Blog de un aficionado al vino. Un paseo simple a través de mis aficiones, un punto de vista personal en un instante determinado. Siempre dispuesto a aprender, disfrutar y compartir.

lunes, 29 de febrero de 2016

Le Temps des Vendanges, Bàcaro... Sitios que no te puedes perder en Toulouse (2ª parte)



Continuamos en Toulouse disfrutando de la ciudad y de nuestra afición, en esta ocasión comentamos la comida y cena en dos lugares que aconsejo no perderse:



Tienda y bistrot localizado en el nº 9 de la Place Estrapade, en el barrio de Saint Cyprien, cruzando el río Garona, muy cerca del centro de exposiciones y museo Les Abattoirs. Es la primera opción que tenía anotada en mi lista de visitas. Amandine y Eric Cuestas dirigen este local de carácter familiar desde 2002. Eric nos guardaba la mesa situada bajo los magnums de la tienda.


En la pizarra figuran 3 primeros platos a elegir y 3 segundos, aparte de la tabla de quesos o charcutería y de los postres. Pienso que se acierta eligiendo cualquier plato, los que nosotros degustamos eran apetitosos, sustanciosos (pressé d'oreilles de goret y salade de radis noir, sauté d'agneau aux épices, boulgour et légumes...). Un plato de quesos es imprescindible para nosotros, trabajan con el afinador de Lyon, Maison Janier. Delicioso el queso de un pequeño pueblo del Vallée d'Ossau.

En cuanto a mi objetivo principal, y recordando el primer vino degustado a nuestra llegada a Toulouse, en Le Tire Bouchon, elijo de entre las numerosas botellas de los estantes Les Hauts de Bonaguil Canta Maniac 2013. Un rosé algo espumoso, naturalmente sin sulfitos añadidos. Realizado con la estimable ayuda de Alain Castex, vigneron de Banyuls. Así indica la etiqueta y así confirma nuestro vecino comensal de la mesa de al lado, el elaborador de la cuvée, el propio Stéphane Deligny, ¡casualidades de la vida! El amable Stéphane nos informa que se trata de sauvignon y gamay y de nuevo sauvignon y gamay, todo prensado y con remontados. También piensa que el 2014 es mejor. Nosotros notamos frutos rojos, carácter mineral y especiados en un vino para beber a cualquier hora del día. Canta Maniac recuerda el nombre de la cuvée Canta Mañana de Castex.


Tenía dudas sobre qué vino tomar a continuación. Eric Cuestas me ofreció una botella que parecía sacada de mi pensamiento y gusto: Terroiristes L.14 de Robert y Bernard Plageoles (Gaillac). Se trata de un ensamblaje de nebelescol, piquepoul gris, marocain gris, morrastel, mourtes, jurançon noir, prunelart blanc, prunelart noir, verdanel, duras y mauzac vert, todas ellas variedades locales fermentadas en conjunto. Con menos de 5 mg/l de SO2 libre y 25 total. La etiqueta, casi de culto, en el wine bar Terroirs de Londres cuelga enmarcada, está realizada por Louise Sheeran.

El vino, carafé (servido en decantador), se muestra desde el primer momento floral, con aromas que recuerdan las fresas silvestres, parece un poulsard. Es turbio, ligero, pero profundo. ¡Qué bien entra!


Por último, degustamos una copa dulce de Mauzac Roux 2014, de la misma bodega, invitación de la casa, y tras un vistazo por las dos enormes estanterías laterales de la tienda elegí algunas botellas para llevarme, el magnum de L'Anglore aux Foulards Rouges, Roulpapille, una cabernet de Didier Chaffardon, y un ejemplar de Racines Blanc de Claude Courtois, ¡vaya regalos me hago!

Además de tienda física y bistrot (precio botella más sólo 6 €, creo recordar), Le Temps des Vendanges también es tienda de vinos on line, de hecho a fecha de hoy he recibido perfectamente mi último pedido, vinos de Philippe Valette, Yvon Métras, Valentin Valles y Daniel Sage.

Como tienda únicamente virtual existe otra dirección en Toulouse muy a tener en cuenta, Vin nouveau de Franck Bayard. No desaprovechamos la ocasión para contactar con él (mediante la información de Eric Cuestas) y aumentar el peso de nuestra maleta con el preciado líquido.



Restaurante en funcionamiento desde hacía 4 semanas a fecha de nuestra visita. Localizado en el nº 9 de la rue du Pont Guilhemery. Disponen de una enorme barra cuadrada en el centro del animado local y varias mesas alrededor. Para los vinos nos atiende Manuel, tienen una amplia carta pero me centré una vez más en los vinos de la zona, y lo más naturales posible. Tras comentar algunas de las referencias me decido por dos botellas, tenía sed, Lestignac Blanc 2013 y Maximus 2014 de Nicolas Camarans. El primero, tensión y frescura, es una mezcla de sauvignon, semillon, muscadelle y ugni blanc elaborado por Mathias et Camille Marque (Château Lestignac) en Bergerac. El segundo vino se trata de la variedad tinta fer servadou, conocida en Aveyron como braucol, redondo y fácil en boca, afrutado, huele a palo de rosa, también a raspón. Maximus está bien, pero el vino que más me sorprendió, muy gratamente, fue el blanco de Lestignac.



De comer, mientras degustamos el aperitivo de mantequilla con algas, optamos por una selección de 5 platos incluido postre dentro de un menú que denominan Transversal, también es posible elegir distintos platos de la carta a modo de tapas.

En resumen, buena cena, buena música, carta extensa de vinos, gran ambiente, encuentro con recientes amistades (Fabien, Eric...) y apuntes para nuevas visitas (restaurant Solides).

El último día durante nuestra estancia en la ciudad recorrimos tres de sus más importantes mercados, Marché de Saint-Aubin (al aire libre), Marché des Carmes y Marché Victor Hugo, en cuyo primer piso, donde se encuentran algunos restaurantes, nos despedimos con uno de los platos tradicionales de la región, el famoso cassoulet.

Hasta pronto Toulouse.

Vicente

domingo, 28 de febrero de 2016

Tiendas, bistrots y restaurantes de Toulouse: Le Tire Bouchon y Magnum. Para repetir una y otra vez (1ª parte)



Toulouse, atravesada por el río Garonne y el Canal del Midi, es una tranquila y conocida ciudad del suroeste francés a mitad de camino entre el Mediterráneo y el Atlántico. Una ciudad de tono rojizo debido al característico color de sus edificios más antiguos, de ladrillos vista.

Varios lugares destacan: Place du Capitole, Catedral de Sainte-Etienne, mercados, plazas, puentes... Y el tipo de local en el que yo disfruto sobre todo, pequeño, familiar, con oferta de producto artesano, de elaboración casera y un sinfín de vinos, vinos naturales: 


Bistrot y cave localizado en el número 23 de la Place Dupuy. En funcionamiento desde hace 23 años. Philippe Lagarde lleva esta pequeña pero importante tienda de vinos convertida en bistrot al mediodía. Su esposa Laurence elabora un delicioso menú que podemos acompañar con cualquier botella de entre las múltiples referencias del local.

De primeros elegimos la soupe de letucce, crème fraîche y semillas de girasol y la cocotte de canard y parmentier, muy buenos. De segundos, unos sabrosos raviolis caseros rellenos de verduras y el agneau blanc, con castañas, boletus... De postre, souflé Grand Marnier y Mascarpone de café. Poseen pocas mesas, unas tres en la planta y dos o tres más abajo, así que mejor reservar.

Para beber, en nuestro caso fueron 2 botellas. Mis preferencias eran vinos de la zona, lo más naturales posible, a partir de ahí me dejé llevar por los ofrecimientos de Lagarde, un acierto asegurado:


Una chardonnay, Les hauts de Bonaguil 2012, de Hélène Bassas y Stéphane Deligny. Al principio algo reducido, iba mejorando en el decantador, un blanco complejo, sin sulfitos añadidos, prometía mucho, seguro que al día siguiente estaba fantástico, pero no quedó. Se trata de una pequeña producción, tal vez unas 2000 botellas, y además ésta es la cuvée más simple, ¡caramba! Nos cuentan que Stéphane es arquitecto de profesión, diseñó y decoró precisamente el restaurante donde cenaríamos al día siguiente, Bàcaro. La casualidad hizo que además coincidiéramos con este elaborador comiendo en Le Temps des Vendanges. Ya os cuento.


Le Tour 2014, de l'Ostal, de Louis y Charlotte Pérot. Un tinto joven, 100 % malbec, llamada auxerrois en la región, en Cahors. El mismo vigneron diseña sus etiquetas, cambiándolas cada año, su anterior profesión era la de librero.

El vino, parece mosto de frambuesa por su bonito color, tiene algo de gas carbónico, también acidez y sabor a fruta, nos gustó mucho beberlo. Me sorprendió gratamente esta malbec.

Este sitio resultó el lugar ideal donde comenzar nuestro recorrido por la ciudad. Constatamos algunas direcciones, me recomendaron otras, me ayudaron a organizar un par de reservas en sitios imprescindibles, rollo vino, y charlamos con Philippe y Fabien, uno de sus clientes asiduos, de esta afición tan apasionante de la que siempre se aprende algo más. Muchos vinos, vignerons y bistrots nombramos durante la conversación: Jean-Marc Brignot, Overnoy, Courtois, Desplats, Beauger... sin faltar la historia de Eric Callcut y sus anhelados vinos. También mencionamos amigos o conocidos comunes, el mundo del vino no es tan grande.

Comimos y bebimos tan a gusto como en casa, Le Tire Bouchon siempre será el lugar de partida en todas nuestras próximas visitas a Toulouse.



Al mediodía en Le Tire Bouchon y por la noche en este bonito y pequeño local situado en el número 5 de la rue de Perchepinte, no lejos de la Place de Carmes. Buena música de fondo, barra lateral, algunas mesas altas con taburetes y una enorme estantería en la otra pared  lateral repleta de botellas, es gracioso ver entre ellas una foto del actor protagonista de la serie de televisión de los ochenta Magnum. Disponen de tapas y varios platos que van cambiando frecuentemente. Quisimos probar algunos de estos últimos:

Sashimi de boeuf Aubrac (raza bovina) à la japonaise. Macerada en sake, con láminas de ajo, jengibre, cebolleta y sésamo. Magnifique!

Oeufs mollets, espuma topinambour, foie gras, truffe et noix. El topinambour en combinación con las nueces asemeja también el sabor de la trufa. Un plato exitoso.

Céviche de rascasse (pescado), mangue, coco y piment végétarien (no picante). Muy refrescante, pensaba que este plato iría mejor al principio, pero no, éste era su momento.

De postre, tabla de 4 quesos de la famosa fromagerie Xavier, situada junto al mercado de Victor Hugo. Destacó la porción de Saint-Nectaire, queso de leche de vaca de la zona de Auvergne (Auvernia).

¿Qué os parece? Nosotros estamos deseando probar nuevos platos en la próxima visita.

Otra pareja que trabaja juntos, Jérôme Rey en las mesas sirviendo, y con grandes conocimientos de vino, y su mujer cocinando así de bien. Llevan 5 años en este local, llamado Le Vinea al principio, pero muchos más años en la profesión.

Para beber, difícil elección, viendo que no disponían de muchos vinos de la zona, se me abrió un amplio abanico: vinos de Philippe Jambon, de Meyer, Binner, Ganevat, Métras, Eric Pfifferling... No me pude resistir a elegir dos botellas en lugar de una.


Bourgogne Blanc 2012 de Jean-Marie Fourrier. Ganas tenía de probar esta chardonnay, sus pinot noir son una delicia. Servido en erlenmeyer de 2 litros de capacidad. Notas cítricas, acidez, potente y fino a la vez, va mejorando. Proviene de una sola barrica.

Savagnin 2011 (lacrado amarillo) de Houillon-Overnoy. Ouillé. Buenísimo  desde la primera copa, sin necesidad de utilizar decantador para que respire. Olfato de frutos secos, nueces, cítricos maduros... Retrogusto magnífico, puro placer. Es equilibrado. Además de un gustazo para estos platos. No es la primera vez que probamos los vinos de esta casa, mi mujer reconoce rápidamente estas botellas, bromea con que es fan de Pupillin. 


El precio de las botellas es el marcado en ellas, esto como tienda, servidas y consumidas en el local suma 8 euros. No acabaron aquí los detalles de esta velada, me llevé una botella de Xavier Caillard, su tinto, el blanco es casi imposible de encontrar. Acepto detallazos.

Definitivamente, Toulouse vale la pena. Continuamos...

Vicente

miércoles, 13 de enero de 2016

"MIS VINOS DE 2015" por Juan Luis Vanrell



La felicidad no se puede comprar, pero siempre podemos comprar vino, viajar o disfrutar de la familia y de los amigos para conseguirla. “Mis vinos de 2015” es la suma de un buen montón de momentos felices. Muchos de los vinos que aquí voy a nombrar son de un nivel importante, otros no tanto, pero todos ellos me hicieron muy feliz por su calidad, por disfrutarlos con quien los disfruté y en el lugar en el que lo hice.

El listado tiene un orden cronológico, sin orden de preferencia, ya que me resulta complicado establecerla. Estos son mis vinos, mis momentos, de 2.015:

1) SUBSTANCE. Avize. Jacques Selosse

El mejor champagne que he bebido nunca.

Diferente a cualquier otro. Equilibrio perfecto entre la acidez y la sutileza de sus notas aromáticas donde predominan los recuerdos a calabaza asada. Muy elegante. Lo bebí en la Taberna Laredo el viernes previo a la cata por parejas de la Vilaviniteca.

Vicente, Paco y Mario, gracias. Los cuatro sabemos que esa noche la recordaremos toda la vida. Y también sabemos que no será la última, pues nos quedan por delante muchísimas más.

2) LES PETITES COULEES 2013. Savennières. Clément Baraut.

Loira. Vino natural. Palabras casi inseparables.

En el Loira, de la mano de mi amigo Vicente, bebí excelentes vinos de chenin blanc, sin embargo este fue especial por complejidad y por matices. Mucho más que uno de los múltiples vinos de placer del Loira. El viñedo es uno de los grandes referentes del mundo vinícola.

Una joya de vino que repetí en versión magnum en otra noche mágica del mes de junio.


3) LA BOTA DE PALO CORTADO nº 17. Saca de enero 2009. Jerez de la Frontera. Equipo Navazos.

Jerez, Jerez y Jerez. Siempre Jerez.

Aroma enorme. Salino, yodado, maderas nobles delicadamente protegidas por mágicos barnices. Notas perfectamente ensambladas para lograr un vino complejo, elegante y sobre todo espectacular. Sólo hundir la nariz en la copa eriza el vello.

Este vino lo bebí en la “reboda” de Nuria y Mario, con todo el Nucleo Duro, y si mal no recuerdo lo trajo Juan Ferrer. ¡¡¡¡Vaya día!!!!


4) CLOS ROUGEARD 2007 Saumur Champigny Clos Rougeard.

Cabernet franc.

No hubo forma de encontrar este vino en el Loira. Agotado en todas las tiendas que preguntamos, y no fueron pocas. Después de beberlo lo comprendí. Festival de frutos rojos. Placer excelso de un vino, que a pesar de ello era realmente complejo.

Vino que trajo Vicente en una cata de junio con Mario, Esteban, Paco y Salva.

5) AUSLESE 1982. Wehlener-Sonnenuhr. Weinhaus Hans Beth.

Hay veces que los vinos te encuentran, que aparecen en tu camino como por arte de magia.

Este vino llevaba más de 30 años esperando a que mi amigo Esteban y yo entráramos en una pequeña y turística tienda de un pueblecito del Mosela y lo rescatáramos de una cutre vitrina. La riesling es una de las uvas que mejor envejecen y Wehlener-Sonnenhur uno de los grandes viñedos del Mosela. El resto lo podéis imaginar…

En ese viaje bebimos muchos y muy buenos vinos, que aún sin nombrarlos quiero recordar, incluida la visita que hicimos a Haart.


6) PRADO ENEA 2006. GRAN RESERVA. Haro. Bodegas Muga.

Uno de los grandes vinos que disfrutamos en el viaje a La Rioja, en el mes de octubre. Espléndido vino que me trae a la memoria una mañana lluviosa entre viñedos, que cerramos con una cata de Riojas clásicos y modernos.

María, Pablo, Amparo’s, Vicente, Rosana, Pepe, fue un viaje realmente “encumbrado”.

7) ENTRE CIEL ET TERRE BRUT. Françoise Bedel.

Es un buen champagne, desde luego, pero la razón de su presencia aquí es el motivo por el que fue abierto. Con este vino celebré con Esteban y Pakito, más la gente de Fierro, mi tercer lugar en el Premio Planeta 2015. Además, su nombre responde a lo acontecido, “entre el cielo y la tierra”, pues ahí me quedé, a las puertas.

8) CUATRO CORTADOS. Jerez de la Frontera. González Byass.

Como dice mi amigo Esteban, este “no es un vino para calmar el ansia de la sed, es más bien un vino para alimentar el alma”. Así es, no se puede definir mejor.

Es difícil saber la antigüedad de su solera, al parecer anterior a la batalla de Trafalgar (1805)!!!! Apenas quedan unas cuantas botellas en el mundo y los que estuvimos en la cata magistral impartida por Pepe Ferrer pudimos probar unas gotas de historia. Es un vino yodado, oscuro, concentrado y potente. Un vino que aún cuando se acabe no morirá nunca.

Pitu Roca lo definió como “lágrimas saladas vestidas de cobre, espinas de yodo”… El último suspiro del hombre…

Lo disfruté en Fierro de la mano de Pepe Ferrer y Eva Pizarro, acompañado de mis amigos Paco, Esteban, Pakito y Mario.

9) LES MANYES 2009. Torroja del Priorat. Terroir al Límit.

Gracias Joaquín.

La cata de garnachas y cariñenas y/o de Priorats y Montsants se presumía apasionante. ¡Y vaya si lo fue! Había vinos importantes como un Espectacle que estuvo impresionante. Todos los vinos fueron de gran nivel, sin embargo Les Manyes 2009 nos dejó sin palabras. El sinfín de matices, su textura, su sutilidad, su elegancia… Todo tan bien colocado… A ciegas lo podía haber enviado, sin rubor, a algún grand cru de la Borgoña.

Este es uno de los vinos que Paco, Esteban, Julio, Vicente, Joaquín, Asun, Mª Cruz, Yolanda, y yo no olvidaremos nunca, tampoco el fin de semana que pasamos en el Priorat…


10) MARGUEIRA 2001. Barolo. Luigi Pira.

Enópata, de la mano de Juancho Asenjo, nos ofreció una cata de barolos muy interesante. Los vastos conocimientos de Juancho sobre los barolos y su capacidad para relacionar los diferentes vinos del mundo entre sí y también con la historia hizo de la cata una noche memorable. Entre aquella selección de barolos destacó, en mi opinión, este Margueira 2001. Estaba en su punto. Tengo que volver al Piemonte.

Gracias Juancho, gracias Juan y Rebeca.

11) CREAM PIÑERO. Jerez de la Frontera. Juan Piñero.

Más Jerez. No, no es una casualidad. Simplemente, calidad.

Este cream me ha sorprendido muy gratamente, tanto que lo he repetido en varias ocasiones. Y no sólo a mí, pues todo aquel que lo ha probado ha quedado impresionado. En mi opinión es la expresión de lo que debe ser un cream. Fresco y dulce, no empalagoso, con recuerdos a pasas y frutos secos, pero con la complejidad de un buen oloroso.

Este vino fue uno de los que bebimos en noviembre en la “Cata Garrigues”, con María, Salva, Guillermo, Arturo, Pepe, Enric y Nestor.

12) BERBERANA 1960. GRAN RESERVA. Bodegas Berberana.

He bebido muchos riojas “viejunos”, aunque nunca los suficientes.

De todos los riojas clásicos y “viejunos” que he bebido, este Berberana de 1960 es uno de los que más he disfrutado. A pesar de llevar 55 años en el interior de una botella, se mostró excelso. Muy buena acidez. Aterciopelado. Recuerdos de fruta escarchada y una inagotable muestra de cueros, brandys y maderas nobles. También me volvió a recordar cómo se asemejan los riojas, los barolos y los borgoñas con el tiempo.

Uno de los muchos y grandes vinos que bebo todos los meses en la “Cata del Mar” con Andrés, Paco y Rafa en Marinetta Mía.

13) UNA SEMANA EN TENERIFE CON ESTEBAN Y PACO.

También fueron muchos y buenos fueron los vinos que bebimos en Tenerife, tanto canarios como de otras partes del mundo. Alguno de esos vinos podría haber estado en esta lista, sin embargo prefiero incluir un momento. El dueño de la casa que alquilamos nos dejó un vino manchego de regalo: Viña Alambrada (¡¡¡Tela!!!). Ahí estuvo hasta el último día. Esa noche sólo nos quedaba un vino: La Cueva del Contador, que había traído Esteban. Paco y yo nos conchabamos y decidimos darle el cambiazo, haciendo creer a Esteban que el Viña Alambrada era La Cueva del Contador. Cuando éste probó el vino, su cara fue un poema. Improperios varios y la convicción de que el vino (lo que debía ser un vinazo en toda regla y que realmente lo fue) había salido con defecto y estaba malo. Paco y yo aún nos estamos riendo. Gracias a los dos por muchos motivos.
      
Esta es una pequeña selección de los vinos que he bebido en 2015, pero ha habido muchos otros vinos y con ellos grandes momentos. No quiero olvidarme de ninguno ni de nadie, así que gracias a todos aquellos con los que he compartido un vino en el 2015, porque seguro que fue un momento feliz.

Juan Luis Vanrell



Fotografía y texto Juan Luis Vanrell


martes, 12 de enero de 2016

Mi selección de doce vinos disfrutados en 2015



El 2015 ha sido un año fructífero, en viajes y en recuerdos. Nuestro recorrido por el Valle del Loira y nuestras estancias en Madrid, Londres y París, son vivencias que no olvidaremos mi pareja y yo, y menos si hay un vino relacionado con cada uno de los momentos disfrutados. El vino no sirve para olvidar, sino para recordar. Y eso es lo que acostumbramos a hacer cada enero, recordar los buenos momentos y los mejores vinos que hemos disfrutado.

He aquí mis 12 vinos seleccionados entre los muchos bebidos en ese 2015 recién terminado, el orden es simplemente cronológico:

1.- Melon le Rouge-queue 2011, Philippe Bornard

Variedad blanca que recibe este nombre debido al color rojo de su tallo, algunos elaboradores la consideran muy cercana a la chardonnay. 

Los vinos de Philippe Bornard me gustan bastante, desde sus pétillants a su vino dulce Vin de Pagaille. Esta botella llevaba dentro un vino redondo, equilibrado. De los mejores que he probado de este vigneron del Jura, afincado en Pupillin, junto a Arbois. Comprado online en Petites Caves, una de las tiendas donde suelo encargar vinos.

2.- Champagne Substance, Anselme Selosse

Los vinos de esta bodega son como el grial en Champagne. Cada vez que abrimos uno es muy fácil incluirlo en cualquier selección de los vinos del año. De Substance se elaboran únicamente 3000 unidades al año. Chardonnay de Avize, proviene de una solera de 1986. Anselme Selosse es un enamorado de la tierra y los vinos de Jerez.

El degüelle de esta botella es de 2007. Sí, 8 años antes de abrirlo. Se trata de un champagne de reclinatorio, un fuera de serie. Compartido entre 4 amigos locos del vino en la Taberna Laredo en Madrid, mi restaurante preferido de la ciudad.

3.- Racines  Blanc LT 11, Claude Courtois

Decía que el orden de esta relación de vinos es meramente cronológico, pero si fuera enumerada por gusto bien podría esta botella encabezar la docena de vinos. Disfrutado cenando en Tours, en L'Hédoniste, con la mejor compañía del mundo y en víspera de nuestra visita a la familia Courtois. Floral, silex, piedra de río, oleoso... Complejidad a cada sorbo. Consta de varias variedades, chardonnay, sauvignon y unas 9 ó 10 más.

La visita a Les Cailloux du Paradis y conocer a Etienne y Claude Courtois era una ilusión que tenía desde hacía años. Una experiecia muy grata compartir vinos y charlar con ellos.

4.- Dense avec Un Tranche 2011, Philippe Jambon y Benoît Camus

La mejor gamay probada hasta la fecha o, quién sabe, tal vez fuera el momento. En cualquier caso, inolvidable. Floral, frutal, notas de naranja sanguina, sedoso... Una selección de Philippe Jambon, elaborado por Benoît Camus. Una añada que me gusta mucho en Beaujolais.

Degustado en Brighton, en el restaurante-bistrot Plateau, en una escapada desde Londres. También aquí compramos el siguiente vino que comento.

5.- Gris Noir LT 13, Domaine Lucci

¡Qué maravilla! Un descubrimiento para mí esta bodega australiana instalada en Adelaide Hills, Lucy and Margaux, regentada por Anton van Klopper. La variedad de este vino  es la pinot gris. Macera un tiempo en sus pieles (skin contact) y nos da sensaciones entre un orange wine y un rosado. Fresco como para beber a tragos, y seguir buscando vinos de este elaborador. 

6.- Novello 2013, Tom Shobbroock

Otro de los elaboradores australianos cuyos vinos me entusiasman. Instalado en Barossa Valley. De esta botella, aún no sé de qué variedad o variedades se trata. ¿Sangiovese tal vez? Qué importa. Un vino precioso, al abrirlo y olerlo se diría que estábamos en medio de un campo de flores. Vertical, fresco y largo.

Disfrutada en The Remedy, uno de los wine bars de Londres más interesantes. A los pocos días conocimos a Tom Shobbroock en la RAW, la importante feria internacional de vinos naturales. Nos resultó un tío muy simpático y, lo más importante, sus vinos, emocionantes, salvajes, jugosos, distintos.

7.- Clos Rougeard 2006, Foucault

La cabernet franc del Loira se está convirtiendo en una de las variedades que más alegrías me da, sobre todo bebiendo los vinos de Gérard Marula, pura fruta, el cabernet L'Incrédule de Didier Chaffardon, personalidad a rebosar, o este de los hermanos Foucault, en cuyas manos la cabernet franc es sinónimo de elegancia. Desgraciadamente, uno de los dos hermanos, Charly, ha fallecido recientemente.


Lo abrimos en Valencia, en una reunión de grandes amigos. Con notas animales al principio, no quisimos airearlo, se abrió en copa mostrando su complejidad, frutos rojos, matices terrosos, tanino elegante, acidez extraordinaria... Se acabó rápidamente. Por cierto, en esta ocasión acompañó deliciosamente un tumbet, el plato mallorquín.

8.- Cette fois je crois que j'ai une idée de nom pour cette cuvée... Lot 12, Pierre Beauger 

Un OVNI tras otro son cada uno de los vinos que hemos disfrutado de este vigneron de Auvergne. Sus sauvignon blanc o esta pinot gris, de la que parece tener cierta idea para darle un nombre, son una fantasía. Disfrutado con mi pareja, al igual que tantos otros vinos, en el restaurante Le 6 Paul Bert en París. En mis anotaciones del momento leo: vino inusual, indescriptible, maravilloso. No ha sido el último vino que hemos probado de Pierre Beauger, pero sí sigo sorprendiéndome. OVNI: objeto vinícola no identificable.

9.- Épona 2013, Patrick Desplats

París, bonita tienda de vinos, caviste especializado en vino natural, quesos de leche cruda, pan artesanal, sardinas de añada, mantequilla también de leche cruda, atención amable y esta botella del Loira, chenin 85% y pinot d'aunis 15%, otro vinazo sans sulfites ajoutés. París. ¡Qué más pedir!


Patrick Desplats, Pat, trabajó anteriormente junto a Sébastien Dervieux, Babass. Hoy en día, desde Anjou y por separado, siguen sin utilizar ni un miligramo de SO2.

10.- Isidore L09, Didier Chaffardon

Mi pareja y yo somos fans de los vinos de Chaffardon. Desde que los probamos en el viaje por el Loira y en concreto en uno de mis rincones preferidos, Les Becs à Vin, el bar de Orleans, pruebo todas las botellas que encuentro: MM2, Douze heures Angevignes, Les Écoliers, L'Ailé Faon Rose d'un Jour...

Isidore 2009 la compré en París, en la tienda Crus et Découvertes, era la última botella que les quedaba. Una suerte probar Isidore, la cuvée insignia de la casa, con unos añitos: meloso, fruta madura dulce, acidez que compensa, notas semejantes a pera, manzana, membrillo, miel, cera, riquísimo en boca. Una chenin grandiosa. A los dos días, en una última copa, siguió espectacular.

11.- Tavel Vintage 2011, L'Anglore, Éric Pfifferling

Sirva este delicioso rosé para recordar las numerosas botellas de este vigneron que hemos bebido durante el 2015: Chemin de la Brune, Véjade, Nulle part ailleurs, Lirac, Terre d'ombre y también Venskab, la elaboración compartida con Nicolas Renaud.

Hacía dos años que guardaba esta botella, a ver qué tal resultaba. La conclusión es que todavía ganó con el tiempo: flores, rosas y claveles, frutos rojos, notas cítricas, refrescante, percibimos ligeros especiados, recuerda a un caramelo de fresa, de miel. Un vino criado en foudres con aproximadamente un 60% de grénache, 20% de cinsault y el resto carignan y uva blanca clairette. El viñedo es cultivado en complantación.

12.- Les Manyes 2009, Terroir al Límit

"Laurel, comino, lavanda, pétalos de rosas, finos especiados, frutillos rojos, elegancia, suavidad, seducción... Grace Kelly, Rita Hayworth, una femme fatale". ¿La mejor garnacha que se elabora en España? - Es probable, al menos a nosotros es la que más nos ha gustado de todas las que hemos probado.

Como veis, en esta lista del año no puedo dejar de nombrar esta botella disfrutada en Cal Compte, Torroja del Priorat, en un fin de semana entre amigos igual de apasionados por los vinos.

Buenos recuerdos acumulamos en este 2015. Viajes, encuentros, visitas y también pedagógicas catas en las que he tenido la suerte de participar, como la de las botellas viejas de Jerez, con Álvaro Girón, o la cata de los vinos seleccionados por Andrés Conde, sin olvidarme de una de las ferias más importantes a la que se puede acudir, la RAW.

Un año en el que en mi copa ha abundado el vino natural. Y que siga.

Vicente

Enlaces relacionados:

Hablando de vinos con...

miércoles, 30 de diciembre de 2015

Pétillant Naturel - Pet'Nat



El pétillant naturel o pet'nat, su diminutivo coloquial, es un vino efervescente. Se ha embotellado antes de finalizar su fermentación alcohólica, continuando dentro de la botella la acción de los azúcares y levaduras presentes de forma natural, quedando así atrapado el gas carbónico producido. Es el denominado méthode ancestrale, el método más antiguo. Realiza un periodo de crianza en botella. Casi siempre se procede al degüelle y en caso de rellenar se realiza con una pequeña parte del mismo vino.

Distinto es el famoso méthode champenoise o traditionnelle, donde se vinifica primero un vino tranquilo, es decir, el vino realiza la fermentación alcohólica bien en barrica o en tanque y posteriormente, una vez en botella, se aplica el licor de tiraje formado por azúcares y levaduras produciendo el CO2 en una nueva fermentación. Después se añadirá si acaso el licor de expedición, el dosage. Por supuesto habrá realizado un periodo de crianza mínimo. Siempre se efectúa degüelle.

Si comparamos, también es diferente la presión en las botellas de los vinos resultantes, siendo aproximadamente de la mitad de bars en aquellos en los que se ha empleado el método ancestral.

No deberíamos pensar, ni mucho menos, que es fácil realizar un pétillant naturel. Un verdadero y buen pet'nat debería estar producido únicamente a partir de levaduras indígenas, azúcar residual original, uva y dióxido de carbono; debería ser sin dosage, sin aplicar ningún aditivo correctivo, sin sulfitos en absoluto o interviniendo una muy pequeña dosis. Uno de los puntos más difíciles del proceso es el paso a botella en el momento adecuado.

Más ligero y afrutado que el champagne, también más rústico, para mí un pet'nat es divertido, alegre, muy agradable y digestivo, el vino ideal para acompañar un picnic, barbacoa, aperitivo, final de comida o beber en cualquier momento del día. La apertura de cada botella es una sorpresa, permaneciendo todavía vivos los sabores naturales de la uva, rebosantes de energía. Normalmente no filtrados, ciertos sedimentos se observan, dando una muestra de su pureza. El tapón utilizado suele ser un simple tapón de chapa.

Los pet'nats del Domaine des Capriades, de Christian Binner, Philippe Bornard, Jolly Ferriol, Bodegas Cueva... están entre algunos de mis preferidos, al igual que las botellas de la imagen. Sin sulfitos añadidos, naturalmente:

Don Quirotte, lot.2013, graduación alcohólica de 10,5%. Un vino de Émile Hérédia (Domaine de Montrieux), vigneron de Vendômois, al norte de Tours, y Antony Tortul (La Sorga), négociant del Languedoc. Fino y refrescante, la variedad empleada es terret bourret, propia del Languedoc.

Brut de Bulles del Domaine de Montrieux. Chenin, seco, 12% de graduación. Otro espumoso de Émile Hérédia, conocido sobre todo por sus vinos de pinot d'aunis, también por su Boisson Rouge, rosado efervescente de gamay, más dulce.

Festejar! de Patrick Bouju. Sólo 10%. Un gamay de Auvergne. Rosé con algo de azúcar residual. Fresco, muy vivo.

Moussamoussettes de Agnès et René Mosse. Ligeramente dulce. Rosado del Loira compuesto principalmente de grolleau gris. 12%. Lot.13. Huele a frutos rojos, pimienta, hierbas.

Le Jus Brifiant 2014, gamay de Julien Prével en Motlouis-sur-Loire. 12%. Un postre en sí, aromas de fresas, con nata. Delicia.

Foutre d'Escampette del Domaine de l'Octavin, el domaine de Alice Bouvot y Charles Dagand. Chardonnay del Jura. Seco, ligeras notas tostadas.

Sébastien Dervieux, conocido como "Babass", trabajó anteriormente junto a Pat Desplats en Les Griottes. Elabora en Anjou este espumoso de chenin llamado Brutal !!!, lot.13, 11,5%. Nombre que comparten en su etiqueta varios vignerons para aquellos vinos que consideran de un carácter especial, por ejemplo, Antony Tortul, Patrick Bouju... En cuanto al vino, brutal. Fruta fresca, notas de complejidad y placer.

L'Oustine de Yann Durieux, lot. 2014. Aligoté de uno de los vignerons con más futuro en Borgoña. La aligoté de Love and Pif vinificada bajo el méthode ancestrale. Aunque de precio algo elevado, me alegro de haberlo probado. Lo disfrutamos. 

Vinos que se beben fácil y rápidamente, cada copa invita a la siguiente. Salud.

Vicente