Blog de un aficionado al vino. Un paseo simple a través de mis aficiones, un punto de vista personal en un instante determinado. Siempre dispuesto a aprender, disfrutar y compartir.

sábado, 31 de enero de 2015

"MIS VINOS DE 2014" por Juan Luis Vanrell



Un año. Doce meses. Doce vinos. Doce momentos sería lo más justo. Indudablemente en el 2.014 he disfrutado de más de doce buenos momentos, sea con vino o sin vino. Por supuesto, también he bebido más de doce grandes vinos. Sin embargo, a la hora de elegir los doce del año, como siempre, voy a guiarme por la felicidad que procura la suma de un gran vino y un gran momento.

1) Meursault Le Porusot 1er cru 2007. Domaine Roulot

Vinazo. De eso no cabe ninguna duda. Roulot es uno de los grandes de Meursault. Aún puedo recordar su perfume… Fue en la cata por parejas que hicimos en Enópata una noche de diciembre. Una noche con el Núcleo Duro que disfrutó este vino tanto como yo y que por eso mismo entenderán lo que digo.

2) La Divine Côte-Rôtie 2003. Jean Luc Colombo

Elegancia. Creo que esa sería la mejor palabra para describir ese vino. También disfrutado en la misma cata a ciegas de Enópata, en el mes de diciembre.

3) La Maison Romane. Marsannay. Longeroies 2011

Vino natural. ¡Qué agradable sorpresa! ¡Qué vino más agradable! Un carrusel de frutas rojas, perfectamente integradas con delicadeza y elegancia. Lo bebí en La Plaza del Vi, en Gerona, durante el puente de diciembre.
        
4) Emmanuel Brochet. Le Mont Benoit. Extra brut. Añadas 2007 y 2008

Descubrimiento. Cada año pruebas vinos nuevos a los que te haces adicto. Posiblemente, este champagne haya sido ese vino en el 2014. Desde que a principios de año mi amigo Vicente me lo dio a probar, lo he bebido en reiteradas ocasiones y si lo pienso creo que han sido pocas. Este vino me trae a la memoria grandes recuerdos: Barcelona, La Malvarrosa, El Vedat… ¡Qué duda cabe que lo seguiré disfrutando en el 2015!

5) Giuseppe Cortese. Rabajà 1999. Barbaresco. Riserva

Volver al pasado. Este vino me recuerda al viaje que hicimos a Piemonte hace ya algunos años. Me lo bebí con Vicente y Mari Cruz, con quien hicimos ese viaje. Disfruté sus notas de hojarasca, de bosques sombríos, de frutos rojos maduros como si estuviera en Barbaresco.

6) Oloroso Tradición. VORS 30 años

Núcleo Duro. Jerez. Paco. Mario. Esteban… Son tantas las referencias y recuerdos que le podría asignar a este vino… Este Oloroso es Priorat. Es Cal Compte y una tarde de música con mi Núcleo Duro. Es un viaje a Jérez con mi amigo Esteban. Es Mario, mi “partner” de catas a ciegas, que es un crack a la hora de sacar estos vinos. Es el arte del pasado que disfrutamos en el presente.


7) Bota de Cream NO 19. Equipo Navazos

Juan. Rebeca. Utopick. Chocolate y cream. Aquella noche bebimos champagne, amarone y cream. Disfrutamos de la historia del cacao en boca de Paco. Y además de este vino que, desgraciadamente, no tiene la relevancia española que se merece. Néctar de dioses.

8) Guado al Tasso 2007. Bolgheri. Antinori

Gracias Cristiano. Gracias Enópata. Gracias Antinori. Uno de los fines de semana –largos- que más he disfrutado y reído en mucho tiempo. Un viaje a la Toscana con amigos en el que todos disfrutamos de las multiples bodegas de Antinori. Sin lugar a dudas, el vino que más me impactó.

9) Gitton Père et Fils. Galinot. Silex 2007

Como dice mi amigo Juan Ferrer: Gittoneando. De los multiples Gitton que he bebido este año me voy a quedar con este Silex 2007. Una compleja y maravillosa suma de notas florales, minerales, piedra, miel, cera de abeja… ¡¡¡¡Juan no te los bebas todos que nos dejas sin Gitton!!!!

10) Barbeito. Reserva velha 20 años. Madeira

Mario y Mas de Esteban. Madeira es un viaje pendiente. Y sin embargo viajo a ella, mentalmente, cada vez que bebo sus vinos.

11) Château Haut Brion 2006

Vilaviniteca. Este fue uno de los vinos de la pasada edición del concurso de cata a ciegas de la Vilaviniteca. Lo reconozco, no lo sacamos, aunque al menos acertamos la variedad. Elegante. Sutil. Terciopelo, Seda... ¡¡¡Quim pon otro para este año, aunque no sea a ciegas!!!

12) Forjas del Salnés. Goliardo Caiño Finca Genoveva 2011

Vicente. Mari Cruz. Amparo y Beatriz. Galicia. Los vinos gallegos son el futuro de España. No tengo duda. Su calidad –en términos generales- es extraordinaria. Sus variedades múltiples, al igual que sus zonas vinícolas. Sirva este monstruo de Forjas del Salnés como reconocimiento a todo el vino gallego.

Como decía al inicio, en el 2014 he disfrutado de muchos otros vinos y momentos. No puedo olvidarme de los vividos con mi amigo Pepe Ferrer, tanto en Ca Pepico como en Berlín. Ni de las Catas del Mar, con mis amigos Rafa, Paco y Andrés. Ni tampoco de las catas del ecléctico grupo que formamos María, Enric, Javier, Pepe, Arturo, Guillermo, Jordi, Salva y mi Tío Javi. Y en general con quien haya compartido una copa de vino durante el 2014, pues seguro que fue un momento feliz.

Doce momentos. Doce vinos. Doce meses. Otro año.

Juan Luis



Fotografía y texto Juan Luis Vanrell

viernes, 30 de enero de 2015

DOCE BOTELLAS ABIERTAS DURANTE EL 2014

Como cada mes de enero destacamos a modo de recuerdo 12 botellas consumidas durante el recién finalizado año. Una lista que siempre resulta difícil por ser un número tan limitado. En este 2014 acudimos a uno de los más importantes eventos vinícolas que se celebran en el mundo, Vinoble; también realizamos un fenomenal recorrido por algunas de las zonas vinícolas de Galicia; visitamos Oporto, y disfrutamos en varios de nuestros restaurantes y bares preferidos de Madrid, Salamanca, Cádiz, El Puerto, Sanlúcar, Sevilla... Eventos, reuniones con amigos y viajes nos han permitido, por suerte, disfrutar de muchos más de 12 espléndidos vinos, pero por diversas razones me he decidido por los siguientes:

1.- Champagne Jacques Selosse Lieux-Dit Le Mesnil-sur-Oger Les Carelles

Uno de los mejores champagnes, y también de los mejores vinos, que he bebido en lo que llevo de vida. Complejidad, equilibrio y placer. Disfrutado tres años después de su fecha de degüelle en uno de nuestros restaurantes preferidos, la Taberna Laredo en Madrid. Lo cuento aquí.

2.- Algueira Merenzao 2009 Ribeira Sacra

En un momento espléndido, con la compañía y el lugar ideal, en el restaurante de la bodega en plena Ribeira Sacra. Aromas del entorno. Elegancia y personalidad. Al escribir estas líneas recuerdo con entusiasmo nuestro viaje a la zona.

3.- Quinta da Muradella Albarello 2008 Monterrei

Otro tinto gallego, me gustan por su frescura y aromas a bosque, a tierra mojada, a frutos silvestres, mentolados... Este vino de José Luis Mateo es completísimo.

4.- Houillon-Overnoy Vieux Savagnin 2003 Arbois Pupillin

No es de extrañar encontrar en estas listas algún vino de esta casa. Un savagnin ouillé, es decir, sin velo, pero también sin SO2 añadido y sin filtración. Lástima de su pequeño formato de 50cl para este gran vino, producción muy limitada.

5.- Barbiana Manzanilla Pasada en Rama Magnum

Una manzanilla de unos seis años de crianza media, en tamaño magnum. Para cerrar los ojos y sentirse en Bajo de Guía, frente a Doñana, me encantó. Embotellada y producida especialmente para la Taberna der Guerrita por Delgado Zuleta. Traída desde la taberna sanluqueña.

6.- Clos de la Coulée de Serrant 2005

Muy bueno, una chenin espectacular de Nicolas Joly. Una de las parcelas más famosas del mundo y un vino casi mítico. Ésta y las anteriores tres botellas las disfrutamos en un fantástico fin de semana en Valencia, reunidos con los amigos enópatas, lo cuento aquí.

7.- Radikon "S" Slatnik 2011 Bianco Venezia Giulia

Un orange wine. Bodega localizada en Oslavia, al norte de Italia, al borde de Eslovenia. Trabajan sus uvas, previamente despalilladas, en largas maceraciones en contacto con sus pieles, de ahí el característico color que adquieren este tipo de vinos a partir de uvas blancas. Utilizan toneles de roble y no añaden sulfuroso. Sus aromas son muy particulares, melocotón, albaricoque seco, piel de mandarina, pomelo, pera, acidez cítrica, tanicidad agradable, amargor, sapidez... tremendo. Chardonnay 80% y tocai 20% para el Slatnik 2011, también disfrutamos con el Pinot Grigio, ambos vinos elaborados por Sasha Radikon.

Pero si deseas algo más bestia, prueba el vino de Stanko, el padre, nosotros lo hicimos con el Radikon Jakot 2007, 100% tocaj y notas de frutos secos y frutas de hueso. Se trata de una botella de 50cl pues considera que 75cl no es la cantidad adecuada para consumir dos personas, de ahí que la mayoría de sus botellas se comercializan en tamaño de un litro o medio litro. Los tres vinos mencionados los disfrutamos en el Bar Brutal - Can Cisa.


8.- Morey-Coffinet Chassagne-Montrachet 1er Cru Dent de Chien 2009

El vino son recuerdos, en este caso los recuerdos de una feliz estancia en Borgoña y de un amabilísimo recibimiento de Thibault Morey. Degustar sus vinos debajo de su casa escuchando música clásica en una antigua cueva rodeados de barriles es un lujo. Comprarle esta botella, además del gustazo de recibirla de manos de su elaborador, nos permitió al cabo de unos años volver a recordar aquellos días.

El vino se mostró floral, también con aromas cítricos, limón confitado, miel, caramelo. Tiene tensión e intensidad, finura y potencia. Final persistente y un punto amargoso en el paladar. Tan solo 373 botellas producidas en esta añada. 


9.- Giuseppe Cortese Rabajà 1999 Riserva Barbaresco

Botella comprada hace unos años en una tienda de la zona. Importante parcela de Barbaresco, una botella de 15 años y en su juventud. Sus primeras notas son flores y frutos rojos, tanino fino, licor de guindas... va mostrando aromas a bosque, hojarasca, también madera, tostados, es potente, tal vez demasiado potente para el estilo de vinos que bebemos últimamente, pero es un gran vino.


10.- Domaine François Raveneau 1er Cru Montée de Tonnerre 2009

Me gustan los vinos de esta bodega, con nervio, frescura, directos y profundos. Incluso en una añada cálida como la de esta botella. Terruño a tope. Suelo de kimmeridgian. Parcela casi más famosa  que otros grand cru de Chablis.

Degustado en el restaurante Villa Más.

11.- Fino Imperial Amontillado VORS Jerez

Posiblemente mi amontillado preferido, me lo ofrecieron a probar en Vinoble, desde entonces cada vez que puedo optar a disfrutarlo no lo dudo. Lejos de la opulencia de otros amontillados, destaca por su irresistible sutilidad y elegancia. Bodegas Díez-Merito.

12.- Federico Paternina Semi-Dulce Monte-Haro Ollauri Rioja (años 1964-1968)

Una suerte probar este vino, gracias a nuestro amigo Carlos. Mis notas: "De color ámbar dorado, notas herbáceas, mentoladas, piel de naranja muy madura, confitada, recuerdos a almíbar, melocotón, membrillo, orejones… y fresco. Tremendo. Una joya de los años sesenta."

Seguiremos hablando de vinos y recordando momentos.

Vicente


Enlaces relacionados:

Hablando de vinos con...

miércoles, 7 de enero de 2015

CUVÉE ANNAMARIA CLEMENTI CA' DEL BOSCO FRANCIACORTA



Franciacorta define una región vinícola, un vino y un método de elaboración. Dicen que el nombre deriva del latín francae curtes, como se conocía en la época feudal esta región libre de impuestos en el comercio, exención que disfrutaba la comunidad de monjes benedictinos.

Se extiende al sur del lago Iseo en la provincia de Brescia, en Lombardía. A principios de los sesenta se elaboró por primera vez en esta zona un vino espumoso a imagen del champagne, utilizando el méthode champenoise o clásico, como se denomina en Italia, es decir, realizando una segunda fermentación en botella. Hasta entonces la zona era productora de tintos, rústicos, para consumo local. En 1990 se forma el Consorzio per la tutela del Franciacorta, organismo que controla el cumplimiento de las reglas de su producción. En 1995 obtiene la Denominazione di Origine Controllata e Garantita. A partir de 2003 no es necesario indicar DOCG en su etiqueta, siendo suficiente con el término Franciacorta. Existen otras denominaciones que engloban los distintos vinos tranquilos de la zona.

Entre las diferentes tipologías y su tiempo de crianza sobre lías en botella tenemos el Franciacorta sin añada, non millesimato (mínimo 18 meses), Franciacorta Satèn o Rosé non millesimeti (24 meses), Millesimato (30 meses mínimo) y Riserva (un millesimato con crianza de 60 meses, puede ser también Rosé o Satèn). Los periodos de crianza son superiores a otros espumosos como el cava o incluso el champagne. Las uvas permitidas son chardonnay, pinot nero y pinot bianco (hasta el 50% como máximo en los ensamblajes).

El Satèn es un Blanc de Blancs, monovarietal de chardonnay o en ensamblaje con pinot bianco, en un máximo este último del 50%. Otra importante característica es que la presión de la botella debe ser menor a 5 atmósferas, siendo para el resto de tipologías entre 5 y 6 atmósferas.

CA' DEL BOSCO

Ca' del Bosco (casa del bosque), situada en la localidad de Erbusco, es una de las más importantes bodegas de Franciacorta. Poseen alrededor de 200 hectáreas en toda la región aunque la extensión más importante es entorno a la bodega.

De entre las diferentes elaboraciones de la casa destaca la Cuvée Annamaria Clementi, nombre de la fundadora de Ca' del Bosco, fallecida hace pocos meses, y madre de Maurizio Zanella, uno de los primeros en comenzar a producir espumoso en la zona, en 1976.

Este brut, elaborado en las mejores añadas y con sus mejores uvas, está compuesto de chardonnay (55%), pinot bianco (25%) y pinot nero (20%), variedades cosechadas en 16 diferentes parcelas con una edad promedio de casi 40 años. La fermentación alcohólica de los vinos base tiene lugar en barricas usadas de al menos tres años, el vino permanece seis meses en madera y realiza la maloláctica. El tiempo de maduración media en sus lías en botella alcanza una media de 7 años, un tiempo muy superior al mínimo exigible por el reglamento de la denominación.

CUVÉE ANNAMARIA CLEMENTI 2004

Esta botella de 2004, según indica la página web, tuvo un dosage equivalente a 1,5 g/L de azúcar, siendo la cantidad contenida de anhídrido sulfuroso de menos de 50 mg/L total. En la etiqueta indica la fecha de degüelle, verano de 2011 en mi botella, y es la Nº 13.108 de unas 32.000, muy pocas unidades en comparación a la producción total de la bodega, vinos tranquilos y en su mayoría espumosos, que alcanza varios centenares de miles de botellas al año. Estamos hablando por lo tanto del vino más preciado y cuidado de la casa. Existe una versión Rosé, 100% pinot nero, desde 2003. En ambos casos, la última añada en el mercado es la 2005.

Descorchamos este espumoso diez años después de su vendimia y tres años y pico más tarde desde su degüelle, tiempo que pienso le favorece mejorando en complejidad. De color amarillo dorado, brillante, fina burbuja. Aromas de fruta madura, frutos secos, almendras tostadas, mieles, pan tostado, caramelo, especias... Estructura, complejidad, elegancia. Acidez calibrada. Final seco y largo.

Siguen siendo ciertos champagnes y otros espumosos de pequeño productor mis preferidos, pero me ha gustado probar esta botella de Ca' del Bosco. Una cuvée, en mi opinión, capaz de codearse con muchas de las grandes casas clásicas de Champagne. La encontré hace un año en las rebajas de enero de la tienda Vinacoteca, en Barcelona. Estaré atento a las rebajas de este año.

Vicente

viernes, 26 de diciembre de 2014

Berrux, La Maison Romane, Derain, Fanny Sabre... Restaurantes "Plaça del Vi 7" y "Villa Más"



Seguimos degustando borgoñas, si en la última ocasión fue una sesión con algunos grandes borgoñas clásicos, disfrutamos ahora con nuevos vinos de un perfil diferente, no tan clásicos. Nos acercamos primero al bar de vinos "Plaça del Vi 7" cuya localización, en Girona, coincide con su nombre. Y al día siguiente, visitamos el restaurante "Villa Más" sito en Sant Feliu de Guíxols.

Plaça del Vi 7 es un restaurante abierto hace unos 2 años en la capital gerundense, desde su nacimiento se ha convertido en una de las mecas del amante del vino. Dispone de una carta extraordinaria dando gran importancia a referencias de vino natural. Su comida es sabrosa, de presentación moderna y bien elaborada, con sabor tradicional. Está dirigido por Roger Viusà, a quien siempre es aconsejable comentar la elección del vino. El equipo de trabajo es rápido y eficiente, y el lugar pequeño, agradable y bonito.

Disfrutamos con varios platos a compartir, todos deliciosos, no se nos olvida el "Parmentier de patata con calamares de Roses y huevo frito", ni el "Salteado de tubérculos con regaliz" o el "Guisado de berberechos con salsifí en salsa verde". Y con ellos dos botellas que pienso fueron un acierto.

Le Têtu 2010

Chardonnay elaborado por Jean-Marie Berrux en Meursault. Siendo un vino de Borgoña, lo primero que nos sorprende de la botella es su etiqueta, verde y con una grafía moderna. También su nombre es muy poco habitual en la zona, sin referencia a algún viñedo o climat. Otra extrañeza es que indique la variedad de uva, y por último, que sea elaborado sin SO2 añadido, información que indica en pequeño (sans soufre ajouté). No hay otra información en la etiqueta, no tiene contra, aparte de indicar appellation bourgogne y el grado alcohólico (12,5 %). Muy interesante.

Se trata de un vino "natural". En referencia a vinos sin levaduras añadidas ni enzimas, ni azúcar, sin empleo de ósmosis inversa, ni microoxigenación, ni ajustes de acidez, sin filtración y sin empleo de ningún producto químico a excepción, si es necesario, de muy poco sulfuroso añadido (en el caso de este vino nada). Un vino natural no es tan habitual en Borgoña, siendo más frecuente en otras zonas de Francia como por ejemplo el Loira.

Al olerlo, se identifica el buen rollo natural, percibimos notas asidradas al principio. Manzana, pera, miel, levadura, nos tiene despistados. Cambia hacia un perfil más mineral, preciso, vertical, recto. Y es un Meursault. Fresco y vibrante, para tragar y disfrutar.

Proviene de viñas propias conducidas en biodinámica, 1,5 hectáreas. Además de su vino Le Petit Têtu, haciendo referencia a su obstinación en poseer su propio domaine a pesar de la dificultad, Jean-Marie Berrux elaboró este Le Têtu en 2010, proveniente de una única parcela, con una crianza algo más larga y sin SO2, ni siquiera al embotellar.

Para el resto de elaboraciones, forma pareja con Jean-Pascal Sarnin bajo el nombre Sarnin-Berrux comprando las cosechas de una selección de parcelas de los vignerons con quienes colaboran.


Marsannay Longeroies 2011
La Maison Romane

Pinot noir elaborado por Oronce de Beler. Nos cuentan que este elaborador, establecido en Vosne-Romanée, trabaja parcelas de importantes casas de Borgoña cobrando mediante una cantidad de uva y produciendo así sus propios vinos.

El vino se mostró floral, con recuerdos a caramelo de cereza. Sutilidad, elegancia. Es agradable de beber, da placer. Nos gustó mucho y nos sorprendió por su redondez siendo de Marsannay donde los vinos se caracterizan generalmente por una mayor rusticidad.

Tal y como indica también su página web, Oronce de Beler funda su pequeña casa de negocio en 2005 y complementa su trabajo de labranza en distintos viñedos, ayudándose de su caballo percherón llamado Prosper, con la compra de uva y elaboración de vinos bajo su propia marca, La Maison Romane. En los tintos vinifica con el racimo entero. Sigue los ciclos lunares y trabaja sin bombas, por gravedad.

Hacía tiempo que no visitábamos este restaurante-bar de vinos, si en la última ocasión disfrutamos con vinos de Vincent Dancer y Julien Guillot, ahora hemos descubierto nuevos elaboradores. Para la próxima no esperaremos tanto tiempo.

La siguiente parada fue en el restaurante Villa Más, cuyo propietario es también socio del anterior restaurante.

Para comer, menú del día: Sopa de galets, fideuá y canelón de turrón de yema de postre. Para beber, intentamos seguir una línea similar a la experiencia de la anterior noche.


Saint-Aubin 1er Cru En Remilly 2012
Catherine & Dominique Derain

Fruta blanca, notas cítricas, suavidad, sutilidad. Chardonnay de perfil mineral, recto, casi como un cuchillo. No se nota la madera en absoluto, sí percibimos notas de miel y cera. Joven pero ya disfrutable, aunque si se dispone de algo de paciencia evolucionará en complejidad.

Catherine y Dominique Derain, antiguo tonelero, siguen los principios de la agricultura biodinámica en sus 6 hectáreas del domaine. Instalados en Saint-Aubin desde 1988, trabajan en diversas appellations de Borgoña. Con certificación Ecocert. En Remilly, donde poseen 0,70 hectáreas, es un lieu-dit situado en la soleada pendiente sur de Montrachet.


Beaune Chouacheux Premier Cru 2007
Fanny Sabre

Fresas, cerezas... Algo especiado en retrogusto, expresivo, ligero y sutil. Pinot noir muy bebible, con una gran frescura, buena acidez. En un momento estupendo para beber, lo probé hace unos cuatro años y me ha gustado mucho más ahora.

Fanny Sabre, joven vigneronne, posee un domaine de 4,5 hectáreas de extensión, creado en los 80 por sus padres. Vinifica en una bodega localizada en Beaune. Ayudada en un principio por Philippe Pacalet, realizó su primera añada en 2006. Utiliza racimo entero, maceración semicarbónica, no usa productos sintéticos, únicamente SO2 en pequeñas dosis. Nunca utiliza madera nueva.

Bonitas jornadas por Gerona. Mientras escribo estas notas, para entrar en situación, me ayudo de un chardonnay recién comprado:


Saint-Romain 2012
Sarnin-Berrux

Notas de flores secas, fruta blanca y amarilla, especias, azafrán, cítricos, notas mielosas, notas de mantequilla sin excesos. Cierta tensión, con frescor, vertical. 

Como ya adelantaba un poco más arriba, Sarnin y Berrux realizan un trabajo conjunto de négociant desde 2007 comprando uva cultivada ecológicamente, algo no tan habitual en esta zona, y elaborando distintas cuvées en al menos una docena de appellations, también en algunas del sur de Francia. Vinifican actualmente en Monthélie, muy cerca de Saint-Romain, no utilizan aditivos, únicamente una mínima cantidad de SO2 al embotellar para su protección en el transporte y durante la guarda.

Cinco buenas botellas. Hasta la próxima.

Vicente


lunes, 22 de diciembre de 2014

The French connection: Raveneau, Leflaive, Jobard, Roumier, Rousseau... Restaurante Villa Más



Hace algunos años, cenando en Beaune, la capital vinícola de Borgoña, el simpático Lolo, propietario de Caves Madeleine, nos comentaba que de Barcelona sólo conocía el trayecto que realizaba el autobús para salir del aeropuerto y acudir hasta una localidad de la costa gerundense donde se localizaba el restaurante de su amigo Carlos, quien, muy probablemente, disponía de la mejor carta de borgoñas en España y de gran parte de Francia. Como habréis adivinado, se trataba del restaurante Villa Más.

Con dicha presentación, no es de extrañar que acercarse a Sant Feliu de Guíxols signifique regalarse una sesión de botellas de una de las grandes zonas vinícolas del mundo. Y con esa idea acudimos no hace mucho cuatro jóvenes amiguetes dispuestos a abrir, a que nos abrieran, algunas botellas mientras comíamos en la terraza de este bonito restaurante.


Chablis Premier Cru Montée de Tonnerre 2009
Domaine François Raveneau

Sensación de profundidad, de mineralidad. Al principio algo cerrado, con apuntes amargos nada molestos. Va cambiando al rato y surgen notas mieladas. Tiene nervio, frescura, es vertical y directo, a pesar de ser una añada cálida. Un vino fantástico, con recorrido, de un elaborador casi mítico en Borgoña, terruño 100%.

El domaine fue creado en 1948 por François Raveneau unificando las parcelas de su familia con las propiedades de su esposa, siendo dirigido actualmente por sus hijos Bernard y Jean-Marie. Disponen de casi 8 hectáreas de terreno de caliza kimmeridgian, tanto Grand Cru como Premier Cru. En Montée de Tonnerre poseen 2,51 ha con viñas de 50 años de promedio de edad. Durante la crianza, unos 18 meses, utilizan poco porcentaje de barrica nueva.

Muchos entendidos consideran que un Premier Cru en manos de los hermanos Raveneau es como mínimo tan bueno como la mayoría de los Grand Cru de otros productores.


Puligny-Montrachet 1er Cru Clavoillon 2005

Armonioso. Miel de flores en nariz, una miel fina, como si de una selección de panales se tratara. Es un caramelo. Mantequillas, lácticos. Extraordinaria textura, sedosa. También acidez, y grasa, pero siempre sutil, equilibrado y elegante. Fuegos artificiales comentaba uno de los amigos, terciopelo decía otro...

Poca presentación necesita esta casa para los amantes del vino. Llevado por Anne-Claude desde 1994 dando un enfoque más natural hasta llegar a la práctica de la biodinámica en su totalidad en 1997. El viñedo fue comprado por su abuelo Joseph Leflaive a principios del XX justo después de la filoxera. Actualmente consta de unas 24 hectáreas. Se trata de uno de los grandes domaines del mundo. Sus vinos blancos son muy buscados: Montrachet, Chevalier-Montrachet, Bienvenues-Bâtard-Montrachet, Clavoillon, Les Pucelles, Les Folatières...


Puligny-Montrachet 1er Cru Champgain 1996
Paul Chapelle & ses Filles

Hasta ahora hemos probado dos chardonnays en añadas cálidas, 2009 y 2005, buscamos una fría con esta botella recomendada por el sumiller.

Un vino elaborado en un estilo totalmente clásico. De color vivo. Noto algo de sulfuroso en nariz en un primer instante, también fósforo. Va abriéndose, aunque su nariz es rústica y austera. En boca, con volumen. El anterior vino, por ejemplo, era más delgado. Encontramos aquí mucha mantequilla, muy láctico, notas cítricas si acaso. Bien de acidez, es un 96, 28 años.

No fue mi botella preferida, aunque no se puede negar su capacidad de envejecimiento. Algunos compañeros de mesa la apreciaron mucho más.

La propiedad de la familia en el viñedo Champgain se localiza en una parcela muy bien situada en la parte superior de la pendiente. Utilizan únicamente entre un 10 y un 15% de barrica nueva. El domaine es reciente, creado en 1976 por Paul Chapelle, quien ejercía hasta entonces como enólogo consultor de importantes bodegas de la Côte de Beaune. Ya retirado hace años, hoy en día dirige el domaine su hija Christine.


Chambolle-Musigny 1er Cru Les Combettes 2007

El primer pinot noir de la tarde. En una añada, en principio, sin aristas. Perfume, finura, cestillo completo de pequeñas cerezas, griottes, guindas... Una nariz que enamora. En boca, especiado, potente, con carácter.

Al hablar de los vinos de Roumier, no puedo evitar recordar una noche en el Bar du Square en Beaune: rock en directo, vinos por copas y varios parroquianos, muchos jóvenes, con botellas de borgoña genérico, genérico sí, pero de G. Roumier. Y muy poca cerveza entre los asistentes.

Christophe Roumier (3ª generación) dirige el domaine desde 1981. Les Combettes, 0,27 hectáreas de terreno arcilloso calcáreo, se comercializa desde 2005 bajo la appellation 1er Cru dejando de ser utilizado como ensamblaje para los vinos Chambolle-Musigny. Despalilla completamente, crianza de 14 meses, 25% roble nuevo. Trabaja otras propiedades en Musigny, Bonnes Mares, Corton Charlemagne, Ruchottes-Chambertin, Les Amoureuses... ¡Una maravilla!


Charmes-Chambertin Grand Cru 2006

Segundo tinto, elegimos uno de los más grandes, Armand Rousseau. Charmes-Chambertin en una añada más bien cálida. Notamos ese punto cálido pero también complejidad, estructura y sensualidad. En nariz, fruta madura, especiado y continuamente mejorando. En boca es una bomba, directo, con una acidez maravillosa y tremendamente elegante, taninos sedosos, finura. Un enorme borgoña, muy completo.

Domaine creado a principios del XX, dirigido hoy en día por Éric Rousseau. Compuesto por 15 hectáreas: 8 y pico Grand Cru y casi 4 en 1er Cru. Es el domaine de más nivel de Gevrey y uno de los más importantes de toda la Côte d'Or, y por lo tanto del mundo. Su propiedad en Charmes-Chambertin consta de 1,47 hectáreas. Dispone también de parcelas en Chambertin, Clos de Bèze Chambertin, Clos Saint-Jacques, Clos de la Roche en Morey-Saint-Denis... En la elaboración realiza despalillado en un 90%.

No quisimos terminar todavía, queríamos más, el siguiente vino es sugerido por el eficiente sumiller:


Meursault Charmes 1er Cru 1997
François Jobard

Jobard, el padre. Cálido, opulento, graso... y también sentimos notas balsámicas, eucaliptus, cítricos confitados, mantequilla dulce. Opulencia y cremosidad. Acidez discreta, pero el vino no necesita más. Sin batônnage, al igual que el de Raveneau. Una chardonnay del 97 y sin el más mínimo indicio de oxidación.

Domaine con unas 6 hectáreas en Meursault, uno de los grandes pueblos de la Borgoña a pesar de no contar con ningún Grand Cru. François Jobard le dio la fama al domaine, quien empezó a trabajar en 1957 junto a su padre. En 2002 se le une su hijo Antoine, mencionando ambos nombres en la etiqueta e iniciándose la transición hacia el domaine Antoine Jobard a partir de 2007. La parcela de Charmes consta de 0,26 ha, suelo arcilloso-calizo y 25 años de edad media de las viñas.

Ninguna botella fue decantada, la sesión duró cinco horas y media. De comer pedimos el menú del día, bien. Hasta aquí un día de grandes vinos clásicos.

Vicente


Por cierto, actualmente el restaurante Caves Madeleine ha pasado a ser regentado por su cocinero. Su anterior propietario, Lolo (Laurent Brelin), ha abierto, desde hace aproximadamente un año, un nuevo Bar à Vins y Épicerie Fine denominado "La Dilettante Beaune".


lunes, 15 de diciembre de 2014

Fin de semana en Sevilla: Abacería de San Lorenzo, Bar de tapas y vinos La Pepona, Bar Las Teresas...



Poco a poco vamos conociendo Sevilla y sus rincones. A lo ya descubierto en nuestra anterior visita sumamos nuevas direcciones de interés:

(un encanto)

En la Antigua Abacería de San Lorenzo (calle Teodosio 53), situada en el Barrio del mismo nombre, puedes tomar un desayuno para que no se te quite la sonrisa en todo el día: café y medio mollete (de Espera) de carne mechada y otro medio de jamón ibérico, claro. Sus chacinas son de la tierra, de cerdo ibérico de bellota. Por cierto, aquí en Sevilla no parece necesario pedir que te pongan jamón del bueno, es que no hay otro. Mientras te calientan y preparan la tostada y añaden un chorrito de aceite, te invitan a servirte fruta y cereales.

También es panadería, nos llevamos una caja de mantecados al peso, por si acaso me apunto no comprar nunca estas cosas en los supermercados, cuando es artesanal estos dulces de temporada están deliciosos. Observo en las estanterías y en la carta de vinos que disponen, como cosas interesantes, de Fino Pavón, Manzanilla La Gitana y los cavas Raventós i Blanc y el valenciano Dominio de la Vega. Habrá que volver a comer en cuanto se pueda.



(tapas deliciosas y la mejor oferta en vinos)

La Pepona (calle Javier Lasso de la Vega con calle Orfila). Juanlu Fernández, el gerente, y el resto del equipo, perfectamente coordinado, hacen que los clientes se sientan verdaderamente a gusto. Tapas tradicionales con toque moderno y producto de calidad. Pedimos "Sardinas maceradas en tosta de pan de sésamo y compota de tomate" y "Alcauciles rellenos de jamón y champiñones", deliciosos. Respecto al vino, 86 referencias con la posibilidad de probarlos por copa o media copa, y según nos adelanta Juanlu, pronto pasarán de los 100 vinos. Y además, en buenas copas (Riedel). En nuestro caso, empezamos con la Manzanilla La Gabriela (Bodegas Sánchez Ayala) y el Fino Inocente (Valdespino); seguimos con el Fino en Rama Fernando de Castilla (lote febrero 2014); comparamos La Sacristía AB en sus sacas 1ª 2013 y 1ª 2014; y si ya hasta entonces estaba resultando una sesión fascinante, terminamos con un vino de pañuelo, como dijo Josué al servírnoslo, el Amontillado de más de 60 años de Gutiérrez Colosía embotellado especialmente para La Pepona, en verdad esencia para perfumar y guardar en pañuelo. Definitivamente, de los mejores bares para disfrutar del vino, en Sevilla y en varios miles de kilómetros alrededor.

(hay que verlo y saborearlo)

En la calle Gerona 40 encontramos el bar más antiguo de Sevilla, de 1670. De pie en su barra saboreamos una tapa de Pavía de bacalao (bien rebozada) y otra de espinacas con garbanzos (condimentadas con comino). De beber, una copa de la reciente Saca de Otoño 2014 de Manzanilla Barbadillo en Rama y otra del Fino La Panesa de Hidalgo, botellas que nos abren expresamente. Animado por la selección de vinos por copas que ofrecen en su carta, disfrutamos del Amontillado Fino Imperial VORS, también por copas, por su elegancia muy probablemente mi amontillado preferido.




(tienda de vinos y degustaciones)

Calle San Pablo 24. Tienda de vinos, jamones y quesos, tapas y restaurante. Dos visitas hicimos, en una un desayuno donde no faltó el jamón, cómo no, y en otra dos botellas que nos llevamos: el moscatel dulce Ariyanas Terruño Pizarroso 2008 y el Romé 2012, un rosado que no encuentro donde vivo. Ambos vinos de la malagueña Bodegas Bentomiz. En esta tienda tienen una gran selección de vinos de jerez y andaluces: Ximenez-Spínola, Marenas, Barranco Oscuro...   

(cuidada selección de vinos)

Otro sitio para comprar vinos o disfrutarlos en un agradable rincón de la pequeña tienda. Muy buena selección, vinos españoles, franceses e italianos: As Furnias, Swartz, COS, Occhipinti, Hidalgo, Dard et Ribo... ¡Caramba! 

También están especializados en cervezas no industriales. Su dirección, calle Jesús del Gran Poder 32.

(tartas artesanas)

Calle Carlos Cañal 10. Auténticas tartas clásicas del centro de Europa, elaboradas con paciencia y productos de calidad, nada industriales. Para llevar, enteras o por ración. Varias probé, de limón, de manzana, grosellas... deliciosas. Alegrías dulces.


Mercados: de la calle de La Feria, de Triana...
(mi debilidad)

Cerca de la Alameda de Hércules, camino de la Basílica de la Macarena y la Muralla Almorávide tenemos el Mercado de Feria (calle de la Feria), junto a la Parroquia Omnium Sactorium y delante del antiguo Palacio de los Marqueses de la Algaba. Compramos aceite sevillano de reciente prensado, variedades hojiblanca y manzanilla de Morón de la Frontera, en un pequeño puesto llamado Lujo Ibérico, repleto de cosas buenas: vinos, conservas, aceites de oliva virgen extra...

Pienso que es imprescindible visitar el Mercado de Triana y desayunar en él, sería lo suyo si viviera cerca, por ejemplo en el Bar La Muralla, café y mollete de jamón es mi vicio, ya sabéis. El mercado está en la Plaza del Altozano, junto al puente de Isabel II, el puente de Triana. Desde él se puede visitar los restos del Castillo San Jorge.

Algunos otros mercados serían el Arenal, cerca de la plaza de la Real Maestranza; el Mercado de Encarnación, en la Plaza del mismo nombre, llamada también de las setas por la forma de la estructura edificada, por cierto vale la pena subir en ascensor para admirar las bellas vistas; también el reciente Lonja del Barranco (calle Arjona 1), en este caso mercado gastronómico con diversas paradas para consumir al estilo del Mercado San Miguel de Madrid o el Mercado Victoria de Córdoba.

Sí, recorrer algunos de los mercados de una ciudad me divierte y me une a ella.



Domingo, última mañana en Sevilla, ya conocía varios de los lugares monumentales de la ciudad, como el Real Alcázar, en mi opinión una de las grandes maravillas construidas en el mundo, pero faltaba una visita pendiente, el Museo de Bellas Artes, sito en un antiguo convento. No me esperaba un museo tan extraordinario: obras de Murillo (expuestas principalmente en la impresionante sala V, antigua iglesia del Convento), Zurbarán, Valeriano Domínguez Bécquer (retrato de su hermano Gustavo Adolfo), Gonzalo Bilbao ("Las Cigarreras"), Gustavo Bacarisas ("Sevilla en fiestas")... Una maravilla.

Bar Las Teresas 
(mi rincón)

Después de tanta belleza decido acercarme a uno de mis bares preferidos, Las Teresas. Fundado en 1870. Se encuentra en el precioso barrio de Santa Cruz (calle Santa Teresa 2). Sus chacinas son exquisitas, elijo unas tapas de jamón y morcilla ibérica de bellota, también otra de lomito de lomo, todo de Jabugo, y una tapa de menudo (callos). Para tales manjares, pido una copita de Palo Cortado Tradición, abren una botella expresamente. El vino, de color oro viejo, se muestra punzante, también percibo un suave dulzor, y notas salinas. Nueces, avellanas, tostados finos, acidez, equilibrio... ¡Qué bueno!

Ya de mi anterior visita sabía que este bar disponía de los vinos de Bodegas Tradición con la oportunidad de degustarlos por copas. Veo también una botella de Fino Imperial Amontillado, creo que me merezco en este fin de semana disfrutar de otra copa de tal vez el amontillado que más me gusta. De color ámbar, curiosamente más oscuro que el Palo de Tradición, elegancia en nariz y paladar, sutilidad, notas de frutos secos, tabaco, hierbas secas, fondo de crianza biológica, caramelo, aromas de vainilla, madera fina, avellanado, intenso y tremendamente agradable. Largo, larguísimo. Un vino redondo.




El arte de Murillo, jabugo y los mejores vinos, todo en una misma mañana. Momentos de felicidad.

Vicente

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miércoles, 26 de noviembre de 2014

Château Meylet 1995. Michel Favard, vigneron de Saint-Émilion



Burdeos no es una de las regiones vinícolas en las que uno piensa cuando se habla de biodinámica. Sin embargo, aunque poco usual, también se desarrolla en esta zona este tipo de agricultura. Uno de sus viticultores pioneros es Michel Favard, propietario de Châteaux Meylet. Situado en Saint-Émilion y vecino de los grandes Châteaux de lujo dominantes en la zona, el viñedo, heredado de su bisabuelo, alcanza una extensión de apenas 2 hectáreas, 75% de merlot y el resto cabernet franc y cabernet sauvignon. Sus suelos son de piedra caliza arenosa, óxido de hierro y gravas.

Trabajo biodinámico en la viña, vendimia manual en óptimo estado de maduración trasladando los racimos en pequeñas cajas, selección de uva en la cepa y de nuevo posteriormente en bodega, vinificación realizada en dos cubas troncónicas de madera de 50 hectólitros. Utilización del pigeage (bazuqueo) para una extracción suave. Sin sulfuroso añadido, ni levaduras exógenas, ni adición de azúcar. Sin empleo de pompas, uso de la gravedad. Embotellado sin filtración ni clarificación. Unos dos años de crianza, en su mayoría barrica usada, y 6 ó 7 años de envejecimiento antes de salir a la venta. Pequeña producción de unas 5.000 botellas. En resumen, trabajo minucioso en campo y bodega, filosofía basada en la mínima intervención y en el respeto por la tierra y su fruto.

Michel Favard elaboró su primera cosecha en 1978 bajo el nombre de su propiedad después de aportar durante varios años las uvas a la cooperativa. Trabaja su viñedo de 60 años de edad media en biodinámica desde 1987. Es miembro de la Asociación de Vinos Naturales (AVN) en Francia.

Una suerte adquirir una de sus botellas, y más siendo de 1995, una de sus más grandes añadas. Creo que me llevé la última de la tienda, aunque es posible que aún quede alguna unidad de otra añada.

Recomendaría dejarlo respirar en decantador durante una hora al menos. Al acercarlo a la nariz notamos madera fina, cedro, cuero, especias dulces, sotobosque, cassis y ciruela, la fruta es expresiva, más que un recuerdo de la juventud. Agradable sensación en boca: textura elegante, taninos nobles, punto de acidez que acompaña, intensidad, longitud, profundidad. Complejidad en nariz y paladar. Final con abundante poso que a mí no me molesta. Sólo 12% de alcohol. Un gran vino de casi 20 años. Al día siguiente aún mejora, y mucho. Con bastante recorrido aún, si ahora se muestra así no me imagino cómo estará dentro de unos años.

Vicente

Vino comprado en L´Ànima del Vi.