilómetros al norte de Arbois, en una preciosa casa de grandes estancias, doble cocina y terraza con vistas. Aprovechamos el lugar cenando varias veces acompañados por los grandes vinos de nuestras compras, entre ellos:

Mizuiro 2014, chardonnay de Kenjiro Kagami, vigneron japonés instalado en Grusse, cerca de Rotalier. Su domaine se denomina des Miroirs. Kagami es espejo (miroir) en japonés. Ya he comentado que no es fácil encontrar sus botellas, la producción es muy limitada y la demanda va creciendo, de hecho nosotros teníamos como encargo comprar varias y sólo conseguimos una, botella que nos bebimos muy a gusto.





Red Bulles, Pétillant Naturel de poulsard del Domaine des Bodines, el domaine de  Emile y Alexis Porteret. Esta botella cayó antes de la cena.

Let's fly around the Jura! Extraordinario vino a base de pinot noir, poulsard, trousseau y chardonnay. Siendo de Didier Grappe, no me extraña tanto. Para beber sin moderación. Les Insouciantes 2015 Côtes du Jura. Ah, y ¡viva el tapón de rosca! Se encuentran en Saint-Lothain, cerca de Poligny.





El siguiente vino que menciono es de uno de los grandes de nuestro particular viaje por el Jura, el de un joven vigneron, Etienne Thiebaud, afincado en  Cramans, a pocos kilómetros de Arbois. La botella, Guille-Bouton 2013, chardonnay del domaine des Caravodes.

Seguimos, C'est max!, Arbois, Pinot noir 2014 de Jean-Baptiste Menigoz (domaine Les Bottes Rouges). De 11,5% de graduación, vibrante y tremendamente accesible.





Château-Chalon 2010, comprado en la tienda de los vinos de Bénédicte y Stéphane  Tissot en Arbois. Aún siendo su añada más reciente de Château-Chalon en el mercado, destaca su finura y elegancia. Está listo y no hay que esperar 30 años para disfrutarlo, es de placer inmediato, aunque quien lo desee puede esperarlos.


Nuestra última cena en el Jura transcurrió también en la casa alquilada, con un vino comprado para la ocasión en Les Jardins de Saint-Vincent, la tienda en Arbois de Stéphane Planche. Fue el vino de la noche, del viaje y uno de los vinos de nuestra vida, un vino de 20 años, complejo y emocionante: Vieux Savagnin Ouillé 1997 de Pierre Overnoy.

Hasta la próxima

miércoles, 31 de mayo de 2017

Vino Vivo 2017 - Salón de Vinos Naturales de Madrid



A principios de mayo, el domingo día 7, se celebró la 3ª edición del salón de vinos naturales de Madrid, organizado por la Asociación de Productores de Vinos Naturales (PVN). En esta ocasión se desarrolló en el espacio La Industrial, en la calle San Vicente Ferrer, en pleno barrio de Malasaña.

En mi recorrido de vinos sin aditivos, probamos vinos de muy diversas zonas, desde Valdeorras al Priorat, del Ampurdán a Zamora, también del Penedés, de Valencia, Bullas, Montilla, Granada, La Mancha, Gredos... Viticultores de prácticamente toda la geografía española estaban presentes.

Fue una jornada divertida, alegre, feliz, festiva.

Comentaré de forma muy resumida algunas de las mesas que visité:



La primera mesa que visitamos del salón. Sidra artesanal de producción familiar de la zona de la Alpujarra granadina. Elaborada en el Cortijo Fuente Guijarro. Localizado a una altitud de 2000 metros en el Parque Natural de Sierra Nevada, en su cara sur.

Trabajan con una gran variedad de manzanos antiguos, no utilizan aditivos ni manipulaciones de ninguna clase. Son sidras para beber a cualquier hora del día, del orden de los siete u ocho grados alcohólicos. Alguna más aromática, otras con mayor cuerpo, con fermentación terminada en botella, con doble fermentación utilizando el zumo de las propias manzanas. Sabores a fruta y especias, zumo seco fermentado y adictivo.


Dos días antes había probado una de sus garnachas en el magnífico restaurante Montia de San Lorenzo de El Escorial, Forcípula 2015. Le comenté cuánto me gustó, además acompañado por unos callos a la madrileña, tal como nos lo presentaron, formaba una pareja explosiva.

Raúl Calle, ingeniero forestal, desarrolla en Gredos un proyecto familiar desde 2012, recuperando viñedos perdidos de garnacha y albillo en la zona de Ávila.


Nos cuenta que su primer vino elaborado tenía que llamarlo forcípula, dada su profesión y su relación con este instrumento de medida. Probamos sus cuatro vinos de la mesa: el mencionado; un rosado espectacular, Churumbi, para beber a litros; una garnacha de magnífica acidez, nueva elaboración todavía sin nombre, de ahí lo de Raw escrito en la botella, y finalmente su vino Canto de los pollitos. Todos garnacha, garnacha de Gredos, todos de gran nivel, nos encantaron.



De la zona de Bullas. No es la primera oportunidad que catamos sus vinos, ni que los bebemos, lo hicimos recientemente en una de las ferias de vinos naturales en Montpellier. Degustamos en esta ocasión: Uva Negra Vino Blanco, forcallat 80% y monastrell; 3 Monas, divertida etiqueta, monastrell sin acabar, traída esta muestra expresamente; el pétillant, degollado dos días antes para el salón; la monastrell de maceración o las vinificadas en barricas. Sus vinos se caracterizan por su naturalidad y honestidad, siendo su único ingrediente la uva, 100%. Vinos auténticos.



En la comarca de Valdeorras. Nacho González recupera y trabaja sólo tres hectáreas en distintas parcelas, alguna ha sido heredada de su abuela. Cepas viejas de godello, palomino, doña blanca, garnacha tintorera, mencía y sumoll. Utiliza en casi todas sus elaboraciones tinajas de barro. En varios de sus blancos realiza maceraciones largas con sus hollejos. Sus vinos son tan interesantes como sus etiquetas, bellamente diseñadas por un artista amigo suyo. En esta degustación, añada 2016, me enamoré de su clarete Proscrito, 95% palomino y 5% garnacha tintorera, frescura, fruta ácida, zumo de uva fermentada.



Localizados en la población de Venta del Moro, en la comarca de Utiel-Requena. Producción familiar. Viejas cepas de más de 60 años y variedad bobal. No esconde en sus vinos su personalidad mediterránea. Me gustó Sexto Elemento 2015, pero aún me gustó más su botella David y Goliath, más fresco, también afrutado y sin perder elegancia. De viñedos en mayor altitud. Sus vinos no se encuentran dentro de ninguna denominación de origen.

Las etiquetas también son muy interesantes, desplegables y con abundante información. Acabamos la degustación en esta mesa con Marisandro, un vino con 250 días de maceración y 2 años en barricas de ciento y pico años. Rico, rico.



Airén, malvar, albillo, chelva y también tempranillo y garnacha. Variedades de su zona. Está instalado en El Tiemblo, Ávila, pegado a la Sierra de Gredos. Siempre experimentando, sus vinos cada vez me gustan más. En esta sesión, añada 2016, sobresalían para mi gusto la malvar, dos semanas de maceración, y Alba, albillo con dos días de maceración. Destacan sus blancos, pero sus tintos presentaban una acidez colosal.

Aunque lo importante es el vino, me alegro también que utilice etiquetas más expresivas.


Por supuesto, no fueron las únicas mesas que catamos, también probamos los vinos de Vicent Tomàs, de la zona de la Vall d'Albaida, su blanco de tortosí y tardana o el de macabeo y la uva de mesa rosseti, destacaban para mi gusto; también presentes, Los Comuns, del Priorat, con vinos más frescos de lo que estamos acostumbrados en esta región; de Ignasi Seguí, Vinyes Singulars, en el Penedés, probamos el xarel.lo (con frescas notas que nos recordaba al plátano, la pera, manzana, fruta ácida) y también sus pet'nat; la garnacha blanca, gris o tinta del Ampurdán de La Gutina, ofrecida por Barbara Magugliani; los vinos de Purulio, de Torcuato Huertas, en la Alpujarra granadina, que no dejan de encantarme; también los de José Miguel Márquez, Bodegas Marenas, de quien saboreamos con gusto Montepilas (vino con idéntico nombre que su variedad autóctona) y Mediacapa (pedro ximénez); disfrutamos con los vinos de Barranco Oscuro, Garnata estaba fantástico; tremendo el pinot noir de Ramón Saavedra, Bodega Cauzón; probamos también otros de los vinos que nos gustan, los de Samuel Cano, Bodega Patio. También quiero destacar los vinos de Bodegas Coruña del Conde, Dagón o Alumbro; de Burgos, Valencia y Zamora respectivamente. De esta última, Microbodega del Alumbro, estamos enamorados de su clarete, mitad tempranillo, mitad palomino. No visitamos todas las mesas presentes en el salón, pero en próximas ocasiones tendré oportunidad de ello.

Este salón supone otra buena excusa para visitar cada año esta ciudad.

Madrid Calling!

Vicente